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El Desarrollo De Líderes Para El Ministerio En El Siglo Veintiuno

Por Aubrey Malphurs

Quiero ayudar a los pastores en el desarrollo de los líderes que ya tienen y de los que están formación para que tengan un poderoso ministerio en sus iglesias. Aunque esto por cierto incluye al personal pagado, Efesios 4:7-16 indica claramente que el desarrollo de los laicos es clave. Por lo tanto, el siguiente proceso general está destinado a ayudar a los pastores a preparar la capacitación de líderes para su ministerio en general (un más específico y detallado proceso está en mi libro Building Leaders [Edificando líderes], Baker Book House, 2004), y en particular para sus líderes laicos. Al leer este artículo, pregúntese cómo pudiera aplicar este material a su gente en su situación específica.

La DefiniciÓn De Un LÍder

¿Cuál es su definición de un líder? Muchos escriben y hablan acerca del liderazgo, pero pocos dan una explicación de lo que quieren decir al usar los términos líder y liderazgo . Cuando alguien habla acerca de líderes y de desarrollar líderes para el siglo veintiuno, ¿qué quiere significar? ¿Si no tiene una definición de líder cómo puede un pastor saber cuándo ha desarrollado uno? Por eso, no es práctico tratar el tema del desarrollo de liderazgo sin definir qué o a quiénes los pastores están tratando de desarrollar. He aquí algunas características de los líderes consagrados al Señor.

Primero, un líder cristiano es siervo. Jesús trató específicamente el liderazgo de siervo en Mateo 20:25,26 y Juan 13:1-17, donde define a un siervo líder como alguien que con humildad sirve a los demás por amor a ellos.

Segundo, un líder cristiano es un siervo consagrado. Esto tiene que ver con su carácter. Generalmente el carácter distingue a un líder creyente de alguien que no lo es. Aunque muchos en el mundo de los negocios reconocen la importancia del carácter, la consagración a Dios es el ingrediente esencial que califica a los creyentes para dirigir a otros.

Tercero, los líderes creyentes saben hacia dónde se dirigen. Esto tiene que ver con la dirección del líder. Los líderes necesitan tanto una misión como una visión para su ministerio. La misión del ministerio es la misión de la iglesia, la cual es la Gran Comisión (Mateo 28:19,20). La visión del ministerio es la visión de la iglesia, la cual es un cuadro claro y convincente de cómo se verá la iglesia cuando cumpla la Gran Comisión. Todos los líderes de la iglesia (junta directiva, pastores, y líderes laicos) tienen que avanzar en la misma dirección bíblica o habrá caos.

Finalmente, un líder cristiano tiene seguidores. El liderazgo implica seguidores. Si una persona no tiene seguidores, no es líder.

El Desarrollo De LÍderes Laicos

Para estudiar un proceso de desarrollo de líderes laicos, los pastores necesitan tratar por lo menos tres aspectos. El primero define el desarrollo de líderes. El segundo examina las directivas bíblicas para el adiestramiento de líderes. El aspecto final trata cuatro principales competencias de adiestramiento de líderes.

¿QUÉ ES EL ADIESTRAMIENTO DE LÍDERES?

El desarrollo de líderes es el proceso de ayudar a los líderes en cada ámbito de liderazgo a establecer y desarrollar su carácter cristiano y adquirir, reforzar, y refinar sus conocimientos y aptitudes en el ministerio.

Como un proceso, el desarrollo de líderes nunca acaba. Esto es porque los líderes son aprendices. Cuando un líder deja de aprender, también deja de dirigir.

El desarrollo del liderazgo se centra en líderes en cada ámbito del ministerio (sea que uno dirija a un grupo de voluntarios que limpian el templo cada semana, o si uno es miembro de la junta directiva) porque todos los líderes ocupados en la obra del Señor necesitan continuo adiestramiento.

El desarrollo del liderazgo implica evaluación de carácter. Mediante la evaluación del carácter los líderes pueden saber dónde se hallan en su desarrollo personal del carácter y en qué aspecto necesitan crecer.

El desarrollo de liderazgo incluye adquirir nuevos conocimientos y aptitudes. Los líderes necesitan continuamente evaluar y estar al día con el conocimiento y las aptitudes de liderazgo que se requieren en sus áreas de ministerio. Esto implica reforzar el conocimiento y las aptitudes de liderazgo que ya tienen.

Por último, el desarrollo de líderes incluye el refinamiento del conocimiento y las aptitudes de liderazgo ya existentes. Los líderes necesitan desechar todo lo que no sea bíblico o que no sea culturalmente pertinente para el ministerio en el siglo veintiuno. Esto no es tan fácil como parece, especialmente para los líderes de mayor edad que han adoptado los métodos probados y comprobados.

Pautas bÍblicas para el adiestramiento

Las Escrituras ofrecen principios para el adiestramiento de líderes en todos los aspectos del ministerio. En 2 Timoteo 2:2, Pablo instruye a los líderes: "Lo que has oído de mí ante muchos testigos, esto encarga a hombres fieles que sean idóneos para enseñar también a otros". Las Escrituras también dan muchos ejemplos de entrenadores y de aquellos en adiestramiento, como Jetro, Moisés, Jesús, Pablo, Timoteo, Aquila y Priscila, y Apolos.

No obstante, la Biblia no señala cómo se debe desarrollar a los líderes. Esto significa que el Espíritu Santo ha dejado en manos de cada iglesia el proceso y la estructura, siempre y cuando el desarrollo de líderes no viole lo que dice la Palabra. Cada ministerio tiene la libertad de diseñar un proceso de adiestramiento de líderes que sea hecho a la medida de sus líderes. Una característica de las iglesias que adiestran líderes es la implementación de un proceso de desarrollo. Las estructuras pueden ser distintas, pero se da adiestramiento. En esta preparación, las iglesias tienen una notable ventaja con la que no cuentan los seminarios: la aplicación inmediata. El problema es que muy pocas iglesias se ocupan del adiestramiento de líderes.

Cuatro capacidades fundamentales del liderazgo

Las cuatro capacidades del liderazgo son: carácter, conocimiento, aptitudes, y sentimientos. Mientras que los buenos líderes son fuertes en estos cuatro aspectos, todos los líderes necesitan desarrollar estas capacidades de liderazgo. Como nadie jamás llegará a ser perfecto en estos aspectos, todos los líderes tienen que esforzarse constantemente para crecer y desarrollar en cada uno. Esto es lo que distingue a los buenos y maduros líderes. Ellos constantemente están aprendiendo y creciendo en lo espiritual e intelectual, en sus experiencias, y también emocionalmente.

Hace más de veinticinco años, en uno de los primeros manuales de adiestramiento de líderes del Ejército acuñaron la expresión que mejor resume las primeras tres: "Sé, conoce, haz". Yo añadiría una cuarta: siente . El sentimiento tiene que ver con las emociones. Cada uno de los cuatro aspectos influye profundamente en la clase de aprendizaje que tiene que haber para que los líderes sean competentes.

El carácter del líder (ser)

El carácter refleja el corazón y el alma del líder. La obra en el alma desarrolla la semejanza a Cristo del líder desde lo más profundo del ser. El Salmo 78:72 dice que David apacentó (condujo) a su pueblo "conforme a la integridad de su corazón". Eso es carácter.

En los Estados Unidos en general, y en la Iglesia en particular, se está experimentando una crisis de liderazgo. Howard Hendricks dice que la gran crisis en los Estados Unidos es una crisis de liderazgo y la gran crisis de liderazgo es una crisis del carácter. Los líderes tienen que ser personas de buen carácter. Aun en el mundo empresarial se ha empezado a enfatizar la importancia del buen carácter y del liderazgo de siervo, especialmente desde la caída de la compañía Enron y de la compañía Arthur Andersen. El problema en la educación teológica es que se da por sentado el desarrollo del carácter. Los educadores enfatizan la importancia del desarrollo del carácter pero solo suponen que los estudiantes se están preocupando de este aspecto. Para algunos de nuestros principales líderes cristianos, esta pobre suposición ha sido fatal.

No obstante, el componente del carácter --el ser-- es lo que perdura y que exige que el líder le dedique atención y desarrollo. La importancia del carácter suscita varias preguntas clave: ¿Cómo tiene que ser un líder para dirigir eficazmente en cada ámbito del ministerio? ¿Cuáles son los requisitos de carácter para los diversos ámbitos de liderazgo en la iglesia (diáconos, maestros de escuela dominical, ujieres, encargados de recepción)?    ¿Qué esperan del líder los hermanos de la iglesia? La Biblia presenta cualidades del carácter.

Primera a Timoteo 3:1-7, Tito 1:6-9, y 1 Pedro 5:2 dan a la iglesia las características de los ancianos, que en aquella época equivalían a los pastores de hoy. Primera a Timoteo 3:8-13 da las cualidades de carácter de los diáconos. En 2 Pedro 1:3-9, Pedro nombra las cualidades de todos los creyentes. En Hechos 6:3-5 se hallan algunas cualidades de los líderes de la iglesia primitiva, y en Gálatas 5:22,23 se presenta el fruto del Espíritu que debe caracterizar a todos los líderes, sea cual fuere su nivel de responsabilidad. Otras cualidades de carácter necesarias se hallan en 2 Timoteo 2:2, como competencia, honradez, y buena disposición de aprender.

La buena disposición de aprender es vital. La falta de solicitud por aprender es el pecado capital del líder potencial. De inmediato lo descalifica en cualquier aspecto del liderazgo porque los líderes tienen que ser aprendices. Cuando ellos dejan de aprender, ya no dirigen. Si desde un principio es imposible enseñar a una persona, ésta no es apta para el liderazgo. Algunos seminaristas consideran que solo pueden aprender de ciertos docentes, generalmente de los que son reconocidos eruditos en su campo. Vuelven la espalda a los profesores que enseñan temas más prácticos. Esta actitud indica claramente que este aspirante a líder no está dispuesto a aprender, es orgulloso, y probablemente más adelante tendrá problemas en el ministerio.

Se anima a los entrenadores de líderes a desarrollar exámenes de carácter para usarlos con sus aprendices. He desarrollado dos exámenes de carácter para el adiestramiento de líderes en seminarios e iglesias. ( Vea en el margen "Examen de carácter para liderazgo" .) Está basado en las cualidades de carácter en 1 Timoteo 3:1-7 y Tito 1:6-9. La evaluación de liderazgo para mujeres se basa en 1 Timoteo 2:9,10; 3:11; Tito 2:3-5; y 1 Pedro 3:1-4. Está en el Apéndice 'J' de mi libro Being Leaders [Cómo ser líder]. A los que están preparando líderes estos exámenes pueden ser útiles para evaluar el carácter de aquellos a quienes están adiestrando.

El conocimiento del líder (saber)

El intelecto del líder es su capacidad de conocimiento. El aspecto cognoscitivo del aprendizaje es el proceso de adquirir y procesar contenido o información. La información puede ser nueva o antigua. Sea como fuere, los líderes necesitan estar al tanto de sus áreas de ministerio. Un compañero de trabajo del seminario me dijo una vez que su mayor lucha como pastor y líder era saber lo que debía hacer.

En la preparación de Moisés para el liderazgo, Dios le dio detalles específicos sobre lo que debía hacer (Éxodo 4:15). La competencia se basa en gran parte en que uno sabe lo que hay que hacer. A los seminaristas muchas veces les hace falta el adiestramiento de liderazgo. Se los prepara muy bien en aspectos cruciales como lenguas bíblicas, teología, historia de la Iglesia, y homilética, pero reciben poco adiestramiento, si alguno, en el liderazgo.

Las preguntas clave respecto del conocimiento del líder son: ¿qué necesito saber para dirigir en mi ámbito de ministerio? ¿Cuáles son los requisitos básicos de conocimiento en este ámbito de liderazgo? Cualquiera que sea responsable del desarrollo de líderes, en cualquier ámbito, tiene que contestar a estas preguntas cruciales.

Está fuera del alcance de este artículo identificar los componentes del conocimiento para líderes en cada ámbito. No obstante, los pastores se beneficiarán de alguna ayuda en este aspecto. La siguiente lista será un comienzo. Los líderes:

  • tienen que conocer a Dios (Romanos 6-8).
  • necesitan conocerse a sí mismos (su diseño divino, y sus fortalezas y vulnerabilidades).
  • necesitan conocer y comprender a la gente (esto implica el uso de herramientas para el adiestramiento, tales como Perfil Personal y el Kiersey Temperament Sorter ).
  • necesitan saber cómo estudiar la Biblia y deben tener conocimiento general bíblico y teológico.
  • necesitan saber cómo orar.
  • necesitan conocer y aceptar las declaraciones (valores básicos, creencias, y doctrina) y la dirección (misión, visión, y estrategia) de la organización.
  • necesitan saber cómo pensar y planear estratégicamente.
  • en los más altos niveles necesitan saber cómo predicar, recabar fondos, entrenar al personal, y oficiar en bodas, funerales, y bautismos.
Las aptitudes del líder (hacer)

Las aptitudes del líder afectan su conducta. El Salmo 78:72 declara que David guió a su pueblo "con la pericia de sus manos" y también con "la integridad de su corazón". Los líderes tienen que poner en práctica lo que aprenden. Pueden tener conocimiento del liderazgo, pero ¿saben dirigir? ¿Pueden llevar a la práctica la teoría? Cuando están hundiéndose hasta los codos, ¿pueden sacar a su equipo del pantano? Las preguntas clave que tienen que ver con la pericia, son: ¿qué necesito saber para dirigir un ministerio? ¿Qué aptitudes hay que tener para desempeñarse en cada ámbito del liderazgo? Por ejemplo, ¿qué aptitudes de liderazgo se necesitan para ser anciano o diácono? ¿Qué hábitos son necesarios para ser exitoso en el liderazgo y el ministerio? Los líderes en cada ámbito tienen que contestar a estas preguntas respecto de las personas a quienes están adiestrando.

A continuación mencionaremos algunas aptitudes de liderazgo que tienen que tomar en cuenta los entrenadores. Las primeras son aptitudes tales como captar una visión, orar, descubrir y desarrollar valores básicos para el ministerio, cómo desarrollar una declaración de misión y estrategia, la habilidad de enseñar y predicar la Biblia o una lección de la escuela dominical. Estas se mencionan en el "Inventario de habilidades" que los entrenadores pueden usar para desarrollar líderes. ( Vea la tabla en el margen: Inventario de habilidades. )

En segundo término están las aptitudes de relación, tales como escuchar, animar, guiar, resolver conflictos, trabajar en equipo, aconsejar, motivar, arriesgarse, resolver problemas, suscitar o ganar confianza, y otras vitales pericias del ministerio. ( Vea la tabla en el margen: Inventario de relaciones. )

Los sentimientos del líder (trabajo del corazón)

Los sentimientos de una persona son su sistema emocional. Los sentimientos de los líderes tienen que ver con el trabajo de su corazón, que refleja lo que sienten. Las Escrituras tienen mucho que decir acerca de los sentimientos, comenzando en Génesis cuando Adán y Eva se avergonzaron por su pecado (compare Génesis 3:11,12 con Génesis 2:24). En Génesis 3:10, Adán tuvo un temor malsano que lo llevó a esconderse de Dios. En Génesis 4:5,6, Caín expresó gran ira hacia Dios. En muchas ocasiones, Jesús expresó sus sentimientos. Por ejemplo, se conmovió grandemente y lloró junto al sepulcro de Lázaro (Juan 11:33-36); se indignó con sus discípulos (Marcos 10:14); y tuvo compasión de ciertas personas, como los leprosos y los ciegos (Marcos 1:41; Mateo 20:34). La expresión de sentimientos se halla por todo el Nuevo Testamento y concluye en Apocalipsis, donde Juan, al describir la Nueva Jerusalén, escribe: "Enjugará Dios toda lágrima de los ojos de ellos; y ya no habrá muerte, ni habrá más llanto, ni clamor, ni dolor; porque las primeras cosas pasaron" (Apocalipsis 21:4).

Los sentimientos de un líder afectan su humor. Las investigaciones, como también las experiencias en el ministerio, indican que el humor del líder es contagioso, y que se esparce rápidamente en un ministerio. El buen humor se caracteriza por optimismo, y la inspiración afecta positivamente a las personas. Sin embargo, el mal humor se caracteriza por negativismo, y el pesimismo paralizará a un ministerio y dañará a la gente.

El humor de un pastor tiene el potencial de afectar el humor de toda la iglesia. Muchas personas conocen a pastores que han tratado de dirigir impulsados por el temor. En esas situaciones, la gente no los sigue por buena voluntad sino porque teme la ira del pastor.

Las preguntas clave para líderes respecto de los sentimientos, son: ¿qué sentimientos son perjudiciales para su ministerio? ¿A qué sentimientos tiene que sobreponerse a fin de crear un mejor ambiente para el ministerio? En este artículo no tenemos la posibilidad de entrar en detalles respecto de los sentimientos del líder. El siguiente resumen, no obstante, puede ayudarlo a catalizar su pensamiento en este aspecto.

Para desarrollar bienestar emocional y establecer un saludable ambiente espiritual para el ministerio, los líderes tienen que cultivar dos importantes aspectos: sus sentimientos y los sentimientos de las personas con quienes trabajan y aquellas a quienes ministran. El primer aspecto se relaciona con los sentimientos del líder, y es doble.

El primer aspecto: los líderes tienen que comprender y atemperar sus propios sentimientos. Para comprender sus sentimientos deben seguir estos cuatro pasos:

  • Paso 1: Los líderes tienen que aprender a reconocer los sentimientos que sobrevengan.
  • Paso 2: Los líderes deben identificar sus sentimientos, como: ira, ansiedad, tristeza, temor, vergüenza, desánimo, sorpresa, gozo, y amor.
  • Paso 3: Los líderes tienen que seguir lo que enseña la Biblia para tratar con sus sentimientos destructivos. Por ejemplo, Efesios 4:26 trata la ira y el pecado, y Filipenses 4:6,7 trata la preocupación y la ansiedad.
  • Paso 4: Los líderes tienen que indagar por qué tienen ciertos sentimientos.

Una vez que los líderes comiencen a comprender sus sentimientos, tienen que controlarlos. Para hacer esto, necesitan recordar dos cosas.

  • No pueden dominar los sentimientos que les sobrevienen porque las emociones muchas veces hacen caso omiso del razonamiento, como cuando alguien pierde los estribos.
  • No obstante, pueden gobernar sus sentimientos o determinar qué hacer con ellos. Pueden reconocerlos y seguir el consejo bíblico de manejarlos en el poder del Espíritu Santo.

El segundo aspecto: los líderes no sólo tienen que estar al tanto de sus propios sentimientos y manejarlos, sino que deben también reconocer los sentimientos de los demás y ayudarlos a que los manejen.

Comúnmente se refiere a esto como empatía . Casi todos hemos experimentado situaciones en que una persona emocionalmente inestable, sea dentro del liderazgo o no, afecta negativamente al ministerio. Es imperativo que los líderes traten con estas personas, a causa del ministerio y para ayudar al individuo. ¿Cómo pueden los líderes hacer esto? En gran parte de la misma manera que tratan con sus propios sentimientos, sólo que deben aplicar los cuatro pasos mencionados a la persona que necesita ayuda.

Después que los líderes reconocen que otros necesitan ayuda con sus sentimientos, deben prestar esa ayuda. Los líderes pueden ayudar a otros a manejar sus sentimientos dando buen ejemplo y también tratando con ellos de forma personal.

Esta solución supone que las personas en nuestro ministerio quieran recibir ayuda. El problema es que la persona que necesita ayuda muchas veces es inestable emocionalmente y espiritualmente y no está dispuesta a tratar el asunto. El líder debe hacer lo posible por ayudar a estas personas pero tiene que estar listo para conseguir ayuda profesional si la necesitaran.

Desarrollo De Capacidades Del Líder

Carácter (Ser)

Trabajo del alma

Conocimiento (Saber)

Trabajo de la cabeza

Aptitudes (Hacer)

Trabajo de las manos

Sentimientos (Sentir)

Trabajo del corazón

He aquí una advertencia respecto a estas cuatro capacidades. El aprendizaje se puede distorsionar si se enfatiza demasiado cualquiera de los elementos. El carácter es obligatorio, pero sin conocimiento y aptitudes, el ministerio se limita grandemente. El líder puede ser una buena persona, pero quizá no sepa lo que está haciendo.

El conocimiento sin aptitudes no es más que intelectualismo. Este es uno de los grandes problemas en los seminarios porque el cuerpo docente y los alumnos pueden desconectarse del verdadero mundo de la iglesia y porque mucho del aprendizaje es teórico. Una aptitud sin conocimiento es actividad sin sentido o mero trabajo, y las aptitudes sin carácter pueden conducir a un ministerio centrado en las tareas.

Por último, los sentimientos sin conocimiento llevan a más frustración. El líder sabe que algo anda mal pero no sabe qué es o cómo arreglarlo. El buen líder y maestro adiestra a sus emergentes líderes a integrar y equilibrar en lo posible los cuatro elementos en sus respectivos ámbitos de liderazgo.1

Earl Creps

Aubrey Malphurs, Dallas, Texas, es catedrático en el Dallas Theological Seminary en el departamento de ministerio pastoral. Es autor de varios libros. Usted puede contactarse con él en Malphurs Group, un ministerio de adiestramiento y consulta: http://www.malphursgroup.com. (Nota de la traductora: sólo en idioma inglés.)

Nota

1. Estos elementos se asemejan a los tres clásicos sistemas de teoría del aprendizaje: las esferas afectivas (sentimientos), cognoscitivas (conocimiento), y conductuales (experiencia). El carácter caería dentro de la esfera afectiva con los sentimientos. Vea William R. Yount, Called To Teach [Llamado a enseñar] (Nashville: Broadman y Holman, 1999), 28. Yo colocaría los sentimientos y los valores bajo el carácter, pues creo que las Escrituras enfatizan el último.