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Tratando con el conflicto y crítica—Lecciones del apóstol Pablo
Por James D. Hernando
El liderazgo tiene privilegios, pero también tiene responsabilidades. Un amigo comentó que el subir en posición de liderazgo le da visibilidad a uno, pero también hace que sea un blanco fácil de atacar. Esta observación también es válida para los que tienen una posición de liderazgo espiritual.
El libro de los Hechos indica que la vida misionera de Pablo fue marcada con el conflicto. No es una sorpresa, entonces, que las epístolas reflejan estos conflictos.
Las cartas de Pablo fueron escritas en respuesta a situaciones específicas que habían desarrollado en las varias iglesias. Algunos problemas involucraban individuos que trataron de socavar las enseñanzas de Pablo o que estaban en contra de su ministerio apostólico. Frecuentemente, la oposición tomó la forma de cargos falsos y crítica injusta basados en hechos y motivos distorsionados. Los escritos de Pablo estaban llenos de referencias y alusiones a estas pruebas. Con estas referencias, él nos ha dejado un legado auténtico de consejos prácticos —principios sacados de sus propias experiencias que revelan cómo responder al conflicto y crítica— y una respuesta que glorificará a Cristo y proteger la obra del evangelio. Empezamos nuestro estudio examinando tres pasajes clave.
AL ENFRENTAR EL CONFLICTO Y CRÍTICA, MANTENGA UN ENFOQUE EN EL ASUNTO CENTRAL (FILIPENSES 1:12-18)
Cuando Pablo escribió a la iglesia de Filipos, hablaba a una iglesia que lo conocía bien y que estaba cerca a su corazón.1 Aparentemente el sentimiento era mutuo como indica su apoyo leal de Pablo desde el principio de su ministerio entre ellos.2 En varias ocasiones ellos habían mandado apoyo para la obra misionera de Pablo (Filipenses 4:16).
Pablo les escribió desde la cárcel de Roma. Aun sus circunstancias trágicas llegaron a ser una ocasión de gozarse (Filipenses 1:18). Pablo podía gozarse porque en lugar de parar el mensaje del evangelio, su encarcelación lo había avanzado (Filipenses 1:12). No solamente fue predicado el mensaje de Cristo "en todo el pretorio,"3 pero también los hermanos de Roma cobraron ánimos en el ejemplo de Pablo para hablar sin temor la Palabra de Dios (Filipenses 1:13,14). Al leer más, sin embargo, encontramos evidencia de un conflicto extraño que proyectaba una sombra sobre una situación por lo demás victoriosa.
En Filipenses 1:15-17, leemos de una situación perpleja. Aparentemente, algunos oponentes de Pablo tomó ventaja de su encarcelación para predicar el evangelio por razones menos nobles. En las palabras de Pablo, lo estaban haciendo "pensando añadir aflicción a mis prisiones." Además, predicaron a Cristo aun "por envidia y contienda" (versículo 15); otros "por contención, no sinceramente" (versículo 16). Increíblemente, estos individuos eran cristianos.4
La actitud de Pablo hacia esta oposición era ejemplar y notable. Pablo nos enseña que los líderes espirituales tienen que tener la habilidad de ver el asunto central. Él podía gozarse sobre la extensión del mensaje del evangelio aun cuando las personas usadas estaban en contra de él. ¿Qué permitió que Pablo mantuviera esta actitud noble? Dos hechos son obvios. Primero, Pablo vio la mano providencial de Dios (Filipenses 1:12). Si Dios pudiera usar su encarcelación para anunciar del evangelio, seguramente Él podría superar los motivos pecaminosos de sus oponentes. Después de todo, ¿no tiene Dios la habilidad de hacer que aun la ira del hombre le alabe? (Vea Salmo 76:10).
Segundo, por la gracia de Dios Pablo podía caminar donde su Señor caminó, quien era acusado falsamente, pero aun así no odiaba a sus enemigos ni se defendió.5 Cristo podía soportar las pruebas de su pasión porque Él se enfocaba en al asunto central (redención por medio de la cruz).
NO ACEPTE EL CRITERIO DEL MUNDO COMO LA MANERA DE MEDIR EL ÉXITO EN EL MINISTERIO (1 CORINTIOS 9:1-18; 2 CORINTIOS 11:5-12)
¿Qué determina el éxito en el ministerio? ¿Cómo puede usted saber si es un buen líder espiritual? Las respuestas a estas preguntas pueden abarcar muchos factores, pero una parte de la respuesta está determinada por la manera en que usted trata con la crítica personal que tiene la intención de poner en duda su ministerio. Esto es ilustrado mejor con la situación de Pablo con los corintios.
Primera de Corintios 9:1-18 y 2 Corintios 11:5-12 proveen evidencia que ciertos líderes en Corinto no estaban de acuerdo que Pablo no ganaba la vida con fondos de la iglesia. Primera de Corintios 9:1-12 muestra que Pablo no estaba en contra de esta práctica; de hecho él defiende la legitimidad de esta práctica. Él dio varias razones y presentó aprobación bíblica (1 Corintios 9:9; Deuteronomio 25:4) de su derecho de recibir apoyo como cualquier otro apóstol. ¿Por qué, entonces, no aprovechaba de este derecho?
Primero, él no quería estorbar el evangelio6 (1 Corintios 9:12). Segundo, él deseaba predicar el evangelio como una mayordomía a Dios. Esto era su orgullo y recompensa (1 Corintios 1:15-18). Pero el pasaje de 1 Corintios pide una explicación más extensa.
En 2 Corintios 11:5-12, Pablo estaba aun más enfático y defensivo en cuanto a su práctica de no aceptar apoyo financiero. De los versículos 5,6 podemos ver que los oponentes de Pablo lo habían comparado a otros apóstoles y piensaban que le faltaba mucho.7 En particular, atacaron sus habilidades retóricas pobres (versículo 6)8 y otra vez, su práctica de no tomar dinero por predicar el evangelio (versículo 7).
Pablo negó que él era inferior a "aquellos grandes apóstoles" (versículo 5). Si su predicación era mala, ciertamente no era por falta de conocimiento. Pero por la crítica final, Pablo estuvo lívido: "¿Pequé yo...por cuanto os he predicado el evangelio de Dios de balde? He despojado a otras iglesias, recibiendo salario para serviros a vosotros" (versículo 7,8).Irónicamente, lo que los oponentes de Pablo vieron como una razón para criticar, Pablo consideraba como una razón para gloriarse y una razón que él no negaría (2 Corintios 11:10). La actitud defensiva de Pablo parecería extrema.
Una parte de la respuesta viene de la pasión espiritual que Pablo tenía por los corintios. Tenía un celo para protegerlos de las personas que los alejarían de su pureza y devoción a Cristo, a quien fueron desposados (2 Corintios 11:2). Su celo no era sin ansiedad porque la amenaza de la seducción y corrupción era real. Había personas en Corinto que los alejarían, de la misma manera que Satanás con su astucia engañó a Eva en el Jardín (versículo 3).9 La preocupación y consternación de Pablo era que los corintios estaban escuchando una versión falsa del cristianismo, y estaban dispuestos a aceptarla.10 Una razón importante que la versión falsa ofrecida por estos maestros falsos era tan atractiva es porque estaba en sintonía perfecta con el mundo. Pablo describe su mundanalidad como "carnal" (o "según la carne").11 El carácter de ellos se revela en las críticas que tenían de Pablo:
Él no predicaba como un apóstol, y faltaba la elocuencia retórica y poder de un apóstol verdadero.12
Él no se llevaba como un apóstol. Él era débil, faltaba valentía, y no tenía la actitud autoritaria de un apóstol verdadero (2 Corintios 10:1,2).13
Él no actuaba como un apóstol. Rechazaban la práctica de Pablo de predicar el evangelio sin cobrar (2 Corintios 11:7-12).
La respuesta de Pablo a esta última crítica era una declaración sin temor de su libertad de predicar sin cobrar. Él hacía que esta práctica fuera el objeto para gloriarse.14 Claramente, él estaba tratando de alejarse de los apóstoles falsos (2 Corintios 11:13-15) que trataron de poner en duda el apostolado de Pablo para establecer el suyo. Sus críticas vinieron de un sistema de valores que exaltaba lo externo —y especialmente símbolos de poder, prestigio, y posición. Pablo negó jugar este juego y ofreció paradójicamente el paradigma de la cruz —el poder de Dios demostrado por la debilidad humana (2 Corintios 11:29 hasta 12:10).Un líder espiritual que enfrenta la crítica tiene que tener discernimiento. Pablo aconsejó, "Si es posible, en cuanto dependa de vosotros, estad en paz con todos los hombres" (Romanos 12:18). Como su propia vida ilustra, sin embargo, Pablo no creía que los cristianos debieran aceptar los requisitos y expectaciones carnales de los críticos para poder evitar el conflicto a todo costo.
SEA SEGURO DE SU PROPIA INTEGRIDAD ANTE DIOS (2 CORINTIOS 1:12-18)
El conflicto y crítica son parte del liderazgo espiritual. Como una persona insensible dijo, "Si no puedes aguantar el calor, salte de la cocina." No tenemos que vivir por mucho tiempo para enfrentar historias horribles de injusticias y críticas flagrantes. ¿Por cuánto tiempo debe el líder espiritual superar tal oposición? Cualquier intento de proveer una respuesta breve está sujeto al problema de la simplificación.Pablo nos dejó un principio que es la base de la supervivencia. Viene de 2 Corintios, que es una colección de crítica en contra de él. Solamente tenemos que leer unos versículos para encontrar un ejemplo clásico de la crítica injusta.
En 2 Corintios 1:8-11, Pablo contó la historia de una prueba que lo llevó al borde de la muerte cuando estuvo en Asia.15 Él compartía la situación en parte para animar a los corintios a confiar en Dios y aceptar la esperanza cuando enfrentan pruebas. Su motivación primordial, sin embargo, era callar a sus oponentes que, debido a su retraso en llegar y cambios recientes de sus planes (2 Corintios 1:15 hasta 2:4), lo habían acusado de vacilar y no cumplir sus promesas.16 De la manera enfática que él habló de su integridad (2 Corintios 1:12) es obvio que sus oponentes lo habían acusado de ser menos que sincero y honrado en su conducta.
Segundo, el versículo 13 muestra que los oponentes de Pablo lo acusaron de ser intencionalmente impreciso y aun engañoso en sus cartas. En esencia, ellos sostenían que había otro lado de Pablo; sus motivos verdaderos estaban fuera de los que ellos podían ver, escuchar, o leer. Pablo estaba sorprendido por estas acusaciones porque no tenían base, y su conciencia era limpia. Él había caminado entre ellos y "en el mundo" con integridad17 y había sido abierto. La palabra "sinceridad" (eilikrineia, versículo 12) significa pureza de motivo (compare 2 Corintios 2:17). Además, la conducta de Pablo no estaba basada en la sabiduría del mundo (o "carnal" sarkikos), sino en la gracia de Dios. Sus epístolas tienen la misma integridad. Pablo escribió con sinceridad. No había mensajes secretos ni significados escondidos detrás de sus palabras.
Los líderes espirituales pueden aprender mucho del ejemplo de Pablo. Los conflictos y crítica vendrán; son inevitables. Sin embargo, no hay una anécdota mejor para la crítica injusta que una conciencia pura delante de Dios.
James D. Hernando, Ph.D., es profesor del Nuevo Testamento en Assemblies of God Theological Seminary, Springfield, Missouri.
Notas
Pablo no solamente había fundado la iglesia, pero también la había visitado por lo menos dos veces más durante su segundo y tercer viajes misioneros (Hechos 16:12; 20:1-6).
Pablo expresó su gratitud por su "participación" en el evangelio desde el primer día hasta hoy (Filipenses 1:5). La palabra griega koinonia , a veces traducida "compañerismo," significa una participación mutua o compartiendo algo (suplido por el contexto). Como el propósito literario de Pablo era agradecerles por la ofrenda que acaba de recibir (Filipenses 4:10), que era consistente con su apoyo continuo (Filipenses 4:15,16), la palabra koinonia en Filipenses 1:5 probablemente se refiere a su apoyo financiero del ministerio de Pablo. Note también que los verbos traducidos "participar" en Filipenses 4:14,15 ( sugkoinonesantes y ekoinonesen ) son de la misma palabra ( koinoneo ).
Las citas bíblicas son de la Versión Reina Valera de 1960
"Algunos" en el versículo 15 solamente se puede entender como una parte de los "hermanos" en el versículo 14, que probablemente explica por qué Pablo dijo, "Y la mayoría de los hermanos" y no "todos."
Vea Mateo 26:57-63; 27:11-14; Marcos 15:1-5; Lucas 23:1-9; Juan 18:29-38. Estos pasajes nos recuerdan de Isaías 53:7, "Angustiado él, y afligido, no abrió su boca; como cordero fue llevado al matadero; y como oveja delante de sus trasquiladores, enmudeció, y no abrió su boca." La iglesia apostólica creía que este silencio era la evidencia el compromiso y sumisión de Cristo a la voluntad del Padre. Vea la interpretación de Felipe de Isaías 53:7 en Hechos 8:32.
Por un buen tiempo, Pablo había estado involucrado en recoger una ofrenda para los santos de Jerusalén que estaban sufriendo una gran hambre (vea Hechos 11:28,29). Preocupación por los pobres era una prioridad para Pablo, desde el tiempo que su apostolado fue afirmado por los líderes de Jerusalén (Gálatas 2:9,10). Cuando él escribió a los romanos (57,58 d.C.), una ofrenda había sido mandada "para los pobres que hay entre los santos que están en Jerusalén" (Romanos 15:26). Las iglesias de Macedonia y Acaya ya habían contribuido. Cuando 1 Corintios fue escrito (55 d.C.) la colección estaba progresando y Pablo le dijo a la iglesia que deben seguir el ejemplo de las iglesias de Galacia al recoger una ofrenda (1 Corintios 16:1,2). Una lectura cuidadosa de 2 Corintios 8:16 a 9:5 revela que Pablo enfrentó el peligro de las malas acusaciones de su integridad. Este pasaje muestra como Pablo aseguró la integridad de la ofrenda.
Los antagonistas corintios de Pablo ofrecieron numerosas críticas para socavar su posición como apóstol. Para un resumen comprensivo de lo que estaban diciendo de Pablo y como Pablo los veía, vea "2 Corinthians" en The Full Life New Testament Commentary por James D. Hernando (Grand Rapids: Zondervan Publishing House, 1998).
Esta era una crítica común de los oponentes de Pablo en Corinto. Vea también 1 Corintios 1:17; 2:1,4,13.
Son dirigido aparentemente por un líder ( ho erchomenos - "alguno" que "viene" predicando a "otro Jesús" allon I'soun - diferente al que predicaba Pablo). Sus predicaciones eran igual que ofrecer a los corintios "otro espíritu" y "otro evangelio" diferente a los que habían recibido. Recuerde, para Pablo, solamente había un solo Jesús, un Espíritu, y un evangelio.
El verbo traducido "tolerar" ( anechomai ) está usado cuatro veces en este capítulo (2 Corintios 11:1,4,19,20). Las últimas tres veces revelan la impaciencia de Pablo con los corintios y su disposición de soportar el error y maltratamiento por sus oponentes.
Pablo describió a sus oponentes como "carnales," o "mundanos." Esto se ve en la manera en que él se aleja de la conducta hecha "según la carne" (2 Corintios 1:17; 5:17; 10:2), condenando a sus oponentes por gloriarse según la carne (2 Corintios 11:18), y como él ilustra sarcásticamente esta carnalidad con sus propias razones para gloriarse (2 Corintios 11:18 a 12:11).
Esto explica la afirmación frecuente de Pablo de este hecho (2 Corintios 10:10; 11:6; compare 1 Corintios 1:17; 2:1,4,13), y su sugerencia que la integridad personal (2 Corintios 10:11) y el conocimiento de la verdad (2 Corintios 11:6) son más importantes que la habilidad oratoria.
Pablo refutó esta acusación afirmando que su actitud entre ellos está modelada según la humildad y amabilidad de Cristo. En lugar de negar su debilidad, Pablo la afirma y se gloria en ella como la manera de asegurar el poder de Dios en su vida (2 Corintios 11:30; 12:9,10; 13:3,4,9).
Los oponentes de Pablo eran orgullosos y arrogantes y declararon su auto-importancia. Les gustaba recomendarse a sí mismos (2 Corintios 3:1; 10:12; 12:11) y gloriarse. Esto es claro de las numerosas veces que Pablo usó la palabra "gloriarse" (26 veces en griego -- kauchomai ). Frecuentemente, su tono sarcástico indicaba que él se estaba comparando a sus oponentes y el orgullo descaminado de ellos (2 Corintios 10:8,15; 11:6,10,12,16-18,30; 12:1,5,6,9).
Sabemos poco o nada acerca del riesgo de muerte de Pablo (1:8-10). Tenía que haber acontecido durante uno de sus dos visitas a Efeso, en Asia (Hechos 18:19-21; 19:1-20), pero no tenemos más información.
Pablo quería que los corintios supieran que solamente las pruebas más severas le habrían impedido de visitar como había planeado. La carga de la tribulación era tanto que su habilidad de superarla era más allá de sus fuerzas aun hasta el punto de perder "la esperanza de conservar la vida" (2 Corintios 1:8). Ciertamente, él sentía como si una "sentencia de muerte" ya había sido anunciado sobre él y él esperaba morir (versículo 9).
Las palabras exactas del texto griego están en duda. El texto griego dice haplot'ti ("sinceridad" o "devoción sincera"), significando la integridad de la conducta de Pablo. La Nueva Versión Internacional, sin embargo, dice "santidad" (prefiriendo la traducción de haplot'ti , "santidad"). En ambos casos, el punto es el mismo; la conducta de Pablo ante los corintios no puede ser atacada.