CD [Disco Compacto] de
Advance/Pulpit
Agotadas desde hace mucho tiempo pero recordadas con afecto, las revistas
Advance [Avance] y Pulpit [El púlpito] bendijeron a miles de ministros.
Ahora el archivo entero de Advance/Pulpit casi 40 años de información,
inspiración, ayudas, e historia está disponible para usted en CD separados.
En inglés solamente.
Un presupuesto es simplemente cuánto dinero usted espera
que sea dado a su organización y cómo espera gastarlo.
El presupuesto contesta dos preguntas: “¿Cuánto
se gastará en estas cosas?” y “¿De dónde
vendrá el dinero?” Los presupuestos dan ordenada fluidez
a lo que se le ha confiado a usted. Siendo que la confianza con
frecuencia se gana o se pierde según se maneje el dinero
de la iglesia, es crítico que el proceso del presupuesto
sea deliberado.
Muchos pastores e iglesias tienen cierta aversión a los
presupuestos por una o más de las siguientes razones:
Creen que no pueden predecir con exactitud sus transacciones
financieras.
Creen que no tienen nada que poner en el presupuesto ya que
el dinero de la iglesia es muy limitado.
Creen que no es algo espiritual y que refleja una falta de fe.
Todas estas preocupaciones son comunes. Sin embargo, la gente debe
darse cuenta de que un presupuesto puede, y con frecuencia debe,
ser ajustado según los cambios en la condición física
de la iglesia. El presupuesto es un mecanismo que libera a la iglesia
para lograr sus propósitos financieros y evitar los errores
de la deficiente planificación financiera.
El presupuesto se basa en las
prioridades.
Los asuntos de prioridad tienen precedencia en todo presupuesto.
De hecho, si usted no sabe cuáles son sus prioridades, vea
cómo gasta y busque lo que es importante de verdad para usted.
El asunto de suma prioridad en el presupuesto de casi toda iglesia
son los sueldos y beneficios. Las encuestas revelan que, según
la zona del país, las iglesias gastan hasta el 50 por ciento
de sus ingresos en esto. Pasarse de eso no es algo sabio, así
que el 45 por ciento o menos es más seguro. El segundo asunto
que por lo regular necesita una asignación grande es el local
de la iglesia —alquiler, hipoteca, mantenimiento, calefacción,
luz, limpieza, etc. El tercero por lo regular son los programas—
jóvenes, niños, evangelismo, benevolencia, etc. Algunos
opinan que es lamentable que los programas tomen el tercer lugar.
Pero tenga en mente que lo que ofrecen los sueldos y beneficios
es en realidad una mayor parte de los programas de la iglesia.
El presupuesto se basa en el análisis.
A menos que la iglesia apenas esté comenzando, tiene una
historia que puede ayudar a establecer un presupuesto razonable
para el siguiente año fiscal. Los mayordomos sabios analizan
los patrones anteriores de gastos. Esto hasta puede ser sensato.
Vea cómo se disbursó el dinero en el pasado y los
patrones de ofrendar. ¿Hay ocasiones en el año cuando
los gastos son mayores y cuando las ofrendas o aumentan o declinan?
La clave es nivelar estas cumbres y valles con la disciplina.
El presupuesto se basa en la fe.
El aspecto de fe en todo presupuesto espera bendición, pero
también ve que hay incontrolables negativos. La iglesia espera
la bendición de Dios y el crecimiento que le permitirá
seguir adelante con nuevos programas y gastos. Pero los desastres
naturales pueden destruir un edificio y esparcir a una congregación.
La clave es la precaución. Esperamos que Dios bendiga, y
esperamos evitar los incontrolables. Sin embargo, es sabio tener
a mano hasta 4 semanas de recursos financieros para hacer frente
a las emergencias. Quizás tengan dólares sin utilizar
en el banco, pero nunca lo lamentará cuando lleguen las tormentas
(y Jesús dijo que vendrían).
He aquí algunos consejos
sobre los presupuestos:
Aparte. Aparte los asuntos que son gastos de
una vez al año en presupuesto por un período de
12 meses para los que se aparta dinero cada mes – gastos
de distrito y Concilio General, eventos anuales para jóvenes
y niños, avivamientos y evangelismo, bonificaciones de
Navidad, convensiones misioneras, etc. Esto es difícil
de comenzar con recursos limitados, pero comience con poco el
primer año. Luego añada más gastos recurrentes
a la cuenta según sea necesario en los años venideros.
Utilice el principio de 10/10. Haga el propósito
de dar por lo menos 10 por ciento del presupuesto a las misiones
mundiales (además de lo que los individuos designan como
ofrenda misionera) y de ahorrar 10 por ciento para futuro desarrollo.
Comience lo más pronto que pueda, aunque duela. La bendición
inmediatamente traerá gratificación. Comience con
uno o dos por ciento y siga subiendo a través de los años.
Mantenga en orden los archivos financieros.
Los sistemas sencillos de teneduría de libros como Quicken
o Quick Books se pueden aprender rápidamente y sin gastar
mucho. Muchas iglesias usan costosos sistemas de gran extensión
para sus finanzas y para mantenerse informadas con los miembros
que son difíciles de aprender. Cualquiera que sea lo que
use, cerciórese de usar un sistema completo de revisiones
y balances con técnicas de contabilidad seguras. Esto ayuda
a evitar la tentación y la apariencia de hacer lo indebido.
Los pastores harían bien en evitar manejar el dinero.
Si hay un problema, no espere hasta recibir ayuda.
Trátelo a tiempo. Se puede encontrar ayuda en los líderes
del distrito o en los compañeros pastores. El problema
son o los ingresos o los gastos. Por lo regular los gastos se
tienen que controlar primero. Quizás sea necesario enseñar
sobre la mayordomía bíblica, pero primero controle
los gastos. Con frecuencia es difícil sujetar los departamentos
y al personal que se ha acostumbrado a cierto nivel de gastos,
pero debe hacerse. Comience hablando francamente del asunto con
el personal y los líderes de la iglesia. Ore y busque consejo.
Sea sabio en lo que se dice públicamente.Luego tome acción.
Preparar presupuestos no es una ciencia exacta, sino un trabajo
en progreso con el propósito de liberar a la iglesia para
cumplir con los propósitos de Dios. Se cometerán errores
y será necesario hacer revisiones, pero la pericia y la confianza
aumentarán a medida que los líderes trabajan juntos.
A la postre, este tedioso proceso permitirá a la iglesia
a avanzar.
—Peter A. Joudry, pastor principal, First
Assembly of God de Florida, Wauchula, Florida, y fundador de Battlefield
Ministries.