CD [Disco Compacto] de
Advance/Pulpit
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Advance [Avance] y Pulpit [El púlpito] bendijeron a miles de ministros.
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Cómo dirigir servicios de adoración que exaltarán al Señor y edificarán su rebaño, a pesar de las generaciones representadas.
Por Tom Mcdonald
Recientemente, me dirigí a un grupo de estudiantes de Evangel University sobre el tema de la adoración.
Los requisitos para asistir el discurso eran: participación en alguna adoración en el campus y una relación con el coordinador de adoración para el campus.
Después de ser presentado, describí la música de la iglesia como los lados equivalentes de un triangulo. La música de alabanza es volátil, bella, y necesaria.
VolÁtil
La música es volátil porque los hermanos frecuentemente no están de acuerdo sobre cuales estilos les estimula apropiadamente a la alabanza. Algunas iglesias históricas Pentecostales tienen grupos de resistencia en cuanto al uso del órgano o secciones de ritmo. Sin la enseñanza pastoral, la resistencia puede dirigir a la amargura, asistencia esporádica, y eventualmente los resultados tibios. Cuando uno encuentre una guerra sobre la adoración en la iglesia, inevitablemente existe una falta de amor. Esto es serio.
Bella
La música es bella. La música de la iglesia, por sus propiedades estéticas, puede calmar nuestras almas y aumentar nuestra conciencia de la gracia de Dios en nuestras vidas. La música ennoblece el texto. Los pensadores a través de los siglos están de acuerdo. Agustín dijo, "Él que cante, ora dos veces."
El filósofo Bernard Kelly comentó, "La aprehensión de lo bello despierta lo profundo e inquisitivo de la actividad de la mente."
El poeta Longfellow escribió,
La noche se llenará con música
Y las preocupaciones que infestan el día
Doblarán sus tiendas...
Y silenciosamente se desvanecerán.
Necesaria
La música tiene una capacidad indefinible para mejorar el ministerio en la iglesia, y así haciendo la música de adoración en la iglesia una herramienta necesaria en nuestra búsqueda de la presencia de Dios. Sin la música estaríamos limitados a la palabra hablada. Los estadounidenses tienen cada vez más una capacidad de concentración más corta y diversas maneras de aprender. Esa combinación de procesamiento de datos muestra el desafío de la predicación del siglo 21.
La predicación es lineal. Línea sobre línea. Verdad sobre verdad. Sin embargo, si alguien aprende principalmente por maneras visuales o cinestésicas, los expertos del aprendizaje de adultos afirman que necesitan una variedad de estimulaciones aparte del sermón para interiorizar la información. Afortunadamente, la música es calidoscópica.
Las presentaciones musicales resultan atrayentes al ojo, oído, y corazón. Si la música de adoración sea autentica y la predicación sea transformacional, los fieles experimentarán una mayor capacidad de escuchar a Dios sin distracción. La música es un factor principal que contribuye a nuestra búsqueda de la presencia del Señor en la iglesia, especialmente cuando la iglesia está unida, cada cual aceptando las preferencias estilísticas del otro al cantar.
Planeando La Experiencia De AdoraciÓn
Habiendo explicado estas suposiciones que triangulan la música de la iglesia hoy en día, pregunté, "Ahora, ¿qué van a hacer con respecto a esto?"
Es la pregunta necesaria. Como líderes de alabanza, ¿cómo amansaremos la naturaleza indócil de la música para dirigir servicios de adoración que exaltarán al Señor y edificarán su rebaño, a pesar de las generaciones representadas?
Sostengo que el asunto no es la música en sí, sino el corazón del líder de alabanza que se tiene que cuestionar. De ahí, el título de mi discurso: Lo esencial de la adoración.
La PreparaciÓn Personal
Si un líder de alabanza escogiera las canciones de adoración con el mismo protocolo que un pastor usa para preparar su sermón, mucho de la controversia y el conflicto disiparían. Un pastor se retira para estar sólo con Dios y escucharlo antes de escoger un texto, analizando la Escritura, formulando ilustraciones y aplicaciones, y escribiendo una invitación. Así también, el líder de alabanza tiene que planear estratégicamente, incorporando asuntos de la formación espiritual en la búsqueda de una lista de canciones.
Planeando bien es la clave. Santiago 4:8 dice, "Acercaos a Dios, y él se acercará a vosotros." Los líderes de alabanza que sepan cómo dejar el mundo atrás y acercarse al Señor, escogerán canciones de adoración que ministrarán gracia, y no la controversia.
En privado, el líder de alabanza trata con su yo y motivo —la necesidad de presumir el domingo, en vez del deseo de permitir que Jesús se manifieste. En privado, el líder de alabanza trata con sus opciones y métodos— las canciones que formularán un camino para que la congregación ministre al Señor, o las canciones que llegarán a ser un concierto (las personas viendo al líder), o un popurrí permitiendo que las personas toquen "el borde de su manto" cuando cantan.
La PreparaciÓn ProfÉtica
Finalmente, en privado, el líder de alabanza trata con lo profético —tanto para ver si los líricos quepan en un párrafo de amor al Señor como también para ver si ese párrafo tendrá un ello una palabra para la congregación.
Los líderes de alabanza Pentecostales frecuentemente mal entienden el uso de la exhortación. El contexto de una exhortación —el don del Espíritu que anima a los miembros lastimados durante o inmediatamente después de cantar las canciones de adoración— está disponible durante la preparación. Cuando el líder de alabanza esté quieto ante el Señor, y cuando planee el servicio de alabanza con varios días de anticipación, el Espíritu Santo puede proveer el discernimiento que necesita para ese servicio.
Planeando la alabanza es un lado de la moneda; presentándola es el otro. Lo esencial en la adoración es esto: tenemos que estar con Dios antes de poder hacer para Dios. Si nosotros como líderes de alabanza nos acerquemos en privado, Él se acercará en público.
La mañana de mi discurso mi esposa y yo invertimos nuestros horarios. Mi esposa tenía que estar en su clase entonces me quedé en casa para cuidar nuestro hijo enfermo. Después de su clase nos juntamos, cambiando nuestro hijo de un coche al otro, y fui a mi cita después. Cuando Gabriel y yo salimos de nuestro vecindario hacia la universidad de mi esposa me preguntó, "Papá, ¿podemos escuchar alguna música?"
Prendí el radio e inmediatamente escuché, "¡Acércame a Ti, nunca suelte me!" No había introducción ni discjockey. Simplemente escuchamos la canción desde la primera frase. Me confirmó que el Espíritu quería enfatizar esa verdad —lo esencial de la adoración— a los estudiantes de Evangel University hoy.
Si usted y yo como líderes de alabanza tomemos en serio el objetivo principal de nuestro oficio —escuchar de Dios en privado antes de cantar a Dios en público— confirmará Sus deseos, semana tras semana.
Eso es nuestra herencia como Pentecostales. Creemos en milagros. Creemos que Dios todavía habla a su pueblo y dirige sus líderes por medio de la Biblia. Creemos en ser dirigidos por el Espíritu.
Me encanta los escritos de Henri Nouwen, quien escribió lo siguiente acerca de los líderes cristianos y el desafío del siglo 21: "Para que el liderazgo cristiano verdaderamente sea fructuoso en el futuro, un movimiento de lo moral a lo místico es requerido."
Lo esencial de la adoración es exactamente eso —viendo lo invisible antes de cantar.
Tom McDonald, Ph.D., is director of the national Music Department and commissioner on church worship for the Assemblies of God, Springfield, Missouri.
Las referencias bíblicas son de la versión Reina Valera 1960.