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La visita al hospital es un aspecto importante del ministerio pastoral. Con aproximadamente 38 millones de los estadounidenses ingresados al hospital anualmente, los pastores pueden anticipar que algunos de sus miembros estarán en este grupo. Con esto en mente, una tarjeta de visita pastoral al hospital ha sido diseñada para proveer a los ministros unos consejos y recordatorios acerca de la visita pastoral.
Aquí hay algunas maneras que un pastor pueda aumentar su eficacia en las visitas al hospital.
La Base BÍblica
Cuando pensamos en el ministerio, muchas veces pensamos en las palabras de Jesús en la Gran Comisión, "Id y haced discípulos" (Mateo 28:19). Jesús también dijo algo acerca del cuidado de los enfermos. Al relatar el juicio final de las naciones, Jesús dijo de los santos, "[estuve] enfermo, y me visitasteis" (Mateo 25:36). Además, cuando Él mandó a sus discípulos a ministrar, Jesús los comisionó y les dio autoridad "para sanar toda enfermedad y toda dolencia" (Mateo 10:1). En cada Evangelio, el ministerio de sanidad de Jesús claramente ilustra su preocupación y compasión para los enfermos.
El ejemplo de Jesús de cuidar a los enfermos fue seguido por la Iglesia Primitiva y ha sido practicado hasta el presente. Dentro de la iglesia Pentecostal la importancia de suplir las necesidades físicas de los enfermos es evidente por la creencia y practica de la sanidad divina. Creemos fervorosamente que la liberación de la enfermedad fue provista por medio de la expiación y es el privilegio de cada creyente. Por lo tanto, nuestro entendimiento de la responsabilidad cristiana de cuidar a los enfermos tiene su origen no solamente con el ministerio terrenal del Buen Pastor y sus apóstoles, sino también se encuentra en la doctrina y practica de las Asambleas de Dios.
COMPASIÓN Y EL CUIDADO PASTORAL
El fundamento del cuidado pastoral es la compasión. Históricamente, la iglesia ha valorado el ministerio a los enfermos como un componente importante del cuidado pastoral. Nuestro entendimiento del cuidado pastoral es critico y se relaciona directamente con la eficacia en nuestro ministerio al visitar a los miembros de la iglesia que están hospitalizados.
En su libro, The Compassionate Visitor [La visita compasiva], Arthur Becker dice, "El cuidado pastoral es proveer compasión —estando con la gente— como Dios está "con nosotros" en Jesucristo (Emmanuel—Mateo 1:23)." 1 El pastor visita por compasión al que está enfermo o sufrido para aliviar la ansiedad, temor, y desesperación que acompaña la enfermedad y procura reemplazar estas emociones con esperanza, valentía, paz, y la habilidad de enfrentar la situación. El autor de Hebreos provee discernimiento en cuanto a la importancia de la Encarnación en el cuidado pastoral cuando dice, "Por lo cual [Jesús] debía ser en todo semejante a sus hermanos, para venir a ser misericordioso y fiel sumo sacerdote en lo que a Dios se refiere, para expiar los pecados del pueblo" (Hebreos 2:17).
David Switzer cree que hay una conexión entre el cuidado, el amor ágape, y la empatía.2 En el contexto del cuidado, el amor ágape se defina como, "acción por el bien del otro, sin tomar en cuenta los sentimientos o la condición de la relación." Switzer cree que nuestro amor por Dios forma la base para el ministerio de cuidar a los necesitados. Con respecto a la empatía, a menos que el cuidante pueda ver la situación de la otra persona como si fuera esa persona, el cuidante no podría proveer cuidado pastoral eficaz y significativo.
El ministerio de cuidar a los enfermos es una practica honrada a través de la historia de la iglesia y es un acto de amor ágape ejemplificado por la compasión que Jesús tenía para los que estaban sufriendo. Si deseamos aumentar la eficacia de las visitas al hospital, tenemos que buscar ejemplificar las mismas características de compasión, amor ágape, y empatía que caracterizaban el ministerio de Jesús.
EL PASTOR Y EL EQUIPO DEL CUIDADO DE SALUD
Otro factor que aumenta la eficacia del ministerio al hospital es una relación colegial con el personal del hospital. Un buen lugar para empezar es con el capellán del hospital que puede presentarle a miembros clave del personal del hospital. Si no hay un capellán empleado, el director de la oficina de voluntarios o el servicio de enfermeras normalmente le puede ayudar. Para familiarizarse con las instalaciones del hospital, la ubicación de las salas de espera, y la unidad de enfermeras se recomienda una visita de orientación. Durante la visita, pregunte acerca de las reglas para la visita pastoral y acceso a los pacientes gravemente enfermos.
Las recientes regulaciones requieren que los proveedores del cuidado medico promulguen reglas con respecto a la confidencialidad y la manera que se comparte la información del paciente. Hay provisiones, sin embargo, para la divulgación de la información directiva: el nombre del paciente, ubicación, y afiliación religiosa para los pastores que visitan sus miembros. Se animan a los pastores a determinar la ubicación de estos directorios y asegurar que sus iglesias están incluidas en las apropiadas designaciones de grupos de fe.
LA PREPARACIÓN EMOCIONAL Y ESPIRITUAL
La cuarta cosa que se necesita para hacer visitas significativas al hospital es la preparación emocional y espiritual del ministro. Es importante que usted se conoce a sí mismo para ser un cuidante eficaz en el ambiente del hospital.3 Incluido en el conocerse es el conocimiento de su papel como ministro, sus emociones, mortalidad, y fe. Por ejemplo, con respecto al punto de vista del paciente, es importante que evitemos aferrarnos a la alta posición que los pacientes nos dan, y que mostremos nuestro deseo de acercarnos al paciente y tener una relación que es para la persona.
Como cuidantes pastorales debemos de anticipar que algunas visitas con pacientes y familiares nos agotarán y nos dejarán sin fuerzas. Por esta razón es esencial que sepamos nuestros limites emocionales y evitemos que las emociones irracionales tomen control. En situaciones que involucre la muerte, es vital que nosotros hayamos resueltos nuestros propios asuntos acerca de la muerte y el dolor y que seamos capaces de enfrentar los asuntos de una manera que ayudará al afligido.
Es de vital importancia que seamos firmes en nuestra fe para poder responder a preguntas sobre la sanidad, el sufrimiento, y el perdón que surgen de los pacientes y sus familias. Aunque el hospital no es el lugar para discutir ideas teológicas, es necesario que los pastores respondan a estas preguntas basando sus respuestas en su conocimiento de Dios, la Biblia, y la doctrina de su iglesia.
La VisitA
Habiendo examinado algunas maneras para aumentar la eficacia de la visita al hospital, aquí hay algunas sugerencias para visitas pastorales a los pacientes de hospital.
Visitando en el Hospital
Haga
Llame antes para determinar si el paciente está disponible para una visita.
Toque a la puerta antes de entrar el cuarto y confíe que el Señor dirigirá su visita.
Observe señales, noticias, o precauciones en la puerta del paciente.
Si sea posible, siéntese donde puede mantener cómodamente el contacto visual con el paciente.
Sea alegre y hable positivamente.
Determine el tono y sustancia de su conversación basado en las indicaciones ofrecidas por el paciente.
Escuche atentamente y entregue su atención completa al paciente.
Explique al paciente que puede hablar de temas sensibles.
Ofrezca salir del cuarto si el doctor entre, a menos que le pida que se quede.
Comparta la Escritura y pregunte al paciente si tenga necesidades especiales mientras usted se prepare a orar.
Notifique el Departamento del Cuidado Pastoral de su visita si sea posible.
No haga
No se sienta insultado por las palabras o actitudes del paciente, ni muestre sorpresa a su apariencia.
No ofrezca optimismo falso y no participe en el criticismo del doctor o personal médico.
No toque el equipo y no se siente en la cama del paciente.
No le diga al paciente noticias desagradables - incluyendo los problemas de usted.
No hable en voz baja cuando está hablando a los familiares o personal médico.
No rompa las reglas del hospital y no viole los asuntos confidenciales.
No despierte el paciente dormido a menos que la enfermera lo apruebe.
No le ayude al paciente salir de la cama y no le dé comida ni bebida sin el permiso de la enfermera.
No asuma nada.
HAGA
Llame al hospital antes de su visita para determinar si el paciente se siente suficientemente bien pare recibir una visita y cuál sería una buena hora.4 Preséntese en la estación de enfermeras. Toque a la puerta del paciente y espere una invitación para entrar. Observe cualquier señal puesta en la puerta con respecto al procedimiento del control de infecciones. Si no esté seguro de los procedimientos requeridos, pida que la enfermera los clarifique. Observe cuanto tiempo dura su visitación. Note las indicaciones del paciente que usted necesita irse.5
Preséntese al paciente, especialmente si usted no lo conoce personalmente. Siéntese, si sea posible, donde puede mantener cómodamente el contacto visual con el paciente. Sea alegre y converse positivamente de una manera que se enfoque en el paciente. Haga preguntas abiertas, "Platíqueme lo que le trajo aquí, y ¿cuanto tiempo piensa estar aquí?" Muestre preocupación por la enfermedad del paciente y respete sus sentimientos. Esté atento a las puertas abiertas que dirigen hacia el nivel de sentimientos en la comunicación y esté alerto a los sentimientos negativos. 6
Determine el tono y sustancia de su conversación basados en las indicaciones verbales y no verbales del paciente. Escuche atentamente y tenga empatía. Note tanto lo que dice y lo que no dice. Asegúrese que el paciente sepa que puede hablar de temas sensibles. Ofrezca salir del cuarto si el personal médico entre para llevar a cabo un procedimiento a menos que pidan que se quede. Comparta la Escritura y pregunte al paciente si tenga necesidades especiales mientras usted se prepare a orar. Un toque suave en la mano o mejilla comunicará su cariño. Si no había conocido previamente el paciente, pida permiso.
No haga
No se sienta insultado por las palabras o actitudes del paciente, ni muestre sorpresa a la apariencia del paciente.
No ofrezca optimismo falso acerca de la recuperación del paciente y no participe en el criticismo del doctor, hospital, o tratamiento.
No toque el equipo aun cuando el paciente se le pida, y no se siente en la cama del paciente.
No le diga al paciente noticias desagradables incluyendo los problemas de usted.
No hable en voz baja cuando está hablando a los familiares o personal médico en el cuarto del paciente.
No rompa las reglas del hospital y no viole los asuntos confidenciales.
No despierte el paciente dormido a menos que la enfermera lo apruebe.
No le ayude al paciente salir de la cama y no le dé comida ni bebida sin el permiso de la enfermera.
No asuma que un paciente comatoso no le puede escuchar.
Aunque la lista aquí de lo que debe y no debe hacer no incluye todo, contiene las sugerencias principales para mejorar la calidad de sus visitas al hospital. Para más información útil, consulte los recursos mencionados en los Endnotes.
Por medio de la aplicación de las ideas mencionadas y la fortaleza del Espíritu Santo, nuestro ministerio a los enfermos pueda llegar a ser más eficaz.
Emmanuel L. Williams, healthcare chaplaincy representative of the Assemblies of God, East Point, Georgia.
NOTAS
1. Arthur Becker, The Compassionate Visitor: Resources for Ministering to People Who Are Ill (Minneapolis: Fortress Press, 1985), 27.
2. David Switzer, Pastoral Care Emergencies(Creative Pastoral Care and Counseling Series) (Minneapolis: Fortress Press, 1999), 14.
3. Neville Kirkwood, Pastoral Care in Hospitals (Harrisburg, Pa.: Morehouse Publishing, 1999), 153–170.
4. Katie Maxwell, Bedside Manners: A Practical Guide to Visiting the Ill(Grand Rapids: Baker Book House, 1990), 30.
5. Lawrence Reimer and James Wagner, The Hospital Handbook: A Practical Guide to Hospital Visitation, revised ed.(Harrisburg, Pa.: Morehouse Publishing, 1988), 13.
6. Perry Biddle Jr., A Hospital Visitation Manual edición revisada (Grand Rapids: Wm. B. Eerdmans Publishing Co., 1994), 29.