CD [Disco Compacto] de
Advance/Pulpit
Agotadas desde hace mucho tiempo pero recordadas con afecto, las revistas
Advance [Avance] y Pulpit [El púlpito] bendijeron a miles de ministros.
Ahora el archivo entero de Advance/Pulpit casi 40 años de información,
inspiración, ayudas, e historia está disponible para usted en CD separados.
En inglés solamente.
Cómo considerar
los asuntos difíciles relativos a la
gobernación de la iglesia local
He aquí algunos asuntos y preguntas
para ponderar al determinar cuál forma
de gobierno podría ser la mejor dentro
de una iglesia local.
Me encontraba de pie ante
el altar consolando a los jóvenes que
lloraban inmediatamente después de una
reunión de negocios
de la iglesia en la que su amado pastor recibió un
poco menos de los dos tercios de los votos
necesarios para permanecer en su puesto pastoral.
Un poco más de un tercio de la congregación
había determinado el destino de todos.
Los cientos de jóvenes que lloraban
a mi alrededor no eran miembros y no tenían
derecho a votar.
Unos cuantos de los antiguos
miembros habían
decidido que el pastor estaba trayendo demasiados
jóvenes a la iglesia, y que si no lo
detenían, se acabaría su base
de poder. Ellos jamás lo hubieran explicado
en esas palabras; pero como uno de afuera que
conducía la reunión de negocios,
creo que yo sabía cuál era su
verdadera agenda.
Eso fue hace muchos años,
y la iglesia jamás ha sido igual. Estaba
claro que el gobierno congregacional no había
dado resultado. Se había convertido
en un impedimento para el crecimiento y sólo
sirvió para aumentar el arraigado poder
de un grupo pequeño que se había
propuesto mantener su control del poder.
Vaya
conmigo al extremo opuesto. El pastor de una
iglesia no confiaba en la gobernación
congregacional. Él mismo escogía
a los ancianos que gobernaban. Con el tiempo,
este pequeño grupo llevó a la
iglesia al suelo. Años después,
sólo el cinco por ciento de la congregación
todavía está ahí. Ni los
que asistían a la iglesia ni los oficiales
del distrito pudieron penetrar las defensas
erigidas por estos ancianos que se perpetuaban
a sí mismos.
Tome un ejemplo más.
Una iglesia de Las Asambleas de Dios bien establecida
con
cerca de 200 miembros, con una historia de
más de 40 años en la comunidad,
eligió a un nuevo pastor. Antes de su
elección, la iglesia en años
anteriores había llegado hasta una asistencia
de 400. Con frecuencia, cuando una iglesia
está en declive la junta de la iglesia
simplemente no tiene la suficiente capacidad
para evaluar debidamente a los que solicitan
el púlpito. Este pastor tenía
una personalidad que encantaba a primeras pero
que escondía una personalidad pasiva/agresiva
determinada a controlar.
En el ambiente urbano
de hoy, los miembros de las iglesias típicamente
no se quedan para luchar como era el caso en
una época
anterior. Ellos votan con los pies. Dentro
de pocos años, el número de miembros
de la iglesia había disminuido al tamaño
de la personalidad del pastor y de sus habilidades
para dirigir. Siendo que el número de
miembros se movía seguramente alrededor
del mínimo de 20 para tener afiliación
con el Concilio General, el pastor pudo lograr
control al purgar la lista de todos los miembros
con excepción de sus seguidores fieles
y de los miembros de su familia. Llevó a
sus fieles seguidores a separarse de Las Asambleas
de Dios. En un par de años los había
persuadido de que vendieran la propiedad, que
estaba libre de deuda, por $1 millón
y que depositaran los bienes en su asociación
evangelística sin lucro para poder ministrar
por todo el mundo—en otras palabras,
para su jubilación. Legalmente se robó una
iglesia que otros antes de él se habían
sacrificado para pagar.
Todos los casos anteriores
son verdaderos. Cada uno muestra una debilidad
en la estructura
de gobernación de la iglesia local.
¿
Qué se puede hacer?
FORMAS BIBLICAS
DE GOBERNACION DE LA IGLESIA
Las Asambleas de Dios siempre ha creído
y ha practicado que el gobierno congregacional
es el modelo bíblico tanto preferido
como práctico. Hay suficientes citas
bíblicas para apoyar esta opinión.
La iglesia de Jerusalén eligió al
que tomó el lugar de Judas (Hechos 1:15-23)
y eligió a diáconos (Hechos 6:1-7).
No sólo hay una base en el Nuevo Testamento
para el gobierno congregacional, sino que también
hemos experimentado estos beneficios: (1) Ha
permitido un sentido de responsabilidad personal
para el bienestar del cuerpo; (2) los líderes
deben estar en contacto con los miembros de
la congregación para tener una elección—su
autoridad no se deriva del nombramiento de
un obispo (superintendente) sino del respeto
que se han ganado entre la congregación;
y (3) las personas con fuertes dones para dirigir
florecen en un ambiente congregacional donde
no existen las cadenas de la extensa burocracia
eclesiástica jerárquica de la
denominación.
El Nuevo Testamento también
apoya un modelo alternativo de gobernación
eclesial basado en el oficio de ancianos. Mire
las iglesias
fundadas por Pablo. Usted puede buscar bien
y por mucho tiempo, pero no encontrará ninguna
congregación joven e inmadura eligiendo
a ningún líder local. Pablo era
el que elegía haciendo nombramientos
(Hechos 14:23), o sus representantes (Tito
1:5). Los ancianos deben cuidar de todo el
rebaño de Dios para resistir a los lobos
que acechan (Hechos 20:28,29). Pablo nunca
aconseja que una iglesia en dificultad levante
su bandera de “No me toquen; somos una
iglesia soberana local” cuando los devoradores
andan sueltos.
Demas, Alejandro el calderero
(2 Timoteo 4:10,14), y Diótrefes (3
Juan 9), para nombrar unos cuantos, eran líderes
que hubieran subvertido el buen gobierno congregacional
de cualquier iglesia. Ellos necesitaban en
su obstinada nuca la huella de la bota del
gobierno por los ancianos fuera de su iglesia
local.
Claramente, hay problemas en cualquier
forma de gobierno de la iglesia local si los
líderes
no son sabios o si buscan lo suyo, o si la
iglesia local misma tiene una historia de malsana
patología espiritual.
LA RESOLUCION DE
LOS PROBLEMAS DE GOBERNACION DE LA IGLESIA
¿Cómo podrían haber tenido
un resultado diferente los tres casos presentados
al comienzo de este artículo?
¿
La iglesia donde el pastor no volvió a
ser elegido? En esta instancia, el pastor cometió el
fundamental error como líder de no procesar
a los nuevos adherentes a través de
una clase para recién convertidos y
hacerlos miembros. Los que no eran miembros,
si lo hubieran sido, le hubieran dado un cómodo
margen para proceder con su liderazgo en una
iglesia en crecimiento.
También, los
reglamentos de la iglesia hubieran sido mejor
servidos al incluir esta
provisión: El pastor que no reciba dos
tercios del voto puede continuar con su cargo
por 1 año si es que recibe la mayoría
de los votos. Esto hubiera permitido al pastor
un año de gracia para esforzarse por
lograr sanidad y añadir nuevos miembros.
Luego, después de 1 año, si el
pastor no recibiera los dos tercios, terminaría
su cargo.
¿
La iglesia donde los ancianos tomaron control?
El oficio de anciano que se perpetúa
a sí mismo llega a matar a una iglesia
porque no hay manera de romper su monopolio
del poder. El problema se evita con la supervisión
espiritual de afuera.
Durante mi tiempo de supervisar
a las iglesias afiliadas con el distrito como
asistente al
superintendente formamos juntas nombradas para
más de 160 de nuestras 430 iglesias.
El pastor nominaba a los que él quería
que estuvieran en la junta—personas
laicas pentecostales de dentro y fuera de la
iglesia, como también ministros vecinos.
Luego éstos eran aprobados y nombrados
por el superintendente del distrito. El funcionamiento
de las juntas era regularmente revisado para
asegurar responsabilidad. El superintendente
tenía la autoridad de vaciar cualquier
o todos los puestos en la junta en caso de
que eso se hiciera necesario.
Una de las iglesias
bajo este sistema llegó a
más de 1.200 personas e hizo una construcción
de $3 millones bajo este modelo de gobernación.
Dudaban en solicitar afiliación con
el Concilio General porque el modelo de ancianos
les había funcionado tan bien. Quizás
esta forma de mentores en la gobernación
les permitió en los años subsecuentes
ajustarse bien a la gobernación congregacional
que tienen hoy.
¿
La iglesia que robó un pastor sin ética?
En Las Asambleas de Dios, o debemos estar contentos
con vivir con esos riesgos, o debemos cambiar
nuestro sistema para permitir la intervención
de afuera.
Admitámoslo. Todas las iglesias
son diferentes. Si usted pone el liderazgo
autoritario
y la gobernación congregacional democrática
en un continuo, entonces una iglesia como la
de Corinto, con sus múltiples divisiones
y su caos doctrinal, necesita un sistema de
gobernación más autoritario.
Una iglesia madura como la de Jerusalén
parece haber operado bien con el sistema congregacional.
[Paréntesis:
Apóstoles y profetas.
Algunos están abogando por que la gobernación
de la iglesia local funcione según el
ministerio de cinco partes de Efesios 4:11,12
y dicen que por lo tanto la dirección
del liderazgo de la iglesia sea por apóstoles
y profetas locales. Si Pablo quiso decir que
sus palabras fueran tomadas de esa manera,
es bastante raro que cuando él se reunió con
los líderes de la iglesia efesia en
Mileto camino a Jerusalén, el liderazgo
consistía exclusivamente de ancianos – no
de apóstoles ni profetas – y fue
a los ancianos a los que encomendó que
fueran “obispos” y “pastores
(‘apacentadores’)” (Hechos
20:17-38, especialmente los versículos
17 y 28]. También lea el artículo
titulado “Apóstoles y profetas”:
"
http://www.ag.org/top/beliefs/position_papers/4195_apostles_prophets.cfm"
A
comienzos de este nuevo siglo, haríamos
bien en estar al tanto de que la gobernación
de las iglesias locales exige cierta flexibilidad,
que un solo estilo necesariamente no queda
bien a todas. Los peligros que se encuentran
a los lados opuestos del continuo son dobles:
(1) un control autoritario, dictador, y egocéntrico
(siempre escondido detrás de la máscara
de “fuerte liderazgo espiritual”),
y (2) un arraigado bloque de votantes dentro
de una iglesia enferma que saca a cualquier
pastor bajo el que la iglesia comienza a crecer.
COMO DETERMINAR
CUAL ES LA MEJOR FORMA DE GOBERNACION PARA
LA IGLESIA
He aquí algunas preguntas para ponderar
al determinar cuál forma de gobierno
sería mejor dentro de una iglesia local.
1. ¿Cuán nueva es la iglesia?
Si ha estado en existencia por menos de varios
años, entonces la escala se inclina
más a favor de operarla con un tipo
de gobierno de ancianos hasta que haya suficiente
madurez para operarla dentro de un modelo congregacional.
Sería aconsejable que la iglesia funcionara
como afiliada al distrito para que se beneficie
de la sabiduría y de la ayuda de dirigentes
espirituales.
2. ¿La iglesia está profundamente
divida y es incapaz de reconciliar pacíficamente
a sus miembros? Es probable que el gobierno
congregacional resulte en que un lado gane
y que el otro se vaya. Una alternativa es el
sistema de ancianos para dar a la congregación,
por un tiempo, un descanso y que no tenga que
votar por nada. Así mismo esta iglesia
se podría beneficiar de la afiliación
con el distrito por un tiempo.
3. ¿La
iglesia está creciendo,
está estancada, o está declinando?
Las decisiones que una iglesia que está declinando
debe tomar para dar revés a su tendencia
declinante son a veces tan dolorosas que los
miembros no reconocen el problema o no están
dispuestos a cambiar las cosas aunque vean
qué es lo que es necesario hacer. Dicha
iglesia se votaría a las manos de un
distrito, pero no es probable que eso suceda.
Nuestro presente sistema no ofrece ninguna
otra solución para este asunto tan difícil.
4. ¿La
iglesia está saludable
y en crecimiento, con una eficaz incorporación
de nuevos miembros y bien pensados reglamentos?
Entonces el modelo congregacional funciona
bien, y se convierte en un vehículo
para avanzar la madurez espiritual de los miembros.
Ellos pueden participar, como la iglesia en
Jerusalén, en las vitales elecciones
de líderes y en la dirección
de la iglesia.
En nuestra Confraternidad existe una maravillosa
sociedad de pastores, ministros, líderes
de distrito y nacionales, y miembros y juntas
de la iglesia local. Dentro del consejo de
este círculo de relación, hay
sabiduría. Nos necesitamos mutuamente
y necesitamos una multiplicidad de métodos
para que el plan de Dios para la iglesia local
se desenvuelva en su plenitud.
—George O. Wood,
D.Th.P., es el secretario general de Las Asambleas
de Dios, Springfield, Missouri..