CD [Disco Compacto] de
Advance/Pulpit
Agotadas desde hace mucho tiempo pero recordadas con afecto, las revistas
Advance [Avance] y Pulpit [El púlpito] bendijeron a miles de ministros.
Ahora el archivo entero de Advance/Pulpit casi 40 años de información,
inspiración, ayudas, e historia está disponible para usted en CD separados.
En inglés solamente.
El enfoque en las ‘Guerras
de Adoración’ esconde el verdadero
problema tocante la conexión con Dios
Las revistas han presentado artículos
sobre las guerras de adoración que
se dicen rugir en las iglesias de la nación.
Sin embargo, según la información
de un nuevo estudio presentado en la Universidad
Baylor por el investigador George Barna,
la verdadera cuestión no es la preferencia
de música por las iglesias sino más
bien el interés, comprensión,
y participación en el acto de adoración
a Dios de la gente.
Al describir la investigación nacional
que condujo su compañía para
el Simposio sobre la Música Cristiana
Billy Ray Hearn, que tuvo lugar en la Universidad
Baylor en Waco, Texas, Barna indicó que
la atención que dan las revistas a
las guerras de adoración ha exagerado
el alcance del problema al mismo tiempo que
ignora las verdaderas cuestiones tocante
la adoración. “El desafío
mayor”, según Barna, “no
se trata tanto de cómo usar la música
para facilitar la adoración como de
ayudar a la gente a comprender la adoración
y a tener una intensa pasión para
concectarse con Dios.” Citando varios
resultados de tres recientes encuestas nacionales
sobre la cuestión que condujo, Barna
notó que relativamente pocas iglesias
tienen intensas batallas musicales, pero
que la mayoría de las iglesias son
demasiado pocas las personas que envuelven
de verdad a Dios en la adoración.
“
La mayoría de las personas en las
iglesias que pelean por sus preferencias
musicales lo hacen porque no comprenden la
relación entre la música, la
comunicación, Dios, y la adoración.
Los líderes de la iglesia fomentan
el problema al concentrarse en cómo
agradar a la gente con la música o
en cómo ofrecer suficientes estilos
de música para satisfacer los gustos
de todos en vez de tratar con los asuntos
implícitos del limitado interés
en la ferviente adoración de un Dios
santo, merecedor, de comprender lo que ésta
es, e invertir en ella.” Barna también
declaró que aunque la música
es importante en el proceso de adoración,
con frecuencia se la eleva más allá del
lugar que por derecho ocupa en el esfuerzo
de adoración. “La música
es sólo un medio que permite a la
gente expresarse a Dios, sin embargo, a veces
pasamos más tiempo disputando por
el medio que por el producto y el propósito
del medio.”
Se forma una controversia
Basándose en encuestas nacionales
entre los asistentes a las iglesias, los
pastores principales de las iglesias protestantes
y los líderes de adoración
de esas iglesias, Barna reveló que
aunque definitivamente hay batallas tocante
a la música que se libran dentro de
las iglesias protestantes, la batalla no
se ha extendido. Una cuarta parte (24 por
ciento) de los pastores principales dice
que su iglesia tiene tensiones relacionadas
con la música, pero sólo 5
por ciento dice que esas tensiones son severas,
lo que llega sólo a 1 por ciento de
las congregaciones protestantes en Estados
Unidos.
Una razón que identificó Barna
para la limitada severidad de las tensiones
es que la mayoría de la gente de las
iglesias aprecia el uso de la música
para la adoración, pero no está obsesionada
con el estilo que se usa. La investigación
encontró que el estilo de música
del que se depende en el culto es un asunto
de mayor significancia solamente para una
tercera parte de todos los asistentes a las
iglesias. De hecho, sólo 17 por ciento
dijo que definitivamente o probablemente
cambiaría su patrón de asistencia
si su iglesia alteraba el estilo musical
del culto al que asisten regularmente. Tres
cuartas partes (76 por ciento) dijeron que
simplemente estarían de acuerdo con
el nuevo estilo y no cambiarían sus
hábitos de asistencia. Estos números
sugieren que a pesar de la controversia que
rodea a la música de la iglesia, la
gente quizás reciba mejor los cambios
o sea más flexible de lo que se supone.
Como
confirmación de la limitada significancia
de la controversia de las guerras de adoración,
la investigación también señaló que
sólo 3 de cada 10 adultos dicen que
la música de adoración es el único
factor más importante en su elección
de la iglesia a la que asisten. Los grupos
que con más probabilidad podrían
decir que la música es un factor clave
son los negros, las personas de 56 o más
años de edad, los adultos que asisten
a una iglesia con 500 o más asistentes,
las mujeres, y los cristianos nacidos de
nuevo.
La música que domina
Hay suficiente oportunidad para que la gente
sea expuesta al estilo de música que
prefiere. Tres cuartas partes de las iglesias
protestantes (73 por ciento) tienen cultos
de adoración múltiples. En
conjunto, 27 por ciento tiene sólo
un culto, 32 por ciento ofrece dos cultos,
33 por ciento ofrece tres opciones, y 8 por
ciento tiene cuatro o más cultos distintos.
¿
Hacia qué tipo de música de
adoración gravitan los congregantes?
Si el culto al que se asiste es una indicación,
la música de adoración todavía
reina, aunque una minoría de asistentes
adultos la experimenta. Por el presente,
40 por ciento de adultos dice que asiste
a un culto que usa música tradicional
(v.g., un coro, himnos, órgano). Los
siguientes estilos más comunes son
la música “mezclada” (que
se usa en los cultos a los que asiste el
12 por ciento de adultos); ‘gospel’ [evangélica]
(11 por ciento); de alabanza y adoración
(10 por ciento); y cristiana contemporánea
(v.g., CCM) o rock cristiano (9 por ciento).
Uno de cada ocho asistentes (13 por ciento)
dijo que no sabe qué estilo de música
se usa en sus cultos.
Los verdaderos asuntos
El estudio de Barna descubrió que
entre los asuntos clave de adoración
es que los adultos congregantes y los pastores
principales protestantes no comparten una
percepción común del resultado
más importante de la adoración.
Era más problable que los congregantes
entendieran la adoración como una
actividad que se emprende para su beneficio
personal (47 por ciento), mientras que los
pastores principales describieron el propósito
de la adoración como algo para conectarse
con Dios (41 por ciento) o para experimentar
su presencia (30 por ciento). Sólo
3 de cada 10 adultos que asisten a iglesias
(29 por ciento) indicaron que consideran
la adoración como algo que se enfoca
principalmente en Dios. Uno de cada cinco
asistentes admitió que no tenía
ninguna idea de cuál es el importante
resultado de la adoración.
Otro hallazgo
relevante de la investigación
fue que la mayoría de los pastores
no dan prioridad a la adoración como
un impulso principal del ministerio de su
iglesia. Cuando se les pidió que hicieran
una lista de las dos o tres prioridades principales
de su iglesia, la encuesta reveló que
la adoración fue incluída en
esa lista sólo por uno de cada cuatro
pastores (26 por ciento). Otras prioridades
que recibieron altas marcas incluyeron evangelismo
(mencionado como una de las 3 prioridades
principales por 41 por ciento), predicación/enseñanza
(34 por ciento), ministerio a los jóvenes
y niños (25 por ciento), y discipulado
(19 por ciento).
Algunas señales mixtas
Si es que se han de hacer cambios significantes
en la adoración, no espere que sean
iniciados por los laicos. En su mayoría,
la gente está satisfecha con las experiencias
de adoración que tiene por el presente.
Cuatro de cada cinco individuos (83 por ciento)
dicen que se alejan de los cultos sintiéndose
aceptados o completamente amados por Dios “cada
vez” o “la mayoría de
las veces”.
Sin embargo, Barna señaló que
los asistentes a las iglesias y los pastores
tienen nociones conflictivas de lo que se
considera necesario para adorar eficazmente.
De 10 factores de facilitación que
se estudiaron, parroquianos y pastores difirieron
substancialmente sobre la importancia de
6 de estos factores.
Las áreas de acuerdo
se relacionaban con la oración, sobre
la que 9 de cada 10 pastores y parroquianos
dijeron que
era muy importante para facilitar la adoración
eficaz. Más de cuatro de cada cinco
pastores (84 por ciento) dijeron que la música
es muy importante para facilitar la adoración
eficaz. Sin embargo, apenas la mitad de los
congregantes (55 por ciento) estuvo de acurdo.
De hecho, al asesorar el lugar asignado a
los 10 elementos de adoración que
estudiaron, los pastores pusieron la música
en segundo lugar de importancia sólo
después de la oración, y a
la par del sermón. Sin embargo, los
congregantes dieron a la música el
quinto lugar, después de la oración,
el sermón, la Santa Cena, y un momento
para reflexión. La música no
fue considerada más importante que
la lectura pública de la Escritura,
la confesión, la ofrenda, y el momento
para saludarse unos a otros. De hecho, la
música fue más importante que
sólo 1 de los 10 elementos evaluados:
recitar los credos y las lecturas responsivas.
Si los que están sentados en los bancos
han de exigir cambios, esas transiciones
podrían relacionarse con la substancia
de los cantos que cantan y con poder cantar
con más frecuencia los cantos que
saben. Por lo general, casi la mitad de todos
los asistentes a la adoración dijo
que la letra de los cantos de adoración
y alabanza que son populares por el presente
carece de la profundidad espiritual de los
himnos tradicionales. Tres de cada 10 adultos
notaron que son demasiados los cantos de
adoración nuevos que se introducen
en sus cultos.
Oportunidades para crecer
Basándose en la información
de los estudios, Barna citó dos patrones
importantes de comportamiento. “Nótese
que las iglesias con más probabilidad
de tener problemas relacionados con la adoración
son las que utilizan la música mezclada,
que es un cuestionable atentado de agradar
a todos a la vez”. Parece que el uso
de música mezclada simplemente recuerda
a las personas el hecho de que tienen que
compartir el espacio musical con otros que
no pueden tolerar sus propias preferencias,
así como ellos no pueden tolerar las
de los demás. La dependencia en la
música mezclada parece más
bien avivar en vez de apagar las llamas de
la discordia. Otros estudios recientes que
hemos conducido llegan hasta demostrar que
es menos probable que la gente se sienta
conectada a Dios en un culto mezclado que
en uno que usa un solo estilo de música.
Volviendo
a su derivación principal
de la investigación, Barna animó a
los líderes de la iglesia a volver
a lo básico. “Muchas personas
de la iglesia riñen por la música
porque todavía no entienden el propósito
de la música en el proceso de la adoración.
Esa falta de discernimiento las hace enfocarse
en y reñir por sus preferidos sonidos,
instrumentos, técnicas de presentación,
u orden del culto. Con demasiada frecuencia,
los líderes de la iglesia se enfrascan
en la pequeña disputa.
“
Estas batallas son indebidas distracciones
del ministerio significativo y del discipulado
fructífero. Es necesario que los cristianos
sean más celosos de la adoración
a Dios y más dedicados a ella. La
iglesia necesita seguir adelante y enfocarse
en el Único que es digno de adoración
y en el deseo del corazón de Él,
que es ser adorado con intensidad y pasión
por su pueblo, y no enfocarse en los medios
que se usen para facilitar nuestras expresiones
de amor y gratitud.”
—Condensado de
Barna Research Group Online, Ventura, Calif.,
www.barna.org Research Archives. Usado con
permiso.