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El presupuesto de la iglesia

Barras laterales del artículo:
La administración de los recursos financieros de la iglesia
:

Un presupuesto es simplemente cuánto dinero usted espera que sea dado a su organización y cómo espera gastarlo. El presupuesto contesta dos preguntas: “¿Cuánto se gastará en estas cosas?” y “¿De dónde vendrá el dinero?” Los presupuestos dan ordenada fluidez a lo que se le ha confiado a usted. Siendo que la confianza con frecuencia se gana o se pierde según se maneje el dinero de la iglesia, es crítico que el proceso del presupuesto sea deliberado.

Muchos pastores e iglesias tienen cierta aversión a los presupuestos por una o más de las siguientes razones:

  1. Creen que no pueden predecir con exactitud sus transacciones financieras.
  2. Creen que no tienen nada que poner en el presupuesto ya que el dinero de la iglesia es muy limitado.
  3. Creen que no es algo espiritual y que refleja una falta de fe.

Todas estas preocupaciones son comunes. Sin embargo, la gente debe darse cuenta de que un presupuesto puede, y con frecuencia debe, ser ajustado según los cambios en la condición física de la iglesia. El presupuesto es un mecanismo que libera a la iglesia para lograr sus propósitos financieros y evitar los errores de la deficiente planificación financiera.

El presupuesto se basa en las prioridades.

Los asuntos de prioridad tienen precedencia en todo presupuesto. De hecho, si usted no sabe cuáles son sus prioridades, vea cómo gasta y busque lo que es importante de verdad para usted.

El asunto de suma prioridad en el presupuesto de casi toda iglesia son los sueldos y beneficios. Las encuestas revelan que, según la zona del país, las iglesias gastan hasta el 50 por ciento de sus ingresos en esto. Pasarse de eso no es algo sabio, así que el 45 por ciento o menos es más seguro. El segundo asunto que por lo regular necesita una asignación grande es el local de la iglesia —alquiler, hipoteca, mantenimiento, calefacción, luz, limpieza, etc. El tercero por lo regular son los programas— jóvenes, niños, evangelismo, benevolencia, etc. Algunos opinan que es lamentable que los programas tomen el tercer lugar. Pero tenga en mente que lo que ofrecen los sueldos y beneficios es en realidad una mayor parte de los programas de la iglesia.

El presupuesto se basa en el análisis.

A menos que la iglesia apenas esté comenzando, tiene una historia que puede ayudar a establecer un presupuesto razonable para el siguiente año fiscal. Los mayordomos sabios analizan los patrones anteriores de gastos. Esto hasta puede ser sensato. Vea cómo se disbursó el dinero en el pasado y los patrones de ofrendar. ¿Hay ocasiones en el año cuando los gastos son mayores y cuando las ofrendas o aumentan o declinan? La clave es nivelar estas cumbres y valles con la disciplina.

El presupuesto se basa en la fe.

El aspecto de fe en todo presupuesto espera bendición, pero también ve que hay incontrolables negativos. La iglesia espera la bendición de Dios y el crecimiento que le permitirá seguir adelante con nuevos programas y gastos. Pero los desastres naturales pueden destruir un edificio y esparcir a una congregación. La clave es la precaución. Esperamos que Dios bendiga, y esperamos evitar los incontrolables. Sin embargo, es sabio tener a mano hasta 4 semanas de recursos financieros para hacer frente a las emergencias. Quizás tengan dólares sin utilizar en el banco, pero nunca lo lamentará cuando lleguen las tormentas (y Jesús dijo que vendrían).

He aquí algunos consejos sobre los presupuestos:

  1. Aparte. Aparte los asuntos que son gastos de una vez al año en presupuesto por un período de 12 meses para los que se aparta dinero cada mes – gastos de distrito y Concilio General, eventos anuales para jóvenes y niños, avivamientos y evangelismo, bonificaciones de Navidad, convensiones misioneras, etc. Esto es difícil de comenzar con recursos limitados, pero comience con poco el primer año. Luego añada más gastos recurrentes a la cuenta según sea necesario en los años venideros.
  2. Utilice el principio de 10/10. Haga el propósito de dar por lo menos 10 por ciento del presupuesto a las misiones mundiales (además de lo que los individuos designan como ofrenda misionera) y de ahorrar 10 por ciento para futuro desarrollo. Comience lo más pronto que pueda, aunque duela. La bendición inmediatamente traerá gratificación. Comience con uno o dos por ciento y siga subiendo a través de los años.
  3. Mantenga en orden los archivos financieros. Los sistemas sencillos de teneduría de libros como Quicken o Quick Books se pueden aprender rápidamente y sin gastar mucho. Muchas iglesias usan costosos sistemas de gran extensión para sus finanzas y para mantenerse informadas con los miembros que son difíciles de aprender. Cualquiera que sea lo que use, cerciórese de usar un sistema completo de revisiones y balances con técnicas de contabilidad seguras. Esto ayuda a evitar la tentación y la apariencia de hacer lo indebido. Los pastores harían bien en evitar manejar el dinero.
  4. Si hay un problema, no espere hasta recibir ayuda. Trátelo a tiempo. Se puede encontrar ayuda en los líderes del distrito o en los compañeros pastores. El problema son o los ingresos o los gastos. Por lo regular los gastos se tienen que controlar primero. Quizás sea necesario enseñar sobre la mayordomía bíblica, pero primero controle los gastos. Con frecuencia es difícil sujetar los departamentos y al personal que se ha acostumbrado a cierto nivel de gastos, pero debe hacerse. Comience hablando francamente del asunto con el personal y los líderes de la iglesia. Ore y busque consejo. Sea sabio en lo que se dice públicamente.Luego tome acción.

Preparar presupuestos no es una ciencia exacta, sino un trabajo en progreso con el propósito de liberar a la iglesia para cumplir con los propósitos de Dios. Se cometerán errores y será necesario hacer revisiones, pero la pericia y la confianza aumentarán a medida que los líderes trabajan juntos. A la postre, este tedioso proceso permitirá a la iglesia a avanzar.

—Peter A. Joudry, pastor principal, First Assembly of God de Florida, Wauchula, Florida, y fundador de Battlefield Ministries.