Assemblies of God SearchSite GuideStoreContact Us
Periodico de enriquecimiento
Principal Número de actualidad Archivos Suscribir Personal Contáctenos Tienda  

Recursos de Enriquecimiento

  Artículos para ministros

Recursos para habilitar

  Artículos para los líderes laicos


Haga su pedido del CD Paraclete
Incluye todos los 29 años de la ahora agotada revista Paraclete [El Paracleto].Una excelente fuente de temas y asuntos pentecostales. Contiene artículos sobre temas teológicos tocante la obra y el ministerio del Espíritu Santo. Una fuente indispensable de material para sermones y para el estudio bíblico con un índice por Tema/Autor totalmente buscable. En inglés solamente.


Good News Filing System
CD [Disco Compacto] de Advance/Pulpit
Agotadas desde hace mucho tiempo pero recordadas con afecto, las revistas Advance [Avance] y Pulpit [El púlpito] bendijeron a miles de ministros. Ahora el archivo entero de Advance/Pulpit ­ casi 40 años de información, inspiración, ayudas, e historia ­ está disponible para usted en CD separados. En inglés solamente.


Haga aquí su pedido de los números atrasados

En inglés solamente.



 
 

Return to Table of Contents

El bautismo en el Espíritu Santo, evidencia inicial, y un nuevo modelo

Por Gordon L. Anderson

Los pentecostales tradicionales tienen un problema potencial con su posición sobre el bautismo en el Espíritu Santo y su afirmación que el hablar en lenguas es la inicial evidencia física para esa experiencia.   No es que sean incorrectos.   Su posición es correcta.   Pero la manera en que han articulado la posición, o han fallado de responder adecuadamente a las preguntas de los que están en desacuerdo, los hace vulnerables de varios ángulos.   El movimiento carismático y Tercera Ola, por ejemplo, han tomado posiciones diferentes y han atacado el pensamiento tradicional pentecostal.    Yo sostengo que una posición verdaderamente pentecostal sobre el asunto de la evidencia inicial — que no sea vulnerable a estos ataques — puede ser identificada.   Trata con problemas que otros mencionan de una manera que se adhiere a la posición pentecostal y al mismo tiempo provee respuestas para las observaciones acertadas que hacen.

TESIS

Algunos pentecostales han exagerado los beneficios o resultados del bautismo en el Espíritu Santo.   Proclaman que algunos elementos de la vida cristiana solamente son disponibles para el creyente después del bautismo.   Como creen que el hablar en lenguas es la inicial evidencia física necesaria para esta experiencia, sostienen que estos beneficios solamente pueden ocurrir después de que una persona haya sido bautizada en el Espíritu Santo y haya hablado en lenguas.   En su forma más sencilla, entonces, las lenguas tienen que preceder los otros beneficios espirituales.   Esta posición exagerada no puede ser apoyada exegética ni experimentalmente.   Como resultado, la posición pentecostal es rechazada frecuentemente y la importancia y valor de hablar en lenguas se pierda.  

Específicamente, algunos pentecostales han sostenido, hasta cierto punto, que el poder para el ministerio, dones, liderazgo espiritual, y santidad son experimentados solamente después del bautismo en el Espíritu Santo evidenciado por la inicial evidencia física de hablar en lenguas.   Debido a que evidencia convincente contra esta posición puede ser aducida de la Biblia y de experiencia, este argumento falle.  

Una posición verdaderamente pentecostal evita el error de exagerar, pero todavía sostiene que algunas cosas importantes de la vida y ministerio de una persona siguen solamente después del bautismo en el Espíritu Santo, evidenciado por el hablar en lenguas, y que estas bendiciones pueden ser recibidas en ninguna otra manera.   También reconoce que hay actividad espiritual significante en la vida de cada creyente aparte de la experiencia pentecostal.   Al identificar los elementos necesarios en la experiencia pentecostal, y también estos elementos que no están incluidos por necesidad, una posición verdaderamente pentecostal puede estar sostenida.   De hecho, es fortalecida y clarificada al dar lugar a las aserciones de los que ven este asunto de una manera diferente de algunos pentecostales.

BREVE REPASO HISTÓRICO

Un caso fuerte para una experiencia llamada el bautismo en el Espíritu Santo subsiguiente a la salvación puede ser afirmado por el Nuevo Testamento, el libro de los Hechos en particular.   Esta experiencia se conoce por varios diferentes términos incluyendo el bautismo, la llenura, y el Espíritu cayendo o viniendo sobre una persona.   Es evidente que el hablar en lenguas era una experiencia común en el primer siglo.   Después del periodo apostólico, sin embargo, este fenómeno parece haber disminuido, o ocurrido más frecuentemente solamente entre grupos en el margen.  

Agustino sostenía que las lenguas cesaron después del primer siglo.   Desde entonces, muchos han sostenido esta posición "cesacionista," incluyendo algunos evangélicos conservadores y la mayoría de los dispensacionalistas.      No obstante, hay numerosos ejemplos de esta experiencia a través de los siglos.   En los últimos 200 años, la frecuencia ha aumentado.   Los irvingitas de Inglaterra del siglo 19, el reavivamiento pentecostal al comienzo del siglo 20 en los Estados Unidos, la aparición de denominaciones pentecostales, el reavivamiento de Última Lluvia, el movimiento carismático, y el aumento actual de evangélicos que tienen posiciones cuasi-pentecostales (por ejemplo, Tercera Ola), son grupos que afirman de alguna forma el bautismo en el Espíritu Santo y el asunto de hablar en lenguas.   El problema para los pentecostales es que algunas de estas posiciones son considerablemente diferentes que la posición pentecostal tradicional, y los argumentos son substanciales.  

Pentecostales tradicionales creen que el bautismo en el Espíritu Santo es primordialmente una provisión de poder para servicio y que la inicial evidencia física es hablar en lenguas.   La creencia común de los evangélicos es que el Espíritu Santo es dado en la justificación y que no hay un bautismo subsiguiente.   Los carismáticos creen que el bautismo en el Espíritu Santo es una experiencia subsiguiente a la salvación, pero que lenguas - que normalmente acompañan el bautismo - no son necesariamente la evidencia inicial; cualquiera de los dones puede servir como evidencia.   Además, sostienen que hablar en lenguas es primordialmente una lengua de oración y ellos no enfatizan el enfoque pentecostal del poder.   Los nuevos grupos de Tercera Ola tienen apariencias pentecostales proclamando que poder adicional puede ser ganado para el ministerio y servicio, pero son intencionalmente vagos en decir si es o no es una experiencia específica - el bautismo en el Espíritu Santo - y minimizan el papel de las lenguas.   Estas posiciones diferentes han desafiado a los pentecostales, en gran parte porque están basadas en evidencia bíblica y experimental que parece ser más coherente que lo que ofrece algunos pentecostales.  

LA POSICIÓN PENTECOSTAL EXAGERADA Y LA ATAQUE CONTRA ELLA

Algunos pentecostales han hechos afirmaciones extravagantes para el bautismo en el Espíritu Santo.   Algunos han discutido que una persona tiene que hablar en lenguas para ser salva.   Usando el aceite de las lámparas obtenido por las vírgenes sabias en preparación para el novio como un símbolo del Espíritu Santo (Mateo 25), afirman que una persona tiene que tener el Espíritu Santo para ser preparada o salva.   Puesto que, con este grupo, el bautismo en el Espíritu Santo siempre es acompañado con el hablar en lenguas, uno tiene que hablar en lenguas para ser salvo.   Esto es absurdo y puede ser descartado.   Pero sirve como un ejemplo de la evidencia exagerada de la naturaleza del problema.  

Otros, sin embargo, han hecho la misma cosa de una forma menor.   Algunos afirman que el bautismo en el Espíritu Santo sigue la santificación.   Arraigado, en parte, en la tradición de la Santidad de Wesley, esta posición pertenece a dos grupos.   Uno afirma que hay dos experiencias espirituales distintas en la vida del creyente: salvación y santificación, a veces llamado el bautismo en el Espíritu Santo.   El otro grupo tiene tres experiencias: salvación, santificación, y el bautismo en el Espíritu Santo.   Las dos formas de esta posición son insostenibles exegéticamente, y la experiencia en la vida del creyente la refuta.   La santificación no es el resultado principal del bautismo en el Espíritu Santo.

Otros han afirmado que todo el poder y dones para el ministerio siguen el bautismo en el Espíritu Santo.   Otra vez, esto no puede ser sostenido exegética o experimentalmente.   Los que están en oposición a esta afirmación apuntan correctamente a las vidas y ministerios de grandes cristianos que no hablaban ni hablan en lenguas.  

Debido a estas afirmaciones exageradas para los efectos del bautismo en el Espíritu Santo, la posición pentecostal ha sido atacada.   El argumento es: Si la evidencia para el bautismo en el Espíritu Santo es una vida sobrenaturalmente dotada y un ministerio significante, entonces Hudson Taylor, Chuck Swindoll, Charles Stanley, Billy Graham, y muchos otros tienen que haber sido bautizados en el Espíritu Santo, aunque no han hablado en lenguas.   Todos han demostrado ministerios poderosos y efectivos.   O, los dones necesarios para el ministerio tienen que estar incluidos en la salvación y otras actividades espirituales, como muchos no pentecostales sostienen.   Además, como los pentecostales insisten en que el bautismo en el Espíritu Santo esté acompañado por el hablar en lenguas, el ejemplo de estas grandes personas muestra que los pentecostales están equivocados.   Este argumento es perfectamente coherente y ha sido convincente para muchos en los grupos carismáticos, Tercera Ola, y no pentecostales.  

TRES PROBLEMAS QUE ESTE ARGUMENTO HA CREADO PARA LOS PENTECOSTALES

Primero, este argumento tiene el efecto de repudiar la posición pentecostal entera.   Muchos han seguido este tipo de pensamiento, rechazando la posición pentecostal totalmente, siguiendo en su lugar, uno de las otras posiciones.

Segundo, aun entre pentecostales ha existido una merma de certeza acerca de sus propias afirmaciones.   Parece que hay una seria falta de voluntad de enfrentar los asuntos directamente, temiendo, quizás, que aun el empezar a discutirlo podría causar la modificación significativa de la posición tradicional.   El resultado, sin embargo, de esta parálisis es que cada vez menos personas están asistiendo iglesias pentecostales que hablan en lenguas.   David Barrett afirma que solamente 35 por ciento de los miembros de iglesias pentecostales hablan en lenguas.   Además, hay una disminución de compromiso a esta doctrina entre los pastores.   Mucho antes de que un asunto como éste está presentado para una discusión pública en el Concilio General, ya ha llegado a ser un asunto en las iglesias y entre los pastores.   Yo creo que hay una cantidad significativa de especulación que indica que hay una merma grande de certeza.

Otra evidencia de cambio es que números crecientes de pastores pentecostales ahora dependen de ministerios especiales - campamentos para los jóvenes (el evangelista debe de asegurar que sean bautizados en el Espíritu el jueves en la noche), o reuniones o seminarios especiales - para lograr esta dimensión del ministerio.   El bautismo en el Espíritu Santo y el hablar en lenguas están disminuyendo como una parte normal de muchas iglesias pentecostales.

Tercero, la manera en que los pentecostales forman sus doctrinas pentecostales ha sido escudriñada.   Por una parte esto ha sido bueno y ha mostrado una buena respuesta de eruditos pentecostales.   Pero esto no es suficiente.   Debido al crecimiento e influencia de los carismáticos, Tercera Ola, y otras iglesias cuasi-pentecostales, los pastores al nivel local necesitan ser muy astutos para demostrar la credibilidad de la posición pentecostal.   Éste es un asunto crítico y el fallar en responderlo adecuadamente resultará en una disminución continua de la certeza entre pentecostales y el traslado de miembros a otros grupos.

NUEVE ELEMENTOS ESPIRITUALES DE LA VIDA, CRECIMIENTO, Y MINISTERIO

Para resolver este problema podemos empezar identificando los mayor elementos espirituales de la vida cristiana y presentarlos de una manera ordenada.   Parece que muchas actividades espirituales pueden ser rápidamente identificadas.   Yo he hecho una lista de nueve elementos que modelan la actividad espiritual en la vida de cualquier cristiano.   Esta lista se podría reducir, expandir, o reorganizar.   Además, los resultados de unas actividades y experiencias podrían coincidir parcialmente con otras.   Sin embargo, hay distinciones definidas que son únicas porque son logradas por medio de las diferentes actividades y experiencias que los creyentes tienen con Dios.   La meta es tratar de entender lo que está involucrado en la vida espiritual y cómo está logrado.   Los nueve elementos son:

  1. La justificación: la experiencia de perdón, adopción en la familia de Dios, el nacimiento espiritual, recibiendo el potencial para el crecimiento y desarrollo, y disfrutando el compañerismo con Dios.  
  2. La Palabra: la fuente de dirección para la vida, convicción de pecado, animo, y doctrinas para seguir.
  3. La oración y ayuno: la fuente de fuerza, poder, crecimiento, y disciplina para tener una vida cristiana victoriosa.  
  4. La comunidad (o iglesia): donde una persona recibe la ayuda, apoyo, corrección, reproche, ánimo, y compañerismo que necesita para vivir una vida cristiana exitosa, y la oportunidad de ministrar a otros.  
  5. El bautismo en agua: un acto simbólico que significa la realidad de la cruz en la vida del creyente.   Esta experiencia simboliza la crucifixión espiritual que sucede en nuestra vida, donde morimos a nosotros mismos, y empezamos a vivir para Dios y morimos al pecado.
  6. La santificación: la obra continua y progresiva de purificar y perfeccionar al creyente.  
  7. El sufrimiento: las dificultades y pruebas ordenadas divinamente; la corrección que produce fuerza, carácter, obediencia, y perseverancia.  
  8. El ministerio: el llamado de Dios para servir que está acompañado con poder, dones del ministerio, y la habilidad de realizar la obra de Dios.
  9. El bautismo en el Espíritu Santo: la experiencia subsiguiente a la salvación donde más poder para el ministerio, más dones, más habilidad de hacer milagros, y muchas otras dimensiones añadidas para el poder espiritual están recibidas.   Esta experiencia incluye la habilidad de tener comunicación con Dios por medio de hablar en lenguas.   Además, más pasión y emoción para el ministerio están recibidas.

Esta lista muestra que hay muchas actividades espirituales importantes en la vida de todo creyente.   Todos conocemos a personas que no están nada de acuerdo con la doctrina del bautismo en el Espíritu Santo (número 9), pero que demuestran una vida y ministerio devoto por sus experiencias ricas con Dios en otras áreas (números 1 al 8).   Por ejemplo, hay muchos pastores no pentecostales que no han tenido una experiencia pentecostal y que no hablan en lenguas, pero ellos tienen, sin embargo, ministerios maravillosos debido a la virtud de su conocimiento de la Palabra, los sufrimientos que quizás hayan soportado, y la disciplina de una vida de oración.

MODELOS DIFERENTES DE LA VIDA Y DESARROLLO ESPIRITUAL

La mayoría de los cristianos están de acuerdo que la lista anterior representa las áreas críticas de la vida espiritual, pero otros grupos organizarían la vida espiritual del creyente y las experiencias que van con ella en maneras diferentes.

Los evangélicos incluyen el número 9, el bautismo en el Espíritu Santo, con el número 1, y eliminan los dones carismáticos y el hablar en lenguas.   Los carismáticos están contentos con la lista, pero eliminan las lenguas como algo esencial en el número 9 - el bautismo en el Espíritu Santo - y enfatizan su valor como idioma de oración.   También creen que el bautismo en el Espíritu Santo es para la edificación personal y el crecimiento espiritual más que un apoderamiento para servicio.   Los cristianos Tercera Ola probablemente están de acuerdo con los elementos de la lista, pero no enfatizan la calidad de la experiencia única del número 9 - el bautismo en el Espíritu Santo - y lo ven como un don que ocurre aparte de una experiencia específica y concreta.   También, ellos eliminan la necesidad de lenguas para permitir que esto ocurra.   Los pentecostales excesivos ven el número 8, el ministerio, como lo que sigue después del bautismo en el Espíritu Santo y hablar en lenguas.   Algunos aun incluyen el número 6, la santificación, como una parte del bautismo en el Espíritu Santo.

LA POSICIÓN DE LAS ASAMBLEAS DE DIOS

La posición oficial de las Asambleas de Dios se encuentra en su Declaración de verdades fundamentales.   Esta declaración está explicada y amplificada en una declaración de creencias titulado, "El bautismo en el Espíritu Santo: la experiencia inicial y las evidencias continuas de la vida llena del Espíritu."   Una distinción clara se tiene que hacer entre estos documentos y cualquier cosa que alguien de las Asambleas de Dios haya dicho o escrito, o cualquier idea general que se percibe de las prácticas estereotípicas de los pastores e iglesias de las Asambleas de Dios.

Artículo VII en la Declaración de verdades fundamentales explica la posición de las Asambleas de Dios sobre el bautismo en el Espíritu Santo.   Dice:

"Todos los creyentes tienen derecho de y deben esperar fervientemente buscar la promesa del Padre, el bautismo en el Espíritu Santo y fuego, según el mandato de nuestro Señor Jesucristo.   Ésta era la experiencia normal de todos en la iglesia primitiva cristiana.   Esto también incluye la dotación de poder para la vida y servicio,   la distribución de los dones y sus usos en la obra del ministerio (Lucas 24:49; Hechos 1:4,8; 1 Corintios 12:1-31).   Esta experiencia es distinta y subsiguiente a la experiencia del nuevo nacimiento (Hechos 8:12-17; 10:44-46; 11:14-16; 15:7-9).   Con el bautismo en el Espíritu Santo vienen tales experiencias como la llenura rebosada del Espíritu (Juan 7:37-39; Hechos 4:8), una reverencia más profunda para Dios (Hechos 2:43; Hebreos 12:28), una consagración intensificada a Dios y una dedicación a su obra (Hechos 2:24), y un amor más activo para Cristo, su Palabra, y los perdidos (Marcos 16:20)."1

Hay una frase potencialmente problemática en esta declaración.   Es la frase, "Esto también incluye la dotación de poder para la vida y servicio,   la distribución de los dones y sus usos en la obra del ministerio."   Si esto significa que todo poder y todos los dones para el ministerio siguen el bautismo en el Espíritu Santo (y hablar en lenguas), entonces hay una afirmación problemática.   Esto significaría que los no-pentecostales - los que no hablan en lenguas - no tienen poder ni dones para el ministerio.   Si todos los dones son subsiguientes, entonces ninguno procede.   No puede ser de otra manera.   Esto solamente puede significar que los no-pentecostales hacen su obra en la carne y no en el Espíritu.   Esto no podría ser el significado de los autores de esta declaración.

Ayuda en entender este asunto está provista en una declaración de creencias sobre la evidencia inicial producida por las Asambleas de Dios en 2000.   Al dirigirse a la pregunta de los ministerios de los que no son pentecostales dice:

"8.   ¿Qué sucede con las personas que ciertamente son nacidas de nuevo y han logrado grandes cosas para el Señor pero no hablan en lenguas?

Sin duda, algunos creyentes que no hablan en lenguas han logrado grandes cosas para Dios."

"13.   ¿Pueden los creyentes que no han experimentado el bautismo en el Espíritu Santo ministrar con señales sobrenaturales?

Como la pregunta está presentada, la respuesta tiene que ser sí."

"Una pregunta mejor podría ser, "¿Hay una diferencia entre la frecuencia y eficacia de los dones sobrenaturales del Espíritu en la vida de los creyentes después de ser bautizados en el Espíritu Santo?  

La Biblia registra muchas demostraciones milagrosas de lo sobrenatural en las vidas de los individuos del Antiguo Testamento, y en las vidas de los creyentes en el Nuevo Testamento tanto antes como después de su experiencia de bautismo.   Cuando Jesús mandó a los 70 antes del Pentecostés, regresaron informando con gozo, "aun los demonios se nos sujetan en tu nombre" (Lucas 10:17).

Pero definitivamente había más incidencias de los dones espirituales funcionando por medio de los miembros llenos del Espíritu en la Iglesia Primitiva que había antes del derramo del Espíritu Santo sobre los creyentes rendidos.   Los milagros fueron hechos por medio de personas como Esteban y Felipe que no tenían posiciones apostólicas (Hechos 6:8 y 8:6,7).   La plenitud de los dones fue vista en todas partes después del Día de Pentecostés.   Era como si un aditivo de alto octano de gasolina había impulsado la iglesia a un crecimiento y alcanzo increíble.   La actividad después del Día de Pentecostés no era solamente una extensión de la actividad antes del gran derramo.   La iglesia había experimentado un mayor apoderamiento para un ministerio más eficaz.   El bautismo en el Espíritu Santo, con la inicial evidencia física de hablar en lenguas, es la puerta guiando a una iglesia de Jesucristo grandemente apoderada."

La última frase en la Declaración de verdades fundamentales de las Asambleas de Dios también revela el entendimiento pentecostal de los resultados del bautismo en el Espíritu Santo.   Las palabras aquí son importantes.   Habla de algo extra, algo añadido.

" Con el bautismo en el Espíritu Santo vienen... la llenura rebosada... una reverencia más profunda... una consagración intensificada... amor más activo..." (énfasis del autor).  

Los autores no proclaman que toda llenura, toda reverencia, toda consagración, y todo amor vienen del bautismo en el Espíritu Santo, sino que algo más está añadido a lo que Dios ya había hecho.   Con esto en mente, un modelo más claro para el entendimiento pentecostal del bautismo en el Espíritu Santo puede ser formado.  

UNA DEFINICIÓN PENTECOSTAL DEL BAUTISMO EN EL ESPÍRITU SANTO

puesta que no proclama ser comprensiva, pero que identifica los elementos mayores de esta experiencia pentecostal.   El bautismo en el Espíritu Santo es poder adicional significante para la vida y el ministerio dado por Dios después de la salvación.   El bautismo es caracterizado por un sentido profundo de la proximidad de la presencia de Dios.   En virtud de esto, un sentido profundo de misterio y emoción frecuentemente es experimentado.   También está caracterizado por el hablar en lenguas.

Hablar en lenguas establece una comunicación no cognitiva y no racional con Dios.   No es anti-racional.   Es un contacto inmediato con Dios que no incluye palabras humanas, ni puede ser expresada en palabras humanas.   Esta experiencia resulta en más fe en Dios, más poder y dones para el ministerio, más emoción y pasión, y más conocimiento de la dimensión experimental de la presencia de Dios en la vida del creyente pentecostal.   El bautismo en el Espíritu Santo no toma ni puede tomar el lugar de las otras experiencias espirituales necesarias que Dios ha provisto para sus creyentes.

Ahora, una pregunta crítica.   Si el bautismo en el Espíritu Santo otorga poder adicional para el ministerio, ¿cuánto poder adicional se gana?   ¿un poco?   ¿mucho?   ¿una cantidad dramática?   Evidencia considerable indica que el bautismo en el Espíritu Santo otorga una cantidad dramática de poder para el ministerio sobre el creyente que recibe esta experiencia.

El 20 de noviembre de 1998, el erudito pentecostal Vinson Synan presentó un artículo a la Evangelical Theological Society [Sociedad evangélica teológica] titulado, "Policy Decisions on Tongues As an Indicator of Future Church Growth [La política de decisiones sobre lenguas como una indicación del crecimiento futuro de la iglesia]."   Synan demuestra en su artículo que pentecostales han sido dramáticamente más exitosos en plantar y crecer iglesias que los que han rechazado el entendimiento pentecostal del bautismo en el Espíritu Santo y la necesidad de hablar en lenguas.   Sus estadísticas vienen del desarrollo de las misiones pentecostales en el siglo 20.   En Chile, los metodistas crecieron aproximadamente 5,000 miembros, mientras los pentecostales crecieron 2,371,000.   En Brasil, los bautistas crecieron a 1,050,000, mientras los pentecostales crecieron a más de 21 millones.   Internacionalmente, la Alianza Cristiana Misionera creció a 1.9 millones, mientras las Asambleas de Dios han sobrepasado 25 millones.   Más estadísticas actuales (2003) muestran que los miembros y partidarios de las Asambleas de Dios alrededor del mundo ha crecido a casi 48 millones, no incluyendo los 2.7 millones de partidarios en los Estados Unidos.  

No es posible ignorar estas estadísticas.   Estos logros son la razón que Fuller Seminary decidió estudiar las misiones pentecostales que han llamado la atención al éxito espectacular del ministerio pentecostal.   Otros eruditos están sacando las mismas conclusiones.   Philip Jenkins, profesor distinguido de historia y estudios religiosos en Pennsylvania State University, escribió recientemente un nuevo libro, The Next Christendom [El siguiente cristianismo], en donde él demuestra que los patrones de crecimiento de los pentecostales harán que el siglo 21 sea un siglo pentecostal.   El ministerio pentecostal no es un poco más eficaz.   Hace una diferencia dramática.   El bautismo en el Espíritu Santo provee una cantidad significante de poder para el ministerio sobrenatural resultando en logros asombrosos para el reino.

UN MODELO CLARIFICADO DEL BAUTISMO EN EL ESPÍRITU SANTO

Lo único necesario para clarificar el entendimiento pentecostal del bautismo en el Espíritu Santo y su relación con otras corrientes de opiniones es el hecho de que los pentecostales no creen que todo el poder y todos los dones ocurren solamente después del bautismo en el Espíritu Santo.   Los no pentecostales ciertamente están capacitados espiritualmente para el ministerio.   Pero bautismo en el Espíritu Santo otorga dramáticamente más poder para el ministerio, especialmente en lo sobrenatural como milagros y señales; un ministerio que promueve el llamado apostólico o misionero a plantar iglesias y ministrar en lo sobrenatural.   Este poder adicional, capacitación por medio de dones espirituales y pasión, está añadido junto con la milagrosa y espiritualmente provechosa práctica de hablar en lenguas; primero para edificación propia (1 Corintios 14:4), y cuando interpretado, para la edificación pública (1 Corintios 14:13,26,27).

Esta clarificación de la posición pentecostal tiene muchos efectos beneficiosos.   Primero, da a los nueve elementos en el bosquejo presentado anteriormente sus legítimos lugares importantes.   Pentecostales pueden aprender de otros que han encontrado la grandeza de la provisión de Dios y la gracia espiritual de los números 1 al 8.   Algunos pentecostales dan muy poca atención a estos asuntos en su énfasis en el número 9, el bautismo en el Espíritu Santo.

Segundo, pone el bautismo en el Espíritu Santo en una perspectiva apropiada.   No es la única experiencia importante en la vida del creyente.

Tercero, conserva la importancia, unicidad, y posterioridad del bautismo en el Espíritu Santo.   Los pentecostales no necesitan proteger esta doctrina porque es su propia distintiva única.   Si no es bíblico, debe de ser descartado.   El deseo de conservarlo es debido al hecho de que es bíblico y perderlo - o diluirlo al incluir un poco en otras categorías y descartando lo demás - hace mucho daño a la iglesia, especialmente en un día cuando la iglesia necesita todo el poder disponible, no menos.

Cuarto, clarifica el propósito del bautismo en el Espíritu Santo.   Está dado primordialmente para añadir significante poder sobrenatural para el ministerio y mejorar la relación no cognitiva y experimental con Dios.  

Quinto, conserva la importancia y valor vital de hablar en lenguas como la inicial evidencia física de la experiencia única del bautismo en el Espíritu Santo.   El carácter no cognitivo, no racional de hablar en lenguas es saludable espiritualmente cuando están en balance con los otros elementos de la vida espiritual.   La libertad de escapar la dimensión cognitiva y entrar en una comunicación con Dios que edifica, conectando de una manera diferente - corazón a corazón, en lugar de cabeza a cabeza con las palabras de un idioma humano - no debe de ser socavada.   Y, al dar a los otros elementos su papel apropiado, provee seguridad para el temor legítimo que esta experiencia no racional podría resultar en el fanatismo.   Lea las nueve áreas de actividad espiritual de nuevo para ver que tan importante es tener el balance provisto por los otros ocho elementos.  

Conectado a esto son la vitalidad, energía, y pasión que el bautismo en el Espíritu Santo puede producir.   Pentecostales han descubierto de nuevo que lo no racional, aun lo altamente emocional y apasionado, son útiles a un cristiano que está grandemente preocupado por la salvación del mundo.   Esto no quiere decir que a los demás no les importa; sí les importa, pero las misiones pentecostales hablan de los efectos exitosos de un ministerio altamente apasionado que trabaja en lo milagroso.   Un misiologista prominente no pentecostal me dijo una vez que los pentecostales en su búsqueda por la aprobación de la comunidad evangélica general están a punto de perder la misma cosa que los ha hecho eficaces - su enfoque emocional y apasionado de la vida y ministerio y su énfasis en hablar en lenguas.   Aunque los pentecostales necesitan añadir a sus propias experiencias los elementos útiles de exégesis y hermenéutica, junto con otras disciplinas espirituales, no deben en el proceso dejar la misma cosa que los ha hecho tan efectivos en la obra del ministerio.  

Finalmente, este enfoque provee a los no pentecostales una explicación de por qué serían apoderados y ayudados por la experiencia pentecostal del bautismo en el Espíritu Santo con la evidencia de hablar en lenguas.   Pentecostales no necesitan declarar que estas personas estarían dejando atrás la carne y empezando a vivir en el Espíritu como los que exageran han declarado, sino que están añadiendo otro elemento de vitalidad espiritual a sus vidas y ministerios, uno que los capacitaría para funcionar constantemente en el ministerio sobrenatural.

Me recuerdo de una respuesta dada por un no pentecostal después de escucharme explicar la esencia de este documento a un grupo de seminaristas.   Él dijo que si los pentecostales estuvieran dispuestos a afirmar que los no pentecostales tienen ministerios espirituales vitales y poderosos sin hablar en lenguas, entonces los no pentecostales estarían más dispuestos a afirmar que los pentecostales tienen algo único que el resto del mundo cristiano no tiene.   Esto haría que las afirmaciones y beneficios del bautismo en el Espíritu Santo, como los pentecostales los entienden, sean más creíbles.   Yo creo que él tiene razón.   Pentecostales tienen mucho que compartir, pero tienen que hacerlo dentro de un marco que aprecia los otros elementos en la vida espiritual saludable y las contribuciones hechas por el mundo no pentecostal.  

Este enfoque ayuda a los pentecostales a responder a los otros pentecostales que saltan las actividades espirituales del número 1 al 8 en su prisa de llegar al número 9 (bautismo en el Espíritu Santo).   Pentecostales necesitan los números 1 al 8.   También provee una respuesta a lo que yo llamo el argumento Chuck Swindoll.   Swindoll tiene un gran ministerio, pero no está de acuerdo con la posición pentecostal del bautismo en el Espíritu Santo.   Él obviamente ha experimentado la riqueza de Dios en los números de 1 al 8.   Sin embargo, los pentecostales pueden responder que hay mucho más (no todo, solamente más) y que este ministerio ya exitoso sería significantemente mejorado con otro elemento espiritual.

El bautismo en el Espíritu Santo es una provisión poderosa que añade significantemente a la vida y ministerio de cualquier creyente.   Hoy, ministerios que tratan de evangelizar un mundo perdido y muriendo enfrentan desafíos enormes.   Es beneficioso que cada creyente entienda adecuadamente lo que Dios ha provisto y aproveche de ello, recordando las palabras de Jesús cuando comisionó a sus discípulos: "yo enviaré la promesa de mi Padre sobre vosotros; pero quedaos vosotros en la ciudad de Jerusalén, hasta que seáis investidos de poder desde lo alto" (Lucas 24:49, RV 1960).
Gordon Anderson

Gordon L. Anderson, Ph.D., es presidente de North Central University, Minneapolis, Minnesota.

NOTAS

1.   "El bautismo en el Espíritu Santo," en Minutes of the 50th Session of the General Council of the Assemblies of God with Revised Constitution and Bylaws (Washington, D.C. 31 de julio a 3 de agosto de 2003) 91,92.w