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Tentación antigua, tecnología nueva:

La pornografía y el internet en el mundo de hoy

Por Patrick J. Carnes

La red de información de hoy, el internet, ha llegado a ser tanto una bendición como una maldición.   La tecnología de alta velocidad obliga a los asesores a mantenerse al paso de la multitud de problemas creados por la proliferación y disponibilidad de la pornografía.   El internet no es el problema; es la soledad y aislamiento del usuario que puede engendrar la conducta problemática que dirige a la adicción sexual.   Nadie es exento, y el problema está creciendo.

LOS ANTECEDENTES

En 2002, las páginas web relacionadas con el sexo llegaron a ser el sector económico número 1 del internet, con ventas que sobrepasaron la venta de software y computadoras.   La pornografía también ha llegado a ser un problema en el lugar de trabajo.   Setenta por ciento del tráfico de pornografía en el internet sucede entre las 9 a.m. y las 5 p.m.   Setenta y dos por ciento de las compañías que han enfrentado el abuso del internet informaron que 69 por ciento de estos casos estaban relacionados con la pornografía.   Los productores principales de software calculan que tanto como $83 billones por año se pierden en productividad en las compañías americanas.1   Investigadores serios2 mostraron en cantidades grandes que uno de cada seis empleados ahora tiene problemas con la conducta sexual en línea.  

Los investigadores han notado problemas con la conducta compulsiva y adictiva en línea, especialmente en las áreas del juego y sexualidad.3   Otros han notado conducta como el comercio, juego, y uso compulsivo de la computadora.4  Además de las investigaciones originales de Cooper, las personas que trabajan con la conducta sexual compulsiva documentaron conducta sexual problemática en línea en donde las actividades cibersexuales estaban afectando la habilidad diaria de las personas de funcionar.5  

DEFINICIÓN DE LA ADICCIÓN SEXUAL

¿Qué es un adicto al sexo?   Durante las últimas 2 ó 3 décadas, se han llevado a cabo una serie de estudios que ha creado un perfil de la adicción sexual.   De acuerdo con las normas que se usa para evaluar el juego patológico, el alcoholismo, y el abuso de drogas, ha surgido el criterio siguiente para diagnosticar la adicción sexual:

  1. El fallo repetitivo de resistir los impulsos de participar en conducta sexual específica;
  2. El acto de participar frecuentemente en conductas sexuales en una medida mayor, o sobre un periodo más largo, que sus intenciones;
  3. El deseo persistente o esfuerzos infructuosos de parar, reducir, o controlar la conducta sexual;
  4. El pasar cantidades excesivas de tiempo en obtener el sexo, en ser sexual, o en recuperarse de las experiencias sexuales;
  5. La preocupación con la conducta sexual o las actividades preparatorias;
  6. La participación frecuente en la conducta cuando se espera que está cumpliendo obligaciones profesionales, académicas, domésticas, o sociales;
  7. La continuación de la conducta a pesar del conocimiento que tiene un problema social, financiero, psicológico, o físico persistente o frecuente que está causado o agravado por la conducta;
  8. La necesidad de aumentar la intensidad, frecuencia, número, o nivel de riesgo de la conducta para lograr el efecto deseado; o un efecto reducido al continuar la conducta en el mismo nivel de intensidad, frecuencia, número, o riesgo;
  9. El acto de dejar o limitar las actividades sociales, profesionales, o recreativas debido a la conducta;
  10. Experimentar angustia, ansiedad, inquietud, o irritabilidad si no puede participar en la conducta.  

Los pacientes informan consistentemente que experimentan una intensificación rápida en tanto a la cantidad de y la diversidad de la conducta sexual.   Las personas que tienen problemas mayores frecuentemente encuentran que los problemas empiezan casi inmediatamente.   Considere al pastor que empezó a ver pornografía el 4 de julio.   Cinco semanas después lo descubrieron y él ya había robado $8.000 de la iglesia para pagar sus actividades por internet.   Ese patrón, aunque no es el caso todo el tiempo, es suficientemente común como para ser notado por los asesores.   Los factores que contribuyen a la intensificación incluyen la apariencia de ser anonimato y la facilidad del acceso.   También rápidamente un patrón de negación surge en donde la persona piensa que la conducta no tiene consecuencias aunque hay claras consecuencias inevitables (como el descubrimiento de fondos robados).

Los pacientes que ya luchaban con la sexualidad compulsiva encontraron que el internet era un catalizador significante que intensificaba su conducta sexual.   El internet no solamente intensificó el erotismo que era un problema, pero también añadió recursos nuevos.   Por ejemplo, si la prostitución compulsiva era el problema, se intensificó como resultado de la actividad por internet.   Algunos pacientes informan que no tenían ninguna historia de conducta sexual compulsiva antes de descubrir el internet.   Cuando su conducta sexual se intensificó en línea, empezaron conductas fuera del internet que llegaron a ser compulsivas también.

Cuando los líderes de la iglesia enfrentan conducta sexual problemática y esa conducta sigue las normas de una enfermedad adictiva/compulsiva, necesitan entender este trastorno para poder tomar decisiones apropiadas y para evaluar soluciones clínicas.  

Durante las últimas 3 décadas, los profesionales han reconocido que algunas personas usan el sexo para manejar sus angustias internas.   Estas personas son similares a las personas que juegan, comen, o toman el alcohol compulsivamente que no tienen la habilidad de controlar sus impulsos, y que experimentan resultados destructivos.

Dependiendo de la formación profesional, las palabras adicción y compulsión se han usado para describir este trastorno.   En mi campo de medicina de adicción, una señal de adicción es el uso compulsivo.   Otros profesionales de vez en cuando distinguen entre la adicción y la compulsión.   Algunos usan las palabras intercambiadamente.   Hay, sin embargo, cada vez más un entendimiento común del problema y cómo ocurre.   Hay grandes avances en el tratamiento.   El progreso en la neuroquímica quizás pronto redefinirá nuestra terminología cuando entendemos más claramente la biología del trastorno.6

Encontramos que pastores de todas las denominaciones son más vulnerables debido a muchos factores.

  • Los pastores tienen posiciones de poder.   Las personas los respetan.   Los miembros los buscan para pedir consejos.   Se considera que tienen una moralidad más alta y, entonces, son líderes espirituales y morales.
  • Los pastores tienen mucho estrés en su vida.   Se espera que vivan según las normas más altas; entonces, el factor de la vergüenza se exagera mucho cuando su conducta se percibe como algo menos que perfecta.
  • Los pastores frecuentemente faltan los recursos y maneras de comunicar sus propias dificultades.   De la misma manera que cada asesor recibe supervisión en grupo, cada pastor necesita de un círculo de personas con quien puede comunicar sus luchas personales.

El problema esencial que los líderes de la iglesia tienen es identificar la compulsión sexual.   Típicamente, los pastores que tienen problemas con su conducta sexual no son sinceros con las personas de autoridad en su vida acerca de su conducta.   Tampoco es probable que revelen que su conducta sexual es parte de un patrón constante y destructivo.   Este trastorno causa que el pastor esconda de los demás la gravedad de su problema, que se engañe a sí mismo acerca de su habilidad de controlar su conducta, y que minimice el impacto que tiene en los demás.   El hecho de que los pastores han de ser modelos de la conducta moral empeora el problema porque su posición profesional añade a su vergüenza y temor.  

The Nacional Campaign to Stop Pornography 2005 (La campaña nacional de eliminar la pornografía 2005), ofrece un ejemplo excelente de qué tan atrapado un pastor puede sentir debido a la alta moralidad que los laicos esperan de él y la alta moralidad que él espera de sí mismo.   "Si hubiera a un pastor que confesaba a su congregación que luchaba con un trastorno del comer y que era adicto al pollo frito, probablemente la gente reaccionaría con compasión o con una risa.   Pero si el pastor confiesa que ha usado pornografía, es muy probable que el pastor esté [censurado o disciplinado].   Las consecuencias del fracaso moral son profundamente personales y profesionales.   En lugar de buscar ayuda para su tentación, es posible que los pastores intenten seguir como son, en secreto."

Considere los ejemplos siguientes que muestran la diversidad y complejidad de la adicción sexual entre los pastores:

  • Un pastor tenía un hábito de prostitución que le costaba $1.000 semanales.   Después de acabar con toda la herencia de su familia, empezaba a robar dinero de las colecciones de la parroquia y emitir cheques a empleados que no existían.   Él afirmaba que tenía un ministerio con las prostitutas que visitaba.   También él pensaba que no había violado su voto de celibato porque era un virgen emocional sin ningún enredo relacional.
  • Una mujer era la directora de una escuela parroquial.   Estaba participando en relaciones sexuales con un hombre casado cuyo hijo asistía a la escuela.   Al mismo tiempo, ella participaba en relaciones sexuales con el pastor de la parroquia.   También, tenían una intensa relación sexual con una mujer en su orden.   Su solución era irse de misionera, pero el mismo patrón surgió en el extranjero.   Ella llamó a su supervisor desde un hospital después de cortar la figura de la cruz en sus piernas como una manera de parar su conducta.
  • Un monje joven tenía acceso al internet en una parte aislado de la biblioteca del monasterio.   Por curiosidad empezó a explorar páginas con contenido sexual.   Pronto era adicto a la pornografía, las salas de charla, y el sexo por teléfono.   Estaba incapaz de cumplir sus responsabilidades y empezó a tomar mucho.   Cuando su supervisor finalmente habló con él acerca de su problema con el alcohol, el monje confesó el problema verdadero.
  • Un sacerdote que enseñaba en una universidad, a través del tiempo, llegó a involucrarse sexualmente con sus estudiantes.   También participaba en el sexo anónimo de alto riesgo con hombres en los parques y cuartos de baño.   Al mismo tiempo, desarrolló un problema significante y compulsivo de comer demasiado.   Pronto pesaba más de 330 libras con un cuerpo de 6 pies de altura.   Su vida se deshizo cuando fue detenido en un parque por un policía.

Aunque estos ejemplos representan conductas diversas, el tema común es la conducta compulsiva.   Los líderes de la iglesia necesitan entender que hay un perfil común.

La revista Christianity Today realizó una encuesta de pastores y laicos sobre la pornografía de internet.7   Aun los porcentajes bajos de esta encuesta de personas que han visitado páginas de pornografía en el internet muestran patrones similares de la demográfica general de los Estados Unidos:

  • 33 por ciento de pastores y 36 por ciento de laicos dicen que han visitado páginas web con contenido sexual.
  • De los que han visitado páginas web con contenido sexual, 53 por ciento de pastores dicen que lo han hecho en el último año, comparado con 44 por ciento de laicos.
  • Respondiendo a la pregunta que si sus cónyuges sabían de su uso de pornografía en el internet, 50 por ciento de laicos dijeron que sus cónyuges sabían de su uso de pornografía en el internet.   Solamente 28 por ciento de pastores respondieron que sus cónyuges sabían, y 30 por ciento afirmaban que no hablaban con nadie acerca de su conducta.
  • Dos tercios de las personas que dicen que han visitado páginas web con contenido sexual dicen que han orado acerca de esta área de su vida (69 por ciento de pastores y 60 por ciento de laicos).   Pocos han buscado ayuda profesional (4 por ciento de pastores y 7 por ciento de laicos) y pocos han confesado a alguien.

ESTADÍSTICAS

  • En la sociedad estadounidense, frecuentemente se representa el sexo en los medio de comunicación como una panacea para cualquier cosa y para todo.  
  • El número de usuarios del internet en los Estados Unidos actualmente es 158.3 millones.   Las personas tienen un promedio de seis visitas por semana, visitan un promedio de seis sitios, y pasan un promedio de 3 horas y 22 minutos por semana en el internet.8
  • Se calcula que el número de usuarios del internet alrededor del mundo es más que 420 millones.   Se pronostica que el número de usuarios será más de un billón para el año 2006.9
  • El número de usuarios del internet dobla cada 100 días.10
  • La cantidad de información y oportunidades en el internet está explotando.   En enero de 2000, había más de 1 billón de páginas únicas disponibles.11   En marzo de 2001, las páginas web habían aumentado a 1.346.966.000.12
  • La edad promedia para el primer contacto con la pornografía por internet es aproximadamente 11 años.   El consumidor más grande de pornografía en el internet es el grupo de jóvenes de 12 a 17 años de edad.   La edad promedia de buscar ayuda es de 30 a 35 años de edad.   Ochenta por ciento de los adictos al sexo que están casados pensaban que el matrimonio era la respuesta para su adicción.   The Nacional Council on Sexual Addiction Compulsivity (El concilio nacional sobre la adicción sexual compulsiva) calcula que seis a ocho por ciento de los estadounidenses son adictos al sexo, o 16 a 21.5 millones de personas.13
  • Uno de cada cuatro usuarios regulares del internet, o 21 millones de estadounidenses, visitan una de las más de 60,000 páginas sexuales en el internet por lo menos una vez al mes.14
  • Se calcula que de 15 a 43 por ciento de los usuarios del internet han participado en alguna forma en una búsqueda sexual por internet.
  • Veinte por ciento de jóvenes que usan el internet regularmente fueron expuestos a solicitaciones o propuestas sexuales no deseadas, y 25 por ciento se encontraron con pornografía no deseada en el último año.16
  • En 2002, la aduana de los Estados Unidos calculó que 100.000 páginas web vendían pornografía de niños.17
  • Muchos expertos dicen que la escotofilia (ver estímulos sexuales) es la actividad sexual número 1 en los Estados Unidos.
  • Setenta y un por ciento de las personas que participan en actos sexuales problemáticos también usan el internet como uno de sus medios.
  • Setenta por ciento del tráfico de pornografía por internet sucede entre las 9 de la mañana y las 5 de la tarde.18  Dos de cada tres compañías han tenido que disciplinar a sus empleados por su abuso del internet en el trabajo, y la pornografía era el abuso número 1 ó 41 por ciento de los casos.19  En un mes, los empleados en IBM, Apple, y AT&T pasaron lo que es equivalente a 1.631 días de trabajo —13.048 horas— en la página web de la revista Penthouse.20
  • La sexualidad es un negocio grande.   Hasta la fecha, la sexualidad ha sido un de los mercados más lucrativos del internet con un cálculo aproximado de $2.5 billones en ventas y una tasa de crecimiento de 20 por ciento cada año.   Los ingresos de pornografía en los Estados Unidos sobrepasan los ingresos combinados de ABC, CBS, y NBC ($6.2 billones).   La pornografía de niños genera $3 billones anualmente.21
  • En 1998, Google tenía una lista de más de 70.000 páginas web que contenían la palabra sex (sexo).   Este año una búsqueda de la palabra resultó en más de 23.400.000 —un aumento de más de 3.000 por ciento en 5 años.   El sexo es uno de los temas más buscados en línea.22   Una búsqueda en Google el 17 de abril de 2005 resultó en más de 77.100.000 páginas con la palabra sex (sexo).  

El debate sobre la regulación del internet está más allá del ámbito de este artículo.   Desde una perspectiva de adicción, nunca ha funcionado restringir el suministro ni la libertad de las personas.   Las lecciones del experimento de Prohibición del alcohol todavía no se han incorporado en la política nacional de drogas.   El juego y el sexo, sin embargo, quizás sean similares.   Claramente, el cibersexo genera e intensifica las reacciones al estímulo sexual.  

CARACTERÍSTICAS

Lo esencial del proceso de tratamiento se entiende mejor al examinar las características de las personas afectadas por la conducta sexual compulsiva.   El perfil nuevo ayudará a los líderes de la iglesia a entender los requisitos del tratamiento.   Todos los datos enumerados de las características específicas vienen de un estudio de más de 1.000 adictos al sexo publicado en 1991. 23   Las características graves son:

La desconfianza de autoridad.   La mayoría de los pacientes vienen de familias disfuncionales que tienen problemas graves con trastornos adictivos.   Solamente 13 por ciento de las familias de origen no tiene ninguna adicción.   Los niños que crecen en estas familias están afectados severamente por los trastornos adictivos de sus padres.   Aun más importante, 77 por ciento de estas familias son extremamente rígidas y controlantes.   Los niños de este tipo de familia no desarrollan habilidades normales de auto limitación y responsabilidad.   Aprenden en la niñez que la conformidad con las autoridades significa esencialmente una pérdida de sí mismo.    Como adultos se sienten cómodos escondiendo cosas de las personas en autoridad y se resisten a rendir cuentas.

La privación de intimidad.   Más de 87 por ciento de los pacientes vienen de familias desconectadas —un ambiente familiar en donde los miembros de la familia están despreocupados, no involucrados, o ausentes emocionalmente.   Todas las conductas compulsivas y adictivas son señales de significantes problemas de intimidad y la inhabilidad de uno de satisfacer sus necesidades en maneras saludables.

Trastorno de estrés postraumático.   Común para todos los comportamientos adictivos/compulsivos es una historia de trauma y abuso.   Los pacientes sexualmente compulsivos tienen una historia de abuso sexual (81 por ciento), abuso físico (72 por ciento), y abuso emocional (97 por ciento).   Las adicciones y compulsiones se convierten en maneras de manejar el trastorno de estrés y pueden incluir la repetición compulsiva del trauma.  

Erotización extrema.   Un efecto de las familias abusivas y el abuso sexual de niños es que, como adultos, los supervivientes relacionan el sexo con todas sus interacciones.   Frecuentemente sienten que la mayoría de las personas no tienen los mismos filtros relacionales que ellos tienen, y esto añade a su vergüenza.   

Autoestima basada en la vergüenza.   La vergüenza viene de la inhabilidad de lograr una autoestima positiva y una creencia profunda de su falta de valor.   La constante inhabilidad de parar la conducta no deseada afirma la creencia que la persona es fundamentalmente defectuosa y que es imposible amarla.

Compartimentación.   Un mecanismo de supervivencia de los niños abusados es la compartimentación para evitar la realidad.   Para un adulto, esto significa dividir la vida en compartimentos.   Esto explica por qué una persona sigue con la conducta defectuosa como que si nadie se diera cuenta, y por qué la persona puede mentir sin angustia.   Cuando Robert Louis Stevenson describió el alcoholismo con la historia metafórica de Jekyll y Hyde, él se refirió a este tipo de fragmentación interna.      

Ciclos compulsivos.   La mayoría de los adictos (72 por ciento) se hartan y después se sienten desesperados de la misma manera que un bulímico se harta y purga.   Muchos pastores predican en contra de la promiscuidad o algún otro comportamiento sexual y después son descubiertos o detenidos por practicar ese comportamiento.   En sus declaraciones públicas, estaban purgando mientras que en privado claramente estaban hartándose.   Estos ciclos añaden tanto a la vergüenza como a la compartimentación.

Conducta autodestructiva.   Muchos informan que han participado en conductas de alto riesgo que resultaron en consecuencias severas.   Frecuentemente los niños que están abusados sexualmente integran el temor en sus patrones de excitación sexual.   Para los adultos, esto significa que el sexo tiene que tener un componente de miedo, que resulta en la búsqueda del sexo arriesgado.   Frecuentemente, estos pacientes sabían que había una probabilidad de 100 por ciento que su conducta sería desastrosa y de todos modos lo hicieron.  

Otras adicciones.   Rara vez estos pacientes tienen un solo problema sexual.   La mayoría (83 por ciento) tiene otros trastornos adictivos/compulsivos también.   Por ejemplo, 41 por ciento tiene problemas con el alcohol o drogas, y 38 por ciento tiene un trastorno del comer. Otros asuntos involucran el juego, problemas financieras, y la nicotina.   Normalmente la conducta sexual compulsiva es parte de una combinación compleja de conductas para manejar la angustia interna.   A veces las adicciones están relacionadas.   Por ejemplo, están surgiendo estudios que muestran una conexión cercana entre el uso de la cocaína y los trastornos sexuales.   Muchos pacientes nunca usarían la cocaína sin el sexo y viceversa.   Muchos reportes también documentan un intercambio - reemplazar una conducta adictiva/compulsiva con otra.

Trastornos mentales concomitantes.   Asuntos de doble diagnóstico son comunes con estos pacientes.   Los trastornos adictivos y compulsivos frecuentemente vienen acompañados de depresión aguda que constantemente se intensifica con la inhabilidad de controlar la conducta sexual.   Otros asuntos incluyen la bipolaridad, el narcisismo, y la sociopatía que complican aun más el plan de tratamiento.

El desafío del tratamiento es proveer un ambiente terapéutico que gana la confianza del paciente pero que también requiere que el paciente rinda cuentas.   Además, es necesario contenerlo suficientemente para parar la conducta autodestructiva.   Una vez que eso se establezca, es posible enfrentar los asuntos principales del control de la familia, la disfunción, y el abuso.   Herramientas para manejar el estrés, la reducción de vergüenza, y la prevención de sufrir una recaída son muy importantes.   Información sobre el sexo y las adicciones sexuales, junto con intervenciones de la conducta cognitiva, desbaratan las distorsiones cognitivas y las creencias disfuncionales.   También es necesario enfrentar las otras adiciones y asuntos de salud mental como parte del plan de tratamiento.

Los pastores necesitan reconocer que hay un problema entre las personas que sirven, y también un problema entre ellos mismos.   Al estar abierto a la enfermedad y el proceso de recuperación de las adicciones sexuales, hay una oportunidad para que los pastores ayuden tanto a sus congregaciones como a sí mismos al contribuir a la salud sexual.

—Patrick J. Carnes, Ph.D., C.A.S., es director clínico de Sexual Disorder Services en The Meadows, una instalación privada de tratamiento y recuperación para adicciones/trastornos múltiples que es reconocida internacionalmente, y se encuentra en Wickenburg, Arizona.

 

 

notAs

1.   R. Greenspan, "Internet Abuse Drains Time and Money," Websense Inc. Internet Misuse in the New (2002).

2.   Al Cooper, ed., Cybersex: The Dark Side of the Force. (New York: Brunner-Routledge, 2000).

3.   S.A. King, "Internet Gambling and Pornography: Illustrative Examples of the Psychological Consequences of Communication Anarchy," CyberPsychology and Behavior, vol. 2, no. 3, (1999): 175-194.

4.   H. Shaffer, "The Epistemology of 'Addictive Disease': The Lincoln-Douglas Debate," Journal of Substance Abuse Treatment, vol. 4, (1987): 103-112.   También, Kimberly Young, y otros, "Online Infidelity: A New Dimension in Couple Relationships With Implications for Evaluation and Treatment," Sexual Addiction and Compulsivity: Journal of Treatment and Prevention, vol. 7, (2000): 59-74.

5.   J. Schneider, "Effects of Cybersex Addiction on the Family: Results of a Survey," Sexual Addiction and Compulsivity: Journal of Treatment and Prevention, vol. 7, (2000): 31-58.   También, M. Schwartz, y S. Southern, "Compulsive Cybersex: The New Tea Room," Sexual Addiction and Compulsivity: Journal of Treatment and Prevention, vol. 7, (2000): 127-144.   También, Patrick Carnes, D.L. Delmonico, y E.J. Griffin, In the Shadows of the Net: Breaking Free of Compulsive Online Sexual Behavior (Center City, Minn.: Hazelden, 2001).

6.   Patrick Carnes, "Addiction or Compulsion: Politics or Illness?" Sexual Addiction and Compulsivity: Journal of Treatment and Prevention, vol. 3, no. 2, (1996).

7. Christine J. Gardner, “Tangled in the Worst of the Web,” Christianity Today, vol. 45, no. 4, 5 March 2001, 42.

8. Nielsen Netratings, 2001.

9. CBC News: The Passionate Eye — “o.com, Cybersex Addiction” aired: Monday, February 7, 2005, at 9 p.m. on cbc-tv, .

10. Jon Swartz, “Internet Use Is Doubling Every 100 Days: Digital Industries a Driving Economic Force,” San Francisco Chronicle, 16 April 1998.

11.   "Web Surpasses One Billion Documents," Inktomi press release, January 18, 2000.   La página web original http://www.inkdomi.com/new/press/billion.html ya no está disponible.   Inktomi (un proveedor de búsquedas por internet) llegó a formar parte de Yahoo el 19 de marzo, 2003.

12. http://www.google.com, 2001.

13. http://Estherministries.org/ishe.htm, 2002; Internet Pornography Statistics, 2004; cbc News: The Passionate Eye — “o.com, Cybersex Addiction” aired: Monday, February 7, 2005, at 9 p.m. on cbc-tv.

14. Timothy Egan, “Wall Street Meets Pornography,” New York Times, 23 October 2000.

15. A. Cooper, D. Delmonico, and R. Burg, “Cybersex Users, Abusers, and Compulsives: New Findings and Implications,” Sexual Addiction and Compulsivity: Journal of Treatment and Prevention, vol.7, no. 1–2 (1999) 5–30. Also, Timothy Egan, “Wall Street Meets Pornography,” New York Times, 23 October 2000. Also, P. Goodson, D. McCormick, and A. Evans, “Searching for Sexually Explicit Materials on the Internet: An Exploratory Study of College Student’s Behavior and Attitudes and Emotional Arousal,” Archives of Sexual Behavior, vol. 30, no. 2, (American Psychological Association, April 2001) 101–108.

16.   David Finkelhor, Kimberly Mitchell, y Janis Wolak, "Online Victimization: A Report on the Nation's Youth," (National Center for Missing and Exploited Children, June 2000).   http://www.unh.edu/ccrc/Youth_Internet_info_page.html .   Más información sobre las publicaciones y actividades del Centro de investigaciones de crímenes contra niños (Crimes against Children Research Center) está disponible del administrador del programa en: University of New Hampshire, 126 Horton Hall Durham, New Hampshire 03824, o llame al: 1-603-862-1888, o visite: http://www.unh.edu(ccrc/index.html .

17. Toronto Globe and Mail, 25 September 2003.

18. SexTracker.

19. Saratoga Institute, 1999. http://www.pwcservices.com.

20. cbc News: The Passionate Eye — “o.com, Cybersex Addiction” aired: Monday, February 7, 2005, at 9 p.m. on cbc-tv.

21. Internet Filter Review, 2004.

22.   Alexa Research, 2001.   Este nombre de dominio se expiró el 6 de abril de 2005 y la renovación o supresión está en trámite, sin embargo una búsqueda en Google revela muchos recursos con esta información.   También, Alvin Cooper y otros, "Sexuality on the Internet: From Sexual Exploration to Pathological Expression," Professional Psychology: Research and Practice, vol. 30, no. 2 (American Psychological Association, April 1999).   También, A. Foley, "Beyond Critical Consumption: Analyzing a Website Using Mode of Address, Discourse Analysis, and Symptomatic Reading."   Un documento presentado en la Conferencia internacional de la Association for Educational Communications and Technology en Denver, Colorado (Octubre 2000).  

23. Patrick Carnes, Don’t Call It Love: Recovery From Sexual Addiction (Minnesota: Gentle Press, 1997).

RECURSOS ADICIONALES

1. Patrick Carnes, “The Anatomy of Arousal: Three Internet Portals,” Sexual and Relationship Therapy, vol. 18, no. 3, (New York: Brunner-Routledge, August 2003).

2. Patrick Carnes, “The Making of a Sex Addict” (2005). (Adapted from “The Obsessive Shadow,” 1998).

3. P. Shizgal, and A. Arvanitogiannis, “Gambling on Dopamine,” Science, vol. 2, 299.