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Reviviendo el llamado al ministerio Pastoral

Entrevista con Thomas E. Trask, Charles T. Crabtree, James K. Bridges, George O. Wood

Dios ha puesto dentro de las Asambleas de Dios líderes que tienen pasión por la renovación espiritual y el ministerio. El superintendente general Thomas E. Trask, el asistente al superintendente general Charles T. Crabtree, el tesorero general James K. Bridges, y el secretario general George O. Wood desean ver que las Asambleas de Dios se conviertan en una dinámica fuerza espiritual en el reino de Dios. Estos hombres también comprenden la necesidad de tener pastores líderes eficaces en la iglesia local y la necesidad de más líderes ahora y en los años por venir.

El director ejecutivo de Enrichment (Enriquecimiento), Gary R. Allen, entrevistó a los cuatro líderes ejecutivos de las Asambleas de Dios sobre el reavivamiento del llamado al ministerio pastoral. En esta entrevista ellos comparten su sabiduría, su discernimiento, y su pasión por los ministros presentes y futuros en las Asambleas de Dios.

¿Que factores estan afectando la baja en el numero de pastores en las Asambleas de Dios?

Trask: Hay varios factores. Primero, tenemos una confraternidad que envejece. Muchos de nuestros ministros se están acercando a la edad de jubilarse. Segundo, necesitamos un aumento en el número de ministros si es que hemos de seguir estableciendo iglesias. Y tercero, a medida que la iglesia crece, necesita de personal múltiple. Por el presente nuestros planteles educativos no están produciendo el número de ministros necesarios para dirigirnos a estos tres factores.

Wood: Un buen número de nuestros ministros con credenciales está siendo preparado a través de los cursos por correspondencia de la Universidad Global. A través de las décadas, a medida que nuestros planteles educativos han expandido su énfasis curricular, nos hemos ido alejando de un programa para preparar a ministros solamente. Hemos llegado al punto en que el asunto de preparación ministerial es crítico.

Bridges: Hasta aquí nuestra crisis no ha alcanzado la proporción que otras denominaciones están experimentando. George Barna declara que 40 por ciento de los pastores de hoy no estarán en el ministerio dentro de 10 años. También es necesario que veamos más allá de los números. Es necesario que veamos la visión, la pasión, y el fuego. Cuando todos éstos están en su lugar, atraen a las personas que desean participar en el ministerio. Un reavivamiento de la visión y del fuego hará mucho para ayudarnos a llenar nuestros púlpitos.

¿Cómo sabe la persona que Dios la ha llamado?

Wood: Yo tengo varias respuestas basadas en analogías bíblicas. Algunos son llamados con un tremendamente poderoso sentido de la revelación de Dios – su presencia. Isaías ciertamente tuvo ese tipo de llamado. Pablo tuvo una experiencia así en el camino a Damasco. Juan, al final de su vida, tuvo un llamado a escribir el libro del Apocalipsis.

Algunos han experimentado un llamado por medio de otros que vieron su potencial y reconocieron sus dones. Esto es lo que sucedió a Timoteo. Pablo le dijo que se uniera a él. Timoteo no tuvo el mismo tipo de llamado que tuvo Pablo, pero tuvo un llamado legítimo. Había obvios dones de ministerio que funcionaban en la vida de Timoteo. Pablo los reconoció y los sacó a relucir.

Cuando yo era un joven pastor pedí a Morris Williams, que era el director del campo misionero de Africa, que viniera a mi iglesia para una convención misionera. Le pregunté: “Hermano Williams, ¿cómo recibió su llamado?”

Me miró y dijo: “Yo nunca tuve un llamado”

Yo le pregunté: “¿Qué quiere decir con que nunca tuvo un llamado?”

El dijo: “Bueno, yo leí en la Escritura que Jesús estaba llamando voluntarios, y yo me ofrecí.”

Pero al hablar más con Morris Williams reconocí que él simplificó demasiado su caso para comunicar algo.

Obviamente había una resonancia en su corazón. No fue algo solamente mecánico. “Bueno, me ofrecí.” Estaba el don y el sentido interior de que esto es lo que el Señor quería que hiciera.

En un continuo se encuentran estos alcances – los que reciben un llamado revelacional por lo general sufren mucho después. Es por eso que reciben ese tipo de llamado. Luego están aquellos en los que, como el caso de Timoteo, los demás ven potencial y alientan los dones que hay en ellos. Finalmente están los que como Morris Williams su llamado no parece ser altamente sobrenatural, pero es obvio a medida que dan el paso al llamado de Dios. Dios bendice el deseo de su corazón, y el deseo de su corazón se convierte en la manifestación del llamado.

Crabtree: El ministerio de Felipe nació de una tarea dentro de la iglesia. El no fue llamado al ministerio en el púlpito al principio; fue llamado a ser diácono. Es necesario que elevemos el nivel de servicio en la iglesia. Al hacer esto se abren las puertas para el llamado al ministerio.

Bridges: Primero tiene que ser un llamado interno. Jeremías dijo que era un fuego ardiente. Pero también hay evidencia externa. Una de las cosas que me ayudó a mí fue la afirmación de mi pastor y otros ministros.

Es interesante ver cómo tenemos un llamado definido desde nuestro comienzo. Lo hemos llamado el llamado a predicar. Fue un llamado a proclamar, que tenía que ver no sólo con predicar el evangelio, sino con alimentar, cuidar, y pastorear a las ovejas. Pastorear se hizo parte de ese llamado.

¿Como podemos ayudar a los ministros que se han apartado de su llamado al ministerio?

Crabtree: Primero, yo animaría a los que sienten un llamado de Dios a que tengan fe en el Dios que los llamó. Muchas veces la gente mira su propia falta de habilidad o sus circunstancias y ven que no dio resultado. Pero es necesario que se afirmen en el hecho que Dios los ha llamado.

Muchas veces los que buscan un lugar de ministerio pierden las oportunidades. No nos referimos a la fe para creer a que Dios los ha llamado. Buscan a la denominación para que les ayude a cumplir con ese llamado. Pero quizás Dios los esté probando para ver si responden a su llamado. Otras veces quizás no vean las oportunidades que se les presentan.

Después que fui llamado a predicar, aprendí a predicar en una clase de escuela dominical. Tomé el enseñar esa clase como una oportunidad para preparar un mensaje, y así yo crecí. Muchas veces la gente quiere que se le entregue el ministerio, pero el ministerio es un proceso de desarrollo.

Wood: Exactamente. Yo digo a la gente: “No busque un ministerio.”

La gente viene a la iglesia y pregunta: “¿Cómo me va a usar?” Si usted está buscando un lugar para servir, siempre tendrá un ministerio. Si usted busca un ministerio, probablemente no tendrá ningún lugar para servir.

La gente necesita florecer donde está sembrada. Los dones de la persona hacen lugar para ella. Si la persona está funcionando en el ministerio ahora, entonces al que tiene se le dará más. Al que no tiene, hasta lo que tiene se le quitará. Ese es un principio de Jesús.

La gente dice: “Deme un lugar; yo tengo un llamado.” Pero así no es como funciona el ministerio dentro de un marco bíblico o práctico.

Cuando la persona dice: “Tengo un llamado al ministerio”, es necesario que ese llamado sea confirmado por otros creyentes. La razón por la que muchas personas que se sienten llamadas al ministerio no están en el ministerio hoy es porque el cuerpo de Cristo nunca reconoció sus dones.

Ninguno de nosotros funciona en el ministerio sin la afirmación y la confirmación de otros creyentes. La persona puede decir: “Yo tengo el don de profecía”, pero sus palabras nunca consuelan, no animan, ni corrigen. Puede hablar de sus dones todo lo que quiera, pero tiene que haber una afirmación.

Cuando alguien se sale del ministerio, ¿la razón es interna, o es porque el cuerpo de Cristo no confirmó su llamado? Eso es crítico.

Luego están aquellos cuyo llamado es confirmado por el cuerpo de Cristo. Digamos, por ejemplo, que la persona tuvo un llamado, pero ahora no está en el ministerio de tiempo completo. Cuando enseña una clase de escuela dominical, cosas comienzan a suceder mientras enseña. ¿Se está formando una confirmación que da fe de su ministerio? Y si eso está sucediendo, esa es la clase de persona que necesita ser animada para que vuelva al ministerio.

Algunos ven la voluntad de Dios como una encrucijada en el camino. Si se toma el camino equivocado jamás se regresa. Siempre se va en la dirección errónea. Yo lo veo como dejar la canoa en la playa e irse a dar un paseo en el bosque. Usted se salió del río. Pero salga de entre los árboles, vuelva a subirse a la canoa, y vuelva al río. No estará tan río abajo como estuviera si no hubiera sacado del agua la canoa, pero por lo menos puede volver al río y seguir la dirección de Dios para su vida.

Bridges: Faltamos en ayudar a los que tienen un llamado o que se han apartado del ministerio. Varias cosas pueden llevar a las personas a la desobediencia – el desánimo, la presión, el fracaso. Pero una vez el hombre es llamado por Dios, no puedo verlo jamás estar contento en nada que sea de este mundo.

¿Como pueden los pastores ayudar a desarrollar el llamado a los que se sienten llamados al ministerio?

Trask: Cuando el pastor reconoce que una persona joven en su congregación tiene un llamado, es necesario que dé a esta persona la oportunidad e predicar. Eso es lo que sucedía en nuestra Confraternidad en años anteriores. Y una vez la persona siente esa sensación de ser ungido por Dios mientras predica – aunque crea que todo le salió mal – experimenta una satisfacción y un gozo que no se comparan con nada. Las mecánicas de predicar vendrán a medida que la persona desarrolla su habilidad. Los jóvenes necesitan tener oportunidades para predicar y participar en los otros aspectos del ministerio. Animamos a nuestros pastores a que permitan que eso suceda. Los pastores necesitan reconocer el llamado de Dios en los jóvenes y en los viejos también, y luego dar oportunidades para fomentar ese llamado.

Bridges: Hermano Trask, para hacer lo que usted ha descrito, es necesario que el pastor tenga un aprecio por el ministerio. Es necesario que ame a los predicadores. Cuando yo tomé el cargo de superintendente de mi distrito me di cuenta de que algunos ministros causan problemas. Pero es necesario amarlos con todo. Cuando se aman, se desea ayudarlos. Eso es lo que vemos en el apóstol Pablo. El tenía un interés especial en los ministros más jóvenes.

En el último capítulo de 1 Corintios Pablo escribió a la iglesia de Corinto sabiendo que Timoteo iba a estar ahí. Dijo a la iglesia que no lo intimidaran ahora, que no hicieran nada para dañarlo, que escucharan a este pastor (en mis propias palabras).

En 2 Corintios 2 Pablo dijo que Dios le había abierto la puerta en Troas, pero que se preocupaba por Tito porque éste no estaba ahí. Tito debería haber estado ahí. ¿Qué hizo Pablo? Salió de Troas y buscó a Tito.

En el capítulo 7 Pablo encontró a Tito. El espíritu de Pablo se reanimó porque este joven ministro estaba bien. Eso es poderoso.

En Colosenses 4 Pablo mandó un mensaje a Arquipo, pidiéndole que siguiera adelante en el ministerio. Este es el corazón de un pastor que quiere ayudar. Debemos devolver eso a nuestra confraternidad.

En años anteriores los pastores animaban y enseñaban a los más jóvenes. Más de nuestros predicadores quizás han crecido en iglesia más pequeñas que en iglesias grandes porque el cuidado se deriva de la relación personal.

Un ejemplo de esto es algo que tenemos en común – todos nosotros aquí en este cuarto hoy somos hijos de predicadores. Tuvimos la influencia de nuestros padres. Mi padre era pastor y presbítero. Murió a la edad de 85 años. Se suponía que debía haberse jubilado, pero él jamás se jubiló. Un gran grupo de jóvenes ministros estuvieron presentes en su entierro rindiéndole honor. El había significado mucho para ellos, los había pastoreado, y les había ayudado en el ministerio. Eso me impresionó. A pesar de su avanzada edad, todavía ejercía influencia.

Wood: Hace poco un pastor dijo a un feligrés que sus dos propósitos más importantes para ese año eran ver a su hija graduarse de la secundaria y lograr él su título de maestría. Bueno, estos son propósitos importantes. Pero lo que estaba ausente era la pasión por la iglesia, cierta pasión por reproducirse en la gente que lo rodeaba, cierta pasión por predicar la Palabra de Dios, o cierta pasión para ver que la iglesia creciera.

Vivimos en una época egoísta. Si no tenemos cuidado ese mismo espíritu de la época se colará en nuestra vida y se convertirá en nuestra carrera en vez de la carrera de El, o en nuestra iglesia en vez de la iglesia de El. Es necesario que tengamos cuidado al examinar nuestras pasiones y nuestras prioridades. Lo que vivimos y lo que predicamos es lo que vamos a obtener. Si no buscamos exaltar a Cristo y poner sus asuntos primero, vamos a tener congregaciones egoístas, personas que se interesan por sus propias agendas en vez de la agenda de Cristo.

Crabtree: Es necesario que nos demos cuenta que nuestros mayores recursos son los ministros mismos. La forma más fuerte de establecer nuevas iglesias es con iglesias que se reproducen. Pero históricamente los futuros pastores y líderes han sido inspirados por los pastores motivadores que veían el ministerio como su llamado más alto. Es necesario que volvamos a eso y que desafiemos a nuestros mejores estudiantes a que pasen al mejor y más alto llamado. Nuestros ministros pueden elevar el nivel del valor del pastorado y del ministerio.

Jesús pasó la mayoría de su tiempo reproduciéndose en sus 12 discípulos. Nuestros pastores deben captar una visión de la maravillosa juventud que está en sus iglesias y del llamado de Dios que está en ellos.

Cuando yo pastoreaba llevaba a comer a los predicadores visitantes para aprender de ellos. Una vez llevé a almorzar al difunto James Hamill. El me predicó durante hora y media. En esos días yo tenía una iglesia de 150. Me preguntó cuánto personal tenía. Yo dije: “Tengo una secretaria que viene 3 días a la semana.”

El me dijo: “¿No tienes maestros de escuela dominical? ¿No tienes a nadie trabajando en el ministerio de música? La próxima vez que te pregunte, quiero que digas un personal de por lo menos 75.” Dijo que le molestaba que los pastores son tan amables con aquellos a quienes pagan y se olvidan que tienen muchos ayudantes al pastor – personas que están listas para trabajar sin ningún pago – pero que no son tratadas bien por el pastor. Esto cambió mi vida. Los que no trabajan tiempo completo y que no reciben sueldo también son llamados por Dios, llamados al ministerio.

¿Como puede el pastor crear un ambiente en su iglesia en el que Dios puede hablar a las personas y llamarlas al ministerio?

Trask: Vivimos en una sociedad de paso rápido, y muchas veces no damos a Dios la oportunidad de hablarnos porque siempre estamos corriendo de un evento a otro. Como pastores debemos ser sensibles a las exigencias de tiempo que imponemos a nuestra gente. Es esencial que cuando nos reunamos en grupo ofrezcamos un ambiente en el que Dios pueda hablar a su pueblo.

Wood: Yo recuerdo las iglesias en las que crecí. Todos crecimos en iglesias parecidas. Pero hubieron varios componentes que fomentaron el llamado en mí. Uno es predicar sobre el llamado. Otro componente es el ejemplo de un llamado.

Mi padre pastoreaba iglesias pequeñas. A veces tenía que tomar empleos seculares para suplementar su sueldo, pero nunca pensó en salirse del ministerio. Ese era su llamado.

Otro elemento era el culto del altar, que daba a los jóvenes la oportunidad para responder. Otra cosa era la oportunidad para practicar. Yo me sentí llamado a predicar cuando tenía 11 años. En cosa de semanas me encontraba predicando mi primer sermón al grupo de jóvenes. Estoy seguro que fue una terrible experiencia para los oyentes, pero por lo menos hubo un esfuerzo inmediato para impulsarme y animarme. Y finalmente, la gente vino y me afirmó. Pienso en H.C. Ball, mi maestro de escuela dominical cuando yo tenía 15 años. El frisaba en sus setenta. Llamaba a los jóvenes de su clase todos los sábados por la noche y preguntaba: “¿Vas a ir a la escuela dominical manaña?” Al final de cada clase de escuela dominical, él nos ponía su huesuda mano en la rodilla de cada uno y oraba que Dios nos usara. Esto tuvo un poderoso impacto en mi vida.

Crabtree: Hemos hablado de la importancia del llamado. El llamado comienza con la importancia de predicar. En los últimos hemos visto una disminución del ministerio de la predicación. Y ahora estamos en programas con mucha especialización. El pastor tiene que comprender que él es un practicante general. No puede dejar la predicación sobre el llamado al pastor de los niños, o al pastor de los jóvenes, o a los directores de jóvenes del distrito en el campamento para jóvenes.

Alguien ha dicho: “Se cosecha lo que se predica.” Tiene que haber un deseo de predicar sobre el llamado de Dios al ministerio. Es necesario que los pastores prediquen sobre esto por lo menos una vez al año. Yo hacía eso. Yo predicaba fervientemente sobre el llamado y luego hacía un llamado al altar. Pedía a los misioneros y a otros que venían que dieran énfasis al llamado al ministerio. Como pastor, yo tenía clases personales de teología con grandes números de jóvenes. Yo creo en la importancia del ministerio de predicación; es el llamado más alto. Los pastores necesitan dar nueva vida a la importancia de predicar. Estamos perdiendo eso. Nos estamos inclinando más hacia la alabanza y los programas. Es necesario que volvamos al púlpito.

En los últimos años el ministerio ha sufrido una derrota. Muchos ven el ministerio como algo de segunda clase. Pero es el mejor y más alto llamado del mundo. Yo animo a un reavivamiento en nuestros púlpitos para predicar esto, creerlo, y tratar de reproducir a los jóvenes para el ministerio.

¿Que pueden hacer los pastores para facilitar el llamado en los niños?

Trask: El énfasis que están dando nuestras iglesias a los ministerios para niños hoy es bueno. La filosofía es esta: Si podemos alcanzar a los niños, entonces podemos alcanzar a los padres. Estamos viendo un aumento en el número de iglesias que contratan a un pastor para niños. Esto es bueno.

Jamás debemos menoscabar el hecho de que Jesús toca a los niños y los llama cuando están tiernos. ¿Quién sabe lo que Dios tiene guardado? Como pastor, cuando dedicaba a los bebés yo oraba que Dios pusiera su mano sobre ellos para el ministerio, particularmente si los padres tenían un corazón para el ministerio. Dios puede apartar a los niños desde temprana edad. Un gran número de nuestros ministros quizás recibió su llamado de Dios a temprana edad.

Bridges: Hermano Trask, me pregunto si los ministros pentecostales están faltando en el área de enseñar a sus propios hijos. Como ministros, debemos crear y fomentar un ambiente en nuestro propio hogar en el que nuestros hijos puedan responder al llamado de Dios. Yo tengo dos hijos en el ministerio a los que preparé tanto en el hogar como en las iglesias que pastoreaba. Mi mayor gozo fue invertir en nuestros hijos desde su juventud en adelante. Cuando llegaron a la edad en que podíamos usarlos en el grupo de jóvenes y en el grupo de universitarios, los preparamos para ello. Hoy es un gran gozo ver los productos de esa preparación. Mi preocupación es que nuestros pastores no estén invirtiendo tiempo en sus propios hijos que quizás sientan el llamado al ministerio. Cuando vemos el número de hijos de predicadores y de misioneros que hay, vemos que es un recurso valioso que quizás estemos pasando por alto.

También el lugar del bautismo en el Espíritu en la vida de los jóvenes creyentes los acerca mucho más al llamado de Dios. Cuando los niños y los jóvenes están dispuestos a ser llenos por el Espíritu, están mucho más dispuestos a aceptar el llamado de Dios. Eso en sí es otra razón por la que es necesario que los pastores estén predicando sobre el bautismo, ofreciendo así un lugar para que los jóvenes reciban el llamado.

¿Como podemos mejor facilitar el llamado a la persona de segunda carrera?

Crabtree: Hace poco estuve en una iglesia y el pastor dijo: “Ustedes ven a ese hombre allá. El es un brillante empresario; la mano de Dios está sobre él. Lo estoy preparando para que tome el cargo de esta iglesia cuando yo parta.” Este pastor lo había puesto en un lugar de líder. Es necesario que los pastores reconozcan la importancia del ministerio y que luego ofrezcan oportunidades para ministrar y que animen a los laicos. Facilitar el llamado en las personas de segunda carrera tiene que ver con soltar y animar. Es necesario que los pastores digan a su gente que es emocionante ser llamado por Dios, y que nosotros les vamos a ayudar; decirles que vamos a hacer lugar para ellos y que vamos a creer en ellos.

Trask: Los pastores no deben ver a los empresarios que se sienten llamados al ministerio como amenazas. Deben verlos como individuos que poseen gran potencial para el reino de Dios, y luego deben comenzar a prepararlos personalmente. Los mejores miembros del personal que usted puede conseguir son los que usted levanta de dentro de la iglesia. Son excelentes candidatos para los puestos de ministerio en su iglesia porque comprenden la pasión, la visión, y los propósito de usted. Están comprometidos con usted como líder porque pueden haber sido salvos bajo su ministerio. La iglesia los conoce y comprenden los ministerios de la iglesia. Es necesario que los pastores preparen personalmente a los laicos a medida que se sienten llamados al ministerio.

Wood: En la iglesia que pastoreaba siempre buscábamos personal dentro de la congregación. Preguntábamos: “¿Quién está en la cúspide de transición del ministerio laico al ministerio profesional?” Varias maravillosas personas que tenían el llamado de Dios entraron al ministerio. Un joven maestro de escuela tenía un tremendo don para trabajar con los jóvenes. Lo invitamos para que fuera nuestro pastor de estudiantes de intermedia. Dentro de un año tenía 200 adolescentes en su grupo de jóvenes de intermedia. Era un evangelista increíble.

Uno de los errores que se cometen es decir: “No vamos a añadir a nadie al personal hasta que tengamos cierta cantidad de dinero.” Se debe añadir personal a la iglesia como se hace en el campo misionero. Se manda al misionero antes de haber una iglesia. Yo establecí la regla de que no añadíamos personal solo porque teníamos el dinero o los recursos. Lo añadíamos porque había una frontera que debía atenderse. Teníamos que dar ciertos pasos de fe.

Uno de los problemas en que se meten nuestras iglesias – especialmente las juntas directivas – es la mentalidad del statu quo que dice que nos vamos a quedar ahí mismo donde estamos. No podemos hacer eso. Las iglesias deben seguir empujando las fronteras de la fe. Y una de esas fronteras es añadir al personal de la iglesia, no para que se conviertan en estrellas del equipo, sino para que sean entrenadores, y para soltar a más y más personas laicas al ministerio. Esa fue toda la idea cuando yo llevé a este joven maestro a ser parte de nuestro personal. Casi no teníamos laicos que participaban en el ministerio a los jóvenes de intermedia. Pero si se ha de tener 200 adolescentes en un ministerio a los de intermedia, es necesario que los laicos trabajen con ellos. Se produce un efecto de rápido desarrollo cuando se añade personal que faculta a los demás para el ministerio.

Hable con sus jovenes predicadores sobre arriesgarse

Trask: Esta confraternidad se ha arriesgado con todos nosotros al otorgarnos credenciales. Quiero decir que no hay garantías.

Wood: Absolutamente. Yo no había pensado en eso. Así es. Una de las funciones de los que están en el ministerio es ayudar a que la gente suba al próximo nivel. Cuando yo me recibí de Evangel College me matriculé en el Fuller Seminary para recibir más preparación. Quería encontrar una iglesia local, pero nunca antes había estado en el sur de California. Yo quería un puesto de ministerio para ayudarme a pagar parte de mi matrícula. Vine a las oficinas generales y me reuní con Charles W.H. Scott, asistente al superintendente general. Yo le dije: “Yo sé que usted no me conoce bien. Usted conoce a mi papá. Yo me voy a rebibir de Evangel College. ¿Conoce a alguien en el sur de California que esté buscando pastor para jóvenes? Si usted me pudiera ayudar, se lo agradecería.”

El dijo: “Claro que sí, George, te ayudaré.” Así que escribió cartas a los pastores del sur de California. Arnie Vick, pastor de Bethel Temple en Los Angeles, contestó diciendo: “Hermano Scott, si usted recomienda a este joven, yo lo contrataré.” Así que Arnie Vick me contrató sin verme, basado en la recomendación de alguien que no me conocía. Eso es arriesgarse.

Bridges: Cuando yo era joven, mi pastor se puso en contacto con otros pastores y dijo: “Yo quiero que utilicen a mi muchacho.” Eso era algo común. Si uno era llamado a predicar, eso se comunicaba a gritos. Todos los sábados por la noche varios de nosotros estábamos en las calles predicando a los borrachos cerca de un viejo sistema de autobuses que servía a las afueras de Houston. Poníamos de rodillas a un montón de borrachos, y eso formaba gran congestión. Pero los teníamos orando y buscando a Dios.

Por favor comparta un pensamiento mas sobre reavivar el llamado al ministerio pastoral.

Trask: La Escritura dice que hay que orar para que el Señor de la cosecha mande obreros. Me gustaría pedir a nuestros pastores que hagan que su iglesia ore para que Dios levante ministros. Nosotros no somos los que llamamos a la gente. Dios es el que lo hace. Esta confraternidad sólo reconoce el llamado, y otorgamos credenciales como reconocimiento de ese llamado. Si nosotros como iglesia oramos diciendo: “Señor, manda obreros”, Dios contestará. Yo veo evidencias de eso. Las Misiones Mundiales de las Asambleas de Dios tienen más solicitantes para servir hoy que en cualquier otra época en su historia. Hay una tendencia, y vemos más que vienen. Todavía no hemos llegado, pero al orar como iglesia y luego alentar a los que son llamados, Dios nos ayudará.

Wood: Tocante al Señor de la cosecha, es interesante unir Mateo 9 con Lucas 6 y Marcos 3; se forma un montaje. Después que Jesús dijo: “Rogad, pues, al Señor de la mies, que envíe obreros a su mies”, subió al monte a orar y siguió en oración toda la noche. Al amanecer, llamó a los discípulos de entre los que escogió a 12. Es obvio que había mucho más de los 12. ¿Cuál fue el criterio para la elección final? Creo que estos fueron los que lo tomaron en seri cuando dijo: “Rogad, pues, al Señor de la mies”. Quizás los observó orando y escogió a los 12 que tomaron en serio su palabra.

También tenemos otro recurso de obreros para la cosecha. Hay 650 estudiantes de las Asambleas de Dios en seminarios que no son de las Asambleas de Dios, y aproximadamente 350 estudiantes en nuestro propio seminario. Esto nos da 1.000 posibles solicitantes ministeriales en el seminario en este momento solamente. Esta va a ser un área principal para futuros líderes. Es necesario que hagamos todo esfuerzo a nivel de los distritos, de las secciones, y nacional para abrazar y dar la bienvenida a estos que por el presente están pasando por preparación teológica y ministerial a nivel posgraduado. Son un tremendo recurso para nosotros.

Bridges: El Señor ha puesto en la vida un principio del Génesis que dice que uno sólo se reproduce según su género. No queremos reproducir ministerios desganados, distraídos, sino ministerios de carácter. No vamos a reproducir lo que la iglesia necesita si nosotros mismos no poseemos eso en nuestra propia vida. Yo estoy orando que Dios nos ayude a reproducir a los que son compasivos y profundamente dedicados y que permanecerán en las trincheras.