CD [Disco Compacto] de
Advance/Pulpit
Agotadas desde hace mucho tiempo pero recordadas con afecto, las revistas
Advance [Avance] y Pulpit [El púlpito] bendijeron a miles de ministros.
Ahora el archivo entero de Advance/Pulpit casi 40 años de información,
inspiración, ayudas, e historia está disponible para usted en CD separados.
En inglés solamente.
No importa dónde se encuentre usted
con su personal —si los ama de verdad
o si está listo para dejarlos— este
artículo está dedicado a ayudarle
a dirigir y administrar mejor a su personal.
El
pastor Ken* me llamó pidiéndome
consejo sobre su pastor de música. Sus
primeras palabras fueron: “Creo que es
salvo, pero no estoy seguro.” Todo se
empeoró de ahí en adelante.
Ken
compartió conmigo que David*, su
pastor de música, era muy competente
en la música y un dirigente de alabanzas
superior, pero que no poseía el arte
de tratar con la gente. De hecho, era tan malo
que me lo describió como alguien que
dejaba cadáveres dondequiera que iba.
Al ser confrontado, David no vio ningún
problema y se sintió ofendido. Después
de casi un año de confusión,
David fue despedido. Se fue bajo protesta.
En
contraste con Ken y David, déjeme
contarle de un águila de primera, un
miembro de mi personal en Crossroads. Se llama
Chris Huff. Encontró a Cristo en Crossroads
bajo el ministerio del pastor Kevin Myers (nuestro
pastor principal) y maduró hasta convertirse
en líder. Chris dirigió varios
ministerios en capacidad de laico antes que
se le pidiera que fuera anciano de la iglesia.
Con el tiempo Chris llegó a ser parte
del personal como uno de los pastores y llegó a
estar a cargo de otros pastores. Cuando yo
llegué, después de hablar mucho
sobre ello con Chris, yo sentí que aportaría
su mayor contribución como director
de nuestros servicios de negocio. De ministro
al hombre del dinero en 1 día – un
director de negocios con el corazón
de un pastor. Chris es inteligente, se motiva
a sí mismo, es bueno con los números
y con las personas, y está completamente
dedicado a la obra de Dios en Crossroads Community
Church.
¿
Qué me dice de su personal? ¿Tiene
usted un David o un Chris? ¿Tiene algunos
de cada uno? ¿Cómo puede recompensar
a Chris, y cómo puede tratar con David?
En
mis viajes como consultor de iglesias y en
mi experiencia con el personal como líder
pastoral, he invertido miles de horas durante
los últimos 21 años en el tema
de personal de iglesias. He sido singularmente
bendecido porque la vasta mayoría de
mi tiempo con el personal de las iglesias (principalmente
el personal pastoral) ha sido positivo y productivo.
Desafortunadamente, muchos de los pastores
principales con los que he conectado a través
de los años tienen experiencias con
su personal que no son muy eufóricas.
Un pastor, que refleja las actitudes de muchos
pastores, dijo: “Yo sé que necesito
un personal. Pero no lo quiero alrededor de
la iglesia ni cerca de la gente.”
La mayoría
de este artículo tratará con
el personal asalariado, con énfasis
en el personal pastoral/de ministerio. Sin
embargo, por favor note que muchos principios
y discernimientos sobre la administración
y dirección del personal asalariado
se pueden aplicar al personal voluntario. (Vea
la barra lateral "Cómo
dirigir al personal voluntario.")
CONTRATAR ÁGUILAS—UNO POR UNO
El desarrollo de un personal fuerte y eficaz
envuelve más que saber contratar; pero
si usted no contrata bien, tendrá problemas
desde el principio. Recuerde, no importa cuánto
trabajo se tome, es más fácil
contratar que despedir.
Sepa qué es
lo que quiere y por qué contrata.
Cuando
se trata de contratar al personal, las suposiciones
son mortíferas. Quizás
usted se quedó sin su pastor de jóvenes.
La reacción típica es: “Necesitamos
contratar a otro.” Eso puede o no ser
cierto. Más bien pregunte qué es
lo que la iglesia necesita más por el
momento. Quizás llegue a la conclusión
de que sí necesita un pastor de jóvenes.
Llévelo a una capa más de profundidad.
Pregunte: “¿Qué queremos
en un pastor de jóvenes?” Es importante
que sepa cuál es el énfasis que
quiere que tome el ministerio para los jóvenes.
Esta decisión no le toca al pastor de
jóvenes. Aunque cada persona tiene un
singular estilo, personalidad, y dones, los
líderes principales son los que fijan
la dirección y la filosofía del
ministerio para los jóvenes. Cuando
esto no se hace y no se comunica claramente
durante el proceso de contratar, casi siempre
se contratará a la persona errónea.
Con frecuencia esto resulta en un pastor de
jóvenes bueno y trabajador que está en
desacuerdo con un pastor principal bueno y
trabajador, debido a que tienen mayores diferencias
filosóficas sobre el ministerio.
Las
siguientes preguntas le servirán
muy bien en el proceso de contratar:
¿Qué traerá notable
fortaleza a la iglesia?
¿Qué es lo que la iglesia
más necesita en esta temporada?
¿Qué es lo que la iglesia
puede costear? (y ¿Qué es lo
que no puede costear?)
¿Qué es lo que avanzará más
la misión de la iglesia?
¿Cómo podemos mejorar el
pasado más reciente?
Nunca contrate en medio del pánico
ni por desesperación.
¿Recuerda el cuento de cuna sobre la
vieja que vivía en un zapato? Tenía
tantos hijos que no sabía qué hacer.
Bueno, esa era nuestra situación. En
una congregación de más de 2.000,
más del 36 por ciento eran niños
de quinto grado para abajo. Nuestro local estaba
que reventaba y la gente seguía viniendo
—y traían a sus niños.
Nuestro grupo de trabajadores de niños
era bueno, pero necesitábamos un pastor
de niños.
Hubo un culto en el que podría
haber jurado que había más niños
al final del culto que al principio. La generación
espontánea no es posible, ¿verdad? ¿De
dónde venían estos niños?
Yo sentía tremenda presión por
encontrar y contratar a un pastor de niños.
Hubo momentos en los que me sentí tentado
a contratar a cualquiera que tuviera pulso.
Cualquiera que respirara y dijera que amaba
a Jesús sería suficiente.
Pero
la experiencia me ha enseñado que
cuando contrato en medio del pánico
o por desesperación, me arrepiento de
la decisión. Así que durante
10 meses procesé un historial personal
tras otro, una llamada teléfonica tras
otra, una entrevista tras otra. Pero valió la
pena. Nuestra paciencia y diligencia nos trajo
a la persona que Dios tenía para nosotros.
Tome
su tiempo al contratar. Cuando sienta duda,
no contrate. Espere. La presión
de un puesto vacío es mejor que contratar
a la persona errónea.
Aprenda cómo
atraer a personal de calidad
No puede atraer águilas
a un gallinero sin que se coman la comida de
las gallinas.
Imparta una visión. Quizás
no siempre pueda pagar mucho dinero, pero
siempre puede impartir una visión.
Sepa cuál es su sueño y su
visión—comuníquelo
de forma apremiante. Deje que los candidatos
vean cómo pueden tener una parte en
un futuro con gran potencial.
Sea directo
y sincero sobre la situación
de la iglesia. Dígales lo bueno y
lo malo. Un gran líder verá las
partes difíciles como un desafio.
Pague
bien. Quizás no siempre pueda
pagar mucho, pero puede ser lo más
generoso que sea posible. Cuando pueda pagar
mejor, hágalo. Todos sabemos que el
ministerio no se trata de hacerse rico, pero
si encuentra un águila, sería
sabio si le pagara bien. (Vea la barra lateral “Consejos
sobre los asuntos de sueldo”.)
Déjeles
saber que usted está comprometido
a su crecimiento personal. Explique en términos
prácticos cómo puede esperar
resultados de ellos, pero no sin ninguna
inversión de parte suya.
Sea auténtico
sobre quién en
realidad es usted. Permítales conocer
al verdadero usted durante el proceso de
contratar. Esto no quiere decir que todo
tiene que ver con usted. De hecho, usted
debe hablar menos que el candidato. Pero
sí deje que vean su corazón
y que descubran quién es usted como
persona. No tardarán mucho en hacerlo
después de haber sido contratados,
así que ¿por qué no
saber cómo se llevarán antes
de contratarlos?
Sepa cómo es un águila
El liderazgo es sin ninguna duda el rasgo
principal que usted busca. Pero empleado por
empleado, hay diferencias menores y mayores
en las capacidades específicas que usted
busca. Por ejemplo, cuando se contrata a un
pastor de niños, la habilidad para reclutar
es un factor mayor, mientras que la habilidad
musical es menor (si es que es necesaria).
Al contratar a un pastor para enseñar,
la habilidad para comunicarse es mayor, mientras
que la habilidad para administrar es menor.
Volvamos
al liderazgo. Las águilas influencian
a las personas. Esto es clave en todos los
empleados. Sin embargo, cómo ser líder
y las habilidades para dirigir se pueden enseñar,
aprender, y mejorar. Si el material crudo básico
esta presente, y usted está dispuesto
a hacer la inversión para desarrollarlo,
el crecimiento del candidato marchará bien.
La
ausencia de buen carácter – o
un defecto mayor de carácter – puede
volver a un posible buen empleado en un desastre.
Usted puede desarrollar las habilidades, pero
los candidatos por lo regular retendrán
el carácter con el que llegaron. Por
lo tanto, debe estar seguro de que puede ver
los rasgos de carácter que son importantes
para usted. Para hacer esto, debe invertir
mucho tiempo con ellos y hacer docenas de preguntas.
(Vea la barra lateral "Muestras de preguntas para entrevistar al personal.")
La siguiente es una lista de carácter
que le ofrece algo para comenzar:
Integridad. Lo primero y más importante
que se ha de buscar son cosas como honestidad,
autencididad, patrones éticos y morales,
y un sentido de confiabilidad.
Fuerte testimonio
y estilo de vida cristiano. Me sorprende
ver a cuántos miembros
de personal nunca se les ha pedido que den
su testimonio de conversión cristiana
durante el proceso para contratarlos. Yo
no sólo quiero saber su testimonio
de conversión, sino que quiero saber
cuáles son sus hábitos devocionales
y cómo es que están madurando
en su fe por el presente.
Alta energía
y pasión contagiosa. La gente de baja energía y baja pasión
no dirige bien por mucho tiempo. Esto no
se trata de personalidad. Hay muchos líderes
que no son el alma de la fiesta pero que
tienen una tremenda energía y pasión
por lo que hacen. Se trata de un fuego en
la barriga que causa y sostiene la iniciativa
y la búsqueda de resultados.
Inteligencia. Contrate a personas inteligentes. Esto quizás
parezca ser algo que se da por sentado, pero
yo le advierto que ponga
atención a este punto.
Buen sentido
del humor. Esto revela si los candidatos
se toman demasiado
en serio y pueden reírse de sí mismos.
Como líder, es importante para otros, percibirlo
como una persona con la que pueden disfrutar,
alguien que posee la abilidad de ser alegre
y disfrutar de la vida.
La capacidad y el deseo para
crecer más
y tener más potencial. Usted no quiere
contratar a personas que ya son tan competentes
como llegarán a ser. Tampoco quiere
contratar a alguien que tiene el potencial
pero que no tiene el deseo de mejorar, o
crecer.
Establezca sus normas y obsérvelas.
Hemos hablado del peligro de contratar demasiado
rápidamente. Este principio de normas
está conectado a esa idea. Fije sus
normas y no las baje. Si es necesario repítaselo
en voz alta: “No rebajaré mis
normas.” No se conforme con menos. Busque
lo mejor.
Lo siguiente es una muestra del criterio
para contratar que ofrece una rápida
ilustración
de cómo sería un conjunto de
normas. (Nota: Se sentirá tentado a
hacer su lista demasiado larga, y acabar perdiendo
vista de lo que es importante para usted. Manténgala
corta. Vaya por lo que sea de suma importancia
para usted).
Pastor de jóvenes
Profesional
Profesional
5 o más años de
experiencia en el ministerio
Título
universitario
Por lo menos 28 años
de edad
Anterior iglesia de un tamaño
de por los menos 300
Antecedentes comprobables
de éxito
continuo como líder y experto en el
ministerio a los jóvenes.
Personal
Se motiva a sí mismo/enérgico
Organizado
Sabe llevarse bien con las personas
Inteligente
Pasión por los jóvenes
perdidos
Podríamos llenar volúmenes cuando
se trata de contratar, pero por ahora, estos
cinco principios centrales le servirán
muy bien. Permítame dejarlo con una
antigua norma, sencilla pero poderosa. Cuando
se trata de contratar y desarrollar al personal,
hay tres cosas en las que nos debemos enfocar:
Carácter, habilidad, y apego mutuo. ¿Son
lo que dicen ser? ¿Hacen lo que dicen
hacer? ¿Se llevan bien con los demás?
Si usted ha tenido un personal por cualquier
lapso de tiempo, usted sabe que sólo
porque las personas reciben un cheque no quiere
decir que funcionan bien como equipo.
EL TRABAJO EN EQUIPO HACE QUE EL SUEÑO DÉ RESULTADO
Si usted es casado y tiene hijos, usted sabe
que no es fácil hacer que una familia
de cuatro se mueva en la misma dirección
al mismo tiempo y que todos se sientan contentos
por ello. Quizás hasta se pregunte si
eso es posible.
A nosotros como familia nos
gusta comer palomitas de maíz y ver
un video los domingos por la noche después
de la iglesia. Usted quizás crea que
eso es fácil.
Reventar el maíz, meter la cinta, y
ya estamos listos. No tan fácil. Patti
y yo tenemos una película que queremos
ver; Mackenzie se da cuenta de que es hora
de su programa de televisión favorito;
y John-Peter tiene un juego de video nuevo,
así que por supuesto quiere ponerlo.
Como el líder de mi familia, ahora tengo
que escoger. Puedo estar de acuerdo (o darme
por vencido) y dejar que la familia haga lo
que quiera, o puedo ofrecer la dirección
que nos permita estar juntos. Y cómo
hago eso es importante, si es que va a ser
una noche placentera.
El personal de la iglesia
no es muy diferente. Sólo que tiene
más personas (con
títulos y descripciones de trabajo)
cada una con sus propias ideas sobre qué hacer,
adónde ir, y cómo llegar. Si
se dejan sin dirección, esto resulta
en dificultad. El pastor principal o el líder
principal debe compartir la visión,
dar forma a la cultura, y declarar la dirección,
haciéndolo todo de modo que el equipo
quiera participar. (Vea las barras laterales "Características
de equipos eficaces e ineficaces," and "Reuniones a propósito del personal.")
Los siguientes cinco principios no son ideas
académicas sino componentes probados
y verdaderos de un equipo saludable, productivo.
Los equipos saludables y productivos
abrazan totalmente la misión/visión y
hacen una contribución intencional,
consistente, y apasionada hacia su cumplimiento.
Su misión es el fundamento de su ministerio.
Si alguna vez ha visto un fundamento rajado
en una casa, es fácil ver cómo
esa rajadura, que una vez era pequeña,
lentamente se hace más ancha hasta que
hay un gran espacio y un serio problema. Si
el fundamento no se arregla, la casa quizás
sufra daños irreparables.
Su iglesia
también tiene un fundamento
que está expresado en su misión/visión.
Si no está correctamente establecido,
y si no se atiende debidamente, puede rajarse.
En situaciones extremas, puede rajarse tanto
que llega a dividir a la iglesia. Esto raramento
sucede a causa de la doctrina, las reglas de
asociación, o cómo se conduce
la reunión de negocios anual. Se trata
de liderazgo y de la dirección de la
iglesia. (Simplemente empacamos nuestras quejas
en lenguaje teológico.)
Su habilidad
para mantenerse enfocado en lo principal y
la dirección de Dios son
esenciales. A mí me gusta simplificar
este masivo concepto con la pregunta: “¿Cómo
es una ganancia?” En otras palabras,
si su iglesia fuera a ganar para Dios a medida
que cumplen con la Gran Comisión según
Mateo 28:19,20 ¿cómo sería
una ganancia? Es importante que todos vean
la misma ganancia grande, o lo principal. Habrá subganancias
más pequeñas (departamentales),
pero sólo si ayudan a lograr lo principal.
Cuando
se trata de cada jugador en el equipo, dos
cosas son importantes—actitud y
acción. Haga preguntas de actitud como: “¿Este
candidato va mas allá de sus responsabilidades?” “¿Este
candidato aporta una actitud que se orienta
a la solución y que es positiva para
el equipo?” Haga preguntas de acción
como: “¿Cómo es mejor la
iglesia porque este empleado está en
el equipo?” “¿Cómo
ha ayudado a avanzar la misión este
empleado?”
Todos los que están
en el equipo deben no sólo dedocarse
a hacer una diferencia para el bien de la iglesia,
sino también
hacerlo con una actitud santa y positiva.
Los equipos saludables y productivos insisten
en un conjunto de responsabilidades y expectaciones
claramente establecidas.
Todavía tengo el recuerdo muy vívido
en mi mente. Me encontraba asesorando a una
iglesia en Texas. Había una evidente
tensión entre el pastor principal y
los tres miembros del personal pastoral. El
pastor se quejaba de que el personal no cumplía
con su trabajo. El personal estaba frustrado
porque las expectaciones de su pastor nunca
fueron aclaradas. Yo puse presión en
el pastor al preguntarle: “¿Qué espera
usted de su personal?”
Balbuceó exasperado: “No sé.”
Esta historia es bastante común. Los
líderes primero deben saber qué es
lo que quieren. Hasta que eso esté claro,
no busque más allá de sí mismo.
Cuando sepa qué es lo que espera, escríbalo
de un modo corto, sencillo, y claro que todos
los miembros del personal puedan entender.
Y finalmente, prosiga con ello. Permanezca
en comunicación consistente para saber
cómo se está desempeñando
cada uno. Anímelos y prepárelos
para hacer el trabajo, pero también
hágalos responsables para que cumplan
con el trabajo. (Vea las barras laterales "Cómo
animar a su personal" y "¿Hace responsable a su personal?")
Los equipos saludables y productivos contienen
una mezcla del grupo que produce relaciones
positivas.
Hay tres clases de atracción mutua,
o química, para el personal de una iglesia.
Cada una de las tres aporta una importante
dimensión al equipo.
Atracción
mutua relacional. La atracción
mutua relacional quiere decier que se gustan
los unos a los otros y que les agrada estar
juntos. Esto es importante para funcionar bien
como equipo. De las tres clases de atracción
mutua, esta es la que la congregación
percibirá primero. La mala atracción
mutua pronto se escurre dentro de la congregación
y contamina el buen ánimo. La buena
atracción mutua hace lo opuesto. Las
personas perciben las buenas ondas, opinan
mejor de la iglesia por intuición, y
están más dispuestas a participar
y se hacen más dedicadas.
Atracción
mutua de productividad. Esto quiere decir que
el grupo de personas que compone
su equipo de personal son mejores juntas que
separadas; el personal es mejor porque todos
los empleados están juntos como equipo.
Los Beatles son un clásico ejemplo de
la atracción mutua de productividad.
Eran extraordinarios juntos, pero aparte sólo
eran un poco mejor que lo común.
Atracción
mutua cultural. La tercera clase de atracción
mutua tiene que ver con el encaje general del
equipo. Toda iglesia
tiene su propia cultura. Algunas iglesias tienen
una cultura formal y otras una cultura más
relajada. Algunas iglesias tienen una cultura
muy singular de adoración. La Skyline
Wesleyan Church donde yo presté servicio
con John Maxwell tenía una cultura de
desarrollo de liderazgo y crecimiento personal.
Algunas iglesias tienen una cultura de “así es
como siempre lo hemos hecho”.
No hay fin
a la variedad de culturas de iglesias. Su
iglesia tiene su propio arreglo singular,
y es importante que todos los empleados se
conecten bien dentro de esa cultura.
Los equipos sanos y productivos demuestran
un esfuerzo diligente para mejorar la eficacia
de la iglesia y la comunicación entre
el personal.
No se puede comunicar demasiado como un equipo
de personal. Sin embargo, el propósito
no consiste de sólo palabras. Se trata
de las palabras correctas a las personas correctas
en los momentos correctos. Por ejemplo, yo
nunca comparto un problema en la iglesia con
Kevin Myers (el pastor principal en Crossroads)
el domingo, Especialmente antes y después de
los cultos de alabanza. Puede ser correcto
decir, inclusive importante, pero no es el
momento para hacerlo. (Vea la barra lateral "Comunicación del Personal de la Iglesia.").
Los equipos sanos y productivos poseen
la abilidad de resolver los problemas complicados
con gracia y a tiempo.
Siempre
reflejar para descubrir y aplicar lo que
se ha aprendido.
Las dinámicas de las relaciones entre
hombres y mujeres dentro de un equipo de personal,
particularmente si es entre supervisor y empleado,
son complicadas y sensibles. (Vea la barra
lateral "Dinámicas entre los hombres y las mujeres del personal.")
CÓMO DESPEDIR CORRECTAMENTE A UN MIEMBRO DEL PERSONAL
Aún cuando contrate bien y forme un
equipo fuerte se llegará ese momento
cuando tenga que despedir a alguien. Despedir
a una persona es tan divertido como una auditoría
de su planilla de impuestos, pero hay ocasiones
en su ministerio cuando es necesario hacerlo
para el bien de la iglesia.
En el ambiente
de una iglesia local, despedir a alguien es
como despedir a un miembro de
la familia. Casi se siente como que se está haciendo
algo malo. Yo recuerdo haber tenido que despedir
a un empleado al que yo apreciaba mucho, y
el dolor de tratar de ayudar que su cónyuge,
amiga mía, comprendiera. Estas son decisiones
difíciles, pero son decisiones que un
líder no puede evitar.
Hay unas cuantas
suposiciones con las que yo trabajo. Primero,
usted ha dado evaluaciones
claras y por escrito en las que ha comunicado
al empleado** que su desempeño y/o actitud
no es satisfactorio (luego se hablará en
este artículo sobre las evaluaciones
del personal de ministerio). Segundo, usted
ha invertido esfuerzo en la preparación
del empleado. Tercero, la posibilidad de ser
despedido no es una sorpresa para su empleado.
Y cuarto, usted ha asesorado la situación
como un escenario sin remedio. (Un escenario
con remedio es un atentado largo y complicado
para ayudar al empleado a madurar como líder
y permanecer en el personal.)
Preguntas que
se debe hacer antes de tomar su decisión:
¿Sufrirá más la iglesia
al retener antes que despedir a esta persona?
¿
Cuán difícil será reemplazar
a esta persona?
Si usted pudiera volver a
hacerlo de nuevo hoy, ¿volvería
a emplear a esta persona?
¿
Qué le evita despedir a esta persona?
¿
Encaja el pastor dentro del equipo?
¿
Echaría de menos al empleado si partiera?
¿
Qué dice Dios?
Si lo fundamental se ha determinado y usted
sabe en lo profundo de su corazón y
mente que retener a este empleado no va a dar
resultado, los siguientes pasos le ayudarán
a navegar a través de un momento potencialmente
peligroso.
Busque el sabio consejo y apoyo de
los líderes.
No tome la decisión en un vacío.
Aunque usted debe ser el que toma la decisión,
es importante que sus líderes clave
participen del proceso para obtener su sabiduría.
Si no lo apoyan en su decisión, no se
apresure. No es necesario que la abandone,
pero sí procese la decisión con
ellos. Deles tiempo para comprender por qué usted
está haciendo esto. Quizás se
tome varias semanas o hasta un par de meses,
pero no se apresure si es que sus líderes
principales no apoyan su decisión al
principio.
Asegúrese de que sabe exactamente
por qué despide al empleado.
Debe haberse
decidido antes de reunirse con el empleado
para despedirlo. Este no es momento
para negociar y discutir los problemas. El
tiempo para eso ya pasó. Escriba la
razón, para su propio uso. Aunque sea
sólo una o dos palabras, o una frase
corta, escribirlo le ayudará a afinar
su claridad.
Comuníquese sin malicia.
Con mucha frecuencia, debido a que despedir
a alguien es tan desagradable,
se tiende a procrastinar. La procrastinación
lo empeora todo. Con frecuencia la demora hace
que se amontone el resentimiento de su parte
hacia el empleado. Ya para cuando se reúnen
para despedirlo, usted explota. Sin saberlo,
algunos líderes se desahogan en un empleado
porque les ayuda internalmente a justificar
la decisión. Disciplínese para
no hacer eso. Sea firme y duro si es necesario,
pero no sea malo.
Use la regla de 10 segundos.
No comience la
reunión con azucaradas
trivialidades sobre cuán maravillosa
es la persona. Bien podría ser una persona
maravillosa, pero la reunión no se trata
de eso. No alargue el momento. La brevedad
es más amable que alargarlo con largos
preámbulos sobre cuánto lo ama
y lo aprecia. Habrá un momento para
eso después. Sobre todo, no diga cuánto
le duele esto a usted. No se trata de usted;
se trata de él. Tome esta oportunidad
para derramarse en él.
Dentro de los
primeros segundos de la reunión,
comuníquele su decisión. Articule
claramente la razón para despedirlo,
y luego cese de hablar. Deje que él
responda. La conversación se desenvolverá de
ahí en adelante.
Explique y ofrezca la
opción de camino
alto o de camino bajo.
Es mejor hablar a primeras
de las dos opciones que todos sabemos que existen.
Dígale
que puede escoger el camino alto o el camino
bajo. Explique ambos. El camino alto es el
que incluye una renuncia, sin pucheros y sin
causar problemas, y un acuerdo de poner el
bien de la iglesia como lo más importante.
El camino alto también promete de su
parte una despedida alagueña de apoyo,
una regalía generosa, honor y aprecio
por el bien que ha logrado, una fiesta de despedida
(si es apropiado), y un regalo. El camino bajo
es el escenario cuando el empleado lucha contra
la despedida, gana aliados, causa problemas,
y lo hace difícil para todos. Como resultado
de una decisión de camino bajo, su apoyo
es bajo, la regalía es modesta, y todos
pierden, pero el que más pierde es el
empleado. Ayúdele a comprender eso.
Pídale que le diga cara a cara cuál
camino escogerá.
Dé fin rápidamente
a las responsabilidades del empleado.
Raramente,
si es que acaso, he visto una iglesia en la
que hubo algún beneficio al permitir
que el empleado permaneciera después
de dar a conocer la decisión. Yo recomiendo
que se tome una breve cantidad de tiempo para
concluir las cosas, quizás un par de
semanas, luego es necesario que salga de la
oficina y termine con su trabajo. Este es el
propósito de la regalía. La regalía
le da la oportunidad de cuidar de su familia
mientras concentra todos sus esfuerzos en obtener
un nuevo ministerio.
Aunque no es algo común,
siga la comunicación
con la persona que despidió.
Con demasiada
frecuencia, debido a que la situación
es difícil, no se hace contacto ninguno
después que todo ha pasado. Este es
un error. Póngase en contacto con el
pastor después de un par de semanas
y luego otra vez dentro de un par de meses.
El asunto no es ni aliviar la culpabilidad
ni hacerse amigos íntimos. El propósito
es simplemente comunicar que usted se interesa
y que lo valora como persona. Si la situación
es demasiado sensible, haga que otro líder
clave de la iglesia haga el contacto.
LA MAYOR INVERSIÓN QUE PUEDE HACER
Todos comprendemos los sencillos hechos de
depósitos y retiros cuando se trata
de nuestras cuentas bancarias. Si usted no
hace depósitos consistentes, el dinero
se le acabará pronto. Desafortunadamente,
hemos pasado por alto esta verdad cuando se
trata de los empleados. Con demasiada frecuencia
damos por sentado que son profesionales asalariados
y que no deben necesitar que se les entrene.
Nada puede estar tan lejos de la verdad. Algunos
líderes comprenden el valor de invertir
en su personal pero creen que no tienen tiempo.
Luego están los líderes que consistentemente
invierten en su personal por medio de depósitos
en la forma del desarrollo del liderazgo. Estos
líderes cosechan tremendas recompensas
dentro de su ministerio.
No sólo debemos
invertir en nuestro personal por medio del
desarrollo del liderazgo
y la formación espiritual, sino que
también debemos invertir más
de lo que esperamos. Si usted quiere fijar
normas altas y levantar la barra en términos
de expectaciones de su personal, entonces debe
invertir todavía más. (Vea la
barra lateral "Cómo desarrollar a un personal sobresaliente.")
Dentro de la iglesia local hay ciertos grupos
singulares cuando se trata del desarrollo general
y la preparación. Entre esos grupos
están los internos de ministerio. (Vea
la barra lateral "El
poder de un minsiterio de internos.")
EVALUACIONES EFICACES DEL PERSONAL DE MINISTERIO
Para la mayoría de los pastores hacer
una evaluación de desempeño es
igual al nivel de diversión que se experimenta
durante una visita al dentista. Ni siquiera
nos gusta usar la palabra desempeño porque lleva consigo demasiado equipaje. Pero
a decir verdad, el desempeño es importante.
Recuerdo
cuando hice mi primer repaso de ministerio
con un empleado hace muchos años. Jason*
era mayor que yo, más inteligente que
yo, y tenía más experiencia en
el trabajo general en la iglesia local. Pero
yo era el líder del equipo. Ese fue
un proceso incómodo por no decir otra
cosa. Quisiera haber sabido lo siguiente.
Ventajas de hacer evaluaciones de desempeño en el ministerio.
Déjeme comenzar animándolo con
el valor que tiene una evaluación de
ministerio. Primero, empápese en ellas
usted mismo, luego comunique algunas o todas
a su personal.
Mayor comunicación
Mayor productividad
Mejoramiento del trabajo
en equipo
Reducción de problemas imprevistos
Un
valioso medio para el crecimiento personal
y profesional
Invierta 80 por ciento de su esfuerzo
y energía en el Plan de Acción
del Ministerio (PAM) de cada empleado.
La evaluación en sí representa
aproximadamente el 20 por ciento del valor
del proceso. Es simplemente el reconocimiento
formalizado y el registro de los resultados
de su ministerio y de su crecimiento personal
para el año.
Lo más importante
es un Plan de Acción
Ministerial bien preparado que reemplaza una
descripción de trabajo tradicional (Vea
la barra lateral "Ejemplo
de Plan de Acción Ministerial.")
Sin embargo, un PAM es una lista de una o dos
páginas de propósitos que se
pueden medir. Estos propósitos han sido
acordados entre el supervisor y el miembro
del equipo. Cada año se vuelve a visitar
y a revisar el PAM para mantenerlo fresco.
Comprender que los diferentes empleados
se relacionarán a los PAMs y a las
evaluaciones de forma distinta.
La tercera parte superior de su personal encontrará valor
en la evaluación por la mejor comunicación
y reconocimiento tocante a su trabajo.
La tercera
parte del medio de su personal encontrará valor
en la evaluación por la mayor organización
y prioridad de su trabajo.
La otra tercera parte
de su personal encontrará valor
en la evaluación por la dirección
y supervisión que trae a la mesa.
Clarifique el propósito de
una evaluación del ministerio.
Ver hacia el futuro—desarrollo
personal y profesional.
El propósito primordial de una evaluación
del ministerio es usarla como un medio para
el crecimiento. Cuando un miembro del personal
es evaluado en el contexto de propósitos
específicos, es algo en vivo y no
un estudio en el aula. Es fácil ver
dónde las habilidades no son suficientes,
como también dónde sobresalen
los dones. En las áreas donde el empleado
no cumple con un propósito determinado,
no se usa para castigarlo sino para identificar áreas
específicas para crecimiento. Además,
las áreas de excelente desempeño
ayudan a identificar las de singulares dones,
lo que ayuda a colocarlo correctamente en
el equipo.
Ver hacia atrás – nivel
de compensación. Cuidado.
Una evaluación del ministerio
influencia altamente el sueldo del empleado,
pero no lo fija. No una demasiado el
desempeño con el salario.
Ver el presente—mejorar comunicación,
organización, y el buen ánimo
del equipo.
Proceso de pensar.
No sorprenda a su personal. Lo peor que puede
hacer es diseñar un PAM de calidad,
ignorarlo por un año, y luego llamar
al empleado para una evaluación. Esta
granada explotará. La evaluación
tiene lugar todo el año. Usted está consistentemente
hablando con los empleados sobre cómo
se están desempeñando mientras
que al mismo tiempo los entrena para el crecimiento
profesional.
Limitarse a los puntos esenciales.
Cuando se llega el momento para la evaluación,
recuerde que aún bajo las mejores circunstancias
esto causa un poco de tensión. Así que
no lo haga más largo de lo que necesita
ser. Tome el tiempo que necesita, pero no vaya
tras los rastros de conejos. Limítese
a lo que es importante. Esto quiere decir que
se debe preparar de antemano. Pida al empleado
que se evalúe a sí mismo, y haga
usted lo mismo. Comparen sus resultados. Esto
da una manera mejor de hablar de los puntos
fuertes y los bajos de su PAM. Haga buenas
preguntas y escuche más de lo que habla.
Sea concreto y específico
en su proceso de evaluación.
Divida el proceso de evaluación en
por lo menos dos categorías. Por ejemplo,
50 por ciento de la evaluación se basa
en cuán bien cumplen con sus fijados
propósitos. El otro 50 por ciento se
basa en un conjunto de valores del equipo,
incluso cosas que son atitudinales, culturales,
o valores del ministerio. Esto se basa en cuán
bien ellos, por ejemplo, cooperan con otros
empleados, demuestran un corazón de
siervo, y dirigen en el alineamiento con la
visión total de la iglesia.
ConclusiÓn
Como pastor, usted tiene la responsabilidad
de administrar y ser mentor de su personal.
Elegir y desarrollar a las personas correctas
está en el epicentro del fructífero
desarrollo de liderazgo. Su habilidad para
desarrollar a su personal es el levantador
de tapaderas que permite a su iglesia lograr
el potencial que Dios le ha dado—un
potencial lleno del Espíritu mucho más
allá de los límites de los dones
y talentos naturales.
Dan M. Reiland, D.Min.,
es pastor ejecutivo en Crossroads Community
Church, Lawrenceville, Georgia.