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Tabla de Contenido

“Si pudiera hacerlo de nuevo. . .”

Por Ben M. Kaufman

Like a derailed train, many Christian leaders follow Christ and are intent on serving Him faithfully, but they lose their ministries.

Nada puede ser mejor que esto, pensó Juan. Hacía sólo 7 semanas que había sido elegido como pastor y ahora estaba en pie frente a este grupo de 225 maravillosas personas. Era su primer domingo en la iglesia, y él ya sabía que le iba a gustar mucho estar aquí. La congregación lo había elegido con un voto unánime. Todos sonreían, muy contentos de tener en la iglesia a su nuevo pastor. Los miembros de la junta que lo habían entrevistado lo apoyaban. Lo habían recomendado a la congregación. Su esposa y su familia estaban en el segundo banco orando por él. Todo estaba como debía estar y era perfecto. Esa mañana predicó con todo el corazón y fue recompensado con calurosos saludos y generosos apretones de mano a medida que todos marchaban fuera de la iglesia. Era un sueño hecho realidad.

Menos de un año después Juan pensaba: No me aguanto por salir de aquí. Juan una vez más estaba en pie ante su iglesia – su anterior iglesia. Era su último domingo. Se preguntaba: ¿Qué fue lo que resultó mal? Sí, había reemplazado el pesado púlpito de madera con un atril de plástico. Había dado nueva forma a la escuela dominical. Y la música era más moderna. Esos y una docena más de cambios eran necesarios, pensó. Pero la iglesia era de una opinión diferente. En la última reunión de la iglesia uno de los miembros había concluido diciendo: “Demasiados cambios demasiado rápido.” Habían votado para sacar al pastor Juan. Así tan rápido. El sueño se había vuelto en pesadilla.

Descarrilamiento

La palabra descarrilamiento genera una imagen de una locomotora en movimiento cuyas ruedas pierden su tracción haciendo que el tren se desconecte de los rieles y evitando que llegue a su destino. Como un tren descarrilado, muchos líderes cristianos siguen a Cristo y se proponen servirlo fielmente, pero pierden su ministerio.

Hace poco leí de un tren que se descarriló a medida que iba por un área rural. Al siguiente día la página principal de mi periódico mostraba los carros dañados tirados sobre los rieles torcidos y otros carros tirados en las zanjas llenas de nieve. Una persona murió y 96 resultaron heridos. Los investigadores consideraban la posibilidad de que un defecto interno en los rieles quizás había ocurrido cuando se forjó el acero para los rieles.

Así como el tren descarrilado deja destrucción en su paso, así el camino de los líderes descarrilados está lleno de seguidores desilusionados. Algunos líderes descarrilados han devastado a congregaciones y ministerios enteros. Y al igual que los defectos internos de los rieles, muchos líderes han sido descarrilados por los defectos de carácter internos que jamás corrigieron.

El descarrilamiento puede suceder a cualquier líder. Algunos de los casos más trágicos son aquellos en los que el líder ha sido fuerte durante décadas pero resulta perdiendo en sus años postreros. El descarrilamiento toca a los pastores de iglesias tanto pequeñas como grandes, y a los líderes de ministerios tanto locales como internacionales. Hoy el líder puede ser dedicado y diligente, demostrando gran promesa. El próximo año puede ser un líder sin ministerio.

El himno titulado “Hay lugar en la cruz para ti” ha acompañado a miles de llamados al altar, ha tocado a millones de vidas, y es considerado como uno de los himnos clásicos del cristianismo. Sin embargo una de los escritores de este himno se extravió de su camino.

Líderes descarrilados

Ira y Zelma Stanphill eran nuevos en el ministerio cuando se sentaron al piano y compusieron este himno. Ira pasó a escribir muchos himnos evangélicos, pero Zelma no. Después que ella e Ira escribieron este himno, Zelma dejó el ministerio y comenzó a visitar clubes nocturnos. Pronto dejó a Ira y comenzó a cantar en esos clubes. Años después, luego de haber cantado en un club, murió en un accidente automovilístico. Nadie sabe si había vuelto a dedicar su vida a Dios.1

El descarrilamiento ocurre con demasiada frecuencia. Considere la declaración que hacen Clinton y Stanley, dos autores que han estudiado el descarrilamiento en el ministerio: “Seguimos admirándonos ante el gran número de los que comienzan siguiendo a Cristo, sirviéndole en muchos campos, determinados a ser fieles y a dar fruto, pero que no acaban bien.”2 Todos estamos de acuerdo en que son demasiados los que se han salido del camino y se han perdido. Hasta un solo líder descarriado es demasiado.

“John, ya que te preparas para entrar en el ministerio, quiero darte ciertos consejos.” Era Paul Beck hablando a su yerno John Bisagno, pastor de una iglesia grande. Beck continuó: “Permanece fiel a Jesucristo. Mira que tu corazón esté cerca de Jesús todos los días. Es un camino muy largo desde aquí hasta donde te diriges, y Satanás no tiene ninguna prisa para agarrarte.”

Beck pasó a decir que de 10 que comienzan en el ministerio de tiempo completo durante la década de los 20 años de edad, sólo 1 llega a la edad de jubilarse de este. O ya tienen fallos morales, o se entregan a la teología liberal, o se obsesionan con hacer dinero, o simplemente se desaniman.

Bisagno se sorprendió ante las aserciones de Beck, pero Beck continuó. A la edad de 20 años, él había escrito en su biblia los nombres de 24 compañeros que eran predicadores dedicados, preparados para el ministerio. “Ahora tengo 53 años de edad. De vez en cuando a medida que han pasado los años, he ido a esa página en mi biblia y he tachado un nombre. Escribí esos 24 nombres cuando sólo tenía 20 años de edad. Treinta y tres años después, sólo quedan 3 nombres de los 24 originales.”3

Personajes bíblicos descarrilados

Un trágico ejemplo bíblico de un líder descarrilado es Judas Iscariote. El era parte del círculo íntimo de Cristo, pero traicionó a su Señor y se alejó de su camino, al final se suicidó.

Otro personaje bíblico que se descarriló fue Demas. En Filemón se le llama uno de los compañeros de Pablo en la obra. Pero 2 Timoteo 4:10 declara que Demas había desamparado a Pablo “por amor a este mundo” (NVI). Demas comenzó bien, pero no acabó bien. Afortunadamente, muchos líderes bíblicos que se descarrilaron por un tiempo pudieron volver al camino. Los más notables son David y Pedro. Ambos son ejemplos del hecho de que el descarrilamiento no tiene que ser permanente.

Factores del descarrilamiento

El descarrilamiento ocurre cuando el líder quiere retener su puesto presente y es rebajado en rango o despedido. El descarrilamiento también ocurre cuando el líder no avanza más en su desarrollo, cuando pierde el enfoque de su ministerio, y cuando divaga con poca o sin ninguna dirección. El líder quizás mantenga su posición de líder pero pierde su celo, su resolución, y su amor para Cristo, estancándose en un nivel que desilusiona.

Hace poco entrevisté a varios líderes cristianos para determinar las causas del descarrilamiento entre sus colegas. Les pedí que pensaran en un líder cristiano que iba en crecimiento y en un líder cristiano descarrilado y que luego los evaluaran (la información era estrictamente anónima; no se mencionaron nombres).

Se preguntó a los entrevistados por qué el líder se había descarrilado. A continuación están los factores mencionados con más frecuencia:

El líder descarriado:

  • padecía de una falta de responsabilidad ante los demás.
  • se entregó a la amargura.
  • se agotó.
  • demostraba una falta de carácter o integridad.
  • no trataba bien con sus dudas.
  • no manejaba las expectaciones que se le imponían.
  • era incapaz de resolver con éxito el conflicto.
  • demostraba deficiencia en sus habilidades interpersonales.
  • carecía de aptitud o habilidad para dirigir.
  • tenía problemas matrimoniales no resueltos.
  • era demasiado ambicioso.
  • estaba lleno de orgullo.
  • dejó de aprender y de crecer.

Resultados del descarrilamiento

Hice otra pregunta a los entrevistados: ¿Qué le sucedió al líder descarrilado? A continuación están algunos de los resultados. El líder descarriado:

  • se recuperó y pasó a un ministerio diferente.
  • se recuperó y pasó a un ministerio diferente.
  • ha pastoreado varias iglesias, pero sólo permanece en cada una de 1 a 2 años, luego pasa a otra.
  • dejó el ministerio y se hizo cantinero.
  • fue enjuiciado por el gobierno.
  • fue infiel y dejó a su cónyuge.
  • perdió las credenciales ministeriales.
  • hoy está en un ministerio distinto y fue ayudado por otros.
  • hoy es un pastor de éxito.

Como acabar bien

Dios quizás llora cuando los líderes se descarrían por el dolor ocasionado al líder y a los demás. El descarrilamiento va en contra de la naturaleza de Dios. El es un Dios de cumplimiento, que se complace en los líderes maduros y en los proyectos acabados. El acabó la creación del mundo y dijo que ra bueno. Jesucristo exclamó en la cruz: “Consumado es.”

Pablo declaró: “He acabado la carrera, he guardado la fe.”

Dios quiere que terminemos bien. Satanás no. Debemos apagar la voz de Satanás, a quien le encanta susurrarnos al oído: “No vas a lograrlo. Los desafíos son demasiado grandes.” Nuestra esperanza está en la resurrección de Jesucristo, un hecho y milagro histórico que demuestra que el poder de Dios es suficiente para hacer frente al desafío.


Ben M. Kaufman, Ed.D., Foothill Ranch, California, es especialista en el desarrollo de liderazgo para el Asia Pacific Center for the Advancement of Leadership and Missions.

Endnotes

  1. George O. Wood, A Psalm in Your Heart, Vol. 2 (Springfield, Mo.: Gospel Publishing House, 1999), 179.
  2. Paul D. Stanley and J. Robert Clinton, Connecting: The Mentoring Relationships You Need To Succeed in Life (Colorado Springs, Colo.: Navpress, 1992), 214.
  3. Steve Farrar, Finishing Strong (Sisters, Oreg.: Multnomah Books, 1995), 6.
  4. Bill Hybels, Leadership Journal, (Summer 1999): 27.