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Cómo enamorarse con su iglesia

Por Neil B. Wiseman

"Amor y matrimonio van juntos como un caballo y carruaje," dice la canción. Pero hace siglos, antes de ser escrita la canción, el apóstol Pablo escribió versos similares acerca del amor y matrimonio que quizá nunca serán puestos con una melodía. Las dos canciones concuerdan —el amor y matrimonio sí van juntos.

Además, el apóstol añade varios componentes significantes a su canción. En los 11 versos cortos del pasaje distinguido, pero difícil, en Efesios 5:22-33, Pablo habla de una iglesia pura, santa, brillante; el dominio de Cristo sobre la iglesia; sumisión mutua; y amor entre esposa y esposo. Entonces, como si las ideas fueran demasiadas increíbles aun para él, Pablo escribió esta frase vigorosa, "Aquí se muestra cuán grande es el designio secreto de Dios" (Efesios 5:32 DHH).

Comentaristas discuten si "secreto" (o misterio) se refiere al matrimonio o la iglesia. Creo que ambos. Cada matrimonio feliz sabe que el matrimonio es un milagro y misterio y una conexión que satisface —todo enrollado en uno. ¿Quién puede explicar como una mujer y un hombre tan diferente al otro físicamente, emocionalmente, y hormonalmente pueden tener una vida feliz juntos? Pablo tiene razón— es un secreto grande.

Cuando leemos este pasaje y tratamos de desempacar su significado, nos habla profundamente acerca de como los ministros pueden desarrollar relaciones alegres y cariñosas con sus congregaciones.

Escuche con su corazón mientras Pablo describe el amor de Cristo para nosotros y su iglesia: "para santificarla, habiéndola purificado en el lavamiento del agua por la palabra, a fin de presentársela a sí mismo, una iglesia gloriosa, que no tuviese mancha ni arruga ni cosa semejante, sino que fuese santa y sin mancha" (Efesios 5:26,27).

Nuestro amor nunca se comparará al amor de Cristo, pero es nuestro modelo. Para complicar nuestra tarea aun más, algunas iglesias son más fáciles de amar que otras. Lo mismo es cierto de los pastores.

La ConexiÓn De Amor—Algo Esencial Para El Ministerio

Sea fácil o difícil, una conexión de amor tiene que ser forjada entre el pastor y la gente porque la eficacia de la iglesia depende de una relación sana entre la congregación y el pastor.

Esta relación de amor entre el pastor y la congregación no es el único asunto importante en la iglesia, pero sin esta relación todo lo demás tiene poca importancia. Desgraciadamente, esta relación casi no existe en muchas congregaciones.

Aquí hay unas maneras que usted puede profundizar su conexión de amor con su congregación y ayudarles a amarle a usted aun más.

Empiece bien — ¿Pudiera ser amor?

Cuando un atisbo de un llamado a una iglesia llegue a un pastor, el ministro se tiene que preguntar, ¿Pudiera ser esto el inicio de algo maravilloso? ¿Es Dios quien nos esté juntando? ¿Será el lugar para mí? ¿Será amor a primera vista? ¿Habrá compenetración entre nosotros?

Como un matrimonio, las respuestas serán distintamente personales. Pregunte a cualquier pareja casada cómo es que se conocieron y se enamoraron. La historia probablemente será distinta y a veces un poco ridícula. Aun los que tienen 50 años de casados reirán como adolescentes cuando cuentan su historia. Al escuchar su historia, quizás parezca que los ingredientes de su relación no serían una base sólida para un matrimonio fuerte. Pero es exactamente lo que han edificado. Cómo se ve para otras personas realmente en es importante.

De igual manera, una conexión fuerte, cariñosa, espiritual y emocional entre el pastor y la congregación es necesaria en el principio. Como un matrimonio, los ingredientes serán distintos. Pero el presunto pastor necesita estar convencido de que una relación de amor pueda ser establecida y mantenida o si no, no hay ninguna razón para aceptar la posición nueva.

Diga, "Los amo"

Exprese a su gente que es un privilegio ser su pastor. Escuché de un pastor que siempre estaba enamorado con su iglesia anterior y hablaba mucho de ella. Un cómico en su iglesia actual dijo, "Quizá nos amará más cuando se va." Pareció que la implicación era "Quizás debiera ser pronto."

Hay una mejor manera. Exprésese. Después note los buenos resultados que llegarán cuando decida comunicar el amor. Cada palabra de amor expresará a alguien el amor de Jesús. Cada palabra de amor servirá como bumerang; alguien en la congregación regresará ese amor al pastor. Y cada palabra amorosa causará que crezca el alma de aquel que la inició.

Practique las palabras en su casa y en sus estudios para que pueda decir sin ninguna vacilación, "Los amo con el amor del Señor".

AgradÉzcales su amor por usted

Algunos pastores viven con un temor perpetuo porque piensan que su iglesia no hace tantas buenas cosas para ellos que la iglesia al otro lado de la ciudad hace para su pastor. Tal actitud quizá sea tan ridícula como la comparación de dos añillos de boda. El menos costoso quizá represente el nivel más alto de devoción y amor.

Otros creen que la iglesia tiene la obligación de tratarles como reyes. Después de los cuarenta años algunos pastores creen que han sacrificado mucho y que la iglesia les debe algo por los años de servicio. Esa noción es el opuesto del sacrificio, obediencia, y muerta a nosotros mismos que empieza en la cruz.

Piense en que tan rico es usted—un hijo del Rey en el servicio del pueblo del Rey. Predicamos desde su púlpito y trabajamos en su oficina. Representamos al Rey cada día entre su pueblo. Hablamos por Él y administramos su iglesia. Pero sabiamente recordamos que nosotros no somos el Rey. El Rey nunca tenía la intención de exaltarnos o consentirnos.

Sea digno de honor

Cada pastor sabe de la advertencia bíblica dada al pueblo de Dios de dar honor especial a sus líderes espirituales. Pablo da la advertencia de honor en dos de sus epístolas. En Tesalonicenses dijo, "Os rogamos, hermanos, que reconozcáis a los que trabajan entre vosotros, y os presiden en el Señor, y os amonestan; y que los tengáis en mucha estima y amor por causa de su obra. Tened paz entre vosotros" (1 Tesalonicenses 5:12,13).

Otra vez Pablo sugiere honor, hasta doble honor: "Los ancianos que gobiernan bien, sean tenidos por dignos de doble honor, mayormente los que trabajan en predicar y enseñar" (1 Timoteo 5:17).

En Pastors at Greater Risk [Pastores de mayor riesgo], H.B. London y yo contamos una historia de un laico que ayudaba a la iglesia donde servía a hacer todo lo posible para honrar, aun proveer doble honor, para su pastor nuevo. Pero después preguntó a un consultante de la iglesia que había ayudado a la iglesia a buscar un pastor nuevo, "¿Hay alguien que les recuerda a los pastores que los pasajes de la Biblia que se tratan del honor tienen dos lados?"

Ese laico fiel tenía razón. El pasaje dice que la responsabilidad del pastor honrado es trabajar fuerte, guiar a la iglesia, y amonestar el pueblo de Dios. Honor doble es para los que enseñan y predican.

En los detalles rutinarios de cada día, el asombro de ser apartado para el ministerio por el Señor soberano tiende a hacerse borroso. Un sentido renovado de responsabilidad es necesario para ministrar bien y agradecer a Dios. También, una comprensión profunda de la responsabilidad final por nuestros servicios pastorales debe de moldear nuestras ideas al largo plazo.

Ame a las personas incondicionalmente

Aprecie a las personas como trofeos de gracia. El característico básico de la iglesia nuevotestamentaria es el amor que sana relaciones humanas destrozadas, derrite desacuerdos destructivos, fomenta el perdón sincero, anima el compañerismo auténtico, y motiva el testimonio eficaz.

Dios creó su iglesia para personas, no para denominaciones, sistemas teológicos, acción social, o aun pastores. Él quiere que su iglesia gane a la gente, desarrolle a la gente, y involucre a la gente en el servicio al mundo.

Un pastor veterano dijo, "El propósito principal de la oveja es complicar la vida del pastor, y nadie necesita enseñarle cómo hacerlo." Si esperemos amar a las personas hasta que lleguen a ser como nosotros queramos, tendríamos que esperar mucho tiempo. Nuestra tarea, por la gracia de Dios, es amarlos como son pero al mismo tiempo creer en su potencial.

No sea sorprendido con la variedad de las personas. Algunas personas son magnánimas, otras cascarrabias; algunas gentiles, otras graciosas; algunas maravillosas, otras raras; algunas sensibles, otras egocéntricas; algunas confiables, otras sin valor; algunas agradecidas, otras susceptibles. Todas necesitan de un pastor que las ame lo suficiente para mostrarlas el camino a la casa de Dios.

C.S. Lewis presentó las posibilidades positivas de la diversidad: "La iglesia no es una sociedad humana de personas unidas por afinidades naturales, sino el cuerpo de Cristo, en el cual todos los miembros, por muy diferentes que sean, son obligados a compartir la vida común, complementando y ayudando el uno al otro precisamente por medio de estas diferencias." 1

La iglesia existe para las personas. Crea en ellas. Cuide de ellas. Ayúdalos a descubrir su potencial completo.

Comprometa a un noviazgo a travÉs de la vida

La historia viene del periódico dominguero de nuestra ciudad. Un hombre, con más de 80 años, fue preguntado al llegar su aniversario de bodas de 67 años, "¿Qué consejo tiene usted para los esposos jóvenes?"

Él respondió, "Tienen que seguir haciendo lo que hicieron para ganar su corazón en el principio." Hay algo bueno y útil en ese consejo para la relación de amor entre el pastor y la iglesia.

¿Pero que sucede cuando los sentimientos de amor se desvanezcan? Una vez Ann Landers aconsejó que sus lectores, "siguiera haciendo actos de amor y los sentimientos vendrán."

Predique el amor

Regrese a la Biblia y llene su alma leyendo los pasajes de amor. Enseñe a su congregación una y otra vez que nuestro amor el uno al otro crece naturalmente del amor que Dios tiene para nosotros. Muéstreles que el amor es un regalo que recibimos de Dios y lo regalamos a los que están alrededor. Intente crear un ambiente espiritual en su iglesia que cumpla ese desafío bíblico: "Deben amar a los demás, así como Cristo nos amó y murió por nosotros. Su muerte es para Dios como el delicado aroma de una ofrenda" (Efesios 5:2 BLS).

Sea una persona completa

El carácter cuenta. Piedad personal es esperada. El ser viene antes del hacer, y el carácter es la fuente de la conducta. La mayoría de las congregaciones, si tuvieran que escoger entre un ministro hábil y uno piadoso, escogerían el ministro piadoso.

En esta era de disfunción y angustia sin precedentes, la iglesia a veces es el último recursos para los que están lastimados, confundidos, y desordenados. Es un grato refugio para ellos. Como resultado, muchos encuentran una nueva vida en Cristo, una vida transformada con nuevos comienzos. Pero en el proceso algunos tendrán uno o dos problemas persistentes - un hábito, una cicatriz, un dolor, o un pecado secreto. Si esté en ese grupo, haga todo lo posible para reparar estos lugares rotos y sanar estos dolores.

La segunda necesidad después de sanar las angustias es la necesidad de ser completamente dependiente de Dios. El pastor que ministre con sus fuerzas humanas no tendrá más que dar que un abogado, ingeniero, o médico. Es lo especial en nuestras vidas —la gracia, la presencia, y el poder de Dios— que nos hace victoriosos y efectivos y nos ayuda a convencer a la gente que lo que predicamos es autentico y verídico.

El apóstol Pablo enfatizó la necesidad de ser completa en esta declaración sumaria: "Sé ejemplo de los creyentes en palabra, conducta, amor, espíritu, fe y pureza. Entre tanto que voy, ocúpate en la lectura, la exhortación y la enseñanza" (1 Timoteo 4:12,13).

Haga un favor a su congregaciÓn: Trate de conocerse a sÍ mismo

¿Cómo piensa? ¿Cuales son sus reacciones previsibles? ¿Qué es lo que le motiva en la vida? ¿Cuales son sus motivos?

Entender a sí mismo es clave para entender a otros. Cuestione sus motivos preguntándose, "¿Por qué hice eso?" Examínese sobre la manera que dirige reuniones. Revise la manera que gasta su dinero. Esto revele mucho de su carácter. Examínese para determinar si manipula tareas administrativas para sacar provecho, y después justificar sus acciones llamándolas la voluntad de Dios.

Considere su llamado como una tarea divina.

El apóstol Pablo veía su trabajo como una tarea de Dios. Por ejemplo, dijo en Gálatas, "Pero cuando agradó a Dios, que me apartó desde el vientre de mi madre, y me llamó por su gracia, revelar a su Hijo en mí, para que yo le predicase entre los gentiles, no consulté en seguida con carne y sangre" (Gálatas 1:15,16).

¡Qué declaración! Note los componentes del llamado del apóstol: apartado para el ministerio antes de nacer; llamado por gracia; una credibilidad y gozo cuando Jesús fue revelado en su vida y ministerio; y un llamado divino a ir entre los gentiles de su tiempo.

Un llamado divino provee la fuerza, el poder, y la motivación para el ministerio. Ayuda a desarrollar un sentido de misión y una conciencia de santa capacitación, para que el hombre de Dios pueda intentar y realizar mucho más de lo que pensaba posible. Viviendo el llamado trae autoridad para predicar, persistir, y la habilidad de amar a todos que el Señor ama - o mejor dicho, cada persona que conocemos.

Disfrute el ministerio como un estilo de vida.

Aunque se puede ver el ministerio tanto como una profesión como un llamado, su esencia es la mayor causa conocida por el hombre. Como ser padres, el ministerio es día y noche, año tras año. Esta realidad del ministerio puede ser aceptada alegremente o resistida con patadas y gritos, pero sigue siendo la realidad.

RehÚse ser un profesional solitario.

A veces se enseñan a los pastores que deben vivir en el aislamiento profesional. Me entrenaron así. La idea es tener relaciones superficiales con todos y nunca permitir que alguien se acerque demasiado. La razón por este consejo es que si alguien se acercara demasiado, los demás sentirían celos. Y si las personas se acercaran demasiado, romperían su corazón cuando llegue la hora de partir.

La lógica es casi chistosa, ¿no le parece?

En los últimos días de mi primer pastorado, seguí la idea común del aislamiento. Anuncié, "Es la voluntad de Dios que nos vayamos para empezar una tarea nueva. Esto significa que no mandaremos ni recibiremos cartas, tarjetas, ni llamadas telefónicas."

Una de las hermanas mayores de nuestra iglesia pensaba que mi posición era un poco rara. Después de un tiempo en nuestro puesto nuevo, nació nuestro primer hijo. Dos semanas después de su nacimiento, nuestro bebé recibió una carta de esta hermana mayor de nuestra iglesia anterior. Una de las cosas que dijo era, "Tu papá nos dijo que no le podemos escribir, entonces te estoy escribiendo a ti. Por favor, diles a tu mamá y tu papá que los queremos ahora y siempre los querremos."

¿Podría ser que mis frustraciones en el ministerio tengan raíz en el aislamiento social? Mientras hablamos del amor, compañerismo y comunidad, practicamos la sospecha, privacidad, e individualismo.

AverigÜe la perspectiva de Dios acerca de su puesto.

Cuando Dios le manda a un lugar, Él sabe todo acerca de este lugar y sabe de sus habilidades, experiencias, y potencial. Cuando se ofrezca o tome un puesto que parece ser la voluntad de Dios, pregúntese lo que Dios quiere que logre en este lugar. Cuando Dios le mande, necesita quedarse allí hasta realizar su plan.

Comparta sueÑos, imaginaciones, y creatividad.

La iglesia con frecuencia parece sujetada por las tradiciones. La realidad increíble, y quizá graciosa, es que mucho de lo que hoy se considera como tradición empezó como una aventura nueva en una era previa. La historia de la Escuela Dominical, misiones modernas, y programando los servicios para las 11 de la mañana el domingo para que los granjeros tuvieran tiempo de terminar su trabajo antes de la iglesia eran todas innovaciones modernas en su día. Y las personas probablemente estaban diciendo, "Nunca lo hemos hecho así."

Manteniendo el futuro, pasado, y presente en un balance sano es muy difícil en el ministerio. Cada iglesia e individuo son formados por su historia. Se tiene que reconocer las tradiciones, y a veces los cambios vienen muy lentos. Entretanto, el presente es significante y el futuro es tan luminoso como las promesas de Dios.

Algunos ministros pasan los días esperando en contra de las esperanzas para un futuro que nunca viene. Otros viven en el presente, sin mucha consideración por lo que era y sin soñar acerca de lo que pudiera ser. Frecuentemente su trabajo es como una flor cortada - bonita pero sin raíz. Un buen remedio es pensar en el pasado, presente y futuro como la historia, esperanza, y logros, y mantenerlos en una tensión creativa en su mente. Cada día en la relación ministerial con Dios es un buen día si sabemos que hacer con ello.

Crezca grandes personas.

Por décadas, el crecimiento de la iglesia y programas de evangelización han provisto maneras de crecer iglesias. ¿Pudiera ser que cuando una congregación crezca grandes personas, el resultado de sus relaciones con el Señor y entre sí será el crecimiento de grandes iglesias?

Edifique grandes personas animándoles a entregarse a una gran causa. Un poeta dijo, "Entrégate a una gran causa. Quizás no harás mucho para la causa, pero la causa hará mucho para ti."

Valore a las personas cuando vienen a la iglesia.

Cada servicio debe añadir valor identificable a las vidas de las personas que asisten. Cada persona tiene derecho de ser alimentada, animada, e inspirada cuando vienen a la iglesia. Las personas necesitan instrucción, inspiración, ánimos, y esperanza. No necesitan ser regañadas, insultadas, ni habladas con aires de superioridad. Sucede bastante en el mundo. La asistencia de la iglesia frecuentemente puede ser aumentada dramáticamente haciendo que los servicios sean más relevantes, con más inspiración, y menos aburridos. Al preparar cada servicio, pregúntese, ¿Qué les encantaría a las personas recibir en la iglesia la próxima vez que nos reunimos?

Lleve el amor a la crisis del miembro.

Una pérdida, accidente, enfermedad, o angustia eventualmente llegará a cada ser humano. Ser el representante de carne y hueso en tiempos de gran necesidad es el centro del ministerio cristiano. Esté allí. Vaya en amor y vaya frecuentemente hasta que pase la crisis. Los que están pasando por el valle lo amarán para siempre. Cuando los demás observan que ofrece amor y cuidado a los que más lo necesitan, el aumento de la credibilidad ministerial resultará por toda la iglesia.

Aprecie el servicio cristiano como un regalo del amor de Dios.

Hoy, muchas personas que asisten las iglesias son espiritualmente gordas por comer demasiada comida rápida y no suficiente carne y sustancia. Necesitan más ejercicio en el servicio al Señor y a las personas.

Muchas posibilidades están envueltas en los tres enfoques esenciales del servicio cristiano. Piense en ellos como patas de un escabel de tres-patas. Primero, el servicio es lo que hacemos para Dios. Segundo, el servicio es lo que hacemos para los demás. Tercero —un componente frecuentemente pasado por alto— es nuestro enriquecimiento personal cuando servimos a los demás.

El predicador predica para Dios para ayudar a otros a conocer a Dios mejor. Pero cuando predique, la Palabra le busca y él se mejora y desarrolla un alma más grande en el proceso.

El maestro de escuela dominical enseña para Dios para ayudar a otros a aprender como aplicar las Escrituras a la vida, y también para crecer en su propia vida espiritual. Esta explicación cambia el servicio de un deber y obligación a un privilegio y bendición.

Acepte e involucre personas fuertes.

Algunos pastores se sienten amenazados por personas fuertes y competentes. Algunos se sienten incómodos cuando alguien les pregunte, "¿Por qué?" Otros líderes espirituales cuestionan los motivos de las personas fuertes, especialmente los que quieren excelencia y eficacia. Fallar en usar personas fuertes y el deseo de controlar cada ministerio o programa son dos factores significativos que mantienen las iglesias pequeñas. La necesidad de controlar cada detalle de la vida congregacional pone un límite al crecimiento y socava la moral.

Tome liderazgo de la familia de Dios.

La familia biológica está debajo de un sitio terrible. Casi todos necesitan ayuda para fortalecer su familia. Algunos necesitan una familia sustituta para la familia que nunca tenían o la familia que perdieron. Muchas personas tienen el corazón roto. Se necesita más hoy que nunca la amistad, aceptación, apoyo, y responsabilidad de una iglesia amorosa. Llame a la oportunidad de guiar la familia de Dios cualquier nombre que quiera: cabeza del clan, líder de la familia extendida perdida, fundador de la familia sustituta, o pastor de la familia de Dios. Pero asegúrese que alguien hace el trabajo y que las relaciones cariñosas son creadas.

El Ministerio Presenta Oportunidades MagnÍficas Para Amar Y Ser Amado

¿Se recuerda quién era cuando recibió su llamado? ¿Recuerda cómo Dios usaba su amor por Él para ayudarle a ver las necesidades de su mundo? Era un momento que definió su ministerio. Ese día que el Señor soberano le llamó a un territorio desconocido con la promesa de estar con usted, fortalecerle, y amarle incondicionalmente.

Muchas Escrituras nos ayudan a entender el trabajo del ministerio. Otros pasajes nos retan y desafían con la tarea y la necesidad. Pero una y otra vez el motivo, deseo y significado para el ministerio es el amor.

La importancia y prioridad del amor se muestra claramente en la respuesta de Jesús a la pregunta, "¿cuál es el gran mandamiento en la ley?"

Jesús respondió, "Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, y con toda tu alma, y con toda tu mente. Este es el primero y grande mandamiento. Y el segundo es semejante: Amarás a tu prójimo como a ti mismo."

Después añadió un resumen increíble: "De estos dos mandamientos depende toda la ley y los profetas" (Mateo 22:37-40). Jesús consideraba importante el amor por Dios y nuestros prójimos.

Siguiendo el ejemplo de su Señor, Pablo también ponía el amor en el centro de nuestras responsabilidades cuando escribió, [el amor] "todo lo sufre, todo lo cree, todo lo espera, todo lo soporta" (1 Corintios 13:7).

Después de leer estos pasajes, la evidencia es incontrovertible —el ministerio es amor por Dios, por el prójimo, y por sí mismo. Este amor por Dios y el prójimo nos da un boleto a través de la vida a lugares privados y públicos y a lugares tristes y alegres. El amor por Cristo nos da la oportunidad de representarlo a Él en bodas, funerales, bautismos, las salas de espera de hospitales, servicios de comunión, alabanzas, y predicaciones. El gozo y aventura del ministerio necesitan ser enfatizados una y otra vez con palabras como deleite, alegría, placer, serenidad, y logros eternales. Un pastor ve más de lo que Dios está haciendo en una semana de lo que la mayoría de las personas verán durante toda la vida.

El amor por Cristo nos ayuda a enfocar en el ministerio. Cuando la llama del amor esté baja, analice la situación y se prendará otra vez. Algunos componentes del análisis son: Dios le ama. La mayoría, si no todas las personas en su congregación lo aman y usted tiene la oportunidad de amarlos.

Abrace su ministerio. Ame a las personas que Dios le ha dado para servir, y devolverán su amor en maneras más allá de sus sueños.

Neil B. Wiseman

Neil B. Wiseman es escritor, orador, y educador. También es el fundador y director del Instituto para la Pequeña Iglesia. Reside en Overland Park, Kansas.

Las referencias bíblicas son de la versión Reina Valera 1996.
Las referencias bíblicas marcadas con (DHH) son de la versión Dios Habla Hoy.
Las referencias bíblicas marcadas con (BLS) son de la Biblia en Lenguaje Sencillo

Notas

1. Wayne Martindale y Jerry Root (colaboradores), The Quotable Lewis, (Wheaton, Ill.: Tyndale House Publishers, 1989), 105.