Assemblies of God USA SearchSite GuideStoreContact Us
Periodico de enriquecimiento
Principal Número de actualidad Archivos Suscribir Personal Contáctenos Tienda  

Recursos de Enriquecimiento

  Artículos para ministros

Recursos para habilitar

  Artículos para los líderes laicos


Haga su pedido del CD Paraclete
Incluye todos los 29 años de la ahora agotada revista Paraclete [El Paracleto].Una excelente fuente de temas y asuntos pentecostales. Contiene artículos sobre temas teológicos tocante la obra y el ministerio del Espíritu Santo. Una fuente indispensable de material para sermones y para el estudio bíblico con un índice por Tema/Autor totalmente buscable. En inglés solamente.


Good News Filing System
CD [Disco Compacto] de Advance/Pulpit
Agotadas desde hace mucho tiempo pero recordadas con afecto, las revistas Advance [Avance] y Pulpit [El púlpito] bendijeron a miles de ministros. Ahora el archivo entero de Advance/Pulpit ­ casi 40 años de información, inspiración, ayudas, e historia ­ está disponible para usted en CD separados. En inglés solamente.


Haga aquí su pedido de los números atrasados

En inglés solamente.



 
 

Tabla de Contenido

Pasar la antorcha: El arte de ser mentor de su personal

por Richard L. Dresselhaus

Yo tenía mi título de maestría, pero sabía muy poco sobre cómo ser mentor. Así que observé y puse atención mientras Wilbur Weides me enseñaba cómo. Cuando él se jubiló, yo tomé su puesto. Hice lo que él hacía, y me fue muy bien.

El plantel de estudios posgraduados de la Universidad de Wheaton (Wheaton Graduate School) era un gran lugar para aprender. Yo me deleité cada momento. Tuve los mejores instructores, un currículo excelente, y tremenda interacción. Pero ¿cómo pastorear? Bueno. . . eso tendría que esperar.

Mi primera asignación: Pastor asociado en Summit Avenue Assembly of God, St. Paul, Minnesota. Ahora a la práctica. Y fue grande el paso que dí de los salones de clase de Wheaton al ministerio práctico. Quizás debí haberme concentrado menos en la teoría y más en la práctica. ¿Hice uso de la sabiduría cuando opté por griego avanzado en vez de ministerios pastorales? No importaba. Lo había escogido meses atrás.

Habían pasado casi 3 años. De repente el pastor Weides renunció y la iglesia me eligió a mí como pastor. Era una iglesia grande, en la ciudad, y yo era un joven aprendiz. Cuando G. Raymond Carlson, entonces superintendente del distrito, dio la amonestación de instalación, yo me apoderé de las palabras que fueron entregadas por primera vez a Josué: “Estaré contigo; no te dejaré, ni te desampararé” (Josué 1:5). Me así a eso.
¿Qué debo hacer? ¿Cómo se pastorea? ¿Qué se debe hacer primero? Fácil. Simplemente hacer lo que había visto hacer al pastor Weides por 3 años. Yo había observado todas sus movidas, había oído todas sus palabras, había observado su actitud, y había seguido cada uno de sus pasos. Se me había entregado la antorcha.

Todo lo que tenía que hacer era cosechar los beneficios de haber tenido un mentor excelente, dado por Dios. Me siento agradecido hasta hoy. Quizás, solo quizás, yo puedo hacer por otros siervos del Señor lo que el pastor Weides hizo por mí.

A través de los más de 30 años como pastor de San Diego First Assembly, he tenido 32 oportunidades de ser mentor del personal. Ha sido un privilegio y un gran honor.

Sin embargo, este artículo se trata tanto de cómo yo fui preparado como de cómo yo preparo. He aquí algunas de las cosas que se deben hacer y que no se deben hacer. O, dicho de otra manera, cómo se pasa la antorcha de un pastor a otro.

No tome todo para si solo: comparta la gloria

Uno de los grandes desafíos para cualquier pastor, especialmente en sus comienzos, es trabajar armoniosa y productivamente con la junta de la iglesia. Yo casi lo puedo garantizar, trabaje bien con la junta, y usted trabajará bien con toda la iglesia. Los pastores sabios son expertos en las relaciones entre el pastor y la junta. Es imprescindible.

El pastor Weides me invitaba a todas las reuniones de la junta. Esto no era un requisito de mi trabajo; era su manera de prepararme para lo que me esperaba. Yo dudo que hubiera podido funcionar durante los primeros meses de ese primer pastorado si no hubiera observado personalmente cómo trabaja un pastor de éxito con la junta de la iglesia. El hizo lugar para mí. El me permitió tomar parte en la acción. Sin egoísmo él compartió su junta conmigo. Fue una increíble oportunidad para aprender.

La tentación de todo pastor es ser posesivo y protegerse demasiado. Permitir a un asociado mucho acceso al centro de poder los hace sentirse amenazados. Ninguno de nosotros quiere ver una lucha por poder, que quizás lleguemos a perder. Nos aferramos de la cumbre como si nos perteneciera.

Los que están siendo enseñados deben ver cómo son las cosas desde dentro. Si el pastor que protege excesivamente cuida la entrada demasiado bien, la curva de aprender se va para abajo. Si hay alguna gloria, ser mentor exige que se comparta. Es la vista desde dentro lo que fija las lecciones sobre cómo ser líder en lo profundo del espíritu del que aprende.

La técnica para ser mentor es crítica. Hay muchos libros que bosquejan la estrategia. Pero nada suplanta el sentarse a la mesa con los líderes, oír la interacción, observar las reacciones de las personas, seguir los argumentos, evaluar las conclusiones, y observar a medida que se implementan las decisiones en la vida real. La vista desde dentro, eso es lo que vale.

Un púlpito que se comparte ofrece otra increíble oportunidad de ser mentor. No hay nada que se compare con el púlpito como un mecanismo para influenciar. Cuando el pastor comparte su púlpito con un asociado, la experiencia, en términos de mentor, es significante. Ofrece una oportunidad para que el que está siendo enseñado toque el corazón de una congregación y obtenga de ella la afirmación y el apoyo que son tan esenciales para el crecimiento pastoral. Otra vez, es asunto de compartir la atención para formar los puntos fuertes que el asociado necesitará para su futuro ministerio.

Algunos pastores luchan con esto. Se amedrentan y se inquietan con sólo pensar en compartir la influencia y el poder. Ellos creen que si dan demasiado, pondrán en peligro su lugar como líderes. Eso es cierto. Pero la clave es hacer uso de la discreción, sabiendo que la gente a quien servimos típicamente sabrá por intuición lo que sucede y tendrá en gran estima al pastor mentor por su generoso espíritu. Son pocos los rasgos de carácter que estorban la obra de Dios más que la inseguridad. Los pastores mentores eficaces no permitirán que su ego dicte su comportamiento.

No se enriquezca: invierta en los demas

He aquí un pase de lista práctico de algunos con los que he tenido el privilegio de servir a través de los años: Un presidente de seminario, el pastor de una iglesia grande que apoya las misiones, un ministro de música muy conocido, un asociado que llevó a una iglesia de 400 a 1.000 en sólo unos pocos años, un misionero que trabaja de forma creativa en el evangelismo y el estudio a distancia global. La lista sigue.

Estoy profundamente agradecido con Dios por el privilegio que he tenido de participar en el desarrollo de estos siervos del Señor. De muchas maneras ellos han logrado mucho más de lo que yo he logrado. Eso me da mucho placer.

A cada vuelta hay que hacer una elección. ¿Invierto mi vida en otros posibles líderes (ya sean asalariados o voluntarios), o sólo trabajo para solidificar la mía? La elección correcta en eso medirá el impacto final de nuestra vida.

Es un principio: Ayude a los demás a lograr sus propósitos, y en el proceso realizará los suyos. El pastor que invierte fuertemente en el desarrollo de su grupo pastoral llegará a ver un ministerio que siempre va en expansión. Es una regla que no será quebrantada.

Yo crecí en una iglesia dinámica, aunque pequeña, al noreste de Iowa. En un buen domingo, cuando los caminos estaban limpios, quizás teníamos 60 en asistencia. Pero lo que le faltaba en tamaño, tenía en calidad de ministerio. Ahí tuve mis primeras experiencias en el ministerio. Y fue ahí que amorosos pastores comenzaron el proceso de ser mis mentores.

La Asamblea de Dios en un pueblo vecino había cerrado sus puertas debido a una crisis en el liderazgo. Mi pastor me preguntó si estaba interesado en trabajar con él para revivir a la iglesia. Como estudiante universitario con miras al ministerio, yo encontré en eso el perfecto desafío. No olvidaré las veces que tuve que limpiar el edificio, dirigir la alabanza, y participar con el pastor en un noble esfuerzo.

Aunque no sé cuánto éxito logramos con nuestros esfuerzos, Yo sé que la experiencia fue muy valiosa para mí. Fue parte de mi proceso de mentoría. El pastor estaba dispuesto a invertirse a sí mismo en un joven que sentía el llamado al ministerio. En toda iglesia, grande o pequeña, con el asalariado o con el voluntario, el pastor tiene un sin fin de oportunidades para ser mentor. Lo único que se necesita es un pastor que esté dispuesto a aceptar el desafío.

No asigne lo insignificante: dirija sirviendo

“Deje que lo haga el asociado.” ¿Es esa la actitud, y el método, que mejor se presta? Es necesario hacer las tareas insignifcantes, pero éstas nunca deben ser la propiedad exclusiva del asociado.

¿Qué se quiere decir con esto? Simplemente que en la economía de Dios, el dirigir siempre se basa en el servir. Jesús no vino para ser servido, sino para servir. Su ejemplo siempre es el patrón.

“Yo soy el que hace los mandados del pastor. Hago lo que a él no le gusta hacer.” No. Jamás. Todo pastor que provoca esa reacción está faltando en dirigir como siervo. Esa actitud socavará todo esfuerzo que se haga en el proceso de ser mentor.

El espíritu del líder siervo se prueba mejor con la reacción de los que no tienen poder – las personas de alto mantenimiento, los que dan poco pero que exigen mucho. El pastor mentor debe demostrar a ese siervo que los líderes no tienen límites. Y que las necesidades de los menos, de los postreros, y de los perdidos son exactamente las que merecen la más alta prioridad.

El ministerio siempre es un asunto del corazón. Fue en esto que el pastor Weides hizo el mayor impacto en mi vida: La amorosa manera en que él trataba a las personas, la gracia que demostraba en momentos de conflicto, la caridad sin egoísmo que caracterizaba todo lo que hacía. Me siento eternamente agradecido por un hombre de Dios que me abrió su corazón para que yo pudiera aprender de qué es lo que se trata ser un líder siervo.

No ponga limite al talento: inspire a la excelencia

Siempre trate de dar empleo al que es mejor que usted. Esa es la clave para formar un fuerte equipo de líderes. Tómelo como un cumplido cuando se encomie altamente a un asociado. Después de todo, usted tuvo el buen sentido de darle empleo. Este un principio esencial del buen liderazgo.

Yo oí una conversación en la que se encomiaba a un asociado mío por un fabuloso sermón que había predicado en mi ausencia. Magnífico. Olvide las momentarias emociones de intimidación y regocíjese en la bendición de Dios de haber sabido escoger buenos asociados.

Cualquier pastor que se siente amenazado por los asociados que son fuertes y capaces no hará más que promover la mediocridad. Crucifique la carne y ayude a que los demás se eleven sobre el nivel de su propia capacidad. Dé crédito a los demás y mire qué grandes cosas Dios hará a través de usted.

Yo he oído una y otra vez, con variación, el mismo mensaje: “Creo que mi pastor se sentía inseguro por la aceptación que yo recibía de la gente. Poco a poco me quitó mi influencia hasta que por fin tuve que renunciar.”
Qué triste sacrificio de dones y talentos dados por Dios. Los buenos pastores hacen todo lo que pueden para impulsar al asociado hacia los niveles más altos de desarrollo en el ministerio. Jesús dijo que sus seguidores harían “aun mayores” obras que las de El (Juan 14:12). Qué gran ejemplo. Este es el espíritu de Jesús.

Hace un tiempo hablé con un asociado que prestaba servicio bajo un pastor dinámico, de éxito. Pero el asociado se quejó: “El pastor siempre tiene que ser el que domina, en toda conversación y en toda situación.” Estaba desilusionado y se fue a la primera oportunidad que se le presentó. Qué lástima. ¿Quién, aparte de Jesús, debe ser el que domina? ¿Quién dice que el ministerio impulsado por el Espíritu ha de ser competidor e impulsado por la personalidad?

Don’t undercut the process: instill trust

It has happened over and over. An associate comes to us inexperienced and green. But after a few years, the associate has blossomed like a rose, won the hearts of the people, and become effective in ministry. Guess what?

“Pastor, se me ha invitado a aceptar otro puesto.”

Mi primera reacción: “¿Cómo se atreve a hacerme eso a mí? ¿Quién es este pastor que está tratando de robarlo?” Luego me sobrepongo: Es exactamente para esto que soy llamado. He de ayudar a los demás como el hermano Weides me ayudó a mí. Este es el cumplimiento del plan de Dios para mi vida y la de ellos..

Las transiciones son difíciles por no decir otra cosa. Los asociados temen que cualquier expresión de interés en otro puesto se interprete como deslealtad. ¿Acaso están quemando puentes prematuramente? ¿Es el secreto la mejor opción? Pero el riesgo que presenta el secreto es grande. Alguien quizás lo llegue a saber, y el pastor se sentirá traicionado.

Nada de esto debe ser así. Esta es la obra del Señor. Es en su viña que todos servimos. El es el que asigna a los obreros según su voluntad. Por esta razón, aunque parezca difícil, yo he informado a los asociados que yo seré su compañero en la exploración de cualquier otra oportunidad de ministerio que surja. Les aseguro que su puesto no está en peligro, y que tampoco interpretaré su exploración de una oportunidad como falta de satisfacción. Este arreglo ha dado hermosos resultados. Me ha librado de todo sentimiento de traición y me ha permitido ser una parte creativa de una decisión que puede ser crítica para el futuro ministerio.

Es una lástima que el pastor socave o trate de socavar cualquier exploración de la voluntad de Dios para la colocación en el ministerio. Sólo el Señor de la cosecha sabe dónde y cuándo cualquiera de nosotros podría servir para el mayor beneficio del reino.

Es interesante que ahora yo soy profesor auxiliar en un seminario cuyo presidente es un anterior asociado mío. Las posiciones se han voltiado. El patrón se ha convertido en el empleado, y la relación es más fuerte que nunca. Recuerdo la transición años atrás que preparó el escenario para lo que ha seguido. Esto no pudo haber sucedido si ambos no hubiéramos estado dedicados a una transición positiva.

Pasar la antorcha en el ministerio presupone esta clase de compañerismo. Los líderes eficaces siempre tienen la vista puesta en los sucesores – en quiénes serán los que seguirán. Con demasiada frecuencia se deja caer la antorcha y el ministerio se aborta. No debe ser así. La clave está en una asociación de confianza en la transición.

No falte en disciplinar: corrija con amor

Ser mentor no siempre es fácil. Ya sea que el pastor es mentor de laicos o del personal asalariado de la iglesia, el requisito es el mismo. A veces es necesaria la corrección en amor.

A mí no me gusta esta parte. Mi estilo es afirmar, sugerir, y animar. No me es fácil expresar palabras que causan sufrimiento momentario. Pero debe hacerse. Al pastor que se niega a corregir cuando es necesario le falta un eslabón esencial en el proceso de ser mentor.

Recuerdo un incidente hace muchos años que tenía que ver con una falta de integridad entre un pastor asociado y la junta directiva de la iglesia. Tan difícil como era, yo sabía que debía pedir al asociado que llamara a cada uno de los miembros de la junta y les pidiera perdón. El lo hizo con gusto y ahora está pastoreando una iglesia grande y en crecimiento.

La clave es la actitud. Una palabra correctamente expresada soltará un poder increíble. Hará que el que está siendo preparado pase a un nuevo nivel de madurez y efectividad en el ministerio. Sí, a veces la confrontación es necesaria. Es trabajo que debe hacerse.

Conclusión

Pase la antorcha. Ignorar esta necesidad es ser culpable de traición espiritual. Ya sea a un grupo de voluntarios o al personal asalariado, el pastor sabio y santo aceptará el ministerio de ser mentor como un honor y un privilegio. Ningún aspecto del ministerio pastoral rinde dividendos más altos que este.


Richard L. Dresselhaus, D.Min., es presbítero ejecutivo y pastor principal de first Assembly of God, San Diego, California.

*Las referencias bíblicas son de la Nueva Versión Internacional.