CD [Disco Compacto] de
Advance/Pulpit
Agotadas desde hace mucho tiempo pero recordadas con afecto, las revistas
Advance [Avance] y Pulpit [El púlpito] bendijeron a miles de ministros.
Ahora el archivo entero de Advance/Pulpit casi 40 años de información,
inspiración, ayudas, e historia está disponible para usted en CD separados.
En inglés solamente.
¿Qué será necesario para que su iglesia sea
una iglesia más saludable? Según las realidades de
su ambiente particular de ministerio, ¿cómo comenzará
usted ese proceso? Si usted fuera a comenzar ese proceso hoy, ¿cómo
sería? ¿a quién incluiría? ¿Qué
temas y asuntos exploraría? ¿Cómo definiría
los anticipados resultados para el futuro cercano y distante? Estas
son las preguntas que se hacen los líderes eficaces en la
igleisa.1
Por más de dos décadas he observado los grupos de
líderes que luchan con asuntos e ideas de estrategia de una
manera exhilarante. A los líderes les encanta hablar de las
últimas tendencias que afectan el ministerio. Les gusta hablar
de lo que otros están descubriendo e implementando en las
iglesias locales. Pero la desconección viene cuando comienzan
a observar a su iglesia y a tratar de determinar cuáles de
las ideas mejores y más brillantes aplicarán.
Cuando los grupos de líderes seleccionan del menú
de lo que se ofrece sin primero examinar su iglesia, en esencia
abortan el proceso de planificación sin en realidad comenzar.
Es bueno aprender cómo es que otros dirigen su iglesia, qué
principios guían sus procesos de pensamiento, y qué
programas emergen para el ministerio. Pero cuando se hace eso sin
primero buscar la singular agenda de Dios para la iglesia suya,
usted está limitando lo que Él tiene en mente para
usted y su congregación.
DESCUBRA SU HUELLA DIGITAL
Toda iglesia local tiene una huella digital singular que Dios le
ha dado. En su afán por lograr la salud y la vitalidad de
la iglesia, usted necesita un proceso para descubrir esa singularidad.
Cuando usted discierna esta singularidad, celebre este distintivo.
En respuesta, desarrolle los planes, programas, y oportunidades
para ministrar que expresen la singular personalidad de su pueblo.
Imagínese que no hay ningún recurso disponible para
copiar los programas de la iglesia A en su iglesia. ¿Qué
si usted fuera a dejar su biblioteca libre de todo recurso disponible
que le sirve de guía sobre cómo hacer las cosas en
todas las imaginables áreas de ministerio? ¿Podría
sobrevivir por un mes o un año sin asistir a ninguna otra
conferencia y sin añadir otro manual de preparación
a sus estantes ya tan llenos de ellos?
¿Qué cree que sucedería si usted pudiera detener
la correa transportadora de ideas que infiltran su correo y enmarañan
su mente con toda concebible idea sobre el ministero que están
a la venta para implementar en su iglesia local? ¿Qué
si usted decidiera hoy decir que no a otra cita más con alguien
fuera de su iglesia que pide unos pocos minutos de su tiempo para
compartir con usted el último recurso para ministrar? ¿Le
es posible dejar de pedalear por unos meses para evaluar la salud
presente de su iglesia sin considerar las ideas de otro sobre cómo
usted debería estar guiando su iglesia a mayor salud
y vitalidad?
Le garantizo que si usted se aparta de las increíbles demandas
que lo persiguen a diario, y si comienza a hacerse las preguntas
difíciles sobre la singular huella digital que Dios ha ordenado
para usted, su ministerio jamás volverá a ser el mismo.
PÉSESE, POR FAVOR
La última vez que fui a ver a mi médico para un examen
físico anual, la enfermera me recibió con una sonrisa,
y con mucha cortesía me invitó a pesarme. Lo último
que yo quería era divulgar algo tan personal como mi peso
a una persona totalmente desconocida. Indeciso, me subí a
la báscula (después de quitarme los zapatos, el reloj
deportivo, el abrigo, y la corbata, y de sacarme la billetera del
bosillo) y me pesé. El único consuelo fue que la enfermera
me era totalmente desconocida, y no podía compartir información
tan confidencial con nadie más que con mi médico.
No es que yo tenga sobre peso. Es que pesarse era el primer paso
en un conjunto anual de actividades en la oficina de mi médico,
y no me emocionaba en lo mínimo. Pero por medio del proceso
de pesarme, comencé un proceso que reveló la verdadera
condición de mi salud presente. El médico necesitaba
saber esta condición antes de poder decirme cómo hacerme
más saludable.
Al final de mi examen físico, yo tenía la confianza
de haber sido inspeccionado de pies a cabeza por un experto en su
campo. Él me dio noticias animadoras sobre mi condición
física, y me dio sugerencias específicas sobre algunos
análisis que quería que me hiciera, me instruyó
sobre una nueva medicina que me recetaba, y me mencionó a
otro especialista con el que quería que consultara. No señaló
fotos de otras personas a las que quería que yo me pareciera,
ni tampoco me comparó con otros pacientes con distintas dolencias.
Se concentró en mi salud, y con gran empatía, me dio
algunas excelentes sugerencias para seguir.
Yo seguí el consejo de mi médico. Como resultado,
me siento mejor que nunca, con renovada energía para los
días que se aproximan. Fui invigorizado por la visita a mi
médico y por lo que él me dijo. Aunque se me complica
la vida un tanto con algunos de mis nuevos descubrimientos y restricciones,
me siento preparado para hacer frente a los días que se presentan
ante mí con un singular deleite hacia la vida.
De igual manera, al completar algunos ejercicios básicos
para mejorar el grupo, usted también se sentirá mejor
hacia su iglesia. Al definir sus realidades juntos, concéntrense
en descubrir las medidas prescriptivas que mejor se prestan para
su singular diseño como iglesia. El proceso de explorar temas
que son relevantes a su ministerio actual y fijar prioridades para
los meses venideros será exhilarante si usted está
dispuesto a dar ese primer paso y pesarse.
DIAGNOSIS/PROGNOSIS
Pesarse es sólo el primer paso en el proceso. Si usted recuerda
de sus propios exámenes físicos, también está
la toma de la presión sanguínea y de temperatura,
análisis de sangre y de orina, y muchos otros procesos de
examen rutinarios diseñados para tratar proactivamente con
los aparentes o posibles desarreglos físicos. Es mucho mejor
estar al frente de la curva en asuntos así, antes que verse
obligado a reaccionar a la crisis y la emergencia después.
Nuestro hijo Nathan ha estado en el Hospital para Niños
en Boston docenas de veces en el transcurso de varios años
anteriores. Lo examinan rutinariamente debido a su singular condición
que se ha manifestado en una débil y enfermiza tibia de la
pierna derecha. Los cirujanos ortopédicos han sido maravillosos
con Nathan. Ellos no sólo diagnosticaron su enfermedad, sino
que ofrecieron prognosis para su futuro que ofrece esperanza y promesa-a
pesar de sus significativos desafíos a su salud.
Hay una inmensa diferencia entre diagnosis y prognosis. Diagnosis
es "el arte o acto de identificar una enfermedad a base de
sus señales y síntomas; la investigación o
análisis de la causa o naturaleza de una condición,
situación, o problema."2 Mientras que prognosis
es "el acto o arte de predecir el curso de una enfermedad;
el prospecto de sobrevivir y recobrarse de una enfermedad según
se anticipa del curso usual de esa enfermedad o según sea
indicado por razgos especiales del caso en cuestión."3
La diagnosis se concentra en los hechos presentes; la prognosis
ofrece información sobre el futuro.
En Connecticut del sur, a lo largo de una de las carreteras principales,
hay tres carteleras que expresan la diferencia entre diagnosis y
prognosis. Estas carteleras no sólo describen la diferencia
entre estas dos palabras, sino que dan esperanza a cada paciente
que se ve en ellas. Sin importar cuál sea la condición
de la enfermedad debilitadora, la prognosis para su futuro está
llena de esperanza. Al ir al centro médico que se anuncia
en las carteleras, usted no sólo recibe tratamiento para
sus males diagnosticados, también se le da esperanza para
su futuro. Aunque la diagnosis sea devastadora, el personal médico
está dedicado a ayudar a los pacientes con una prognosis
que incluye cierto sentido de esperanza.
Y así es con su iglesia. No importa cuál sea la condición
presente de la salud-la diagnosis-de su iglesia, una prognosis saludable,
llena de esperanza para su futuro dará renovada energía
para el futuro a su congregación.
Un proceso dirigido por el Espíritu Santo para descubrir
la singular huella digital de Dios para su iglesia debe incluir
esperanza para el mañana. Él es el Gran Médico
en este proceso, que supervisa su examen de salud-con sus ojos,
oídos, y corazón abiertos a sus necesidades y aspiraciones.
Él no lo dejará ni lo abandonará en todo este
proceso. Él lo sostendrá seguro en la palma de sus
manos mientras lo dirige paso a paso. Por su fuerte mano que lo
guía, el camino será mucho más rico. Confie
en Él para una prognosis llena de esperanza, aun cuando los
elementos diagnósticos del diálogo y la evaluación
lo cansen al revelar el verdadero cuadro de su presente realidad.
EL PROCESO
Una vez haya decidido comenzar el proceso de descubrir la singular
huella digital de Dios para su iglesia, será necesario que
se anime para lograr la victoria. Yo quisiera poder estar ahí
con usted cuando comience su proceso con sus líderes y su
congregación. Si yo estuviera ahí, le recordaría
varios importantes ingredientes de la experiencia que está
por compartir.
Un proceso de largo tiempo
Descubrir la singular huella digital de Dios para su iglesia es
algo de largo tiempo. Usted trabajará en ello por los primeros
4 a 6 meses, pero no termina ahí. Las etapas iniciales de
este proceso de descubrimiento son críticas para el éxito
de la experiencia total, pero no constituyen la suma total del proceso.
Lo que es esencial para todo líder que participa es abrazar
la magnitud del proceso con creciente emoción por los resultados
que experimentarán en el camino. No deje que las semillas
del desánimo, la desilusión, o la discordia sean sembradas
en el corazón y la mente de los líderes clave que
participen. Aunque el proceso es de largo tiempo, también
es:
lleno de gozo.
basado en la fe.
enfocado en la visión.
concentrado en el grupo.
de honra a Cristo.
dirigido por el Espíritu.
Una iniciativa dirigida por el Espíritu
El proceso planificador puede describirse por una serie de siete
preguntas clave que deben ser contestadas por todo grupo de liderazgo.
Hacer que su equipo se ponga de acuerdo sobre las respuestas a estas
preguntas puede ser o no ser sencillo, según las circunstancias
específicas y la salud de las relaciones entre los líderes
de su iglesia. Los planes sobre los que ustedes juntos estén
de acuerdo-bajo la dirección del Espíritu Santo-darán
forma a la eficacia de su iglesia en los meses por venir. Las siete
preguntas más importantes que deben ser contestadas por usted
y los líderes de su iglesia son:
Asesoramiento de las necesidades espirituales. ¿Cuáles
son las principales necesidades espirituales de nuestra iglesia
y comunidad?
Puntos fuertes y puntos débiles. ¿Cuáles
son los puntos más fuertes y los más débiles
de nuestra iglesia?
Oportunidades y amenazas. ¿Cuáles son las
oportunidades para ministrar más significativas y las posibles
amenazas a nuestra iglesia, según las respuestas a las
primeras dos preguntas?
Opciones para ministrar. ¿Cuáles parecen
ser las opciones más viables para fortalecer el ministerio
de nuestra iglesia?
Pataforma para ministrar. ¿Cuál es la principal
plataforma para ministrar sobre la que se deben fundar nuestros
ministerios específicos? Incluídos en la plataforma
para ministrar: declaración de fe, visión, misión,
filosofía, y ministerios.
Propósitos para ministrar. ¿Cuáles
son los propósitos a los que el Espíritu Santo nos
dirige para mejorar el ministerio de nuestra iglesia durante el
próximo año? ¿los próximos 2 a 3 años?
Pasos de acción. ¿Con qué pasos de
acción debemos cumplir para lograr estos propósitos?
Un equipo dedicado
Entre más participe su equipo en este camino de descubrimiento,
más llegará a sacar usted de este proceso. Entre más
se apoderen del proceso, mayor será el impacto como resultado.
Escojan juntos dejar de (al menos por el momento) mirar a otras
iglesias más prósperas, y mirar a Dios para el diseño
que Él tiene para su iglesia local. Como resultado, encontrarán
libertad en Cristo para ser y convertirse en todo lo que Él
quiere para ustedes en el cumplimiento de su huella digital dentro
de su iglesia.
Un líder discerniente
Después que haya descubierto sus singulares dones y habilidades
como congregación, llegará el momento de ir a los
libros, asistir a conferencias, considerar a los expertos en el
ministerio, y consultar los manuales de preparación. En este
momento usted se dará cuenta que toda buena idea no será
necesariamente la mejor idea para usted y su iglesia. Conviértase
en un líder discerniente; mire y escoja lo que mejor le conviene
a su ministerio hoy y lo que será más necesario en
el futuro. No dé por sentado que todo recurso dará
resultado sin antes identificar sus mayores necesidades y prioridades.
Luego, escoja los recursos que mejor satisfagan estas necesidades
y solidifique estas prioridades para que el cociente de efectividad
de su ministerio aumente considerablemente en los meses venideros.
EL PROPÓSITO
Por todo el proceso, mantenga su propósito ante usted-ser
una iglesia más saludable. La iglesia saludable es la iglesia
de Dios, preparada para la adoración, las relaciones, y el
servicio que da honra a Él y edifica su reino. Si las vidas
cambiadas es lo fundamental de su ministerio, entonces vaya paso
a paso mientras piensa y actúa estratégicamente-todo
para la gloria de Dios y la expansión de la iglesia de Jesucristo.
Stephen A. Macchia, D.Min., es presidente de Vision New England,
Acton, Massachusetts.
NOTAS
1. Estas preguntas se exploran en Becoming a Healthy Church
(Baker, 1999) and Becoming a Healthy Church Workbook (Baker,
2001) by Stephen A. Macchia. Esta excerpta es de Becoming a Healthy
Church Workbook.
2. Websters Third New International Dictionary of the
English Language Unabridged (Springfield, Mass.: Merriam-Webster,
Inc., 1963), 622.