CD [Disco Compacto] de
Advance/Pulpit
Agotadas desde hace mucho tiempo pero recordadas con afecto, las revistas
Advance [Avance] y Pulpit [El púlpito] bendijeron a miles de ministros.
Ahora el archivo entero de Advance/Pulpit casi 40 años de información,
inspiración, ayudas, e historia está disponible para usted en CD separados.
En inglés solamente.
Al terminar su oración, usted se da cuenta de que el hombre
que llora en el altar ha venido a Cristo. La ropa de cuero, los
tatuajes, y las perforaciones del cuerpo ya no concuerdan con la
transformación que usted sabe que lo ha cambiado. Mientras
usted alaba a Dios por esa salvación, de repente se da cuenta:
Necesito ayudar a hacer un santo fuerte de este hombre.
Establecer, o volver a establecer, a los hombres en la iglesia
es una tarea clave para el desarrollo de un dinámico y creciente
cuerpo de creyentes. Las diferencias de ambiente, apariencia, y
estilo de estos nuevos hermanos pueden parecer intimidantes. Sin
embargo, el poder de Dios y su corazón son más que
suficientes para emprender la tarea. Con Dios usted se puede convertir
en un capitán moderno de 400 en un Adulam del siglo 21.
Asamblea de Adulam
“Yéndose luego David de allí, huyó a
la cueva de Adulam; y cuando sus hermanos y toda la casa de su padre
lo supieron, vinieron allí a él. Y se juntaron con
él todos los afligidos, y todo el que estaba endeudado, y
todos los que se hallaban en amargura de espíritu, y fue
hecho jefe de ellos; y tuvo consigo como cuatrocientos hombres”
(1 Samuel 22:1,2).
David, perseguido y odiado por su suegro, se escondió en
una cueva en el desierto. Sin ni un centavo y cargado con su injustamente
perseguida familia, David necesitaba ayuda. Dios fielmente mandó
unos hombres a su fiel siervo.
Los aprovechadores, los alborotadores, y los quejosos llegaron
a Adulam. Con Saúl y todos los ejércitos de Israel
tras David, sólo los fracasados llegaron a su lado. Como
quiera que la situación le haya parecido a David, este era
el plan de Dios.
A pesar de lo que habían sido antes, estos hombres cambiaron
al permanecer con David. Un grupo de gentuza malcontenta se convirtió
en un selecto grupo de guerreros. Los fracasados y los desechados
fueron transformados en valientes campiones.
La iglesia se compone de hombres y sus familias. La gente progresa
de convertidos a nuevos discípulos, a discípulos en
crecimiento, hasta llegar a ser hacedores de discípulos.
Este el patrón de Dios para su iglesia.
Su iglesia o ministerio puede convertirse en un Adulam moderno
un lugar donde los hombres puedan ser transformados por el
Espíritu y el poder de Dios. Lo único que se necesita
es un corazón para trabajar con los hombres a los que Dios
ha llamado a salir de la oscuridad. Si esto parece demasiado, pida
más de su gracia.
Nada puede permanecer igual ante la presencia de la gracia de Dios.
Ni la situación, ni los hombres, ni tan siquiera el líder.
Asamblea de tranformación
Los líderes militares y de la ley comprenden lo que sienten
los líderes cristianos. Ellos toman a hombres que saben muy
poco o nada de guerra o de la ley, y los transforman. En pocas semanas
hacen profesionales sazonados de muchachos sin experiencia. Luego
los mandan a las calles y a los campos de batalla para que cumplan
con una misión difícil contra increíble oposición.
Pero en un sentido diferente, los líderes militares y de
la ley no tienen ninguna idea de lo que sienten los líderes
cristianos. Las academias militares y policíacas escogen
a los que han de entrenar; la iglesia acepta a cualquiera que venga
al pie de la Cruz. En muy pocas semanas, o en demasiados años,
la iglesia hace poderosos santos de indignos pecadores.
Los hombres cristianos, antes de su conversión, con frecuencia
eran los peores ofensores o los menos deseables de la sociedad.
El Espíritu Santo transforma el corazón y la naturaleza
de aquellos hombres que el mundo desecharía. Por medio de
la gracia de Dios rescatamos a “estos más pequeños”
(Mateo 25:45) y ayudamos a transformarlos en deseables campiones.
Establecer en la iglesia a hombres que no tienen iglesia es una
empresa extraordinaria. La conversión, el discipulado, el
ser mentor, y la misión progresan a través de la vida
de todos los hombres santos. A pesar de las distracciones y exigencias
del mundo y de la vida de la iglesia, este proceso es la fuente
de crecimiento y fortaleza para la iglesia de Dios.
Convertir a los hombres
“Dijo el Señor al siervo: Vé por los caminos
y por los vallados, y fuérzalos a entrar, para que se llene
mi casa” (Lucas 14:23). Es mejor comenzar desde el principio.
Vaya por los caminos y por los vallados. Oblíguelos con la
gracia, el amor, y la esperanza.
Hay muchos hombres sin iglesia en la sociedad de hoy que están
en prisiones, en las esquinas de las calles, o emboscados en oscuros
salones. Nuestro trabajo, como líderes cristianos, es ayudar
a traerlos al redil.
Dios creó a los hombres para que fueran libres. Es necesario
sacarlos de la esclavitud. Sus familias, inmediatas o distantes,
serán libertadas de la esclavitud a medida que Dios recupere
a estos hombres. Debemos ir a estos hombres, ya que ellos no vendrán,
o no pueden venir, a nosotros.
El tiempo, el talento, y el tesoro que se invierta en estos nuevos
convertidos jamás será un desperdicio. Ningún
lugar donde se efectúa una conversión es demasiado
sucio o difícil para que aparezca la gracia de Dios. Podemos
llenar su casa con aquellos a quienes Dios está salvando.
¿Está usted dispuesto a ser un canal por el que fluye
su poder?
Los hombres se allegaron al lado de David a pesar de su situación.
Hombres que buscaban esperanza y redención cruzaron el desierto
y se unieron a un fugitivo de la ley. De una manera similar, nuestras
iglesias y ministerios se pueden convertir en Adulames modernos.
Podemos crear lugares a los que hombres puedan venir y ser aceptados
tal como son. Hombres santos pueden abrazar a pecadores empedernidos
y ayudarles a arrodillarse en el altar del arrepentimiento. El avivamiento
y la restauración pueden convertirse en algo común
si nos dedicamos de todo corazón a ganarnos a los perdidos.
Discipular a los hombres
Con la gozosa crisis de salvación y arrepentimiento ya completa,
¿qué sucede después? Comienza la dura tarea
de enseñar, preparar, y templar al nuevo santo. Un hombre
cristiano maduro debe acoger a ese recién nacido, alimentarlo
con la leche del evangelio, y ayudarle a progresar a la carne espiritual.
He aquí por qué el camino se hace difícil.
Enseñar a hombres exige tiempo y talento. Ni los conversos
inteligentes y listos entenderán inmediatamente ni estarán
de acuerdo con todos los aspectos de su nueva vida en Cristo. Es
necesario que alguien les enseñe el fino arte de llevar una
vida santa.
Es necesario que enseñemos a estos hombres a ser obedientes.
Los buscadores de placer deben ser transformados en hombres recatados,
templados. Los adictos deben aprender a rechazar toda dependencia
excepto en Jesucristo.
Los hombres, sin importar cuánto gruñan, responden
a la gracia. En algún momento de su vida todos los hombres
necesitan de una mano bondadosa, guiadora. Los santos recién
nacidos necesitan que sus maestros tengan respetuosa paciencia,
aunque no tengan nada más.
Quizás nunca sepamos qué clase de campo para entrenar
tenía David para sus reclutas. Estoy seguro de que algunos
se descorazonaron al saber lo que se esperaba de ellos. Con todo,
400 hombres permanecieron en el curso y fueron transformados.
Un nuevo creyente necesita más cuidado y más enseñanza
de la que necesitará en cualquier otro tiempo de su vida
cristiana. Como líderes en la iglesia de Dios, nos toca a
nosotros ayudar a los hombres a aprenderse la Escritura y alcanzar
madurez en Jesucristo. Al enseñarles y preparalos pronto
y bien, podemos ayudarles a llevar una vida larga y fructífera
como cristianos.
“Mi pueblo fue destruido, porque le faltó conocimiento.
Por cuanto desechaste el conocimiento, yo te echaré del sacerdocio;
y porque olvidaste la ley de tu Dios, también yo me olvidaré
de tus hijos” (Oseas 4:6).
Conocimiento es poder. Un hombre lleno de la Escritura y del Espíritu
Santo es una amenaza para el enemigo y un campeón para el
Reino. ¿Están surgiendo los poderosos entre usted?
Ser mentor de los hombres
Ser mentor tiene que ver con la íntima enseñanza
y una relación para digirir. Después del discipulado
inicial, los hombres siguen necesitando de alguien que los dirija
hasta las profundas aguas de Dios. Un mentor asume ese papel, y
sin egoísmo ayuda al hombre a convertirse en lo que Dios
quiere que se convierta.
Todo hombre que viene a Dios tiene una personalidad única
y sus propios dones. No importa cuántas veces se refina,
el cobre no se convertirá en acero. Le toca al mentor ayudar
a esta persona y sus dones dados por Dios y ayudarlo a convertirse
en el hombre que Dios quiere que sea.
“Ahora pues, dice Jehová, el que me formó desde
el vientre para ser su siervo, para hacer volver a él a Jacob
y para congregarle a Israel (porque estimado seré en los
ojos de Jehová, y el Dios mío será mi fuerza”
(Isaías 49:5). Invertir en la vida de los hombres quizás
no rinda dividendos inmediatos. Pero a medida que los líderes
cristianos invierten en los hombres de Dios, Dios invertirá
en sus fieles líderes. Quizás haya una brecha entre
la siega y la cosecha. Pero manténgase en el curso.
Dios nos usa para establecer su reino. Aunque quizás no
lo comprendamos hasta después, su gracia teje exquisitos
diseños. Dios derrama su gloria en las vidas obedientes.
Atrévase a ser parte de sus planes.
Misión
“Por tanto, id, y haced discípulos a todas las naciones,
bautizándolos en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu
Santo; enseñándoles que guarden todas las cosas que
os he mandado; y he aquí yo estoy con vosotros todos los
días, hasta el fin del mundo” (Mateo 28:19,20).
Tarde o temprano un recién convertido se convierte en un
santo maduro. El consuelo de ser alimentado y ayudado debe hacer
lugar para levantar a un nuevo cohorte de santos. En ese momento,
se hace necesario ayudarles a extenderse en ministerio a los demás.
“Y David consultó a Jehová, diciendo: ¿Iré
a atacar a estos filisteos? Y Jehová respondió a David:
Vé, ataca a los filisteos y libra a Keila. Pero los que estaban
con David le dijeron: He aquí que nosotros aquí en
Judá estamos con miedo; ¿cuánto más
si fuéremos a Keila contra el ejército de los filisteos?”
(1 Samuel 23:2,3).
Los hombres de David conocían la habilidad y el poder de
los filisteos. Pelear batallas defensivas en su propio territorio
es una cosa; atacar a un enemigo superior en su propio campo es
otra. La instrucción de Dios para David y sus hombres era
clara en cuanto a su propósito, pero no en cuanto a su resultado.
Las profundas aguas del propósito de Dios pueden ser temerosas,
aún para los veteranos. No debe llegar como sorpresa si a
sus hombres se les estira la fe en el cumplimiento de su misión.
Es importante que usted les ayude a ejecutar la Gran Comisión.
“Entonces David volvió a consultar a Jehová.
Y Jehová respondió y dijo: Levántate, desciende
a Keila, pues yo entregaré en tus manos a los filisteos.
Fue, pues, David con sus hombres a Keila, y peleó contra
los filisteos, se llevó sus ganados, y les causó una
gran derrota; y libró David a los de Keila” (1 Samuel
23:4,5).
Los 400 hombres de David, que una vez estaban desesperados y en
quiebra, son transformados. Pelearon contra los endurecidos ejécitos
de los filisteos y salieron victoriosos. Su potencial, escondido
cuando llegaron por primera vez a Adulam, ahora se ve claramente
por todos.
Los hombres valientes por lo regular no son hombres sin miedo.
La valentía se puede definir como “fortaleza personal
superior al temor personal.” Los hombres de su iglesia son
capaces de hacer gran trabajo para el Reino. Con todo, quizás
necesiten de un poco de aliento y exhortación para seguir
adelante. Quizás hasta sea necesario que su capitán
comparta su propia valentía y sabiduría con ellos.
David nunca dudó en consultar a Dios. Él siempre
clamaba a Jehová-Shamah, el Dios que está presente,
cuando sus propios recursos y reservas parecían muy escasos.
El poder y la gracia de Dios fluyen a través de vasos dispuestos,
cambiándolo todo.
Asamblea local
En el mundo de los negocios, una organización trata de que
el 50 por ciento de sus entradas sean de productos jóvenes
(de menos de 2 años). Los nuevos productos son el combustible
para el crecimiento de su parte en el mercado, su base de clientela,
e innovación adicional. El líder y la organización
que tienen esta clase de resultados por lo regular son envidiados
por sus competidores y favorecidos por los dueños y los inversionistas.
Nuestras iglesias podrían beneficiarse de este método.
Podemos y debemos llenar nuestros bancos con hombres recién
convertidos. Una iglesia que crece por medio de los nuevos convertidos
atrae la atención de la comunidad, expande su habilidad para
evangelizar más, y cumple con la misión y la comisión
que Dios le ha dado. Dios y los hombres siempre favorecerán
a un líder cristiano que hace hombres santos de los incrédulos.
Es necesario el esfuerzo para crear un nuevo Adulam ahí
dónde se encuentra. Los fracasados y desechados se juntarán
en la puerta, buscando la sal y la luz del evangelio para sanar
sus heridas. Como líderes cristianos, es nuestra misión
y nuestro mandato hacer santos y campiones por medio del poder del
Espíritu Santo.
Kirk Hunt es director de los ministerios
para hombres en Copper Mountain Assembly of God cerca de Tucson,
Arizona. Además de ser jefe de contratos en una fábrica
aereoespacial, Hunt es el autor del libro todavía sin
publicación titulado Soldiers of the Kingdom [Soldados
del Reino].
Cómo lanzar y revitalizar
el ministerio para hombres de su iglesia
Algunas iglesias han lanzado un vigoroso ministerio para
los hombres mientras que a otras se les ha hecho difícil
comenzar su ministerio. A continuación le ofrecemos
algunas sugerencias para establecer un buen ministerio para
hombres.
Adquiera su equipo
La parte más importante del ministerio para hombres
es el equipo de líderes. El equipo de líderes
del ministerio para hombres establece entusiasmo y dirección.
Los individuos que son parte del equipo deben creer en la
necesidad de este ministerio.
Líder del equipo. El pastor debe seleccionar al coordinador
y/o al líder. Juntos ellos pueden seleccionar a los
otros miembros.
Entrenamiento del equipo. El equipo debe ser entrenado.
El seminario Anteproyecto de Constreñidos por el Honor
[HonorBound BluePrint seminar]* ofrece esta preparación
y ayuda a los líderes a desarrollar el ministerio para
hombres que mejor se preste para su iglesia.
Asesoramiento por el equipo. El equipo asesora las
necesidades de los hombres en la iglesia y la comunidad por
medio de encuestas, entrevistas, estudios demográficos,
e intercambio de ideas (lluvia de ideas).
Oración del equipo. Sin la oración el ministerio
para hombres será una organización cívica
más. Los líderes deben depender del Espíritu
Santo para que dirija todos los aspectos de este ministerio.
Planificación del equipo. El seminario Anteproyecto
ofrece hojas de trabajo para ayudar al equipo a dirigirse
a las necesidades que han identificado. Cuando se siguen las
hojas, el equipo establecerá una meta con propósitos
basados en principios bíblicos.
Asignaciones para el equipo. Cada miembro del equipo
servirá como líder del equipo en cierto aspecto.
Evaluación del equipo. Evalúen la eficacia
del ministerio para lograr sus propósitos. De vez en
cuando, ajusten los propósitos para que sean relevantes
y eficaces.
Forjen relaciones con hombres y entre hombres
La mayoría de los hombres cambian dentro del contexto
de las amistades. Sin embargo, la mayoría de los hombres
cristianos no tienen amigos íntimos. Para que ocurra
el crecimiento eficaz y el cambio, los líderes deben
cultivar relaciones con hombres y entre hombres.
Plataforma del pastor. La mayor plataforma para el
cambio dentro de una comunidad son los encuentros de uno a
uno que tiene el pastor con sus hombres. Los hombres que se
sienten significantes para su pastor creerán que pueden
hacer cosas significantes para Dios.
Inversión del pastor. La inversión de tiempo
que haga el pastor rendirá enormes dividendos entre
los líderes principales y sus familias.
Dirección del pastor. El pastor no tiene que participar
en toda la planificación, pero sí debe ser el
líder. Toda oportunidad de hablar a sus hombres es
una oportunidad para dirigirlos hacia la excelencia.
Modelo del pastor. El pastor puede modelar las relaciones.
Su franqueza y transparencia serán un modelo. Los hombres
sentirán que el ministerio para los hombres es un lugar
seguro. El pastor podrá decir a sus hombres: “Síganme
a mí como yo sigo a Cristo.”
Capture y sostenga el impulso
El ministerio para los hombres debe ser impulsado por el
proceso y no por las actividades. A continuación le
ofrecemos algunas maneras de balancear las actividades con
el proceso de crecimiento espiritual en sus hombres.
Ponga en balance sus bienes. Use las actividades
mayores y las actividades menores para captar el interés
de los hombres. Esto le ayudará a lograr impulso. Algunas
iglesias tienen actividades de punto de entrada para atraer
a los hombres: Clubes de motociclistas, pesca, cacería,
golf, viajes de campo, conferencias de hombres, y seminarios.
Use sus intereses para alcanzarlos.
Desarrolle un proceso de discipulado. Hay recursos
disponibles que le ayudarán a establecer un plan de
currículo de discipulado de 3 años. El discipulado
no es sólo una clase. Todo lo que usted está
haciendo debe convertirse en discipulado. Enfatice las relaciones.
El material echará raíces a medida que sea captado.
Enfatice las metas. Los hombres se orientan a las
metas. Enfatice los objetivos para que los hombres se convenzan
de la causa. Cuando se establezcan las metas, los hombres
apoyarán al equipo.
Sobresalga en lo básico. Ayude a sus hombres a establecer
disciplina en la lectura de la Biblia y la oración.
Si ellos desarrollan disciplinas en lo básico, serán
mejores esposos y padres de familia.
Busque medios para que los hombres presten servicio.
Prepare un ministerio de tal forma que el hombre pueda dedicarse
de lleno a servir. Pronto lo hará suyo y lo llamará
“mi ministerio”. El compromiso con los equipos
puede variar de un año a pocas semanas hasta unas pocas
horas. Todos necesitan prestar servicio a través de
la iglesia para sentir que pertenece.
Esfuércese por la excelencia en todo lo que prepare.
Ayude a los miembros de su equipo a establecer metas y listas
de verificación. La variedad y la organización
de las actividades mantendrán el interés de
los hombres.
Jeff Swaim, Springfield, Missouri.
*Para más información sobre el seminario de
Anteproyecto de Constreñidos por el Honor, póngas
en contacto con la oficina de los Ministerio de Constreñidos
por el Honor: 417-862-2781, ext. 4170.