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El enfoque en las ‘Guerras de Adoración’ esconde el verdadero problema tocante la conexión con Dios

Las revistas han presentado artículos sobre las guerras de adoración que se dicen rugir en las iglesias de la nación. Sin embargo, según la información de un nuevo estudio presentado en la Universidad Baylor por el investigador George Barna, la verdadera cuestión no es la preferencia de música por las iglesias sino más bien el interés, comprensión, y participación en el acto de adoración a Dios de la gente.

Al describir la investigación nacional que condujo su compañía para el Simposio sobre la Música Cristiana Billy Ray Hearn, que tuvo lugar en la Universidad Baylor en Waco, Texas, Barna indicó que la atención que dan las revistas a las guerras de adoración ha exagerado el alcance del problema al mismo tiempo que ignora las verdaderas cuestiones tocante la adoración. “El desafío mayor”, según Barna, “no se trata tanto de cómo usar la música para facilitar la adoración como de ayudar a la gente a comprender la adoración y a tener una intensa pasión para concectarse con Dios.” Citando varios resultados de tres recientes encuestas nacionales sobre la cuestión que condujo, Barna notó que relativamente pocas iglesias tienen intensas batallas musicales, pero que la mayoría de las iglesias son demasiado pocas las personas que envuelven de verdad a Dios en la adoración.

“ La mayoría de las personas en las iglesias que pelean por sus preferencias musicales lo hacen porque no comprenden la relación entre la música, la comunicación, Dios, y la adoración. Los líderes de la iglesia fomentan el problema al concentrarse en cómo agradar a la gente con la música o en cómo ofrecer suficientes estilos de música para satisfacer los gustos de todos en vez de tratar con los asuntos implícitos del limitado interés en la ferviente adoración de un Dios santo, merecedor, de comprender lo que ésta es, e invertir en ella.” Barna también declaró que aunque la música es importante en el proceso de adoración, con frecuencia se la eleva más allá del lugar que por derecho ocupa en el esfuerzo de adoración. “La música es sólo un medio que permite a la gente expresarse a Dios, sin embargo, a veces pasamos más tiempo disputando por el medio que por el producto y el propósito del medio.”

Se forma una controversia

Basándose en encuestas nacionales entre los asistentes a las iglesias, los pastores principales de las iglesias protestantes y los líderes de adoración de esas iglesias, Barna reveló que aunque definitivamente hay batallas tocante a la música que se libran dentro de las iglesias protestantes, la batalla no se ha extendido. Una cuarta parte (24 por ciento) de los pastores principales dice que su iglesia tiene tensiones relacionadas con la música, pero sólo 5 por ciento dice que esas tensiones son severas, lo que llega sólo a 1 por ciento de las congregaciones protestantes en Estados Unidos.

Una razón que identificó Barna para la limitada severidad de las tensiones es que la mayoría de la gente de las iglesias aprecia el uso de la música para la adoración, pero no está obsesionada con el estilo que se usa. La investigación encontró que el estilo de música del que se depende en el culto es un asunto de mayor significancia solamente para una tercera parte de todos los asistentes a las iglesias. De hecho, sólo 17 por ciento dijo que definitivamente o probablemente cambiaría su patrón de asistencia si su iglesia alteraba el estilo musical del culto al que asisten regularmente. Tres cuartas partes (76 por ciento) dijeron que simplemente estarían de acuerdo con el nuevo estilo y no cambiarían sus hábitos de asistencia. Estos números sugieren que a pesar de la controversia que rodea a la música de la iglesia, la gente quizás reciba mejor los cambios o sea más flexible de lo que se supone.

Como confirmación de la limitada significancia de la controversia de las guerras de adoración, la investigación también señaló que sólo 3 de cada 10 adultos dicen que la música de adoración es el único factor más importante en su elección de la iglesia a la que asisten. Los grupos que con más probabilidad podrían decir que la música es un factor clave son los negros, las personas de 56 o más años de edad, los adultos que asisten a una iglesia con 500 o más asistentes, las mujeres, y los cristianos nacidos de nuevo.

La música que domina

Hay suficiente oportunidad para que la gente sea expuesta al estilo de música que prefiere. Tres cuartas partes de las iglesias protestantes (73 por ciento) tienen cultos de adoración múltiples. En conjunto, 27 por ciento tiene sólo un culto, 32 por ciento ofrece dos cultos, 33 por ciento ofrece tres opciones, y 8 por ciento tiene cuatro o más cultos distintos.

¿ Hacia qué tipo de música de adoración gravitan los congregantes? Si el culto al que se asiste es una indicación, la música de adoración todavía reina, aunque una minoría de asistentes adultos la experimenta. Por el presente, 40 por ciento de adultos dice que asiste a un culto que usa música tradicional (v.g., un coro, himnos, órgano). Los siguientes estilos más comunes son la música “mezclada” (que se usa en los cultos a los que asiste el 12 por ciento de adultos); ‘gospel’ [evangélica] (11 por ciento); de alabanza y adoración (10 por ciento); y cristiana contemporánea (v.g., CCM) o rock cristiano (9 por ciento). Uno de cada ocho asistentes (13 por ciento) dijo que no sabe qué estilo de música se usa en sus cultos.

Los verdaderos asuntos

El estudio de Barna descubrió que entre los asuntos clave de adoración es que los adultos congregantes y los pastores principales protestantes no comparten una percepción común del resultado más importante de la adoración. Era más problable que los congregantes entendieran la adoración como una actividad que se emprende para su beneficio personal (47 por ciento), mientras que los pastores principales describieron el propósito de la adoración como algo para conectarse con Dios (41 por ciento) o para experimentar su presencia (30 por ciento). Sólo 3 de cada 10 adultos que asisten a iglesias (29 por ciento) indicaron que consideran la adoración como algo que se enfoca principalmente en Dios. Uno de cada cinco asistentes admitió que no tenía ninguna idea de cuál es el importante resultado de la adoración.

Otro hallazgo relevante de la investigación fue que la mayoría de los pastores no dan prioridad a la adoración como un impulso principal del ministerio de su iglesia. Cuando se les pidió que hicieran una lista de las dos o tres prioridades principales de su iglesia, la encuesta reveló que la adoración fue incluída en esa lista sólo por uno de cada cuatro pastores (26 por ciento). Otras prioridades que recibieron altas marcas incluyeron evangelismo (mencionado como una de las 3 prioridades principales por 41 por ciento), predicación/enseñanza (34 por ciento), ministerio a los jóvenes y niños (25 por ciento), y discipulado (19 por ciento).

Algunas señales mixtas

Si es que se han de hacer cambios significantes en la adoración, no espere que sean iniciados por los laicos. En su mayoría, la gente está satisfecha con las experiencias de adoración que tiene por el presente. Cuatro de cada cinco individuos (83 por ciento) dicen que se alejan de los cultos sintiéndose aceptados o completamente amados por Dios “cada vez” o “la mayoría de las veces”.

Sin embargo, Barna señaló que los asistentes a las iglesias y los pastores tienen nociones conflictivas de lo que se considera necesario para adorar eficazmente. De 10 factores de facilitación que se estudiaron, parroquianos y pastores difirieron substancialmente sobre la importancia de 6 de estos factores.

Las áreas de acuerdo se relacionaban con la oración, sobre la que 9 de cada 10 pastores y parroquianos dijeron que era muy importante para facilitar la adoración eficaz. Más de cuatro de cada cinco pastores (84 por ciento) dijeron que la música es muy importante para facilitar la adoración eficaz. Sin embargo, apenas la mitad de los congregantes (55 por ciento) estuvo de acurdo. De hecho, al asesorar el lugar asignado a los 10 elementos de adoración que estudiaron, los pastores pusieron la música en segundo lugar de importancia sólo después de la oración, y a la par del sermón. Sin embargo, los congregantes dieron a la música el quinto lugar, después de la oración, el sermón, la Santa Cena, y un momento para reflexión. La música no fue considerada más importante que la lectura pública de la Escritura, la confesión, la ofrenda, y el momento para saludarse unos a otros. De hecho, la música fue más importante que sólo 1 de los 10 elementos evaluados: recitar los credos y las lecturas responsivas.

Si los que están sentados en los bancos han de exigir cambios, esas transiciones podrían relacionarse con la substancia de los cantos que cantan y con poder cantar con más frecuencia los cantos que saben. Por lo general, casi la mitad de todos los asistentes a la adoración dijo que la letra de los cantos de adoración y alabanza que son populares por el presente carece de la profundidad espiritual de los himnos tradicionales. Tres de cada 10 adultos notaron que son demasiados los cantos de adoración nuevos que se introducen en sus cultos.

Oportunidades para crecer

Basándose en la información de los estudios, Barna citó dos patrones importantes de comportamiento. “Nótese que las iglesias con más probabilidad de tener problemas relacionados con la adoración son las que utilizan la música mezclada, que es un cuestionable atentado de agradar a todos a la vez”. Parece que el uso de música mezclada simplemente recuerda a las personas el hecho de que tienen que compartir el espacio musical con otros que no pueden tolerar sus propias preferencias, así como ellos no pueden tolerar las de los demás. La dependencia en la música mezclada parece más bien avivar en vez de apagar las llamas de la discordia. Otros estudios recientes que hemos conducido llegan hasta demostrar que es menos probable que la gente se sienta conectada a Dios en un culto mezclado que en uno que usa un solo estilo de música.

Volviendo a su derivación principal de la investigación, Barna animó a los líderes de la iglesia a volver a lo básico. “Muchas personas de la iglesia riñen por la música porque todavía no entienden el propósito de la música en el proceso de la adoración. Esa falta de discernimiento las hace enfocarse en y reñir por sus preferidos sonidos, instrumentos, técnicas de presentación, u orden del culto. Con demasiada frecuencia, los líderes de la iglesia se enfrascan en la pequeña disputa.

“ Estas batallas son indebidas distracciones del ministerio significativo y del discipulado fructífero. Es necesario que los cristianos sean más celosos de la adoración a Dios y más dedicados a ella. La iglesia necesita seguir adelante y enfocarse en el Único que es digno de adoración y en el deseo del corazón de Él, que es ser adorado con intensidad y pasión por su pueblo, y no enfocarse en los medios que se usen para facilitar nuestras expresiones de amor y gratitud.”

—Condensado de Barna Research Group Online, Ventura, Calif., www.barna.org Research Archives. Usado con permiso.