CD [Disco Compacto] de
Advance/Pulpit
Agotadas desde hace mucho tiempo pero recordadas con afecto, las revistas
Advance [Avance] y Pulpit [El púlpito] bendijeron a miles de ministros.
Ahora el archivo entero de Advance/Pulpit casi 40 años de información,
inspiración, ayudas, e historia está disponible para usted en CD separados.
En inglés solamente.
En Génesis 14 se registra una guerra en la que cinco reyes
y sus ejércitos fueron derrotados por otros cuatro reyes.
En el proceso, Lot, el sobrino de Abram, fue tomado prisionero por
los cuatro reyes victoriosos (Génesis 14:8-12). Cuando Abram
lo supo, hubo un milagro. Con solamente 318 hombres él atacó
a los ejércitos combinados de los cuatro reyes y los venció
por completo en una victoria unilateral. ¿Cómo sucedió
esto? El secreto de Abram no sólo era ser un hombre santo,
sino que él también “armó a sus criados,
los nacidos en su casa, trescientos dieciocho, y los siguió
hasta Dan*" (versículo 14). Note tres cosas de estos
hombres: Fueron hijos (“nacidos en su casa”); estaban preparados
(“criados”); sabían pelear (los “armó”).
Los hombres santos son el eslabón perdido para el avivamiento duradero.
Antes de poder tener un ministerio para hombres eficaz, es necesario
tener hombres eficaces. Si el hombre es la cabeza del hogar (1 Corintios
11:3), transforme al hombre, y transformará a la familia. Transforme
a la familia, y transformará a la iglesia. Transforme a la iglesia,
y transformará a la nación. Como Abram, podemos levantar un ejército
de hombres santos y vencer al enemigo.
Antes de implementar un eficaz ministerio para hombres, es necesario
tener hombres eficaces, santos. Consideremos estos tres factores
críticos. .
La disfunción en el ministerio para
hombres (hombres sin padre)
La sociedad americana en su totalidad se está volviendo
más y más disfuncional. El método secular se
concentra en la falsa presuposición de que las personas son
víctimas de la sociedad y trata de atribuir la mayoría
de los problemas a otros factores como el abuso, la enfermedad,
el ambiente, o la falta de preparación. Sin embargo, es necesario
que los hombres tomen la responsabilidad por su propio comportamiento
y su destino. Un buen ministerio para hombres reconoce tres cosas:
Patrones
66 por ciento de los suicidios entre los jóvenes son
en los hogares sin padre (U.S.D.H.H.S., Oficina del Censo).
90 por ciento de todos los niños sin hogar y fugitivos
son de hogares sin padre (U.S.D.H.H.S., Oficina del Censo).
85 por ciento de todos los niños que exhiben desórdenes
de comportamiento vienen de hogares sin padre (Centro para el
Control de Enfermedades).
80 por ciento de los violadores motivados por la ira mal dirigida
vienen de hogares sin padre (Criminal Justice and Behavior [La
Justicia Criminal y el Comportamiento], Vol. 14, p. 403-26, 1978).
71 por ciento de todos los que dejan la escuela secundaria antes
de graduarse vienen de hogares sin padre (Informe sobre el Estado
de las Escuelas Secundarias por la Asociación Nacional
de Directores).
75 por ciento de todos los pacientes adolescentes en los centros
de abuso de substancias vienen de hogares sin padre (Arco Irises
para Todos los Hijos de Dios).
70 por ciento de todos los menores de edad que están
en las instituciones operadas por los estados vienen de hogares
sin padre (Dept. de Justicia de E.U., Informe Especial, sept.
1998).
85 por ciento de todos los jóvenes encarcelados se criaron
en un hogar sin padre (poblaciones encarceladas de Fulton Co.
en Georgia; Dept. de Correcciones de Texas, 1992).
Un buen ministerio para hombres debe transformar a los hombres
para que pasen de la apatía a la participación. El
pastor debe inculcar los siguientes principios en el corazón
de sus hombres.
Principios
La cabeza o líder de la casa es el hombre. Si la cabeza
es disfuncional, el resto de la familia será disfuncional
(1 Corintios 11:3).
Ser masculino es ser como Cristo.
“Pertenecer al sexo masculino es asunto de nacimiento;
ser hombre es asunto de escoger” (Edwin Louis Cole).
“Enseñamos lo que sabemos pero reproducimos lo
que somos” (John Maxwell).
Sólo se puede tener santidad y avivamiento en la iglesia
según sea la relación entre padres e hijos (Malaquías
4:6).
Acrecentamos al máximo nuestra masculinidad cuando
imitamos a Cristo.
Para poder tener relaciones positivas, el hombre debe permitir
que la Palabra de Dios lo libre de su pasado y determine su
futuro.
Desarrollar hombres santos debe ser una de las prioridades principales
del pastor. Sin embargo, el hombre promedio que ocupa los bancos
de nuestras iglesias semana tras semana está plagado de problemas.
Problemas
El ministerio para hombres que da resultados debe atacar y vencer
las siguientes trampas en la vida de los hombres:
Cuentas. El crédito es la nueva esclavitud.
Más y más cristianos están declarando bancarota.
La libertad económica es una necesidad primordial.
Adicciones. La pornografía es la segunda
esclavitud en la iglesia. La lujuria se ha convertido en una
fortaleza en la mayoría de los hombres.
Autoridad. La rebelión y un espíritu
rebelde controlan a muchos hombres. Si el hombre no se somete
a Dios, segará rebelión y contienda en su hogar.
Ira. El dolor del pasado y del conflicto no
resuelto aprisiona a muchos hombres.
Arrogancia. El orgullo evita que los hombres
busquen ayuda.
Ausencia. Muchos hombres claudican del liderazgo
en el hogar a la esposa, causando la disfunción de la
familia.
Abandono. Muchos hombres optan por huir de sus
responsabilidades o son abandonados por su esposa.
La iglesia debe levantarse para atacar este cáncer creciente.
Los pastores deben hacer el propósito de transformar a sus
hombres y luego utilizarlos en el ministerio.
Lo que exigen los ministerios para hombres
(ser padre a los hombres)
Hay tres ingredientes clave que los pastores deben considerar para
tener un ministerio para hombres que transforme vidas.
Actitud
Es necesario que los pastores vean a sus hombres como un padre
ve a un hijo. “Porque aunque tengáis diez mil ayos
en Cristo, no tendréis muchos padres; pues en Cristo Jesús
yo os engendré por medio del evangelio. Por tanto, os ruego
que me imitéis” (1 Corintios 4:15,16). Aunque usted
no se haya ganado a ningún hombre para Cristo, sí
lo puede adoptar como un hijo espiritual. Si nos vemos como líderes
de hombres, entonces cualquier transformación que reciban
de nuestro ministerio se escurrirá hasta llegar a su esposa
y a sus hijos. Debemos recordar: No le toca al pastor disciplinar
a los hijos de un hombre; ese hombre es el responsable (Deuteronomio
6:1-7).
La mayoría de la gente de la iglesia busca a la iglesia
para que ésta alimente, discipule, y transforme a sus niños
y jóvenes. El pastor de los niños y el pastor de los
jóvenes se convierten en padrastros mientras que los padres
permanecen ausentes. Este principio es urgente para el éxito
de cualquier ministerio para hombres. Hasta las familias sin padre
pueden ser adoptadas por otros padres.
Método
Muchas iglesias se orientan a las reuniones; dan énfasis
al culto como el medio principal de preparar y hacer discípulos.
En estos cultos hay poca interacción, no hay ninguna pregunta,
ni ninguna responsabilidad. Como pastor, usted querrá incluir
a mentores, que es algo más personal, más interactivo,
y que conduce más a hacer discípulos.
Cuando el pastor es mentor de un grupo pequeño de hombres,
funciona como facilitador, entrenador, y mentor. Hay discusión
y responsabilidad. Por el presente soy mentor de 10 hombres jóvenes
solteros todos los jueves por la mañana y de 20 hombres casados
los miércoles por la mañana. Usamos el currículo
de Edwin Louis Cole titulado Especialización en Hombres**.
Si un hombre arde por Dios, será llamado al ministerio. Todo
hombre necesita arder para Dios y ser llamado a ministrar a su familia
y a su iglesia. Aun los institutos bíblicos, si no tenemos
cuidado, pueden producir hombres educados y preparados, pero no
hijos.
Responsabilidad
La gente hace lo que se inspecciona, no lo que se espera. Se nos
enseña: “Examinadlo todo” (1 Tesalonicenses 5:21)
y: “Confesaos vuestras ofensas unos a otros, y orad unos por
otros, para que seáis sanados” (Santiago 5:16). El
ministerio para los hombres debe tener un sistema para exigir responsabilidad
amorosa, personal sin dictadura ni control. Las relaciones sanas
necesitan de responsabilidad. En un día de más tentaciones,
es necesario que nos cuidemos unos a otros. ¿Cuáles
son algunos de los ingredientes clave para un buen ministerio para
hombres?
Las dinámicas de ser mentor de hombres
(avanzar a los hombres)
Aunque los ministerios para hombres quizás varíen
de iglesia a iglesia, las siguientes 10 áreas deben ser parte
de cualquier ministerio para hombres dinámico.
1. Comunicación. La visión para la iglesia
y los ministerios para hombres se origina en el pastor y luego se
comunica cuidadosamente a los hombres. La visión debe incluir
la relación del hombre con Dios, su familia, sus autoridades,
otros hombres en la iglesia, y el ministerio. Es esencial que la
visión y el propósito se escriban en palabras simples.
Sin el liderazgo y la dirección del pastor, no puede haber
ningún ministerio eficaz.
2. Coordinación. Esta es la estructura y el diagrama
del ministerio para hombres.
3. Conexión.Aquí es donde los hombres aprenden
y son animados a relacionarse unos con otros. El pastor fomenta
las relaciones entre el pastor y el hombre por medio del contacto
personal. En cualquier iglesia, el pastor debe desarrollar un grupo
central de hombres con los que pueda pasar tiempo regular. Nosotros
llamamos a los hombres con quienes me reúno cada semana “G-Man
Groups [Grupos de Hombres S]” (Grupos de Hombres Santos).
Asignamos tarea, tenemos discusiones profundas, y forjamos relaciones.
Yo soy el facilitador y el currículo de Edwin Cole es el
instructor. Nuestro propósito es transformar la vida de los
hombres.
Después de 9 a 12 meses, se anima a cada uno a formar su
propio grupo pequeño de hombres con el que se reúne
una vez por semana al mismo tiempo que sigue reuniéndose
con el grupo del pastor. Además, cada uno debe apartar tiempo
para reunirse personalmente conmigo dos veces al mes cuando yo me
dirijo a su vida y hablamos de sus propósitos, su familia,
su ministerio, y sus sueños.
4. Pacto. Cada hombre firma un pacto comprometiéndose
a asistir a por lo menos dos cultos
por semana. Además, no se ofenderá al ser corregido
por el pastor (sin que éste sea dictador). (Vea la barra
lateral “Pacto del Mentor”.)
5. Cooperación. Cada hombre también se compromete
a demostrar una actitud de servicio y cooperación hacia el
pastor y los otros hombres.
6. Confesión. Dentro de los Grupos de Hombres S,
practicamos la responsabilidad entre cada hombre y su pastor y entre
ellos. Debemos seguir la verdad en amor (Efesios 4:15), confesar
nuestras ofensas unos a otros (Santiago 5:16), y colaborar para
el gozo de otros y no controlar (2 Corintios 1:24).
7. Confianza. Todos los hombres hacen un pacto de no compartir
con nadie lo que otro ha revelado. La integridad es crucial y crítica.
8. Consejo. Los hombres se sienten alentados porque hay
seguridad en la multitud de consejeros (Proverbios 11:14).
9. Compasión. Cada uno es exhortado a filtrar sus
palabras y su comportamiento a través del amor de Cristo.
Esto se aplica a su relación con su familia, otros hombres,
y su trabajo. Se le exhorta a que ministre a los demás y
que se involucre en las misiones como parte de la compasión.
10. Compañerismo. Nuestro propósito es establecer
hombres santos como las principales amistades en la vida de cada
hombre. Es esencial que los líderes laicos y los hombres
como grupo no levanten barreras sociales. Los hombres deben ser
transparentes con su pastor y con los demás hombres. Los
hombres fueron creados para tener relaciones y para el ministerio.
Edifiquémonos unos a otros para la gloria de Dios.
David García es pastor principal
de Brooksville Assembly of God, Brooksville, Florida.
*La información es de: www.custodyequality.org/sys-tmpl/faqaboutus/
**Para más información sobre el currículo
Majoring in Men [Especilización en Hombres], póngase
en contacto con Christian Men´s Newtork [Red de Hombres Cristianos],
817-416-2898 o en el sitio www.edcole.org.
La relación de mentor no es una relación casual,
sino una relación de pacto entre Dios y el hombre.
Nosotros preparamos pactos para ser mentores – uno para
los hombres que están bajo el mentor y otro para los
hombres que son mentores. Los hombres que desean estar bajo
un mentor en mi iglesia se comprometen a hacer lo siguiente:
Yo, ________________________, me someto a ser preparado y
enseñado espiritualmente por ________________________.
Me comprometo a:
asistir a dos de los tres cultos semanales, funciones
especiales y reuniones en los hogares, y participar ferviente
y fielmente. En el caso de que una circunstancia fuera de
mi control me evite participar, se la notificaré
a mi mentor con bastante anticipación. Esto es responsabilidad
y da honra a Dios.
recibir toda instrucción, y aún corrección,
sin ofenderme. Quiero crecer y madurar en las cosas de Dios.
Yo creo que al someterme a mi mentor, seré un valioso
medio en el arsenal de Dios en Brooksville Assembly of God.
cumplir con todo el currículo y/o cualquier otro
deber que me exija mi mentor y entregarlo a tiempo.
hablar de principios espirituales con mi esposa y orar
por ella y por mis hijos todos los días. Yo soy el
sacerdote en mi hogar, y ejerceré esa autoridad al
ministrar a sus necesidades.
negarme a murmurar sobre ninguna cosa. Deseo ser un líder
en este movimiento de Dios porque da significado a mi vida.
Sólo hablaré de aquello que edifique y exhorte.
vivir con mis prioridades en este orden:
(1) Dios y su voluntad
(2) familia
(3) trabajo
7. cambiar mi modo de pensar sobre mi tiempo y el tiempo
de Dios – es todo suyo. Cuando di a Dios mi vida, mi
tiempo estaba incluido en esa entrega.
8. 2. dar diezmos y ofrendas alegremente.
Los hombres que son mentores se comprometen a lo siguiente:
Como mentor, me comprometo a:
estar disponible.
ofrecer apoyo.
orar por usted todos los días.
dar consejo basado en la Palabra solamente.
llegar a tiempo a nuestras reuniones.
desafiarlo y mentanerlo responsable ante el propósito
y la visión de Dios para su vida por medio del vehículo
de Brooksville Assembly of God.
decir las cosas difíciles que no quiero decir.
exigir excelencia, consistencia, santidad, integridad,
y carácter santo como fruto en su vida.
evaluar su desempeño.
__________________________________________
Firma Fecha
Adaptado de: G-Men: The Final Strategy por
G.F. Watkins, páginas 105-107. Usado con permiso.