CD [Disco Compacto] de
Advance/Pulpit
Agotadas desde hace mucho tiempo pero recordadas con afecto, las revistas
Advance [Avance] y Pulpit [El púlpito] bendijeron a miles de ministros.
Ahora el archivo entero de Advance/Pulpit casi 40 años de información,
inspiración, ayudas, e historia está disponible para usted en CD separados.
En inglés solamente.
Un propósito importante de investigar y supervisar a los
trabajadores dentro de la iglesia es crear un ambiente de responsabilidad
que reduce el riesgo de abuso sexual de los niños. La iglesia
que establece un fuerte y eficaz programa de investigación,
y de regular e informada supervisión, dice a los ofensores
sexuales que no se acercen. Los ofensores sexuales no quieren estar
en una iglesia así, especialmente cuando pueden encontrar
otro lugar que no haga nada para investigar y supervisar a los trabajadores
y que confiará casi en cualquier persona para trabajar con
sus niños. Un predator secual quiere estar en un ambiente
que ofrezca fácil acceso a los niños con poca supervisión
o escrutinio.
¿Quiénes son los que abusan sexualmente de los niños
en las iglesias? Basados en la atención por los medios de
información en años recientes, el enfoque ha sido
casi exclusivamente en los sacerdotes católicos. Pero la
realidad es muy diferente. Nuestra investigación indica cuatro
grupos principales de ofensores. Un grupo de ofensores incluye a
los ministros y a los miembros del personal asalariado. El segundo
grupo son los trabajadores voluntarios. En la mayoría de
los años, nuestra investigación indica que más
voluntarios son acusados de abusar sexualmente de los menores de
edad que los trabajadores asalariados. El tercer grupo de ofensores
son los otros niños que participan de las actividades de
la iglesia. Nuestra investigación indica que los niños
componen el 10 o 20 por ciento de los perpetradores. Esto casi siempre
causa sorpresa, pero muchos de estos niños probablemente
son ellos mismos víctimas de abuso. El cuarto grupo combina
a todos los demás ofensores. Esto podría incluir a
los cónyuges de los empleados de la iglesia o desconocidos.
Representan un pequeño porcentaje del total.
Comprender el perfil de los abusadores sexuales de los niños
puede ayudar a los líderes de iglesias a ser más eficaces
para cuidar de sus iglesias. Examinemos más detenidamente
quiénes son estas personas.
Se ha hecho extensa investigación sobre el perfil de los
abusadores sexuales de los niños. Nadie entiende ese perfil
mejor que Kenneth Lanning. Basándose en 30 años de
trabajo con el FBI como agente especial de crímenes contra
los niños, Lanning ha desarrollado una tipología que
perfila los complejos comportamientos de los ofensores sexuales.1
Lanning nota que los ofensores sexuales de los niños funcionan
a lo largo de un amplio y complejo alcance de comportamientos motivacionales.
A un extremo del espectro están los ofensores sexuales de
situación que son oportunistas. Al otro extremo del espectro
están los ofensores sexuales que pueden tener cientos de
víctimas. Las iglesias son vulnerables a ambos grupos y es
necesario que establezcan un ambiente que pone en riesgo al ofensor
en vez de al niño.
LOS OFENSORES SEXUALES PREFERENTES
Como sugiere el título, los ofensores preferentes tienen
una preferencia sexual particular, con frecuencia los niños
de una edad y género en particular. Aunque estos individuos
son pocos, un solo perpetrador puede abusar de cientos de niños.
Son peligrosos en extremo por su naturaleza predatoria. Activamente
buscan víctimas y participarán en atentados atrevidos
y repetidos de abusar a los niños. Lanning nota que estos
individuos desarrollan patrones por largo tiempo de comportamientos
abusivos y están dispuestos a invertir significantes cantidades
de tiempo, energía, dinero, y otros recursos para satisfacer
sus necesidades sexuales. Los abusadores preferentes pueden ser
víctimas de abuso sexual, generalmente son hombres, solteros,
de más de 25 años de edad, y viven solos o con sus
padres, aunque ninguno de estos factores podría ser significante.
Según Lanning, tienen un excesivo interés en los niños,
buscan acceso a los niños, con frecuencia cambian de vivienda
para no ser atrapados, mantienen colecciones pornográficas,
y también fotografían a los niños.
Los ofensores sexuales preferentes posan un singular y serio peligro
a las iglesias. Estos individuos pueden parecer como los trabajadores
ideales para los niños. También les agrada estar con
los niños y pasarán una excesiva cantidad de tiempo
socializando con ellos. También son muy intencionales y selectivos
respecto a sus víctimas. Con el tiempo, refinan su destreza
para seducir a los niños. Además, estos individuos
pueden ser duror trabajadores y muy hábiles en su vida diaria
de trabajo y pueden estar entre los más dedicados de todos
los trabajadores de la iglesia. Quizás hasta desarrollen
buenas relaciones con los padres de los niños de los que
abusan.
Siendo que a la mayoría de las iglesias se les hace difícil
enlistar a adultos para trabajar con los niños, encontrar
a alguien que se deleita estar con los niños y que está
dispuesto a invertir significantes cantidades de tiempo en los programas
de la iglesia podría considerarse como una bendición.
En un caso así, la ignorancia del riesgo y del perfil de
los abusadores sexuales preferenes pone en peligro a los niños.
La mejor manera de guardarse de los ofensores sexuales preferentes
es desarrollar un ambiente que pone en riesgo al abusador en vez
de a los niños. Ese proceso comienza con el desarrollo de
un programa completo de investigación tanto para los trabajadores
pagados como para los voluntarios y que continúa con la debida
supervisión y responsabilidad.
OFENSORES SEXUALES DE SITUACIÓN
Los líderes de iglesias también deben familiarizarse
con los ofensores sexuales de situación. En nuestra sociedad
existen muchos más ofensores de situación que de preferencia,
pero tienen mucho menos víctimas. Como sugiere el título,
un ofensor sexual de situación es un oportunista y participa
de mala conducta cuando se desarrolla o existe una situación
que hace posible el abuso. Los ofensores de situación pueden
participar en un amplio alcance de comportamientos abusivos con
individuos de todas las edades y no caben dentro de un solo perfil.
Lo que tienen en común es la disposición de participar
en mala conducta sexual si se les presta la oportunidad. Pueden
hacer uso de la fuerza u obligar a sus víctimas, no tener
descriminación respecto a quién abusan, y actuar completamente
por impulso. Considere el siguiente ejemplo:
Juan, que tiene 27 años de edad, es casado, y padre de un
niño de 2 años, es uno de los supervisores del grupo
de jóvenes de la iglesia. Todos los domingos por la noche
Juan lleva a casa en el vehículo de la iglesia a varios miembros
del grupo después de la reunión de jóvenes.
Cada vez, a la última persona que lleva es a una joven de
15 años que proviene de un hogar roto. Recientemente, se
ha desarrollado un patrón en el que Juan y la joven se sientan
en el vehículo por un largo rato. Una cosa llev a otra, y
Juan tiene una relación sexual con la joven.
En el ejemplo anterior, se desarrolla una situación que
da lugar a la oportunidad de que ocurra el abuso. Es problable que
los ofensores sexuales de situación confiesen o sientan remordimiento
más que los ofensores de preferencia. Para reducir el riesgo
de ofensa sexual de situación, las iglesias deben establecer
un ambiente de responsabilida. Investigar y supervisar representan
las dos estrategias clave para establecer ese abmeinte y, a su vez,
reducir el riesgo del abuso sexual de los niños en las iglesias.
Tanto los ofensores sexuales de preferencia como los de situación
operan en las iglesias. Aunque no nos gusta reconocer la realidad,
estos individuos incluyen a los clérigos, diáconos,
respetados voluntarios, empleados de la iglesia, profesionales,
y personas que creemos ser amigos. No son fácil de identificar
por adelantado pero no se sentirán cómodos en un ambiente
que posa una amenaza para ellos. Investigar ayuda a poner en aviso
a los ofensores sexuales de que la iglesia está en guardia.
La debida supervisión establece un ambiente de alto riesgo
para el ofensor sexual en vez de para el niño.
James F. Cobble, Jr., Ph.D., Matthews,
North Carolina, es director ejecutivo de Christian Ministries,
Resources.
Notas
1. Kenneth V. Lanning, Child Molesters: A Behavioral Analysis,
4th ed. (Alexandria, Va.: National Center for Missing and Exploited
Children, 2001), 22.