CD [Disco Compacto] de
Advance/Pulpit
Agotadas desde hace mucho tiempo pero recordadas con afecto, las revistas
Advance [Avance] y Pulpit [El púlpito] bendijeron a miles de ministros.
Ahora el archivo entero de Advance/Pulpit casi 40 años de información,
inspiración, ayudas, e historia está disponible para usted en CD separados.
En inglés solamente.
“Haced esto en memoria de mí.” Las palabras
estaban profundamente grabadas en la madera de la mesa frente al
púlpito. De niño, también parecían estar
profundamente grabadas en mi conciencia. De adolescente, pregunté
a mi padre por qué no celebrábamos la Santa Centa
todas las semanas como lo hacían algunas iglesias.
“Queremos que sea especial”, dijo papá. “Cualquier
cosa que se hace todas las semanas se hace ordinaria, y esto nunca
debe ser ordinario.”
Con todo, esas palabras permanecieron en mí: “Haced
esto en memoria de mí.”
Más tarde cuando era un joven ministro, aprendí que
la posición de la mesa era significativa. Generalmente, las
iglesias de Las Asambleas de Dios colocan el púlpito y la
mesa de la Santa Cena en el centro frente a la plataforma, declarando
públicamente que estas cosas eran centrales a nuestra teología.
Pero ¿es así? “Haced esto....”
Diez maneras de hacer que la Comunión sea significativa
USE LAS PALABRAS DE LA BIBLIA
1. Dé énfasis a la frase bíblica partimiento
del pan al enseñar sobre la doctrina de los apóstoles
y de la Primera Iglesia. La historia de los dos discípulos
en el camino a Emaús ofrece la naturaleza reveladora
de “reconocer” al Señor.
2. Extraiga el significado de la Cena del Señor. Dé
énfasis al Señor como anfitrión de la
comida, que supervisa nuestra celebración de su vida,
victoria, y pronto regreso.
3. Base la celebración en la palabra Comunión
dando énfasis a nuestra participación
en el cuerpo (substancia) y la sangre (vida) de Jesús
con la historia de la alimentación de los 5.000. Creer
es la obra de Dios que hacemos en la mesa cuando comemos y
bebemos. Explique la palabra memorial como anamnesis
traer un evento pasado a nuestra experiencia hoy.
4. Explique que eucaristía quiere decir “gran
agradecimiento”. Recibir los elementos es un sacrificio
de dar gracias al Señor por su victoria sobre Satanás.
PRESENTE EL CUADRO MÁS GRANDE
5. Celebre el cuadro más grande. Cuente toda la historia
de la salvación: el éxodo, la entrada a la tierra
prometida, la venida del Mesías, y su vida sin pecado,
su muerte expiatoria, su resurrección, y su exaltación.
Al añadir las dimensiones del cuadro mayor, usted puede
evitar la impresión de que un culto de Santa Cena es
algo como un funeral para Jesús.
HAGA USO DE LA GRAN MÚSICA
6. Use los grandes himnos de la fe para contar la historia.
La Santa Cena es una maravillosa oportunidad para usar las
veneradas obras de alabanza y adoración: cantos sobre
la Cruz, la sangre de Jesús, y la segunda venida.
7. Use los maravillosos cantos nuevos de la fe para extraer
los aspectos devocionales de nuestra relación con Jesús:
cantos de amor, santidad, devoción, y pasión
por Dios.
8. Use la música instrumental para los momentos de
meditación o de lectura bíblica.
HAGA USO DE LAS ARTES
9. Grandes obras de arte pueden proyectarse a medida que
se narra la gran historia. Las verdades se pueden presentar
visualmente con banderines. Se pueden usar velas y luz ambiental
para crear una actitud de adoración.
10. Se puede hace uso del drama para dar vida a la lectura
de la Escritura. También considere la lectura de exhortaciones
u oraciones escritas.
Steve Phifer, Springfield, Virginia
En mis treinta, comencé un estudio bíblico de la
adoración, pero sólo hasta hace poco he pensado en
la Santa Cena como un acto de adoración. Por medio de un
estudio de la alabanza he descubierto que la Cena del Señor
se considera ser bíblica e históricamente el acto
central de la adoración cristiana - la mesa está en
el centro de la historia cristiana.
La mesa estaba en el medio de la plataforma de toda iglesia en
la que he prestado servicio. Sin embargo, de alguna manera la Santa
Centa era sólo una ordenanza, algo que Jesús nos dijo
que hiciéramos. La mesa en el centro de la plataforma no
estaba en el centro de mi vida ni de mi adoración pública.
Una jornada de regreso a la Biblia
Fui a las Escrituras para buscar lo que debía ser la Cena
del Señor. Las cosas que Jesús nos dijo que hiciéramos
no carecen de significado. Él dijo que sus mandamientos eran
vida (Juan 6:63).
Las Escrituras se refieren a la Cena del Señor con cuatro
expresiones: “partimiento del pan”, “la cena del
Señor”, “comunión”, y “eucaristía”.
Partimiento del pan (Hechos 2:42,43)
La comunión entre los hermanos era una parte importante
de la Primera Iglesia. En este pasaje, la comunión está
aparte del “partimiento del pan”, indicando dos comidas
diferentes. El “partimiento del pan” se conecta con
las oraciones, haciéndolo parte de la adoración.
La cena del Señor (1 Corintios 11:20-26)
Al hacer la distinción entre una comida de comunión
entre los hermanos y la cena memorial que Jesús ordenó,
Pablo indicó cuál era el principal distintivo de la
Santa Cena es la Cena del Señor. Las
palabras griegas son kuriakon deipnon, una “comida
que pertenece al Señor.”1 El mismo Jesús,
el anfitrión de la comida, preside en el memorial. Él
está presente en su mesa en la plenitud de su poder de resurrección.
Cuando Jesús es el anfitrión su justicia es revelada.
El pan representa su vida perfecta y su ilimitado amor. En la copa
se nos aplica su sufrimiento expiatorio Él llevó
nuestras enfermedades. Su sustentadora gracia y perfecto favor fluyen
hacia nosotros cuando compartimos sus sufrimientos y sus victorias,
y cuando anticipamos su pronto regreso.
Comunión (1 Corintios 10:16,17)
La palabra griega “gracias” (versículo 16, NVI)
y “bendecimos” (versículo 16, RVR) es eulogia
y se define como: “fino hablar, v.g., elegancia de lenguaje;
comendación (“eulogía”), v.g., (reverencialmente)
adoración; religiosamente, bendición; por implicación,
consagración; por extensión, beneficio o generosidad.”2
Ambas palabras expresan la idea de bendecir y dar gracias al Señor
con todo el corazón.
La palabra “comunión” (versículo 16)
es koinonia y se define como: “asociación,
v.g., (literalmente) participación, o (social) relación,
o (pecuniario) beneficio, comunic(ar) (-ción), comunión,
(contri-) distribución, comunión.”3
Como anfitrión de esta Cena, el Señor preside sobre
nuestra participación, uniéndonos a Él y unos
a otros en una intensa sociedad que lo bendice a Él y nos
beneficia a nosotros. En esta comunicación de dos vías,
nosotros le ministramos a Él con nuestro sacrificio de dar
gracias y el Señor nos habla a nosotros por su Espíritu.
Eucaristía (Marcos 14:23-25)
La palabra griega traducida como “habiendo dado gracias”
es eucharisteo “ser agradecido, v.g.,
(activamente) expresar gratitud (hacia); especialmente, dar gracias
por una comida: ser agradecido.”4 Según
Vine, “eu” quiere decir “bien” y “charis”
quiere decir “gracias.”5 Así que podemos
llamar a la “eucaristía” dar “gracias bien”.
Un uso interesante de este verbo está en un pasaje sobre
los dones del Espíritu. Pablo señaló los beneficios
de varios tipos de lenguaje lleno del poder del Espíritu.
Él declaró que el que habla en lenguas expresa agradecimiento
con un alto grado de excelencia. “Porque tú, a la verdad,
bien das gracias; pero el otro no es edificado” (1 Corintios
14:17). La palabra que se usa aquí es la misma que usó
Jesús cuando instituyó la Cena del Señor. Esta
conexión entre “dar gracias bien” según
el Espíritu da poder a nuestra alabanza es una clave para
comprender el punto de vista pentecostal de la Santa Cena.
Dos palabras más son vitales para esta discusión.
Memoria (Lucas 22:19)
La palabra griega para memoria es anamnesis y no
se traduce fácilmente al castellano. Es una “memoria,
un recuerdo para llamarme (con afecto) a la memoria”6
y “‘una memoria’ (ana, ‘arriba’
o ‘de nuevo’, y A, No. 1), se usa (a) en el mandamiento
de Cristo cuando instituyó la Cena del Señor, Lucas
22:19; 1 Corintios 11:24,25, no ‘en memoria de’ sino
en un afectuoso llamado de la Persona misma a recordar.”7
Esto es más que una memoria. Es algo más que recordar
el pasado. Sin volver a crucificar a Jesús (el punto de vista
católico romano) participamos en los símbolos del
cuerpo y la sangre de Cristo. El Espíritu Santo toma gracia
del Señor Jesús y nos la da a conocer a nosotros.
Nosotros “damos gracias bien” a Dios y recibimos “buena
gracia” de Él (Juan 16:14).
Pacto (Marcos 14:23-25)
Jesús describió la Cena Memorial como una renovación
del Nuevo Pacto. El acto de dar gracias que emana del creyente y
la gracia que emana de Dios constituyen la continuación del
eterno plan de Dios. La Cena del Señor es la Cena de la Pascua
para el Nuevo Testamento.8 Así como los adoradores
del Antiguo Testamento participaban de la gracia de Dios por medio
de su memoria del éxodo con una comida, los adoradores del
Nuevo Testamento participan de la gracia de Dios cuando celebran
la Santa Cena. La palabra “pacto” en el griego es diatheke:
“debidamente, una disposición, v.g., (especialmente)
un contracto (especialmente un . . . testamento).”9
La gracia en la mesa del Señor es tan confiable como el carácter
de Dios mismo, tan poderosa como sus promesas, y tan amplia como
su amor. Dios cumple con su pacto.
En las narrativas de la alimentación de los 5.000 y de los
discípulos en el camino a Emaús, aprendemos otros
importantes detalles. En Juan 6:28,29 Jesús hizo muy claro
que el acto de creer es lo que se quiere significar con el comer
del alimento espiritual “Esta es la obra de Dios, que
creáis en el que él ha enviado” (versículo
29). En la historia de Cleofas y su amigo vemos que aunque la presencia
del Señor y sus palabras hicieron que su corazón ardiera,
fue en el partimiento del pan que lo vieron (Lucas 24:27-32). Pero,
en ese instante, Jesús desapareció.
Así que, bíblicamente, cuando recibimos los emblemas
de la vida y la muerte del Señor estas cosas suceden:
1. Le damos gracias a Él y lo hacemos con excelencia.
2. Su sustentadora gracia fluye hacia nosotros cuando obedecemos
y lo honramos.
3. Estamos en comunión con Él, participamos en su
vida y su victoria, anticipamos ansiosos su regreso.
4. Experimentamos una renovación del pacto del Señor
con nosotros. Sus promesas son renovadas y nosotros renovamos nuestras
promesas a Él.
5. Él se nos es revelado en el partimiento del pan. El Espíritu
Santo nos muestra a nuestro Señor en vívida realidad.
El Espíritu Santo es el Espíritu que está
en la mesa, no el espíritu de la impotente ceremonia o del
vacío rito. Este es el Espíritu de Verdad, el Consolador,
el Paracleto, el revelador de las cosas de Jesús a los que
creen.
Una jornada a la historia y al futuro
De la historia de la iglesia vemos que la Santa Cena semanal pronto
se convirtió en la norma para la Primera Iglesia.10
Siglos después el punto de vista romano sobre la Cena del
Señor fue un mecanismo de disparo para la Reforma. Nuestros
padres pentecostales del siglo 20 interpretaron bien la doctrina.
Su declaración doctrinal de Las Asambleas de Dios es una
obra maestra de teología sucinta, bien trazada.11
Pero ¿nos hemos alejado de la Comunión por los errores
de otros?
En el siglo 20, como los dos discípulos en el camino a Emaús,
nosotros los pentecostales sentimos arder nuestro corazón
cuando el Espíritu Santo da fuego a la Palabra de Dios en
nosotros. Ahora, a comienzos del siglo 21, ¿invitaremos regularmente,
con nuestra adoración, al Señor a cenar con nosotros?
Si le permitimos que parta y bendiga el pan ante nosotros, ¿de
repente lo veremos como nunca antes? Si lo hacemos, esta vez Él
no desaparecerá de nuestra vista. Por medio de nuestra participación
en su vida, muerte, y victoria, Él fluirá a través
de nosotros por su Espíritu para tocar y sanar a un mundo
que sufre.
Steve Phifer es pastor de artes de adoración, Word of Life
International Church [Iglesia Internacional Palabra de Vida], Springfield,
Virginia.
Notas
1. The New Ungers Bible Dictionary (Chicago:
Moody Press, 1988).
2. Biblesofts New Exhaustive Strongs Numbers
and Concordance With Expanded Greek-Hebrew Dictionary,
Seattle, Wash., 1994.
3. Ibid.
4. Ibid.
5. Vines Expository Dictionary of Biblical Words
(Nashville: Thomas Nelson Publishers, 1985).
8. Robert E. Webber, ed., The Biblical Foundations of Christian
Worship(Peabody, Mass.: Hendrickson Publishers, 1996),
61.
9. Biblesofts Concordance.
10. James F. White, A Brief History of Christian Worship
(Nashville: Abingdon Press, 1993), 55.
11. (b) Santa Comunión
La Cena del Señor, que consiste de los elementos –
el pan y el fruto de la vid – es el símbolo que expresa
nuestro compartir de la divina naturaleza de nuestro Señor
Jesucristo (2 Pedro 1:4); un memorial de su sufrimiento y su muerte
(1 Corintios 11:26); y una profecía de su segunda venida
(1 Corintios 11:26); ¡y está ordenada a todos los creyentes
“hasta que él venga”! William W. Menzies y Stanley
M. Horton, eds., Bible Doctrines: A Pentecostal Perspective Perspective [Doctrinas bíblicas: Una perspectiva pentecostal]
(Springfield, Mo.: Logion Press, 1993), 110.