CD [Disco Compacto] de
Advance/Pulpit
Agotadas desde hace mucho tiempo pero recordadas con afecto, las revistas
Advance [Avance] y Pulpit [El púlpito] bendijeron a miles de ministros.
Ahora el archivo entero de Advance/Pulpit casi 40 años de información,
inspiración, ayudas, e historia está disponible para usted en CD separados.
En inglés solamente.
“Yo soy el buen pastor; el buen pastor su vida da por las
ovejas” (Juan 10:11).
Hace veinte años, las iglesias no eran muy diferentes de
otras organizaciones sin lucro en responder a las consideraciones
de seguridad. Por ejemplo, pocas organizaciones investigaban a los
trabajadores para protegerse contra la amenaza del abuso sexual.
Muchas consideraciones de seguridad simplemente estaban fuera del
alcance del radar. Hoy día, existe una mayor conciencia tocante
a la seguridad y la responsabilidad. Como resultado, las normas
de la comunidad están cambiando. Mi propia hija, que hace
poco se graduó de la universidad, ya ha pasado por dos investigaciones
de antecedentes criminales como parte de su breve historial de empleo.
Los distritos escolares locales y otras organizaciones, como el
YMCA, Boy Scouts, y Big Brothers, ahora rutinariamente hacen investigaciones
de antecedentes criminales de sus trabajadores tanto asalariados
como voluntarios. En nuestro propio distrito escolar, ahora se investiga
a más de 30.000 anualmente.
LOS ASUNTOS DE SEGURIDAD HOY
¿Por qué es que la seguridad se ha convertido en
una consideración tan grande? Hasta un grado mayor, la respuesta
es el temor. Las organizaciones y líderes temen ser enjuiciados,
mala publicidad, y pérdida monetaria. Pero también
existe un creciente reconocimiento de que tanto el crimen como los
accidentes pueden prevenirse. Podemos y demebos crear ambientes
más seguros y cuidadosos. Si un mensaje ha penetrado en la
consciencia norteamericana durante los pasados varios años,
es la necesidad de crear y mantener lugares seguros. Todos comprendemos
que si se les da la oportunidad, algunas personas nos dañarían.
La medida de cuidado que se necesita es muy básica. Los
líderes sólo necesitan comportarse razonablemente.
Desde un punto de vista legal, la precaución razonable generalmente
la determina un jurado compuesto de personas comunes como nosotros
—personas a las que vemos en la iglesia y en el supermercado—
que comparten muchos de los mismos intereses y luchas con todos
nosotros. Estas personas son llamadas para que oigan los hechos
de un caso específico y luego decidan si los líderes
se comportaron razonablemente. Para decir la verdad, no es una norma
muy alta. Cuando uno lo piensa, de toda la gente, acaso a los líderes
de iglesias no debería parecerles eso una norma fácil
de cumplir? De hecho, como la iglesia, ¿no estamos llamados
a una norma mucho más alta de cuidado amoroso?
LOS ASUNTOS DE SEGURIDAD Y LA
IGLESIA
La triste realidad es que muchos líderes de iglesias simplemente
ignoran los asuntos de seguridad. Aunque en la superficie parezca
como una contradicción a la esencia misma de ser un pastor,
en práctica los asuntos de seguridad con frecuencia se consideran
ser barreras al ministerio. En vez de ver la seguridad como un acto
de amor, se ve como un estorbo.
Los líderes de iglesias que no toman en serio los asuntos
de seguridad deben estar preparados para ver directamente a los
ojos de las víctimas, familiares, y posiblemente 12 hombres
y mujeres comunes y explicarles por qué ellos, como pastores
de Dios, son diferentes de los líderes de cualquier otra
organización en este país. Deben explicar por qué
los niños en la iglesia pueden jugar en patios de recreo
que no son seguros y montarse en vehículos que son susceptibles
a accidentes trágicos. Deben dar cuenta del por qué
los que abusaron deshonestamente de los niños en las actividades
de la iglesia no necesitaban de ninguna investigación ni
supervisión. Deben clarificar cómo es que su llamado
a las normas más altas, divinas los excusa del mismo cuidado
básico, elemental que se entiende ser necesario por los que
no hacen ninguna apelación especial a un Dios de amor y justicia.
Durante los últimos varios años, los escándalos
en la iglesia católica han pintado un trieste cuadro de todos
los cristianos. Muchos líderes de iglesias han aoptado el
cambio para proteger a los niños sólo al ser confrontados
con la dura mano de la ley y las investigaciones de los medios publicitarios.
Algunos protestantes encuentran solaz en la noción de que
este es un problema “católico”. Nada podría
estar más lejos de la verdad. Este es un problema para todos
nosotros. Las iglesias protestantes, como las parroquias católicas,
experimentan el abuso de los niños. Pero más al grano,
los líderes de iglesias, sin importar la persuación
doctrinal, con frecuencia faltan en comprender el verdadero asunto
de la relación entre seguridad y amosoro cuidado. No se trata
sólo del abuso de los niños. Se trata de prodigar
cuidado a toda persona, a través de todas las etapas de la
vida, y de comprender que los accidentes y daños prevenibles
producen sufrimiento y dolor. En medio de toda esta mezcla, es necesario
que recordemos que Jesús vino a traernos vida y a sufrir
en nuestro lugar. Esa es la tarea del Buen Pastor. (Vea, "Entendamos
el perfil de los ofensores sexuales: Las implicaciones para la investigación
y supervisión de los que trabajan en la iglesia" y "Un
resumen de 2.500 solicitudes de empleo en iglesias.")
LA FALTA DE LA IGLESIA EN RESPONDER
A LOS ASUNTOS DE SEGURIDAD
¿Por qué es que los líderes de iglesias no
responden a los asuntos de seguridad?
El lenguaje de manejo de riesgos es un término extraño
para muchos líderes de iglesias.
El lenguaje del manejo de riesgos suena más como una responsabilidad
de negocios o monetaria que de ministerio. Evoca imágenes
de agentes de seguro y banqueros más que de pastores y maestros
de Escuela dominical.
El entendimiento común de lo que es la seguridad se ve
en términos muy estrechos.
Nuestra investigación indica que muchos líderes de
iglesias igualan el control de riesgos con la compra de seguro.
Para serle sincero, pocos son los temas que agradan menos al pastor
común. Es difícil decidir cuál es más
emocionante: leer una póliza de seguro o leer el directorio
telefónico. Sin embargo el seguro es una parte vital de cualquier
estrategia para controlar riesgos. Pero el seguro no hace nada para
evitar que ocurran riesgos. Más bien, solamente ayuda a financiar
la recuperación de las pérdidas que suceden. (Vea
"Cobertura de seguro: un
repaso.") La póliza de seguro no evitó que
el niño muriera en el paseo de la iglesia, ni protegió
a los miembros de la clase de Escuela dominical que murieron cuando
se volcó su furgoneta para 15 pasajeros. (Vea "Lo
que los líderes de iglesias deben saber sobre las furgonetas
de las iglesias.")
Muchos líderes de iglesia creen que el agente de seguros
tiene la responsabilidad de la seguridad.
Aunque algunos agentes de seguro son preparados en el control de
riesgos, la mayoría no lo son. Además, el trabajo
de la mayoría de los agentes de seguro es vender seguros
y ayudar a manejar las reclamaciones. El control de riesgos es primero
y principalmente la responsabilidad de los líderes de las
iglesias. Las estrategias de seguridad se hacen eficaces sólo
cuando se hacen parte del tejido de la vida de la congregación.
Para tener cualquier oportunidad de triunfar, los líderes
de las iglesias deben totalmente abrazar esa responsabilidad. Además,
el enfoque principal del plan para controlar riesgos deben ser en
la prevención. (Vea "Una
estrategia para reducir riesgos—Establecer un equipo de seguridad
en la iglesia," y "El
coordinador de seguridad.")
Los líderes de las iglesias faltan en responder a los
asuntos de seguridad debido a la vida organizacional de la iglesia.
En muchos respectos, las iglesias no son diferente a otras organizaciones
respecto a su asesoramiento y respuesta al riesgo. Los riesgos parecen
ser remotos, y responder a ellos parece producir más problemas
que beneficios. Expresiones comunes de estas actitudes incluyen
las siguientes:
No puede suceder aquí. Existe una mentalidad
de que las pérdidas y accidentes no sucederán en
“nuestra iglesia”. Estas son cosas que uno lee en
el periódico o que ve por televisión que suceden
a otros. El problema: ninguna iglesia está
inmune a la pérdida. Puede suceder en su iglesia.
Aceptación pasiva. Las iglesias reconocen
que podrían ocurrir riesgos, pero no está presente
ninguna necesidad percibida de hacer nada por ello. El riesgo
se ve como algo remoto y sin importancia. El problema:
accidentes y pérdidas pueden llegar sin ningún aviso.
Temor de alienación. Algunos líderes
creen que el control de riesgos puede crear temor y ahuyentar
a los voluntarios. El problema: cuando se desarrolla
debidamente, el control de riesgos mejora la confianza y atrae
a voluntarios y a nuevos miembros. Por ejemplo, ¿a qué
iglesia prefiriría asistir un padre de niños pequeños:
una que intencionalmente ofrece un ambiente seguro para los niños,
o una que ignora los asuntos de seguridad? Severas pérdidas,
publicidad negativa, y falta de responsabilidad ahuyentará
a la gente.
Demasiado difícil de manejar. El control
de riesgos exige demasiado tiempo y energía. Crea demasiadas
dificultades, y no tenemos ni el tiempo ni los recursos para ello.
El problema: debidamente organizado, el control
de riesgos es manejable en cualquier congregación. Las
pérdidas siempre crean todavía más tensión
y agotan los recursos del ministerio.
Muchos líderes de iglesias hacen muy poca, si es que
alguna, conexión entre la seguridad y su propio compromiso
de fe.
Muchos líderes de iglesias no tienen ninguna perspectiva
teológica en la que puedan basar la seguridad como un acto
de amor o de responsabilidad. Más bien, exactamente lo opuesto
puede ocurrir. Algunos puntos de vista de fe socavan los compromisos
con la seguridad. Por ejemplo, si las personas creen que Dios las
protegerá sin importar lo que hagan, esto puede llevarlas
a sentirse seguras o a arriesgarse sin diferenciar en lo absoluto
entre los buenos riesgos y los malos riesgos. (Yo creo que Dios
nos protege y quizás uno de los medios de esa protección
es el uso del sentido común.) Aunque este punto de vista
dice ser resultado de la fe, respresenta una perspectiva simplista,
de una sola dimensión de un problema que merece algo mejor.
UNA TEOLOGIA DE SEGURIDAD
He aquí algunos puntos de vista teológicos comunes
que pueden socavar un compromiso con la seguridad dentro de la iglesia.
En cada uno de los casos ocurre una distorsión de una verdad
básica.
La iglesia es un lugar santo.
Algunos creen que ningún otro lugar es más santo
que la iglesia. Los santuarios personifican la esencia de protección.
Cuando la gente deja a sus hijos en la iglesia, lo último
que espera descubrir es que su hijo ha sido dañado debido
al descuido. El problema: personas de todas las
edades resultan dañadas en santuarios y en programas de las
iglesias. Muchos de estos daños podrían evitarse.
Ejemplo. Un miembro de la iglesia fue dañado
gravemente mientras colgaba adornos de Navidad en el santuario.
La iglesia fue declarada culpable por tener una escalera no segura.
Ejemplo. Una mujer embarazada se deslizó
y se cayó por las gradas llenas de hielo en la iglesia y
quedó paralizada. La iglesia fue declarada culpable por no
haber quitado debidamente la nieve y el hielo de las gradas.
Ejemplo. Un niño pequeño matriculado
en la guardería de una iglesia fue dejado en la furgoneta
de la iglesia depués de una excursión y murió
de postración causada por el calor. Los empleados de la iglesia
no notaron que el niño faltaba hasta que fue muy tarde.
Confiar y obedecer.
Las iglesias son comunidades de confianza y fe. Nadie puede ser
de más confianza que los que participan en el ministerio
y el servicio a los demás. Podemos confiar que esos individuos
harán lo correcto. El problema: no todos
los líderes de iglesias se comportan en el mejor interés
de sus congregaciones. Unos cuantos hacen cosas que dañasn
a la gente y al ministerio. La norma bíblica es que los líderes
de las iglesias sean responsables.
Ejemplo. El tesorero de una iglesia, que trabajaba
como oficial en un banco local, desfalcó de más de
$100.000 a la iglesia.
Ejemplo. Un pastor de jóvenes abusó
sexualmente a más de 14 muchachos del grupo de jóvenes
de la iglesia.
Ejemplo. Un pastor usó el dinero de la
iglesia para comprar regalos caros para él y su familia.
Ejemplo. Un pastor sedujo a las mujeres de la
iglesia a las que asesoraba.
Un enfoque en las seguridad personifica una falta de fe.
El riesgo es inherente en el ministerio. Tratar de rebajar el riesgo
va en contra del servicio fiel. Debemos confiar en Dios para nuestra
protección. El control de riesgos muestra una falta de fe.
El problema: los riesgos de fe
son distintos de los riesgos puros (pérdidas
accidentales o criminales); abrazamos las anteriores pero tratamos
de disminuir las últimas siguiendo el modelo del Buen Pastor.
Ejemplo. Una iglesia comenzó un ministerio
en el corazón de la ciudad para ayudar a los drogadictos.
Pero la iglesia no tomó precaución para cuidar de
su local y experimentó severo robo y vandalismo. El problema
no es el llamado al corazón de la ciudad, sino los riesgos
puros de robo y vandalosmo, que fueron totalmente ignorados.
Ejemplo. Una iglesia comenzó una guardería
e instaló aparatos de juego para el parque de recreo. Un
niño resultó seriamente dañado en uno de los
aparatos que había sido identificado como un peligro a la
seguridad por la Consumer Product Safety Comission y que estaba
indicado en una lista de aparatos inapropiados para los preescolares.
Otra vez, el problema no fue el ministerio de la guardería,
sino la instalación de aparatos no seguros. El daño
que resultó no fue por una falta de fe, sino por simple ignorancia.
Conclusión
Una cosa está clara de los comportamientos que disminuyen
los asuntos de seguridad: las razones que pudieron haber sido aceptables
hace una generación ya no serán tolerados por los
ciudadanos comunes de este país. Los líderes de las
iglesias que faltan en promover la seguridad porque es inconveniente
o bastante caro, y luego después padecen las consecuencias
de un trágico accidente dentro de la iglesia, se encontrarán
con una severa recepción pública. La histírica
buena voluntad que se ha dado a la iglesia dará lugar a la
demanda de responsabilidad, que en términos modernos quiere
decir justicia en los tribunales.
Desde una perspectiva cristiana, el elemento criminal en la transformación
de los hechos de seguridad de ser una carga a ser un beneficio está
ampliando nuestra vista de lo que quiere decir amar a nuestro prójimo
y cuidar de la creación de Dios. Una vez vemos el control
de riesgos como prodigación de cuidado y
mayordomía, pasamos a un nuevos niveles
de motivación y compromiso. No podemos estar satisfechos
con la norma del cuidado razonable que tiene la
sociedad; la norma cristiana es el cuidado amoroso.
No podemos adoptar un imagen de los líderes de iglesias como
recelosos celadores de niños, y preservadores de sí
mismos que ponen las necesidades institucionales de la iglesia sobre
el bien estar de aquellos por los que Jesús dio su vida.
Más bien, que todos los que entran a nuestras comunidades
de fe encuentren al verdadero Consolador que nos lleva a toda verdad.
Rompamos todas las barreras que estorban la total expresión
de nuestra fe. Descubramos de nuevo lo que significa ser buenos
pastores.
James F. Cobble, Jr., Ph.D., North
Carolina, es director ejecutivo de Christian Ministry Resources.