CD [Disco Compacto] de
Advance/Pulpit
Agotadas desde hace mucho tiempo pero recordadas con afecto, las revistas
Advance [Avance] y Pulpit [El púlpito] bendijeron a miles de ministros.
Ahora el archivo entero de Advance/Pulpit casi 40 años de información,
inspiración, ayudas, e historia está disponible para usted en CD separados.
En inglés solamente.
Por 5 años el pastor Jeff había sido pastor principal
de su iglesia de 250 miembros. Aunque la iglesia no había
crecido, la mayoría de su congregación le daba buenas
notas por el contacto personal y por predicar buenos sermones. Pero
otros se habían ido de la iglesia, o nunca se habían
unido, debido a los problemas con los otros miembros del personal.
Annette, la secretaria en la oficina, con frecuencia llegaba tarde,
tomaba muchos días libres, y era desorganizada. Como resultado,
el trabajo clave nunca se terminaba o se hacía tarde. Annette
olvidaba notificar al pastor Jeff sobre llamadas importantes.
Ed, el pastor asociado, parecía que nunca hacía sus
visitas. Faltaba en cumplir con ciertos deberes y con frecuencia
llegaba tarde a las reuniones de los comités. Algunos miembros
se negaban a servir en los comités dirigidos por el pastor
Ed. En privado compartían su desánimo por la deficiente
dirección de él.
El pastor Jeff no hacía responsables a estas personas. Como
pastor principal, con frecuencia hacía él mismo el
trabajo adicional, sacrificando el tiempo que debía pasar
con su familia, tiempo para preparar sermones, y tiempo para dirigir
otros trabajos de la iglesia.
A pesar del hecho de que tanto Annette como el pastor Ed no cumplían
bien con sus trabajos, el pastor Jeff sentía como que no
podía tomar ninguna acción. Annette había sido
parte de la oficina por 22 años, y Ed era amigo de todos.
Responsabilidad
¿Qué se necesita en esta situación? En una
sola palabra: Responsabilidad. La responsabilidad
se define como “la obligación de dar razón o
explicación por el comportamiento y las responsabilidades
de uno.” En el caso del pastor Jeff y su personal, también
significa definir claramente la responsabilidad del trabajo o ministerio
y luego ver que todo miembro del personal cumpla con ella.
Los pastores con frecuencia faltan en confrontar el desempeño
deficiente porque temen la reacción de la iglesia. Esta perspectivade
que el ministro debe ser amable con todos los empleadoscon
frecuencia enmascara una falta de disposición para abordar
los problemas.
La Escritura nos instruye a que andemos “como es digno de
la vocación con que fuisteis llamados” (Efesios 4:1).
Todo cristiano debe ser llamado por Dios y debe trabajar en el campo
de su llamado, y así los dones y la gracia necesarios para
el éxito operarán en su vida y ministerio.
Un pastor fue citado como un fracaso por haber logrado solamente
una nueva familia para la iglesia en un año. Sin embargo,
más de 20 jóvenes aceptaron a Cristo bajo su dirección.
Afortunadamente, él y la iglesia se dieron cuenta de que
no había sido llamado a ser pastor principal, pero que sí
era un dinámico pastor de jóvenes en el corazón
de la ciudad. El tomó un puesto como pastor de jóvenes
en una iglesia grande dentro de la ciudad, y su ministerio prosperó.
Si la situación original nunca se hubiera confrontado, la
iglesia hubiera seguido luchando, y la iglesia de la ciudad se hubiera
visto privada del pastor de jóvenes que Dios había
llamado.
Aunque algunos obreros están mal colocados, otros no están
trabajando según su capacidad. Solo por el hecho de que la
persona pase muy ocupada no quiere decir que es eficaz.
La diligencia se trata de algo más que horas y actividades
la concentración en el trabajo. Pablo nos dio un ejemplo:
“Yo de esta manera corro, no como a la ventura; de esta manera
peleo, no como quien golpea el aire” (1 Corintios 9:26).
Dar los pasos para mejorar
Reúnase con cada miembro del personal y escriba en forma
breve los criterios y resultados que usted y la iglesia esperan.
Esté dispuesto a dar y recibir, pero no conceda en los requisitos
mínimos. Confirme por escrito que la otra persona entiende.
Luego haga un bosquejo de la importancia de cada tarea. Ayude al
miembro del personal a comprender que no se trata de lo que usted
quiere, sino de lo que la iglesia necesita para cumplir con la misión
de Dios.
Por ejemplo, el pastor Ed puede acordar en hacer un mínimo
de cuatro visitas por mes y llegar a tiempo a cada reunión.
A Annette se le puede instruir a que no se pase de los días
libres por enfermedad o vacaciones que le tocan, y no se le debe
pagar sueldo por los días adicionales que trabaje por causa
de su falta de organización. (Quizás una clase sobre
el manejo del tiempo para todo el personal sea una sabia inversión.)
Es crítico seguir el contacto. Reúnanse al principio
de la semana y evalúen cómo va cada uno con sus metas.
Elogie los resultados positivos y corrija el desempeño deficiente.
No pase por alto las deficiencias. La obra del Señor padecerá
si el trabajo no se hace bien. Con más frecuencia, el trabajo
mejorará con clara dirección y al exigir responsabilidad.
Si la deficiencia persiste, vuelva a sentarse con la persona. Bosqueje
el anterior acuerdo y pídale que explique lo que le evita
cumplir con las tareas. Ofrezca preparación, enseñanza,
y sugerencias, pero haga hincapíe en el principio de que
la responsabilidad pertenece a cada uno individualmente.
Con más frecuencia, mejorará el desempeño
y entonces se pueden celebrar los logros de la persona. No olvide
darle a saber cómo su mejoría le ha ayudado a usted.
Si persiste la deficiencia, discierna sobre la razón. Con
frecuencia los dones y talentos no van bien con el trabajo. La persona
puede carecer de la habilidad para permanecer lo suficiente concentrada
y disciplinada como para cumplir con las tareas, pero quizás
esté bendecida con una creatividad sin límite que
se puede usar bien en otro lugar. Ayude a la persona a discernir
qué puesto podría ofrecerle más éxito
y dele la ayuda necesaria para pasar a una nueva oportunidad.
Tomar una perspectiva positiva, proactiva ofrece la posibilidad
de proteger las relaciones por largo tiempo. Dejar de actuar resultará
en un desempeño deficiente y aumentará la posibilidad
de una confrontación en el futuro.
Así como Dios exige responsabilidad de nosotros en nuestra
vida, exija responsabilidad de los miembros del personal de su iglesia.
El resultado será el crecimiento personal tanto para usted
como para su personal y, a la postre, para el reino de Dios.
Steve Marr es presidente de Business Proverbs
Management y de la Widow’s Mite Foundation, Tucson, Arizona. Es
autor de Business Proverbs, una guía devocional para el lugar
de trabajo. Su programa radial, Business Proverbs, es difundido
por 950 estaciones radiales a nivel internacional.
*Las referencias bíblicas son de la Nueva Versión
Internacional.