CD [Disco Compacto] de
Advance/Pulpit
Agotadas desde hace mucho tiempo pero recordadas con afecto, las revistas
Advance [Avance] y Pulpit [El púlpito] bendijeron a miles de ministros.
Ahora el archivo entero de Advance/Pulpit casi 40 años de información,
inspiración, ayudas, e historia está disponible para usted en CD separados.
En inglés solamente.
Like a derailed train, many Christian leaders
follow Christ and are intent on serving Him faithfully, but they
lose their ministries.
Nada puede ser mejor que esto, pensó Juan.
Hacía sólo 7 semanas que había sido elegido
como pastor y ahora estaba en pie frente a este grupo de 225 maravillosas
personas. Era su primer domingo en la iglesia, y él ya sabía
que le iba a gustar mucho estar aquí. La congregación
lo había elegido con un voto unánime. Todos sonreían,
muy contentos de tener en la iglesia a su nuevo pastor. Los miembros
de la junta que lo habían entrevistado lo apoyaban. Lo habían
recomendado a la congregación. Su esposa y su familia estaban
en el segundo banco orando por él. Todo estaba como debía
estar y era perfecto. Esa mañana predicó con todo
el corazón y fue recompensado con calurosos saludos y generosos
apretones de mano a medida que todos marchaban fuera de la iglesia.
Era un sueño hecho realidad.
Menos de un año después Juan pensaba: No me
aguanto por salir de aquí. Juan una vez más
estaba en pie ante su iglesia – su anterior iglesia. Era su
último domingo. Se preguntaba: ¿Qué fue
lo que resultó mal? Sí, había reemplazado
el pesado púlpito de madera con un atril de plástico.
Había dado nueva forma a la escuela dominical. Y la música
era más moderna. Esos y una docena más de cambios
eran necesarios, pensó. Pero la iglesia era de una
opinión diferente. En la última reunión de
la iglesia uno de los miembros había concluido diciendo:
“Demasiados cambios demasiado rápido.” Habían
votado para sacar al pastor Juan. Así tan rápido.
El sueño se había vuelto en pesadilla.
Descarrilamiento
La palabra descarrilamiento genera una imagen de
una locomotora en movimiento cuyas ruedas pierden su tracción
haciendo que el tren se desconecte de los rieles y evitando que
llegue a su destino. Como un tren descarrilado, muchos líderes
cristianos siguen a Cristo y se proponen servirlo fielmente, pero
pierden su ministerio.
Hace poco leí de un tren que se descarriló a medida
que iba por un área rural. Al siguiente día la página
principal de mi periódico mostraba los carros dañados
tirados sobre los rieles torcidos y otros carros tirados en las
zanjas llenas de nieve. Una persona murió y 96 resultaron
heridos. Los investigadores consideraban la posibilidad de que un
defecto interno en los rieles quizás había ocurrido
cuando se forjó el acero para los rieles.
Así como el tren descarrilado deja destrucción en
su paso, así el camino de los líderes descarrilados
está lleno de seguidores desilusionados. Algunos líderes
descarrilados han devastado a congregaciones y ministerios enteros.
Y al igual que los defectos internos de los rieles, muchos líderes
han sido descarrilados por los defectos de carácter internos
que jamás corrigieron.
El descarrilamiento puede suceder a cualquier líder. Algunos
de los casos más trágicos son aquellos en los que
el líder ha sido fuerte durante décadas pero resulta
perdiendo en sus años postreros. El descarrilamiento toca
a los pastores de iglesias tanto pequeñas como grandes, y
a los líderes de ministerios tanto locales como internacionales.
Hoy el líder puede ser dedicado y diligente, demostrando
gran promesa. El próximo año puede ser un líder
sin ministerio.
El himno titulado “Hay lugar en la cruz para ti” ha
acompañado a miles de llamados al altar, ha tocado a millones
de vidas, y es considerado como uno de los himnos clásicos
del cristianismo. Sin embargo una de los escritores de este himno
se extravió de su camino.
Líderes descarrilados
Ira y Zelma Stanphill eran nuevos en el ministerio cuando se sentaron
al piano y compusieron este himno. Ira pasó a escribir muchos
himnos evangélicos, pero Zelma no. Después que ella
e Ira escribieron este himno, Zelma dejó el ministerio y
comenzó a visitar clubes nocturnos. Pronto dejó a
Ira y comenzó a cantar en esos clubes. Años después,
luego de haber cantado en un club, murió en un accidente
automovilístico. Nadie sabe si había vuelto a dedicar
su vida a Dios.1
El descarrilamiento ocurre con demasiada frecuencia. Considere
la declaración que hacen Clinton y Stanley, dos autores que
han estudiado el descarrilamiento en el ministerio: “Seguimos
admirándonos ante el gran número de los que comienzan
siguiendo a Cristo, sirviéndole en muchos campos, determinados
a ser fieles y a dar fruto, pero que no acaban bien.”2
Todos estamos de acuerdo en que son demasiados los que se han salido
del camino y se han perdido. Hasta un solo líder descarriado
es demasiado.
“John, ya que te preparas para entrar en el ministerio, quiero
darte ciertos consejos.” Era Paul Beck hablando a su yerno
John Bisagno, pastor de una iglesia grande. Beck continuó:
“Permanece fiel a Jesucristo. Mira que tu corazón esté
cerca de Jesús todos los días. Es un camino muy largo
desde aquí hasta donde te diriges, y Satanás no tiene
ninguna prisa para agarrarte.”
Beck pasó a decir que de 10 que comienzan en el ministerio
de tiempo completo durante la década de los 20 años
de edad, sólo 1 llega a la edad de jubilarse de este. O ya
tienen fallos morales, o se entregan a la teología liberal,
o se obsesionan con hacer dinero, o simplemente se desaniman.
Bisagno se sorprendió ante las aserciones de Beck, pero
Beck continuó. A la edad de 20 años, él había
escrito en su biblia los nombres de 24 compañeros que eran
predicadores dedicados, preparados para el ministerio. “Ahora
tengo 53 años de edad. De vez en cuando a medida que han
pasado los años, he ido a esa página en mi biblia
y he tachado un nombre. Escribí esos 24 nombres cuando sólo
tenía 20 años de edad. Treinta y tres años
después, sólo quedan 3 nombres de los 24 originales.”3
Personajes bíblicos descarrilados
Un trágico ejemplo bíblico de un líder descarrilado
es Judas Iscariote. El era parte del círculo íntimo
de Cristo, pero traicionó a su Señor y se alejó
de su camino, al final se suicidó.
Otro personaje bíblico que se descarriló fue Demas.
En Filemón se le llama uno de los compañeros de Pablo
en la obra. Pero 2 Timoteo 4:10 declara que Demas había desamparado
a Pablo “por amor a este mundo” (NVI). Demas comenzó
bien, pero no acabó bien. Afortunadamente, muchos líderes
bíblicos que se descarrilaron por un tiempo pudieron volver
al camino. Los más notables son David y Pedro. Ambos son
ejemplos del hecho de que el descarrilamiento no tiene que ser permanente.
Factores del descarrilamiento
El descarrilamiento ocurre cuando el líder quiere retener
su puesto presente y es rebajado en rango o despedido. El descarrilamiento
también ocurre cuando el líder no avanza más
en su desarrollo, cuando pierde el enfoque de su ministerio, y cuando
divaga con poca o sin ninguna dirección. El líder
quizás mantenga su posición de líder pero pierde
su celo, su resolución, y su amor para Cristo, estancándose
en un nivel que desilusiona.
Hace poco entrevisté a varios líderes cristianos
para determinar las causas del descarrilamiento entre sus colegas.
Les pedí que pensaran en un líder cristiano que iba
en crecimiento y en un líder cristiano descarrilado y que
luego los evaluaran (la información era estrictamente anónima;
no se mencionaron nombres).
Se preguntó a los entrevistados por qué el líder
se había descarrilado. A continuación están
los factores mencionados con más frecuencia:
El líder descarriado:
padecía de una falta de responsabilidad ante los demás.
se entregó a la amargura.
se agotó.
demostraba una falta de carácter o integridad.
no trataba bien con sus dudas.
no manejaba las expectaciones que se le imponían.
era incapaz de resolver con éxito el conflicto.
demostraba deficiencia en sus habilidades interpersonales.
carecía de aptitud o habilidad para dirigir.
tenía problemas matrimoniales no resueltos.
era demasiado ambicioso.
estaba lleno de orgullo.
dejó de aprender y de crecer.
Resultados del descarrilamiento
Hice otra pregunta a los entrevistados: ¿Qué le sucedió
al líder descarrilado? A continuación están
algunos de los resultados. El líder descarriado:
se recuperó y pasó a un ministerio diferente.
se recuperó y pasó a un ministerio diferente.
ha pastoreado varias iglesias, pero sólo permanece en
cada una de 1 a 2 años, luego pasa a otra.
dejó el ministerio y se hizo cantinero.
fue enjuiciado por el gobierno.
fue infiel y dejó a su cónyuge.
perdió las credenciales ministeriales.
hoy está en un ministerio distinto y fue ayudado por
otros.
hoy es un pastor de éxito.
Como acabar bien
Dios quizás llora cuando los líderes se descarrían
por el dolor ocasionado al líder y a los demás. El
descarrilamiento va en contra de la naturaleza de Dios. El es un
Dios de cumplimiento, que se complace en los líderes maduros
y en los proyectos acabados. El acabó la creación
del mundo y dijo que ra bueno. Jesucristo exclamó en la cruz:
“Consumado es.”
Pablo declaró: “He acabado la carrera, he guardado
la fe.”
Dios quiere que terminemos bien. Satanás no. Debemos apagar
la voz de Satanás, a quien le encanta susurrarnos al oído:
“No vas a lograrlo. Los desafíos son demasiado grandes.”
Nuestra esperanza está en la resurrección de Jesucristo,
un hecho y milagro histórico que demuestra que el poder de
Dios es suficiente para hacer frente al desafío.
Ben M. Kaufman, Ed.D., Foothill Ranch,
California, es especialista en el desarrollo de liderazgo para
el Asia Pacific Center for the Advancement of Leadership and
Missions.
Endnotes
George O. Wood, A Psalm in Your Heart, Vol. 2 (Springfield,
Mo.: Gospel Publishing House, 1999), 179.
Paul D. Stanley and J. Robert Clinton, Connecting: The
Mentoring Relationships You Need To Succeed in Life (Colorado
Springs, Colo.: Navpress, 1992), 214.
Steve Farrar, Finishing Strong (Sisters, Oreg.: Multnomah
Books, 1995), 6.
Bill Hybels, Leadership Journal, (Summer 1999): 27.