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En inglés solamente.
Principios de administración
para gobernar eficazmente la vida de la iglesia
Por T. Ray Rachels
Este número de Enrichment es
la primera de una serie de dos partes sobre
la administración
de la iglesia. El propósito de estos
números es preparar mejor a los pastores
y a los líderes de las iglesias para
navigar con éxito a través de
la compleja matriz de los asuntos relacionados
con la administración de la iglesia.
El siguiente artículo sirve como nuestro
silabario sobre el tema de la administración
de la iglesia. Resume una variedad de asuntos
pertinentes a la administración que
se cubrirán con mayor profundidad en
artículos subsecuentes en este número
como también artículos que aparecerán
en la parte dos —el número del
invierno de 2004.
Finalmente, se hace referencia
a los temas dentro y a lo largo de secciones
mayores del
número dando múltiples puntos
de entrada sobre los temas de interés
específico para usted.
Lo más
cerca que he llegado a ver una organización
perfectamente administrada fue en una acera
del centro en Visalia, California.
Había 20 niños preescolares,
caminando en una sola fila y acompañados
por 4 maestras —una maestra al frente,
una atrás, y una a cada lado— encajonándolos.
A lo largo del medio había un cuerda
que sostenían la maestra del frente
y la de atrás. Veinte preescolares,
10 a cada lado, sostenían la cuerda
mientras caminaban, hablaban, reían,
y miraban a su alrededor. Era un sistema perfecto
para llevar a los preescolares en un ambiente
difícil con seguridad del punto A al
punto B, con un mínimo de disturbio.
Las
maestras eran competentes en su tarea y los
niños estaban contentos de ser dirigidos.
Con todos dirigiéndose hacia la misma
dirección, era pura administración
al caminar; todos los partidos tenían
una relación de manos a la obra. Y los
que obervaban aplaudían el evento con
aprecio.
John Kotter, de la Facultad de Negocios de
Harvard, dice: “La administración
se trata de manejárselas con la complejidad.
Sin la buena administración, las empresas
complejas tienden a hacerse caóticas
en maneras que amenazan su misma existencia.
La buena administración trae un grado
de orden y consistencia a las dimensiones clave.”
Esos
20 preescolares, dirigidos por 4 sabias administradoras,
es un ejemplo de cómo
tratar eficazmente con un grupo que tiene el
alto potencial para la desorganización.
La administraciÓn de la iglesia local
Como pastor, usted está llamado a administrar
a su iglesia. Ya sea grande o pequeña,
con personal pagado o voluntario, dirigir y
administrar a su iglesia con efecto permanece
en el corazón del ministerio.
Don Cousins,
en Mastering Church Management, dice: “La
palabra administración,
en sí, apenas hace a los pies bailar.
En la mente de muchas personas, la administración
está precipitosamente cerca de la burocracia.
Da la idea de detalles sin fin, rigidez, papeleo
y rutina.
“
Pero, la administración—administrar
los asuntos de una iglesia—con frecuencia
es la diferencia entre la aptitud y la ineptitud
pastoral.”
ADMINISTRAR A TRAVÉS DE LA GOBERNACIÓN DE LA IGLESIA
La estrategia más eficaz para inspirar
la confianza pública en la vida organizacional
de la iglesia es la responsabilidad. Sin la
sinceridad y transparencia que permiten la
divulgación de decisiones y actos, el
líder pastoral invita la sospecha y
la falta de confianza. Una de las maneras importantes
de inspirar confianza es tener buena gobernación
de la iglesia. (Para una completa discusión
sobre este tema, vea la sección sobre
el manejo de la gobernación de la iglesia.)
Constitución
y reglamentos
Parte de la gobernación
de la iglesia incluye la debida estructura
organizacional.
Toda congregación necesita ser responsable
ante su constitución y reglamentos.
Si estos documentos están bien escritos,
darán la estructura necesaria para la
responsabilidad confiable para todos los que
están dentro de la organización.
Los reglamentos establecen los procedimientos
por los que la iglesia opera. Estos procedimientos
no son obstáculos para el ministerio
efectivo sino una ayuda para hacer las cosas
bien. Es importante cultivar el respeto de
la congregación hacia sus reglamentos.
El fundamento de la responsabilidad es una
norma uniforme de gobernación a la que
todos deben amoldarse.
Juntas directivas
La toma de decisiones al
nivel de junta es un trabajo arduo. Es un proceso
que exige que
se hagan preguntas y que se insista en las
respuestas. Exige evaluar los hechos y la información,
pesar los riesgos y recompensas, y revisar
las alternativas. Quizás también
exija consultar con expertos como contadores,
abogados, los expertos en reunir fondos, ingenieros,
y planificadores de finanzas.
La junta debe
tener la libertad de discutir y ventilar los
asuntos, debatir, y luego tomar
decisiones. La junta puede tomar decisiones
responsables sólo si tiene los ojos
abiertos y si tiene acceso a toda la información
relevante. Si el* pastor desanima a los miembros
de la junta para que no hagan preguntas o si
caracteriza como negativa la razonable investigación,
fracasa en su responsabilidad y no presta servicio
al mejor interés de la iglesia. Los
miembros de la junta no pueden cumplir con
sus deberes si su pastor se niega a contestar
preguntas razonables.
Donde sólo se permiten
las opiniones que apoyan o aprueban las decisiones
pastorales,
la verdad y la realidad se suprimen. Donde
los puntos de vista divergentes se desaniman
o se caracterizan como pensamiento negativo,
la respnsabilidad también su suprime.
El resultado es que la junta toma decisiones
de forma deficiente, ineficaz, y sin responsabilidad.
La mejor regla es fomentar la sincera y libre
discusión en la que se oyen y se respetan
todos los puntos de vista.
No hay razón
por la que una decisión
dividida siempre sea inaceptable. La responsabilidad
abunda donde hay libertad de votar contra las
propuestas, y las decisiones eficaces, positivas
por la junta son posibles.
El Libro de los Hechos
relata cómo Pablo
y Bernabé tenían una pronunciada
diferencia de opinión (Hechos 15:36-41).
Aunque Pablo y Bernabé no estaban de
acuerdo, resultó para el bien de los
dos.
La unanimidad no era necesaria para que
continuara su ministerio. De hecho, la unanimidad,
si
hubiera sido la regla, hubiera frustrado cualquier
significativa actividad misionera, ya sea por
parte de Pablo o de Bernabé.
Sin embargo,
está en orden advertir.
Las juntas necesitan templar la búsqueda
de la sincera investigación con un espíritu
de cooperación hacia el liderazgo pastoral
para así evitar una relación
antagonística. Cuando se pierde el espíritu
de cooperación, el liderazgo pastoral,
el ministerio, y la responsabilidad de la iglesia
padecen.
Finanzas
Las finanzas de la iglesia son otra área
que debe ser bien administrada. Para mantener
la integridad financiera es necesario que se
haga completa y regular divulgación
ante una junta competente y ante la congregación
durante la reunión anual de negocios.
Como
en cualquier otro negocio u organización
eficaz, el presupuesto de la iglesia debe ser
analizado para ver sus promedios de costo-beneficio.
En el ministerio, la eficiencia organizacional
significa resultados positivos, tangibles que
resultan de la inversión de fondos.
Si
la iglesia quiere recuperar su credibilidad
perdida, debe ver que cumple con sus promesas
y que lo hace dentro del presupuesto. Un equipo
de líderes que incluye no sólo
al personal sino a miembros de la congregación,
también contribuye mucho para aumentar
la credibilidad. Este proceso incluye tiempo
y una estrategia de largo plazo. (En La administración
de la iglesia local, parte 2 [invierno 2004]
se hablará con mayor detalle de las
finanzas de la iglesia.)
Papeleo
Siendo que la iglesia es una corporación,
responsable no sólo ante sus miembros
sino también ante su carta constitucional
legal, debe poner atención al papeleo.
La existencia corporativa, la salud, la condición
financiera, la obligación legal, la
responsabilidad, y el estado todos dependen
de documentos escritos.
Un componente clave
de la responsabilidad para cualquier iglesia
es un buen sistema de documentación.
Sin un debido rastro de papeles, es difícil
que cualquiera determine quién tomó cuál
decisión, basado en qué información,
y a quién se le comunicó. Las
buenas minutas cuentan toda la historia.
Todo
buen pastor necesita ser responsable ante una
buena junta. “Una junta de directores”,
dicen Robert R. Thompson y Gerald R. Thompson
en Organizing for Accountability [Organizándose
para la responsabilidad], “funciona sólo
como una resolución. Si las resoluciones
formales no se proponen, ni se debaten, ni
se pasan, la junta no ha tomado acción.
Además, si la resolución existe
sólo en forma verbal, cada miembro de
la junta recordará de manera diferente
lo que transcurrió. La virtud de poner
por escrito las resoluciones es que ayuda a
dar fin a cualquier disputa tocante a qué acción
tomó la junta.” Una regla práctica:
Siempre póngalo por escrito. (Vea la
barra lateral "Minutas
de una reunión—una guía," en
la sección sobre la gobernación
de la iglesia.)
LA ADMINISTRACIÓN DE PROPÓSITOS Y VISIONES
El éxito de una iglesia bien administrada
depende de cómo cumple con los planes
y propósitos de Dios. En uno de sus
libros Annie Dillard habla de las lecciones
de la vida sobre manejar el hacha y partir
leña.
“
Partir leña”, dice, “se
hace mejor cuando se apunta al tajador. Si
se apunta a la leña, no se le dará a
nada. Apunte más allá de la leña,
apunte a través de la leña; apunte
al tajador.”
Esa idea tiene una gran lección
para desarrollar una iglesia local saludable.
Cuando
esté bandiendo su hacha de administración,
mire más allá del momento presente,
más allá de los pequeños
troncos de vida de la iglesia que quizás
lo distraigan, más allá de las
deficiencias y los sistemas mal administrados
que puedan estar en vigencia ahora. Tome la
vista larga, la vista que le habla a usted
y a toda la congregación de un fabuloso
futuro que está disponible para expresarlo
en proporciones bíblicas, y que sólo
necesita de una mano guiadora fuerte y tierna
para dirigirla hacia un futuro que honre a
Cristo.
Permanecen grandes preguntas: ¿Qué prioridades
debo emplear que pondrán en movimiento
una norma de excelencia para mi liderazgo pastoral? ¿Qué principios
de administración gobiernan la vida
de la iglesia? ¿Seguirán las
personas dirigidas por el Espíritu? ¿Cómo
puedo conseguir gente para la junta directiva? ¿Dónde
comienzo?
Para que un pastor dirija su iglesia
y la administre bien, debe saber adónde
es que su iglesia necesita ir. Esto se logra
por medio de una
declaración de visión y de misión.
Este credo —una declaración de
misión —será una guía
de comportamiento para toda persona en liderazgo,
desde el encargado de la limpieza, a los ujieres,
maestros, miembros de la junta directiva, hasta
el pastor principal. Sea específico
y sincero. Cualquier éxito o fracaso
que pueda tener como pastor debe derivarse
de ese credo/declaración de misión
como los valores que serán aplicados
por todos los miembros del equipo a todo ministerio
en la iglesia local, sin importar cuán
pequeños parezcan. Y su eficacia vendrá sólo
hasta el grado en que la gente se convenza
de sus creencias y propósito. Si esto
no está incorporado, no podrá dirigir
bien a su personal ni a su iglesia. He aquí algunas áreas
que son importantes.
Nunca debe haber confusión sobre
por qué existe su iglesia.
Dígalo
claramente. Luego incluya su bien definido
propósito en toda estrategia que la
iglesia emprenda. Su influencia dentro y fuera
de la congregación aumentará cuando
presente razones claras y apremiantes para
la misión de su iglesia ante la comunidad.
Mire que todos puedan expresar claramente
el propósito de la iglesia.
Una cosa
es que el pastor sepa cuál es el negocio
de la iglesia; otra es que entregue esa visión
para que el pueblo la posea.
Thomas Watson,
Jr., fundador de IBM en 1914, fundó el
increíble éxito
de IBM en las pocas palabras que escribió y
distribuyó a cada empleado que contrató: “Uno,
el individuo debe ser respetado. Dos, se debe
dar al cliente el mejor servicio posible. Tres,
se debe buscar la excelencia y el desempeño
superior.” Estas palabras todavía
están en vigencia en IBM y son la base
de su manual de Business Conduct Manual [Manual
de conducta en los negocios] que es distribuido
a todos los empleados una vez al año
y que es lectura de requisito.
Cuando se clarifican
la visión y los
valores principales de una iglesia, se inyecta
energía en la organización entera.
Mire que su gente sepa cuál es su
papel para hacer una realidad del propósito
de la iglesia.
Cousins iguala a la iglesia
con un equipo de fútbol americano. El
propósito es llevar la bola hasta la
línea del gol. Pero a menos que el recibidor
amplio conozca su ruta, y que el atacador de
la izquierda sepa qué debe hacer para
bloquear, y que el centro sepa hasta dónde
contar, se tropezarán el uno con el
otro y no avanzarán nada. Todo jugador
necesita saber cuál es su tarea específica.
Lo mismo es en la iglesia, dice Cousins. Si
el líder de alabanza no sabe cuánto
tiempo se le ha dado en el culto, o si el líder
de los jóvenes no sabe qué actividades
se espera que planee, o si no se dice a los
ujieres de los eventos especiales, habrá desorden.
En la iglesia bien administrada, estos jugadores
no sólo saben cuál es el propósito
general, sino que también saben qué es
lo que pueden hacer para contribuir al gol.
(Vea la sección principal en este número
sobre la administración de la oficina
y el personal de la iglesia.)
Dé una buena
primera impresión
al tener un lugar ordenado, limpio, y atractivo.
Esto
es especialmente cierto para esas áreas
por las que la gente pasa el domingo por la
mañana— la “Calle Mayor” como
la llama Don Cousins.
La Calle Mayor es el corredor
desde la entrada del aparcamiento, a través
del área
de aparcamiento, las entradas a la iglesia,
los pasillos, y los salones principales, hasta
el santuario —la porción por
la que pasan todos, especialmente las visitas,
el domingo. Quizás no vean las oficinas
ni los cuartos de repaso, pero la gente en
la iglesia caminará por la Calle Mayor.
El
descuido de la Calle Mayor dice muchísimo
de la administración de la iglesia.
Los administradores pastorales que tienen cuidado
de estos detalles probablemente tendrán
bajo control otros aspectos del ministerio.
(Cómo administrar la iglesia local,
parte 2 [invierno 2004], hablará del
local de la iglesia con mayor detalle.)
“La administración nos ayuda
a sacar lo más de la luz que tenemos”,
aconseja Cousins. “La organización
nos ayuda a mejorar nuestras capacidades. Si
ordenamos bien nuestra vida, y administramos
cuidadosamente a los que se nos han encargado,
nuestras iglesias brillarán, como luces
en una colina.”
Tomar decisiones es fácil
cuando los valores están claros. Los
valores principales de una iglesia son la base
para las decisiones
del liderazgo de la iglesia. Nada se siente
mejor que jugar en un equipo en el que todos
están tratando de mover la bola hacia
el mismo gol. Pocas experiencias son de más
tensión que trabajar con un grupo cuyos
valores mueven a sus miembros en direcciones
opuestas. (Vea la barra lateral "El
desarrollo de un personal sobresaliente" en
la sección sobre la administración
del personal de la iglesia.)
LA ADMINISTRACIÓN DEL CAMBIO
Un museo en Corpus Christi, Texas, contiene
una exhibición del esqueleto de una
sinsonte. Dentro del esqueleto con alas está un
gran cascarón de huevo. La pájara
produjo un huevo demasiado grande como para
ponerlo y murió tratando de hacerlo.
Un líder que enfatiza o promueve enseñanzas
que no concuerdan con la selectividad teológica
de la mayoría de la gente en su congregación
comprende cómo se habrá sentido
esa sinsonte.
Cuando usted cree que el cambio
es necesario y busca iniciar ese cambio antes
de lograr
la cooperación de su junta y de su congregación,
entonces, al igual que los mapas premedievales
de los marineros que advertían de territorios
desconocidos, “habrá dragones.”
La
gente seguirá a un buen pastor casi
a todas partes cuando se ha establecido confianza.
Y la confianza se toma trabajo y tiempo.
Al
trabajar hacia el cambio, el papel más
importante del pastor sabio es determinar los
parámetros dentro de los que los comités
cumplen con su trabajo. La idea es entregar
tareas a personas competentes. Déjeles
saber lo que se necesita hacer y cuándo,
deles poder, y déjelos que vuelen.Cuando
usted hecha su pan sobre las aguas así,
por lo regular vuelve enmantequillado y con
jalea.
El error más común es tratar
de cambiar demasiado, demasiado rápido,
demasiado pronto. Damos demasiada importancia
a lo que podemos hacer en 1 año y no
damos suficiente importancia a lo que podemos
hacer en 5 años.
Al dirigir a las personas
hacia un lugar de cambio realístico,
Paul Mundey, director del Andrew Center [Centro
Andrew], una agencia
no denominacional para ayudar a los líderes
de iglesias, sugiere que los pastores y líderes
laicos eficaces observen estos principios:
Afirme que lo grandioso no siempre es grande.
Los
planes demasiado ambiciosos, espléndidos
no siempre sirven al mejor interés de
una iglesia local. Muchas veces lo pequeño
es bello, beneficioso, y mejor. El experto
en la administración Charles Handy nos
recuerda que con frecuencia son las cosas al
parecer insignificantes las que alteran más
profundamente la vida:
“La chimenea, por ejemplo, quizás causó más
cambio social que cualquier guerra. Sin una
chimenea, todos tenían que amontonarse
en un lugar central alrededor de la fogata,
bajo un hoyo en el techo. La chimenea, con
sus tubos separados, hizo posible que una vivienda
calentara varios cuartos a la vez. Pequeños
grupos se podían amontonar independientemente.
Se perdió la cohesión de la tribu
en el invierno.”
¿
Dónde necesita usted construir chimeneas
en vez de fogatas en la vida de su congregación?
Afirme que un camino de muchas leguas se toma
con muchos pasos.
Es necesario que la mayoría
de los esfuerzos por cambiar se emprendan paso
a paso, tablón
por tablón. Tres años de cambio
no puede hacerse en 3 meses. Pero se puede
dividir en una serie de cambios incrementales
más pequeños. Una secuencia de
pasos múltiples da a la gente tiempo
para ajustarse a cada cambio pequeño
a medida que llega.
Afirme que un solo tamaño
no queda bien a todos.
Las congregaciones pueden
ser seducidas por la noción de que un
esfuerzo por cambiar que da resultado en otro
lugar automáticamente
dará resultado en su iglesia.
Cada congregación
tiene su propia identidad y huella digital única,
definida por su cultura, sistemas, y temperamento.
El tamaño
de la iglesia afecta los programas y las formas
de ministrar que el líder debe tratar
de efectuar. Por ejemplo, quizás no
sea sabio imponer una programación altamente
estructurada en una iglesia más pequeña,
relacionalmente basada, de familias.
Afirme
que la suma es mejor que la resta.
El cambio
tiene lugar mejor cuando multiplicamos las
opciones de las personas en vez de descontinuar
las actividades atesoradas. Añadir un
grupo pequeño los sábados por
la mañana para las mujeres que trabajan
durante la semana es mejor que deshacer el
círculo de costura de los martes por
la mañana (no importa cuán chismosas
se hayan hecho).
Afirme que la provisión
de Dios acompaña
a la visión de Dios.
Sueñe los
sueños, pero cuente
el costo. Desafíe a los comités
o a los equipos de tareas con una pregunta
fundamental: “¿Tenemos los recursos
mínimos necesarios —en términos
de tiempo, dinero, personas, y energía
—para emprender este esfuerzo?” Siempre
habrá tensión
entre la visión y la provisión.
Hasta la mejor de las ideas, si se presenta
en el momento indebido, puede ser un desastre.
LA ADMINISTRACIÓN DEL TIEMPO
La expresión administración
del tiempo quizás parezca como un oxímoron
para la mayoría de los pastores. Pero
no es imposible hacer frente al desafío
del manejo del tiempo. (Vea la barra lateral, “La
administración del tiempo y la solución
de problemas”, en la sección sobre
la adminsitración de la iglesia.)
Los
pastores trabajan con cinco recursos: Tiempo,
personas, dinero, edificios, y equipo. De estos
cinco, el tiempo es el más difícil
de administrar porque no lo podemos ver. Pero
este recurso invisible determina lo que logramos
hacer con los otros cuatro.
En años recientes
varios principios y métodos eficaces
sobre la administración
del tiempo han surgido del mundo de los negocios
y de la iglesia. A medida que repasa las cualidades/características
de los patrones de pensamiento y comportamiento
para mantener control de las cosas que pueden
ser controladas en su horario, pregúntese
los siguiente: ¿Mis hábitos de
administrar el tiempo ayudan o estorban mi
productividad como líder de una iglesia?
Los líderes con frecuencia se lamentan
de su necesidad de encontrar tiempo para cumplir
bien con sus ministerios. Encontrar tiempo
es una metáfora pintoresca pero no es
una frase muy precisa. El tiempo nunca se pierde,
sólo se usa mal. Si los pastores se
ven a sí mismos como mayordomos de un
precioso don y parten desde esa percepción
con propósitos y hábitos eficaces,
el resultado será un ministerio eficaz.
Primero,
decida cuáles son las prioridades
de su vida y su ministerio. Segundo, decida
usar su tiempo para lograr esas prioridades,
en vez de las docenas de otros asuntos importantes
que claman por su tiempo. Funcione desde esta
perspectiva y encontrará el tiempo sobre
el que otras personas sólo sueñan.
CÓMO MEJORAR LAS HABILIDADES PARA ADMINISTRAR
En una famosa tira cómica, Charlie
Brown se encuentra explicando desesperadamente
a Lucy los detalles científicos del
por qué vuelan los cometas. Mientras
se ocupa en enrrollar la cuerda de su cometa,
dice que la proporción del peso y del área
de superficie se conoce como carga de vela.
Lucy oye su explicación técnica
sobre los cometas y hace alarde de su conocimiento.
En el último cuadro, Lucy le pregunta
por qué es que su cometa está en
la alcantarilla.
La mayoría de los pastores
y líderes
de las iglesias reconocen que, a pesar de los
incontables libros y artículos sobre
el arte/ciencia de la administración,
todavía falta algo. ¿Cómo
puede usted mantener su cometa en el aire y
fuera de la alcantarilla?
Muchos pastores quizás
no sepan cuál
es su estilo de administrar y cómo es
que éste afecta su papel como pastor.
Una vez determinen su estilo, los pastores
también necesitan comprender cuán
eficaz es su estilo y cómo cambiar su
estilo para que sea lo más eficaz posible
en toda situación. Para determinar su
estilo de administrar, vea la barra lateral “Busque
un estilo personal de administrar”.
Para comprender más
sobre los estilos de administrar y cómo
usarlos bien, visite: http://business.baylor.edu/phil_vanauken/articles.html.
Jack Welch, OPE de General Electric de 1981
a 2001, presidió sobre la subida de
esa compañía para convertirse
en la corporación más grande
del mundo. Un entrevistador de la revista Harvard
Business Review le preguntó cómo
es que GE pudo mantener su impulso de crecimiento,
dadas las complejidades de la organización,
su tamaño, y la necesidad de gasto disciplinado.
La
respuesta de Welch: “GE es grande
en su tamaño general pero pequeña
en su ejecución.”
Pregunta: “¿Cuáles
son las tres o cuatro cosas que puedo hacer
ahora
mismo para hacer a mi compañía
pequeña en ejecución?”
Respuesta: “Obtenga
información
de todas las personas para que cada una sepa
que sus ideas tienen valor. Celebre los éxitos
pequeños. Evalúe a las personas
hasta las unidades más bajas para que
sepan que sus logros están siendo medidos
constantemente y que tienen importancia. Es
de crítica importancia que las personas
sepan que sus contribuciones son importantes.
Es crítico que sepan que lo que harán
se verá y será recompensado.”
Welch
pasó a decir que siempre se debe “asignar
demasiado personal a una oportunidad. Si usted
cree que un negocio es crítico para
su futuro, ponga a su mejor gente en él
que lo que parezca merecer. Si es un negocio
de $5 millones, ponga a una persona de $300
millones a trabajar en ello cuando todavía
sea de $5 millones, y lo convertirá en
$300 millones. Ponga a una persona de $5 millones
en ello, y permanecerá en $5 millones.”
Eso
mismo se aplica a la administración
de la iglesia. Si su iglesia está localizada
en una comunidad llena de parejas jóvenes
con niños pequeños, el empleado
más valioso será aquel cuya pericia
es el ministerio a las familias jóvenes
con niños. (Vea la sección del
artículo titulada “El arte de
administrar al personal de la iglesia”,
en la sección sobre la administración
del personal de la iglesia en la página
___, que trata con el empleo del personal.)
Los buenos líderes/administradores deben
dirigir su conocimiento hacia los propósitos
correctos.
“
El talento, como el músculo, crece con
el ejercicio”, advierte Kenneth Hilderbrand. “Si
faltamos en extendernos y simplemente pasamos
por las mociones mientras esperamos que aparezca
algo que se preste más a nuestras habilidades,
nos dirigimos hacia la continua frustración.
Quizás creamos que tenemos suficiente
habilidad para garantizar comenzar en la cima,
pero la única oportunidad que la mayoría
de las personas tienen de comenzar en la cima
es cuando hacen un hoyo.”
Dios jamás
ha puesto a nadie en un lugar que sea demasiado
pequeño como para
crecer. Cualquiera que sea nuestro lugar – una
granja, una oficina, detrás de un mostrador,
el escritorio del maestro, una cocina, con
un uniforme, cuidar a un niño, o detrás
del púlpito – cuando cumplimos
con ese puesto lo mejor que podamos, el crecimiento
personal es inevitable. Tres cosas comienzan
a suceder:
1. Mejoramos lo que estamos haciendo.
2. Expandimos
nuestros talentos por medio del uso vigoroso.
3.
Nos capacitamos para mayor responsabilidad
y más amplia oportunidad.
Se cosecha
lo que se siembra. Es un principio tan elemental
que todos los demás factores,
sin excepción, palidecen en comparación.
T. Ray Rachels
es superintendente del Concilio del Distrito
Sur de California de Las Asambleas de
Dios, Irvine, California.
*El uso en el sentido masculino para pastor
también se debe entender que incluye
a las mujeres.