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Tres millas del café:
Un estudio de la intimidad con Dios

Cowboy at campfire

¿Cómo es que cultivamos la intimidad con Dios a través de la vida? ¿Cuales son las consideraciones prácticas para un pastor ocupado?

Por Richard L. Dresselhaus

Maxie Dunnam, en Alive in Christ (Vivo en Cristo), cuenta la historia de un vaquero quien estuvo acampando en la llanura. Cuando llegó la hora para cocinar el desayuno, decidió encender el pasto y sostener el sartén sobre la llama. Pero el viento empezó, entonces él seguía moviendo su sartén para mantenerlo sobre la llama. Todo parecía bien, pero cuando terminó de cocinar sus huevos, estuvo tres millas de su café.

Así es exactamente. Seguimos moviéndonos con los vientos de responsabilidad y adaptación hasta darnos cuenta de repente que nos hemos desconectado de nuestro compromiso principal - conocer a Dios íntimamente.

Los pastores en una sección cercana me pidieron responder a 10 preguntas. Una pregunta fue: ¿Tiene usted algún remordimiento después de 40 años en el ministerio pastoral? Mi respuesta: Hubiera cultivado una relación más íntima con Dios.

Sí, he tenido una relación íntima con Dios desde el principio. El seminario se aseguró de esto. Pero las exigencias del ministerio han movido el sartén hasta ahora donde "estoy tres millas del café". El compromiso inicial jamás ha desaparecido, pero he rendido demasiado a los vientos de responsabilidad y adaptación. Dudo que yo sea el único.

Un pastor veterano lo dijo claro, "Ya no estoy pastoreando. Ahora puedo vivir la vida cristiana." Es una confesión terrible. Sin embargo, hay una advertencia aquí: Nunca permita que las presiones del ministerio le hacen alejarse de la misión crítica en nuestras vidas - conocer a Dios íntimamente.

Mi corazón resuena con las palabras de la autora Joy Dawson en Intimate Fellowship With God (Comunión íntima con Dios): "Tener al Creador del universo como un conocido no es algo trivial. Pero conocerlo íntimamente es suficiente para que nuestro corazón esté lleno de placer durante toda la vida."

Así es precisamente. Yo he saboreado, y es cierto. La intimidad con Dios tiene que ser el gozo y deleite del corazón del pastor.

Intimidad Y ExpediciÓn—Es Definido Como Un Compromiso De Toda La Vida

El Obispo Teofan, un místico del siglo 19, dijo que lo principal es "pararnos delante de Dios con nuestra mente en el corazón; y seguir delante de Él sin cesar día y noche hasta el fin de la vida."1

El Puritano, Thomas Goodwin, sostenía que nuestra "naturaleza caída realmente tiene alergias a Dios y nunca quiere acercarse a Él".2

Pero Henri Nouwen, en The Genesee Diary (El diario de Genesee), hizo hincapié en la continuación citando un rabí: "Él que cree que ha terminado, ya terminó." Nouwen sigue, "Que cierto. Los que creen que han alcanzado sus metas, las dejaron pasar. Los que se creen santos son demonios. Una parte importante de la vida espiritual es seguir anhelando, esperando, anticipando."

La búsqueda de la intimidad es una expedición. Esta búsqueda está marcada por una resolución de conocer a Dios durante toda la vida.

El Catecismo Ginebrino correctamente escogió esto como la primera pregunta: "¿Qué es el propósito principal de la vida humana?" La respuesta: "Conocer al Dios por quien el hombre fue creado." El Catecismo de Westminster correctamente añade, "y completamente deleitarnos en Él eternamente." Esto es una prioridad que jamás se experimenta rápidamente. Más bien, es un compromiso del corazón que dura toda la vida.

Ciertamente es una búsqueda digna. Richard J. Foster, en Celebration of Discipline (Celebración de Disciplina), habla de la intimidad con Dios como una necesidad crítica en la iglesia de hoy. "Ser superficial es una maldición en nuestra era. La doctrina de satisfacción instantánea es un problema espiritual urgente. Hoy la gran necesidad no es para una cantidad más grande de personas inteligentes ni talentosas sino para personas profundas."

Foster sigue, "Quizás en algún lugar en una cámara subterránea de su vida ha escuchado el llamado a una vida más profunda, llena. Quizás se ha agotado de experiencias espumosas y enseñanzas superficiales. De vez en cuando vislumbra algo, claves de algo más de lo que ha conocido. En su interior, ha anhelado lanzarse a la profundidad."

¿Cómo se empieza la expedición? ¿Cómo podemos cultivar la intimidad con Dios durante toda la vida? ¿Cuáles son las consideraciones prácticas para un pastor ocupado?

Primero, es fundamental pensar en la totalidad. Es decir, entender que la experiencia total de la vida de uno tiene que estar centrada en Dios. La intimidad con Dios no es una emoción que fluye y refluye, ni es una punta de emoción ocasional. No. Es una vida vivida con Dios: en el trabajo; en los pasatiempos: en el púlpito; en el hospital; en el consultorio del consejero; con la familia; en el campo de golf. Esta sensación maravillosa que toda la vida está enganchada con Dios: bañada en gracia; abundando en misericordia; dada a la compasión; y vivida con gozo y descubrimiento.

Segundo, es fundamental pensar intencionalmente. La espiritualidad es intencional. Nadie jamás alcanzará una intimidad con Dios sin la intención de hacerla una realidad. Cuando está enfocado en Dios, es el propósito e intención del corazón cultivar la sensación gloriosa de la intimidad con Dios que el corazón humano anhela.

Finalmente, es fundamental pensar de manera realista. Mi esposa y yo somos abuelos de un nieto recién nacido. Miramos con expectación mientras Noé pasa de un nivel de desarrollo al que sigue. Aunque intentemos, no podríamos apurar el proceso. Se requiere tiempo. Lo mismo es cierto en nuestra búsqueda de conocer a Dios íntimamente. Toma tiempo e involucra un proceso. A menudo, solo volviendo la vista atrás reconocemos hasta donde Él nos ha traído. Quizás el momento nos engañe, pero nuestra memoria marca la importancia gloriosa de nuestro progreso en conocer a Dios más íntimamente.

Recuerda, la intimidad con Dios es una expedición. Es una búsqueda a través de la vida. Que honor.

Intimidad Y RelaciÓn—Se Realiza Con Cristo Adentro

Hace años estuve buscando un tema apropiado para una tesis de maestría. Encima de la lista era el uso paulino de la frase en Cristos (en Cristo). Sin embargo, rechace la idea porque el tema parecía ser sin límite. Mi proyecto requería un tema limitado y manejable. Pero nunca he perdido mi fascinación con un tema tan noble.

La clave para la intimidad con Dios es la liberación de la vida de Cristo dentro del corazón del creyente. Es la vida de Él que tiene que estar soltado profundamente en el espíritu del creyente. Entonces nuestra vida diaria llega a ser el camino a una vida de intimidad con Dios donde caminamos en experiencia actual.

Escuche otra vez el testimonio de Maxie Dunnam en Alive in Christ (Vivo en Cristo); "Más y más estoy convencida junto con Agustín que Pablo es 'la persona que conocía mejor a Cristo.'...Si uno busque las frases más características que el apóstol escribía, las encontrará, no cuando estuvo refutando los legalistas, o justificando su apostolado, o meditando en las esperanzas escatológicas, o dando una guía práctica ética a la iglesia, sino donde su intimidad intensa con Cristo llega a expresarse. Todo lo que la religión significaba para Pablo se concentra para nosotros en tan grandes palabras como éstas: 'ya no vivo yo, mas vive Cristo en mí'" (Gálatas 2:20).

Después Dunnam habla del "ritmo de la vida cristiana," éste continuo vertiendo y renovación vivificante que es el resultado de la presencia morador de Cristo. Aquí está lo dinámico de la intimidad con Dios. Cristo en nosotros— el poder motivador que resulta en una vida bendecida de intimidad.

El apóstol Pablo abrió su corazón y expuso su pasión para la intimidad usando una metáfora descriptiva: "vuelvo a sufrir dolores de parto, hasta que Cristo sea formado en vosotros" (Gálatas 4:19). Aquí está la clave para Pablo, y para nosotros. La intimidad con Dios es la vida de Jesús soltada dentro del corazón del creyente. Por su vida recibimos poder. Por su presencia permanente experimentamos una calidad de vida que solamente Él da. El Cristo morador es la influencia determinante en nuestras vidas.

Recientemente, escuché con gran interés a un superintendente de distrito nombrar sus tres prioridades para el ministerio pastoral efectivo. La primera en la lista era la intimidad con Dios. Su primera prioridad permanecía sin protesta. Conocer a Dios no es una opción, no para cada creyente y seguramente no para un ministro del evangelio.

Pida al pastor típico que identifique lo que más se necesita en su ministerio y servicio. La respuesta será suficientemente previsible: "Conocer a Dios y proclamarlo a Él." Sin embargo esta prioridad frecuentemente se encuentra con fracaso y desánimo. Que nuestra confesión sea la del apóstol Pablo, "a fin de conocerle" (Filipenses 3:10).

¿Dónde está la dificultad? Aquí mismo. La salvación es por medio de la gracia y nuestra relación con Dios por medio de Jesucristo es también por gracia. Es la liberación de su vida dentro de nosotros, lograda por su gracia, que nos lleva a la muy deseada vida de intimidad. Si fuera por nosotros, nos quedaríamos lejos de la esfera interna de comunión con Dios. Junto con la redención, la intimidad es un don dado por gracia para recibir. De nuestra pobreza vienen sus riquezas. De nuestro alejamiento y distanciamiento viene su provisión de intimidad. Su vida está soltada dentro de nosotros. Esto es la clave para la intimidad con Dios.

Intimidad Y Soledad—Es Fomentado Cuando Nos Retiramos De Las Actividades De La Vida

Si la liberación de Cristo adentro da poder para la vida de intimidad, entonces la soledad provee el contexto en el cual experimentamos esta liberación. En otras palabras, ¿Cómo puede alguien tener una vida llena de la prisa y apuro constante de la vida moderna y tener la intimidad con Dios?

Otra vez Foster ayuda: "Es un tiempo para aprender a 'centrarnos', o lo que los contempladores de la media era llamaban 'la recolección'. Es un tiempo para estar quieto, entrando en el silencio recreativo, permitiendo que los fragmentos de nuestra mente se centren."3

Vivimos en un mundo que no permite cualquier enfoque en Dios. Foster sigue, "La codicia por la riqueza es psicótica. Es psicótica porque está completamente lejos de la realidad. Anhelamos cosas que no necesitamos ni disfrutamos. Compramos cosas que no queremos para impresionar a personas que no nos gustan. Así es la locura de todo. Y todo hacemos a costa de nuestra búsqueda de conocer a Dios."

Con percepción, Donald P. McNeill en Compassion: A Reflection on the Christian Life (Compasión: Una reflexión de la vida cristiana) observó: "No es muy difícil notar que los que están muy involucrados en el mundo están frecuentemente desconectados con las luchas y dolores profundos del mismo, mientras los que viven en soledad y comunidad frecuentemente tienen un gran conocimiento de los eventos significantes de los tiempos y gran sensibilidad para los que están sujetos a estos eventos."

Pocos han desarrollado una teología y práctica de la soledad más perspicaz que Henri J. M. Nouwen.4 "Leyendo de la espiritualidad del desierto me enteré de la importancia de nepsis. Nepsis significa sobriedad mental, atención espiritual dirigida a Dios, vigilancia para negar los pensamientos malos, y la creación de espacio libre para orar." Después él define la oración como "un estado habitual de tranquilidad imperturbable."

Estoy fuertemente influenciado por la advertencia de Nouwen para los habladores que se enredan con tantas palabras: "Casi parece que es imposible hablar sin pecar. Aun en las conversaciones mas elevadas, algo entra que parece contaminar el ambiente." En el extremo, tales pensamientos conducen al retraimiento y aislamiento. Sin embargo, la advertencia se necesita escuchar. La verbosidad puede ser el enemigo de la soledad y por lo tanto la intimidad con Dios. Es bueno recordar que es casi imposible escuchar atentamente y al mismo tiempo hablar a gritos. Sería mejor escuchar más y hablar menos. La conversación, especialmente el tipo inútil, nos distrae de la soledad y descanso que Dios quiere para el espíritu humano.

Un pensamiento final acerca de las ideas de Nouwen sobre la soledad y lo que él llama "modalidad debería"— debería decir, o pensar, o hacer, o sentir. Cuando me rindo a esto, soy víctima de mi ambiente y entorno. La compulsión triunfa. Nos encontramos encarcelados en un mundo formado por los demás en lugar de una vida controlada por Dios. Esto es el enemigo de cualquier búsqueda de intimidad con Dios.

Añada a esto los muchos "si": que pasaría si me enferme; si pierda mi trabajo; si sea víctima de mis enemigos; si fuerzas que no puedo controlar me roben la paz. Los "si" como los "debería" nos quitan la tranquilidad y serenidad del espíritu que promueve la intimidad con Dios.

¿Entonces cómo vivimos una vida de soledad en un mundo de ritmo rápido y apresurado? Es aquí donde encuentro esperanza. Hay una tranquilidad, silencio, y serenidad interno que se puede obtener en medio de un mundo de prisa. En otras palabras, es posible vivir con una quietud interno mientras navegamos por las intersecciones del mundo apresurado y fuera de control.

Ser pastor requiere mucho y establecer prioridades es difícil. ¿Debo rechazar ir a la cabecera de alguien con gran necesidad para practicar la soledad? ¿Sacrifico el ministerio a otros para nutrir mi propio espíritu interno? ¿Qué pertenece a Dios, y que pertenece a los hombres? ¿Cómo puedo dividir mis tiempos y energías de la manera que maximizará mi vida de servicio a Dios y a su pueblo? Nunca es una opción fácil.

Es aquí donde el llamado de obediencia de Dios arroja luz sobre nuestro camino. Servicio dado desprendidamente no excluye la vida de soledad. Con el cumplimiento de nuestro llamado también viene la oportunidad de practicar la quietud y tranquilidad de espíritu. Esto en balance es el llamado del Espíritu. Un llamado que no nos atrevemos rechazar.

Martín Lutero reconoció que una ocasión tenía tanto que hacer que tuvo que pasar cuatro horas en oración para poder terminar todo.5 ¿Hay un secreto aquí que la mayoría de nosotros no hemos descubierto? ¿Es la oración el clave para lograr mucho en una vida ocupada llena de obligaciones?

Intimidad Y ComuniÓn—Es Cultivada En El CompaÑerismo De OraciÓn

He conocido pocos cristianos que están satisfechos con su vida de oración. De hecho, con algunos hay frustraciones y desánimo significante. ¿Podría ser que hemos dado la oración una definición ancha que infringe en su propia esencia? ¿Medimos nuestra vida de oración con criterios artificiales que no son bíblicos y por lo tanto inalcanzables?

Se dice de Francis de Asís que oraba tanto que "llegó a ser una oración". Bloesch, en The Struggle of Prayer (La lucha de oración), caracteriza la vida de oración de los grandes santos no como una participación en un solo acto de oración prolongada o la repetición sin fin de oraciones. Mejor dicho, es un constante esperar en el Señor— orando internamente aunque ocupado externamente con los quehaceres de la vida.

Que nuestras vidas lleguen a ser una oración. Por supuesto, debemos incluir la práctica regular de la intercesión enfocada, estas ocasiones cuando un gran desafío muestra que la única opción es "orar hasta". Pero para ver la oración como la vida es una dimensión que no debemos desacreditar.

Jacques Ellul, en Prayer and Modern Man (La oración y el hombre moderno), tiene mucho que decir acerca de este entendimiento amplio de la oración: "La oración no es una actividad del momento. Es la tela continua en la cual es tejido el hilo de mis preocupaciones, mis sentimientos, mis actos. El hilo sin la tela nunca será completa ni tendrá diseño, y la fabrica de la vida nunca será tejida. De hecho nos rendiremos a cada tentación."

Andrew Murray nos recuerda que Jesús nunca enseñó a sus discípulos como predicar, solamente como orar. Murray no escribió mucho sobre lo que se necesita para predicar bien, sino mucho sobre como orar bien en su libro, With Christ in the School of Prayer (Con Cristo en la Escuela de Oración). Es cierto, hasta nos hace sentir convicción. ¿Conozco tanto sobre la oración como la predicación? ¿Soy yo estudiante de la oración igual que la predicación? ¿Es mi amor por la oración igual de fuerte que mi afección por la predicación?

¿Cómo es posible la intimidad con Dios sin oración continua? ¿Cómo se puede cultivar la intimidad con Dios aparte de la comunión en oración? ¿No verifica esta comunión tanto la necesidad como la posibilidad que nuestra vida pueda llegar a ser una oración? ¿Tenemos que abrirnos paso en la oración como que si fuéramos cambiando de carril en carril en una autopista llena? ¡No! Dios nos llama por su Espíritu a una vida de intimidad fomentada y alimentada por la oración continua; una mente y corazón puesto en Dios.

Intimidad Y Estrategia—Es Recibido Como Un Don De Gracia Divina

¿Cómo experimento la intimidad con Dios? Involucra expedición, relación, soledad, y oración. ¿Pero cómo? Tenemos que saber. Esto es la roca de la fundación de todo lo que somos, todo lo que hacemos, y todo lo que esperamos ser— tanto en esta vida como en la eternidad.

Hasta este punto nos hemos juntado. Hemos escuchado testigos. Hemos tratado de enfocar el tema. Pero ahora es tiempo de preguntar: ¿Cómo?

No tengo la respuesta exacta, pero creo que tengo agarrado una flecha que indica el camino.

¿Cómo se puede enamorar? ¿Tiene que ver con el tiempo? No. Hay gente de dicen que se enamoraron "a primera vista". ¿Tiene que ver con la apariencia? No. Todo depende del color del cristal con que se mira, y todos hemos sido testigos de personas enamoradas que tienen apariencias no muy impresionantes. ¿Tiene que ver con la presencia? No. Algunos se enamoran por correspondencia. ¿Entiende lo que quiero decir? Hay algo profundo en el enamorarse, aun en un nivel humano, que desafía cualquier definición o entendimiento.

Aquí encontramos una clave. La intimidad con Dios es posible solamente porque Él así lo quiere. Es su don a nosotros. Es una demostración de su favor no merecido. Él se extiende la mano, y nos da el privilegio de responder. Nuestra responsabilidad es quitar las barreras, dejar de escondernos, quitarnos la vergüenza, y recibir el don de su gracia: intimidad.

Todo lo que he dicho es una parte de la pintura. Pero es la gracia que añade el color y da vida al paisaje. ¿Misterioso? ¿Inconcebible? ¿Increíble? Sí. Pero es gloriosamente verídico y increíblemente divino. Es una vida íntima con Dios.

Urban T. Holmes, en A History of Spirituality; An Analytical Introduction (Una historia de la espiritualidad; Una introducción analítica), hace una lista de los diferentes peldaños en el escalón de ascensión para Juan de la Cruz:

  1. El alma se enferma por la gloria de Dios.
  2. El alma busca a Dios sin cesar.
  3. El alma es conmovida a hacer obras para Dios.
  4. El alma sufre, la carne es vencida, y Dios da gozo.
  5. El alma tiene un deseo impaciente y un anhelo por Dios.
  6. El alma corre rápido hacia Dios y siente su toque.
  7. El alma obtiene una audacia ferviente.
  8. El alma se aferra a Dios como el amado.
  9. El alma arde suavemente con amor.
  10. El alma es asimilada a Dios, aparentemente después de la muerte.

Juntémonos en la subida. La vista de un lugar elevado se inspira y da vida. Subiremos hasta llegar victoriosamente a su presencia.

Hemos encontrado el camino de regreso, el café sigue caliente. La pasión por la intimidad ha sido encendida, y hemos sido tocados con un viento fresco de su Espíritu.

Nos quedamos "luchando por respirar el aire de su verdad."6

Richard L. Dresselhaus

Richard L. Dresselhaus, D. Min., es presbítero ejecutivo y antiguo pastor de First Assembly of God [Primera Asamblea de Dios], San Diego, California.

Notas

  1. Kenneth Leech, Soul Friend (Harrisburg, Pa; Morehouse Publishing, 2001).

  2. Richard F. Lovelace, Dynamics of Spiritual Life (Downers Grove, Ill.: InterVarsity Press, 1979).

  3. Richard J. Foster, Celebration of Discipline (San Francisco: Harper, 1988).

  4. Henri J.M. Nouwen, The Genesee Diary (New York: Image Books, 1981).

  5. Donald G. Bloesch, The Struggle of Prayer (Colorado Springs: Helmers and Howard Pub., 1989).

  6. E.M. Blaiklock, The Confession of Saint Augustine (London: Hodder and Stoughton Pub., 1997).