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¿Por qué no soy suficiente?

El descubrimiento horrible de la esposa de un pastor adicto al sexo

Por Marnie C. Ferree

La mujer atractiva sonrió nerviosamente a las demás que estaban sentadas en su mesa.   Saludó en voz baja e inició conversaciones triviales.   Sus pantalones y suéter cuidadosamente escogidos eran perfectos para el ambiente —no demasiado elegantes ni demasiado informales— pero exactamente en medio, porque había aprendido que esa manera era la más segura.   Solamente sus ojos aterrorizados revelaron su incomodidad mientras revolotearon en cada dirección, pero cuidadosamente evitando el cuaderno Sanidad para Esposos que estaba colocado en su lugar en la mesa.   Mi corazón dolía al verla.  

Al ver a esta esposa de pastor, se me hizo fácil imaginarme a otra esposa que casi no conozco, pero con quién yo tengo una relación más íntima que con cualquier otra mujer que jamás había vivido --mi madre.   La recuerdo solamente por las fotos amarillas y las historias que me contaron de ella.   No puedo recordar su toque, su olor, ni su risa, pero conozco muy bien su dolor.   Yo había visto su reflexión en los ojos e historias de muchas mujeres como la que ahora estuvo sentada enfrente de mí.   Es el dolor de las mujeres con corazones afligidos y vidas destruidas que están casadas con pastores sorprendidos en el pecado sexual.

Como la mayoría de los pastores, mi padre era un hombre con muchos talentos.   Un orador elocuente con un corazón de siervo, él fue profundamente amado por la iglesia que pastoreaba.   Guío a muchas personas a Cristo.   Mi padre enseñaba la Biblia con un corazón sincero e intentaba desesperadamente a vivir en obediencia a Dios.   Amaba su trabajo, a los miembros de su iglesia, y a su familia.   Su llamado era seguro, y sus esfuerzos estaban bendecidos.   Era exitoso y extensamente admirado.   Él también era el hombre más atormentado que yo jamás había conocido.   Por años solamente su esposa sabía de su lucha secreta con el pecado sexual.   Un domingo por la mañana cuando yo tenía 3 años, mi madre murió mientras que mi padre predicaba en la iglesia.   Ella estuvo agradecida, me imagino, por la libertad que la muerte la dio del dolor que consumía su vida --un dolor no solamente causado por su cáncer físico pero también por la aflicción más profunda de la enfermedad espiritual que había invadido su hogar.

Hace cincuenta años cuando mi madre murió, no se reconocía ni se entendía la adicción sexual.   No había recursos para tratar con la participación del pastor en la pornografía y adicción sexual.   Tampoco se trataba con el dolor de la esposa del pastor afectada por esa lucha, ella simplemente tenía que soportarlo.   Mientras veo las caras de las mujeres reunidas para el taller de Sanidad para Esposas --uno de una serie de talleres clínicos basados en la fe que se tratan de la adicción sexual y la co-adicción-- estoy agradecida por la oportunidad de proveer esperanza y sanidad para su dolor.   Quisiera que mi madre hubiera entendido los principios siguientes.

LAS CUATRO VERDADES ACERCA DE LA ADICCIÓN SEXUAL

Secreto

La adicción sexual es un pecado secreto que es cuidadosamente guardado por los pastores adictos.   Muchos miembros de la iglesia, frecuentemente inconscientemente, idolatran a su pastor y suponen que él está exento de la tentación sexual.   Los miembros esperan que su pastor sea un hombre de integridad sexual - y lo debe ser.   Ellos piensan, seguramente los cristianos sinceros, especialmente los pastores, no luchan con asuntos sexuales.   Esta suposición es especialmente fuerte para una esposa de pastor.   Para ella, el asunto es tanto personal como teológico.   Ella escuchó el voto de su esposo de ser fiel el día que se casaron, y ella nunca se imaginó que él no lo cumpliría.   Ella creía que él nunca pondría en peligro todo por el que había trabajado.   Desafortunadamente, esta suposición es extremamente simplista.   Un número asombroso de pastores están involucrados en el pecado sexual.

Según los informes de Focus on the Family [Enfoque a la Familia], por lo menos dos tercios de las llamadas a su línea de ayuda pastoral involucran algún tipo de lucha sexual.   Cincuenta y un por ciento de los pastores dicen que la pornografía por internet es su tentación más grande.   Para 37 por ciento de los pastores es una lucha actual.   Los pastores se encuentran entre el número creciente de estadounidenses que se consideran como adictos al sexo.   De hecho, la adicción sexual se ha convertido en la adicción principal entre los cristianos.   Pero es un problema secreto para los pastores que pocas veces se menciona, y mucho menos se enfrenta personalmente.   Si una esposa de pastor se siente destrozada por el descubrimiento de la adicción sexual de su esposo, debe saber que no está sola.

Pecado

Todos que participan en actividades sexuales ilícitas, incluyendo la pornografía, pecan en los ojos de Dios.   Los principios bíblicos de la pureza sexual son claros, aun cuando nuestra sociedad sexualmente saturada los ignora.   El adulterio es más que tener relaciones sexuales con alguien que no es su cónyuge.   La unión de una sola carne entre un esposo y una esposa es más exclusiva que simplemente actos físicos entre seres humanos.   La fidelidad sexual incluye la pureza del corazón, que se viola automáticamente al usar la pornografía, unirse en relaciones por internet, visitar un club de striptease, o participar en cualquier otra forma de lujuria sexual.  

La naturaleza pecaminosa de la actividad sexual ilegítima probablemente es el principio que las esposas de pastor más fácilmente aceptan.   De hecho, reconocer la naturaleza espiritual del pecado sexual solamente aumenta el dolor.   Él es pastor, ¿cómo podría haber hecho eso?

Enfermedad

Si la mala conducta sexual claramente es un pecado, ¿por qué debemos también llamarla una enfermedad?   Esta pregunta es céntrica para entender la naturaleza de la adicción sexual.   También es un concepto que es especialmente difícil reconocer para las esposas de pastor.  

Como maestro, conferencista, y escritor sobre el tema de la adicción sexual, la pregunta que más frecuentemente me hacen es, "¿Es un pecado o es una enfermedad?"

Mi respuesta inmediata es "Sí."   La adicción sexual es un pecado y una enfermedad.   Sin duda, la conducta sexual compulsiva siempre empieza con la decisión de cometer un pecado sexual.   La persona toma una decisión egoísta para satisfacer la carne en lugar de someterse a los principios de Dios acerca de la santidad.   La conducta adictiva, sin embargo, es más que simplemente un pecado sexual y se diagnostica como una patología personal.

Profesionales educados que se especializan en el tratamiento de las adicciones aceptan el modelo de enfermedad.   Este paradigma considera la adicción como una conducta que sigue estas cuatro descripciones clave:

1.   Compulsiva.   El adicto sigue haciendo lo que no quiere a pesar de su mejor intento de parar.   Esto es similar a la descripción de Pablo en Romanos 7.   El carácter compulsivo es una característica clásica de la adicción.

2.   Obsesiva.   Un adicto constantemente tiene el sexo en su mente.   La actividad sexual —hacerla, esconderla, o sentir vergüenza acerca de ella - es el factor organizador de la vida del adicto.   Todo lo demás tiene menos importancia.   La adicción se convierte en el dios del adicto.  

3.   Continua.   Alguien que es adicto no aprende de sus errores.   Más bien, sigue haciendo las mismas cosas que le causa problemas a pesar de las consecuencias negativas.   Por ejemplo, los líderes de la iglesia hablan con el pastor acerca del material pornográfico del internet que encontraron en su computadora, pero el pastor no deja de ver los sitios inapropiados.   Esta conducta frecuentemente es la más desconcertante para la esposa de pastor, especialmente en las primeras etapas después de darse cuenta del problema.   En el principio ella puede racionalizar que su esposo se equivocó en un momento débil.   Cuando él repetidamente comete el mismo error, la esposa de pastor no entiende por qué no deja de hacerlo.

4.   Tolerancia.   Este concepto se acepta extensamente en el tratamiento del abuso de drogas, pero muchas personas no entienden que la conducta puede crear una tolerancia neuroquímica también.   El pastor adicto al sexo, como todos los adictos, siempre va a querer más, de la misma actividad o de actividades más intensas.   Él necesitará más y más para sentir el placer que busca.

Llamar la adicción sexual una enfermedad no libra a los pastores de su responsabilidad personal por su pecado.   Este modelo de enfermedad no se debe usar como una excusa para no culpar a los pastores.   Todavía necesitan confesar su pecado, arrepentirse, y dejar su conducta ilícita.   Ver la adicción sexual como una enfermedad, sin embargo, explica la naturaleza complicada del problema y la razón por la que los pastores no pueden parar de inmediato su conducta pecaminosa.   Como el tratamiento de cualquier otra enfermedad seria, los pastores necesitan buscar ayuda para los aspectos físicos, mentales, y emocionales de su adicción y también para sus problemas espirituales.

VergÜenza

El estigma del pecado sexual es peor que el de otros tipos de fracaso moral.   Un alcohólico tratando de recuperarse normalmente recibe una respuesta de apoyo.   Las personas respetan el hecho de que está enfrentando exitosamente su problema.   Un adicto al sexo, sin embargo, típicamente recibe desconfianza, desdén, y rechazo.   Para el pastor que lucha con la conducta sexual compulsiva, la vergüenza es especialmente intensa.   Un pastor está llamado a modelar principios más altos.   Su falta de mantener la integridad sexual tiene efectos extensos que incluyen violar la confianza de su congregación y de su esposa.   Este nivel más alto de vergüenza hace que sea aun más difícil para el pastor adicto al sexo buscar ayuda.

El entendimiento básico de la adicción sexual es un buen punto de partida, pero es poco probable que provea mucho consuelo para la esposa de un pastor adicto.   "No me enseñes acerca de este problema," lloró una esposa afligida.   "Entiendo el problema.   Lo que necesito es el consuelo que puedo sobrevivir esta pesadilla."   Su petición se repite en los llantos de cada esposa engañada.   Después de tener su vida destrozada por la mala conducta sexual de su esposo, la esposa de pastor necesita de algo que puede depender.   Necesita saber la verdad.

LAS TRES C PARA LA ESPOSA DE PASTOR

Las personas en la comunidad de recuperación y la comunidad clínica llaman a las esposas y otros familiares cercanos del adicto co-adictos.   Los co-adictos forman parte del ambiente adictivo debido a su relación con el adicto.   Empezando con el alcoholismo, los cónyuges de los adictos se reunían para ayudarse a navegar el camino difícil de tratar con un ser querido adicto.   Finalmente, estos grupos y terapeutas clínicos reconocieron tres verdades que son comunes en la experiencia de un co-adicto.   Estos principios son muy importantes para las esposas de los pastores adictos al sexo.   Cada uno viene en la forma de una declaración en la primera persona.

Causa — "Yo no lo causÉ."

Sentirse culpable es la reacción más común que la esposa experimenta después de ser destrozada por el descubrimiento de la adicción sexual de su esposo.   ¿Qué hice mal? ¿Por qué no soy suficiente para mi esposo?   ¿Es por mi peso?   ¿Es por ser gruñona o por cansancio?   ¿Qué hice, o qué no hice, para hacer que él buscara fuera de nuestro matrimonio para encontrar el sexo?

Es posible que el pastor adicto al sexo refuerce estos temores.   Frecuentemente él señala rápidamente los defectos de su esposa y a veces le echa toda la culpa por su conducta.   "Si estuvieras más interesada en el sexo, no tendría que buscarlo en otros lugares," él acusa.   Con su autoestima destrozada, la esposa es más vulnerable y puede creer esta mentira.   

Tristemente, la iglesia a veces apoya esta idea.   En una congregación, cuando se descubrió que el pastor estaba involucrado en la pornografía por internet, algunas de las hermanas en la iglesia dieron a su esposa lencería provocativa.   La implicación es: si ella fuera más sexual con el pastor, él no se desviaría.  

"Me sentí humillada y enojada," esta esposa dijo, "pero en mi corazón también estaba preocupada que quizás ellas tenían razón."

Esta esposa de pastor pudiera ser la mujer más bella y atractiva del mundo, y todavía su esposo habría caído en el pecado sexual.   Nadie es suficiente para contener la conducta de un adicto al sexo.  

Control — "No lo puedo controlar."

La segunda verdad que es importante para la esposa de un pastor adicto al sexo es el conocimiento que, "No puedo controlar la adicción de mi esposo."   Estos pensamientos probablemente van en contra de la reacción inmediata de una esposa.   Naturalmente ella intenta controlar la adicción de su esposo al castigarlo de una variedad de maneras, premiarlo en otras, obligarlo a cambiar, o hacer un sin fin de cosas para manipularlo a comportarse bien.   La verdad es, la esposa de pastor no tiene ningún poder para controlar la adicción sexual de su esposo.   De hecho, la mayoría de sus intentos solamente empeorará el asunto en lugar de mejorarlo, y atraparla aun más en su propia forma de conducta malsana.

Cura — "No lo puedo curar."

Un principio similar es la afirmación, "No lo puedo curar," que toma la impotencia un paso más.   Es más fácil confesar una falta de control que confesar la inhabilidad de resolver el problema, especialmente uno tan serio como la adicción sexual.

"Bueno, entiendo que no es mi culpa y que no lo puedo controlar, pero seguramente yo lo puedo arreglar," lloró la esposa de un pastor.   Este deseo es legítimo, pero otra vez, su enfoque normalmente está equivocado.  

Frecuentemente, la cura para la esposa es apoyar a su esposo en la decisión de ir a otra iglesia o tomar la responsabilidad de las finanzas para ayudar a aliviar su estrés.   Quizás ella le compre libros para ayudarlo o le sermonee acera de la información que contienen.   En realidad, ninguno de estos enfoques trata con los asuntos más profundos que son la base de la conducta sexual inapropiada.   Es como poner una sanita® en una herida grave.  

¿Qué, entonces, debe hacer la esposa de pastor cuando descubre que su esposo es adicto al sexo?   ¿Cuáles pasos preactivos puede tomar?   ¿Cómo responde de una manera saludable?   La respuesta está en el siguiente plan de acción.

LOS TRES PASOS DE UN PLAN DE ACCIÓN

Reconocer el problema

Reconocer el problema y contar el secreto de la adicción de su esposo probablemente es lo más difícil para la mayoría de las esposas de pastor.   Las esposas de pastor pueden pensar que están protegiendo a su esposo al guardar silencio - y de hecho, el pastor con problemas probablemente exige que sea así - pero, la verdad es que esto permite que los pastores sigan en su adicción.   Igualmente importante, guardar el secreto aplaza el proceso de sanidad tanto para el pastor como para su esposa.

Uno de los mejores beneficios de confesar el problema es el descubrimiento que otros están en situaciones similares.   La esposa de un pastor adicto al sexo no está sola.

Confesar la situación es increíblemente espantoso.   La vida de la esposa de pastor se ha volteado; ella ahora tiene que enfrentar un futuro desconocido.   Es posible que el pastor enfrente consecuencias serias, incluyendo la pérdida de su trabajo, si se sabe de su adicción sexual.   Su vida familiar también sufrirá.   La esposa de pastor puede encontrar fuerzas en las muchas promesas bíblicas y consuelo de la declaración, "la verdad os hará libres."

Una esposa dijo, "Pensé que moriría si alguien se diera cuenta de los problemas de mi esposo, pero finalmente no podía fingir más.   Cuando al fin me desahogué, sentí que el peso del mundo se despegó de mis hombros.   Me hubiera gustado saber antes el sentido de libertad que tendría al decir la verdad."

Antes de revelar la adicción de su esposo, la esposa de pastor debe examinar en oración sus motivos.   Abrir la puerta para recibir ayuda es un objetivo noble, pero avergonzar públicamente a su esposo porque está enojada es contraproducente.

Después la esposa de pastor necesita determinar en quién debe confiar.   Quizás sea un pastor asociado u otro líder de la iglesia.   El mejor lugar para empezar puede ser un terapeuta personal que puede ofrecerle consejos sobre cuál debe ser el paso siguiente.   Cualquiera sea la decisión, la sanidad empieza con el primer paso decisivo de confesar el problema.

Pedir ayuda

La razón principal de contar el secreto es pedir ayuda.   Ninguna esposa puede tratar con el asunto sola.   No es sano para ella intentar hacerlo.   Dios quiere que los cristianos lleven las cargas el uno del otro.   La esposa de pastor necesita el apoyo de otros para llevar esta carga enorme.   Aun cuando su esposo no está dispuesto a buscar ayuda, la esposa puede buscar ayuda para sí misma.   De hecho, la ayuda profesional es importante si su esposo se niega tratar con el problema.   Su vida ha sido destrozada junto con la de su esposo, y ella necesita ayuda para seguir adelante.   Otros pueden guiarla en las decisiones difíciles que su situación requiere.

Desafortunadamente, encontrar la ayuda apropiada puede ser un desafío.   Muchos profesionales faltan la preparación para tratar la adicción sexual y la co-adicción.   Muchas esposas informan que tenían que intentar varios recursos antes de encontrar a alguien que tenía un entendimiento clínico del problema.

"La mayoría de las personas me dijo que leyera mi Biblia más o que orara por mi esposo.   Yo creo que estas cosas son importantes, pero yo necesitaba ayuda específica para tratar con mi situación," dijo una esposa.   Muchas otras hacen eco de sus comentarios.

"Si yo estuviera experimentando un infarto, oraría, pero también me iría al hospital y encontraría el mejor especialista cardiaco del mundo," dijo otra esposa de pastor.

La página web para Bethesda Workshops, el ministerio que patrocina los talleres de Sanidad para Esposas, tiene una sección extensiva de recursos que podrían ser útiles.   (Visite www.BethesdaWorkshops.org).

Enfrentar sus propios asuntos

Aunque la esposa de pastor no es responsable por la conducta de su esposo, ella es responsable por la suya.   Es posible que luche con su propia conducta, que puede incluir: comer demasiado, gastar dinero, trabajar demasiado, abusar el alcohol o drogas, o cualquier otra cosa para escaparse de sus problemas personales.   Quizás tiene secretos acerca del abuso sexual cuando era niña u otro trauma.   Uno de los aspectos más tristes de la adicción es su poder de afectar una tras otra generación.   Muchas esposas de adictos crecían con un padre o madre que luchaba con una adicción, entonces este ambiente malsano siente inconscientemente conocido.

"Mi papá era alcohólico, y yo me prometí que nunca me casaría con un hombre como él," dijo una esposa de pastor.   "Y no lo hice.   Más bien, me casé con un hombre que es adicto al sexo y al trabajo."   Su experiencia es común.

Es importante que la esposa de pastor tenga el entendimiento de sí misma para saber cómo es que sus experiencias han determinado sus elecciones, incluyendo su selección de un marido.   Ella necesita romper con el patrón de disfunción que probablemente existe en su familia.

Como la mayoría de las personas, las esposas de pastor han aprendido a arreglárselas en una variedad de maneras.   Algunas de éstas son malsanas.   Casi todas las esposas de adictos luchan con la co-dependencia.   Combaten las batallas internas con baja autoestima y luchan para poner límites sanos.   Luchan con obstáculos personales que les impiden encontrar la intimidad en las relaciones.   La esposa de un pastor adicto al sexo tiene que reconocer que tiene sus propios asuntos que enfrentar, y tiene que enfocarse en ella misma en lugar de su esposo.

Uno de los desafíos más grandes para la esposa de un pastor adicto es abstenerse de pretensiones de superioridad.   Debido a que el pecado sexual es tan reprensible, es fácil sentirse más santa y olvidarse que todos han pecado y están destituidos de la gloria de Dios.   El mejor antídoto que la esposa tiene contra el espíritu orgulloso es reconocer sus propias faltas delante de Dios y pedir en humildad su perdón y ayuda.

ESPERANZA PARA LA ESPOSA DE PASTOR SORPRENDIDA EN EL PECADO SEXUAL

Yo conozco personalmente la devastación causada por la adicción sexual de un pastor.   Yo he visto el impacto que tiene sobre los que lo aman - sus compañeros, su congregación, y especialmente su familia.   Por medio de la bendición de conversaciones honestas con algunas personas que conocían a mi madre, alcancé a ver el dolor único que descendió sobre esta esposa de adicto.   Yo, también, he sentido la influencia de la adicción de mi padre en mi propia lucha con el pecado sexual.

Las buenas nuevas son que la historia no termina con el descubrimiento de la adicción de un pastor.   El poder de Dios para sanar es mayor que cualquier enfermedad.   Hay esperanza para la esposa de un pastor adicto al sexo.   Yo he visto a cientos de esposas experimentar la libertad.   He tenido el privilegio de ver su valentía, y estoy asombrada por la fidelidad de Dios de caminar con ellas a través del proceso.

Puede que sea devastador para la esposa de pastor descubrir que su esposo lucha con la pornografía o adicción sexual, pero también puede ser el comienzo de una experiencia que terminará con la clase de matrimonio que ella siempre quería.   Esta experiencia la llevará a un nivel más profundo de intimidad con sí misma y con Dios que la sostendrá.   De una manera que ella nunca podría imaginarse, puede descubrir la verdad que se encuentra en Isaías 54:5, "Porque tu marido es tu Hacedor; Jehová de los ejércitos es su nombre."

Marnie C. Ferree, M.A., es un terapeuta licenciada en el matrimonio y familia de Nashville, Tennessee. Ella dirige Bethesda Workshops, un ministerio nacional de Woodmont Hills Church. Bethesda ofrece talleres clínicos intensivos para los adictos al sexo, sus cónyuges, y las parejas afectadas por la adicción sexual. Puede comunicarse con Ferree al visitar www.BethesdaWorkshops.org, o llamando a 866-464-HEAL.