CD [Disco Compacto] de
Advance/Pulpit
Agotadas desde hace mucho tiempo pero recordadas con afecto, las revistas
Advance [Avance] y Pulpit [El púlpito] bendijeron a miles de ministros.
Ahora el archivo entero de Advance/Pulpit casi 40 años de información,
inspiración, ayudas, e historia está disponible para usted en CD separados.
En inglés solamente.
¿Cuáles son los ingredientes
de un eficaz ministerio para internos en la
iglesia local?
Kent y Cheri son establecedores
de iglesias en Croatia. Dieron a luz una iglesia
donde
hacia 10 años no había ninguna
iglesia. Chris comenzó una iglesia en
Wisconsin, su segunda iglesia con éxito.
Robert pastorea en el sur de California y está levantando
miles de jóvenes líderes. Michael
es un aviador misionero entre un pueblo no
evangelizado en Asia. Tim y Gary son movilizadores
de iglesias que trabajan con pastores que están
luchando y que necesitan que el fresco aliento
del Espíritu Santo sople en sus congregaciones.
Jennifer trabaja con estudiantes universitarios
en Missouri, discipulando a mujeres y multiplicando
su liderazgo en varios campos universitarios.
Mike y Michelle tomaron una iglesia muribunda
en Minnesota y le dieron nueva vida por medio
de su liderazgo.
¿
Qué tienen en común estos individuos?
Cada uno comenzó como un interno en
nuestra iglesia durante las décadas
de los 80 y 90. Están entre 400 otros
más que respondieron al llamado al ministerio
de vocación en Skyline Church a través
del curso de una década. Yo creo en
el poder de un ministerio a internos.
Sin embargo,
concedo que aunque siempre he tenido un corazón
para los líderes
jóvenes, supervisar nuestro ministerio
a internos fue un proceso que tuve que aprender.
A veces siento la necesidad de pedir disculpa
a esos primeros internos que fueron parte de
mi proceso de aprender. Pero con el tiempo
se convirtió en la parte de más
satisfacción de mi puesto pastoral.
Permítame compartir con usted los ingredientes
que hicieron eficaz a nuestro programa para
internos.
Desde el principio queríamos
preparar a los estudiantes que se preparaban
para el
ministerio de tiempo completo. Por lo tanto,
establecimos un internado que durara 2 años
(con frecuencia el tercer y el cuarto año
universitario del interno) y exigimos 20 horas
a la semana. Esto les dejaba tiempo para las
clases y/o un trabajo de medio día si
es que decidían trabajar. San Diego
es una ciudad universitaria y en ese tiempo
tenía 100.000 estudiantes matriculados
en los campos universitarios. Teníamos
un gran número para sacar, pero tener
un plantel universitario cerca no es un ingrediente
para un buen ministerio a internos. El estudiante
tenía que ser miembro de nuestra iglesia
y estar comprometetido a preparse para el ministerio.
Los escogíamos a base de sus DONES.
Eran . . .
D—Dotados: Buscábamos un obvio
don público en ellos.
O—Obraban influencia: Notábamos
que tenían influencia entre sus compañeros.
N—Naturalmente fructíferos:
Ya podíamos ver un ministerio fructífero
en su vida.
E—Eran confiables: Veíamos
en ellos carácter y madurez.
S—Servicio: Los veíamos en
el ministerio antes del internado.
Una vez elegíamos al interno, lo traíamos
ante el personal pastoral para ser aprobados,
tal como cualquier otra persona nombrada en
el ministerio. Después de la aprobación
oficial comenzaba el internado de 2 años.
Usábamos la siguiente gran IDEA, basados
en el método de Cristo para preparar
a sus discípulos para ser líderes.
I—InstrucCiÓn
Les dábamos mucha instrucción
sobre cómo ser líderes. No se
puede estar en una iglesia con John Maxwell
como pastor principal sin tener enseñanza
sobre cómo ser líder. Les enseñábamos
en las reuniones semanales, donde estudiábamos
un tema de liderazgo por mes. Leíamos
libros juntos y hablábamos de su contenido.
Todo interno recibía un cuaderno para
llenarlo con hojas sueltas de material didáctico
que recibían a través de los
2 años.
D—DemonstraCiÓn
Aunque la instrucción es importante,
sabíamos que necesitaban de más
que enseñanza. El internado se trataba
de mostrar y contar, no sólo de contar
y contar. Veíamos que tuvieran suficientes
oportunidades de ver el liderazgo modelado
en la iglesia. Observaban el ministerio pastoral
de cerca. Los llevábamos en viajes prácticos
y hablábamos de lo que observaban. Entrevistaban
a los miembros del personal en la iglesia y
hasta tenían un tiempo en grupo anual
con John Maxwell.
E—ExperiencIA
No sólo les decíamos y sin luego
enseñarles – también obtenían
experiencia de primera mano. Así es
como la gente aprende mejor. Nos olvidamos
más de lo que oímos. Recordamos
más de lo que vemos. Pero retenemos
más de lo que hacemos. Todos los internos
dirigían algo durante su tiempo con
nosotros. De hecho, cada uno tenía cuatro
o cinco responsabilidades según sus
dones. Les dábamos asesoramientos de
sus dones espirituales y los colocábamos
según esos dones. Las asignaciones básicas
incluían supervisar a algún grupo
de ministerio (según sus dones), discipular
a por lo menos una persona, y cierta forma
de evangelismo.
A—Asesoramiento
Finalmente, hacíamos tiempo para el
asesoramiento regular de su vida y ministerio.
La experiencia no es la mejor maestra. Las
malas experiencias pueden llevar a la gente
a las malas conclusiones. Nosotros sentíamos
que las reuniones semanales, las evaluaciones
bianuales, y un constante repaso de los programas
les ayudaban a permanecer en el curso. Yo mantenía
un cuaderno sobre cada uno de ellos, como lo
hace un médico con sus pacientes. Ellos
sabían que los amábamos y que
nos interesábamos por ellos a medida
que los preparábamos.