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Cómo Liberan A Los Laicos Las Iglesias Que Crecen

Por Thom S. Rainer

La iglesia donde estaba pastoreando hace algunos años, crecía de una manera notable. Recibimos unos cuantos premios por nuestro ritmo de crecimiento y, desde mi punto de vista, la mayor parte de las cosas iban bien. Sin embargo, mi engreída satisfacción pronto llegaría a su fin.

Al terminar mi tercer año en la iglesia, miré al número de personas que se habían unido a ella. Algunos eran cristianos; otros habían sido alcanzados en el mundo de las almas perdidas y los que no asisten a ninguna iglesia.

Hice la suma total de personas que se habían añadido en los tres años. Seguí ese breve ejercicio, mirando el aumento en la asistencia durante ese mismo período. De repente, el cuadro no era ni con mucho tan bonito como me lo había imaginado primero. Nuestra asistencia sólo había aumentado en la tercera parte del número de miembros nuevos que se nos habían añadido en los tres años anteriores. Unos dos de cada tres miembros nuevos estaban ausentes en todos los cultos de adoración. ¿Qué había salido mal?

Esta llamada a darme cuenta de la situación me llevó a revisar los nombres de todos los miembros nuevos de los tres años. No me tomó mucho tiempo resolver aquel enigma. Los miembros nuevos que se habían incorporado al ministerio, seguían activos tres años más tarde. Los que sólo asistían a los cultos, y participaban muy poco en las demás cosas, iban desapareciendo con rapidez por apatía y agotamiento.

En un instante, el conocimiento de que debía aceptar la liberación del laicado se convirtió en una realidad emocional. Había predicado, enseñado, y a veces hasta había suplicado a los miembros que participaran en los ministerios de la iglesia. Sin embargo, esos momentos de exhortación habían sido esporádicos, con poca planificación o previsión. Ahora que tenía una crisis en las manos, comencé a actuar con mucha mayor deliberación para guiar a mi iglesia a la liberación del laicado.

De Las Creencias A La AcciÓn En La LiberaciÓn Del Laicado

La mayoría de los cristianos sostienen sin titubear la orden bíblica de liberar al laicado para que haga la obra del ministerio. Y la mayoría de los pastores hemos predicado con pasión el mandato paulino de "perfeccionar a los santos para la obra del ministerio, para la edificación del cuerpo de Cristo" (Efesios 4:12). Pero hay ocasiones en que podemos aceptar algo desde el punto de vista cognoscitivo, sin actuar de manera concreta respecto a eso en lo que decimos creer.

En mi iglesia empezamos a actuar de una manera altamente deliberada respecto a esta liberación del laicado. Comenzamos clases de miembros nuevos para incorporar a la gente lo más pronto posible. Empezamos a organizar banquetes de los ministerios con el fin de celebrar a los que estaban ocupados en la iglesia de Dios, y expresarles nuestra gratitud. Actuamos con mayor deliberación para hacer que la gente participara en la escuela dominical y en los pequeños grupos donde se ministra más aun.

Pasando todos estos años hasta llegar al día de hoy, me doy cuenta de que la situación de mi iglesia local no era única. En realidad, en mi indagación sobre las iglesias de los Estados Unidos, he descubierto que mi iglesia de la década pasada tenía mucho en común con las iglesias de hoy.

Las Iglesias Que Crecen, Forjan Esperanzas Cuando Liberan Al Laicado

Hace algunos años, mi equipo de investigación comenzó una búsqueda de las iglesias que crecen en los Estados Unidos. Estas iglesias tenían que reunir diversos criterios estadísticos, pero básicamente, andábamos en busca de iglesias que habían pasado de la decadencia y el estancamiento al crecimiento.

Entre todos los proyectos de indagación que he dirigido, éste fue el más frustrante y, aunque parezca una paradoja, el más gratificante. Era frustrante buscar iglesias que hubieran pasado de la mediocridad a un crecimiento notable. Francamente, no hay muchas iglesias de ese tipo. Pero la recompensa era poder escuchar las increíbles historias de las iglesias que habían experimentado esa clase de crecimiento.

El propósito del proyecto era discernir las cuestiones presentes en las iglesias que crecen. Mi libro Breakout Churches (Zondervan, en inglés) estudia estos factores en su totalidad. Este artículo identifica las cuestiones relacionadas con la liberación del laicado. Esa liberación consiste en la movilización de los laicos de la iglesia para que hagan la obra del ministerio.

Por vez primera desde que nos encargamos del proyecto sobre las iglesias en crecimiento, revisé la investigación con el fin de identificar las cuestiones concretas que estaban relacionadas con la obra de los laicos en el ministerio. Sinceramente, me sorprendí al ver cuántos factores del crecimiento estaban íntimamente relacionados con este asunto. Hay cuatro factores clave que se destacaron de manera prominente.

El Laicado Y Las Iglesias En Crecimiento

El enfrentamiento con unas realidades dolorosas

Nuestra indagación incluía iglesias que crecen, e iglesias que no han podido salir de su estancamiento. La comparación nos ayudó a comprender los rasgos únicos de las iglesias que crecen.

Una iglesia usada para la comparación (entre las que no han roto su estancamiento) estaba ubicada en el oeste de los Estados Unidos. La llamaré Iglesia de la Colina. Esta iglesia fue fundada en 1990, con grandes esperanzas y unos comienzos positivos. En 1993, la asistencia promedio a los cultos era de quinientas cincuenta personas. Esta cantidad señala un notable crecimiento en poco tiempo. Los últimos datos que recibimos señalaban que la asistencia a los cultos descendió a cuatrocientas diez en 1993. La asistencia a esta iglesia había ido declinando de forma gradual todos los años desde su punto máximo de quinientas cincuenta personas en 1993. Además de esto, el estudio que hicimos de la iglesia durante el período de diez años que va de 1993 a 2003 indica que se abandonaron cuatro ministerios clave dirigidos a la comunidad. Las conversiones, medidas a partir de los bautismos, declinaron de ochenta y ocho en 1993 a veintiuna en 2003.

Entrevistamos a siete laicos de la Iglesia de la Colina. Sin informarles sobre los asuntos señalados anteriormente, les preguntamos: ¿qué tal les parece que van las cosas hoy en la iglesia? Éstas son sus respuestas:

  • "Estamos en un momento increíble. Nuestro impacto en la comunidad es grande, y los miembros de la iglesia están creciendo de verdad en el discipulado."
  • "Yo diría que en realidad, nuestro punto fuerte es el evangelismo. Ése es el enfoque de la iglesia, y verdaderamente, estamos haciendo un buen trabajo en ese aspecto."
  • "El crecimiento de nuestra iglesia es increíble. Comenzamos en 1990, y mire dónde estamos hoy."
  • "Somos una iglesia realmente amistosa. Por eso seguimos viendo que hay gente que viene a nuestra iglesia, se une a ella e invita a otras personas a venir. Se puede ver el crecimiento de nuestra iglesia por la gente que se nos une todas las semanas."
  • "La Iglesia de la Colina es una historia milagrosa . No se encuentran muchas iglesias que hayan visto el crecimiento que nosotros tenemos."
  • "No me podría imaginar a mí mismo en ninguna otra iglesia. Me siento realmente identificado con la gente que pertenece a mi pequeño grupo."
  • "La iglesia va estupendamente, porque se nos alimenta todas las semanas con la Palabra de Dios. Ése es el verdadero punto fuerte de nuestra iglesia."

No dudo de la integridad de los que nos dieron estas respuestas, ni de que no hayan pensado que nos estaban respondiendo con verdad. Pero la realidad es que la iglesia había declinado en más de un veinte por ciento en diez años, y sus principales ministerios a la comunidad habían cesado. El número de personas alcanzadas para Cristo cada año también había declinado de forma vertiginosa.

Los laicos de las iglesias en crecimiento no vacilan en mirar las estadísticas de su iglesia, aunque lo que aprendan de ellas sea doloroso. Insisten en que quieren estar claramente conscientes del estado de la iglesia. No quieren que les escondan nada. Insisten en que los ministerios dirigidos a la comunidad sean evaluados de forma periódica. Tratan de discernir el crecimiento espiritual de los miembros, y sus éxitos y fracasos evangelísticos en la labor con las almas perdidas y los que no asisten a ninguna iglesia. Evalúan sus ministerios de enseñanza y la conciencia doctrinal de sus miembros.

Este conocimiento puede resultar incómodo cuando el cuadro que describen los hechos no es hermoso. Por eso, la mayoría de los laicos no se sienten dispuestos a dar el primer paso para liberarse: el enfrentamiento con las realidades dolorosas. La mayoría de los miembros prefieren permanecer en la falsa comodidad de la negación. Pero las iglesias que crecen tienen unos líderes laicos que están dispuestos a enfrentarse a los hechos, por dolorosos que puedan ser.

Cuando tenga dudas, espere

Muchas veces las iglesias que crecen aprenden a la dura. Sus experiencias del pasado están llenas de los horrores que se producen cuando una iglesia llena con demasiada rapidez los puestos vacantes. No sólo no han sabido discernir si ese puesto era beneficioso para la iglesia, sino que no han sabido decidir con paciencia cuál era la persona que reunía las mejores cualidades para ocuparlo. Así han aprendido una lección importante: es mejor tener un puesto vacío, que llenarlo con la persona no idónea para él.

Nuestra indagación ha descubierto docenas de historias de iglesias que han llenado con rapidez un puesto, sólo para encontrarse con una horrible incompatibilidad en el ministerio. En vez de contarle una de sus historias, le contará la mía propia. Tengo la esperanza de que esta confesión sea buena para mi alma.

Antes de convertirme en decano del Seminario Southern, en Louisville, Kentucky, ocupé el puesto de pastor principal de cuatro iglesias en igual número de estados. En una de las iglesias llevé a la congregación a la comprensión de la importancia crítica que tiene la liberación del laicado. Presioné cuanto pude para ayudar a los miembros a captar la necesidad de poner en los puestos del ministerio a las personas de acuerdo con sus dones espirituales, sus deseos, y sus sentimientos. La mayor parte de la gente pareció estar siguiendo mis exhortaciones... menos yo.

El puesto más difícil de llenar en el ministerio era la clase de la escuela dominical para los varones de quinto grado. En tres meses, cuatro maestros habían renunciado a esa clase. Al parecer, aquellos terribles jovencitos eran demasiado exigentes para que los pudiera manejar la mayoría de la gente. El equipo de ministerio apodó a aquella clase " legión ", pero por supuesto, eso fue en broma.

Un día, una señora que tenía más de sesenta años vino a mi oficina bajo la convicción del Espíritu para pedir trabajo en la iglesia. Nos dijo que había estado sentada demasiado tiempo sin hacer nada.

Nuestra respuesta razonable habría sido analizar su historial en el ministerio, que teníamos a nuestro alcance. De haberlo hecho, habría descubierto de inmediato que entre sus dones no estaba incluido el de enseñar, y que tenía una fuerte preferencia por el trabajo entre adultos, no con niños ni con jóvenes. Si hubiera mirado con mayor profundidad, habría visto que el don de la misericordia era el que tenía menor calificación en su historial.

Pedir a esta dama que se encargara de la clase de los varones de quinto grado en la escuela dominical sería lo mismo que tener en las manos un desastre esperando el momento de estallar. En el ejercicio de mi propio don de idiotez, supliqué a la dama que aceptara la clase, sugiriéndole que su amor a Dios se podría medir de acuerdo con su respuesta.

Ella aceptó la responsabilidad con unas cuantas patadas y gritos representativos. Pronto llegó el desastre.

Tres familias que tenían hijos en la clase se marcharon de la iglesia en las dos primeras semanas. Me pasé los dos meses siguientes tratando de manejar los conflictos y las crisis. La maestra renunció airada a la clase.

¿Cuál fue el crimen eclesiológico que cometí? Traté de meter una estaca cuadrada en un agujero redondo. Estaba tan ansioso por llenar aquel puesto, que actué con precipitación.

Dicho de manera sencilla, habría debido esperar a que apareciera la persona idónea. En vez de hacerlo, suscité una gran crisis en la iglesia. Las iglesias que crecen, liberan a los laicos para que hagan la obra del ministerio, pero se cercioran de tener la persona idónea en el lugar debido. Es mejor tener puestos vacíos, que tenerlos ocupados por las personas que no los deben ocupar.

ActÚe con rapidez y compasiÓn

La mayoría de los puestos en el ministerio no exigen una actuación drástica, aunque la persona que esté ocupándolos no esté realizando bien el trabajo. Francamente, si se trataran de resolver todas las cuestiones de falta de adecuación, a la mayoría de los líderes de las iglesias les quedaría muy poco tiempo para hacer alguna otra cosa.

Las posiciones clave en el liderazgo deben estar ocupadas por gente bien dotada, competente, y estable. Pero son muchos los líderes de iglesias que no están dispuestos a enfrentarse a las situaciones en las cuales hay puestos de importancia clave ocupados por la persona no idónea.

En las iglesias que crecen, los líderes no se han enfrentado a todas las situaciones en las cuales un laico se ha encontrado en una situación de ministerio en la que no encaja. Sin embargo, sí se han enfrentado a las situaciones en las cuales el laico se hallaba en una posición clave, o influyente. Muchas veces, el costo era alto, pero el costo que habría tenido quedarse con los brazos cruzados habría sido mayor.

Después de escuchar a diversos líderes de estas iglesias en crecimiento, nuestro equipo de investigación observó que había un esquema similar en su manera de enfrentarse a las situaciones en las cuales hay personas en puestos que no les corresponden. Lo llamamos el enfoque "de las tres ces": cierre , compasión , y comunicación .

En primer lugar, las iglesias en crecimiento han rehusado dejar que continúen existiendo las cuestiones provocadas por las personas difíciles. A pesar de las dificultades que significa el hecho de tomar estas decisiones, se han enfrentado a la situación para producir un cierre . Han tratado con compasión a las personas implicadas. A diferencia de lo que hacen muchos de los que toman las decisiones en el mundo de los negocios (y también los que las toman en muchas iglesias), los líderes de estas iglesias en crecimiento han tratado de discernir la manera en que Cristo habría manejado la situación.

Tal vez las características más exclusivas que han manifestado los líderes de las iglesias en crecimiento ha sido su insistencia en que todas las decisiones de importancia que afecten a personas situadas en puestos clave traigan consigo una comunicación clara. Las fábricas de rumores no podían echar a andar si se presentaban con claridad y rapidez las razones que había tras el cambio. Por supuesto, no han revelado los asuntos confidenciales, pero la congregación ha tenido suficiente información para comprender la razón por la que se ha tomado una decisión.

Es tan importante ser compatible como ser competente

Las iglesias en crecimiento no sólo buscan las personas con mejores cualidades para formar el equipo de ministerio. Buscan laicos que se ajusten bien a las personalidades y a la filosofía del ministerio. El concepto del equipo es vital en esas iglesias.

En el mundo del atletismo, un equipo formado por atletas extraordinarios puede tener una actuación muy pobre en las competencias, porque no trabajan bien juntos. Este principio también es cierto en las iglesias. Las iglesias que crecen saben que es crítico tener en sus equipos de ministerio a personas altamente competentes que trabajen bien juntas. Los líderes laicos de estas iglesias utilizaron la palabra "coordinación" más de una docena de veces para describir el trabajo en equipo de sus ministerios. He aquí sus comentarios:

  • "Entre nosotros hay una coordinación increíble. Es casi como si pudiéramos adelantarnos a lo que van a hacer los demás a continuación."
  • "Nadie trata de llevarse el crédito por la forma en que Dios bendice a nuestra iglesia. Es un esfuerzo de equipo."
  • "La coordinación que hay entre nuestra gente es asombrosa. La mayoría de nosotros hemos estado juntos durante años. Trabajar en esta iglesia es algo gozoso y divertido."
  • "No creo que ninguno de nosotros sea una superestrella. Sólo somos todos un montón de desconocidos que trabajamos juntos de una forma increíble."
  • "No he podido encontrar ningún otro lugar donde la gente trabaje junta como lo hace en esta iglesia. Sencillamente, no creo que haya para mí ningún lugar mejor en toda la tierra."

La LiberaciÓn Del Laicado

Nuestro equipo de investigación comenzó con 52.333 iglesias en nuestra base de datos. Cuando terminó todo el trabajo, el número de iglesias con un fuerte crecimiento se había reducido a poco más de una docena. Aunque sean muchas las características que podrían describir a estas iglesias, la liberación de los laicos era algo esencial. De las muchas características que compartían los que habían liberado a los laicos, he descrito cuatro de los factores clave dentro de este proceso vital.

¿Se puede imaginar lo que es pasar por la vida sin dejar rastro alguno? ¿Se puede imaginar lo que es asistir a una iglesia que no significa nada en la vida de nadie? Nuestro estudio sacó a la luz iglesias y laicos que han sido movidos a dedicarse a la grandeza. Pero sobre todo, a proclamar la grandeza de Dios. Él es nuestra fortaleza. Él es la fuente de nuestro poder y de nuestra esperanza. Él puede hacer que usted y su iglesia pasen de ser buenos a ser grandiosos.

Y es un pecado ser buenos, cuando Dios nos ha llamado a ser grandiosos.

En la fortaleza de Cristo, mi deseo es que el resto de sus días en la vida y en el ministerio sean grandiosos, sólo para su gloria.

Earl Creps

Thom S. Rainer , Ph.D., es el decano del Seminario Teológico Bautista del Sur en Louisville, Kentucky, y presidente del Grupo Rainer, una compañía consultora internacional de iglesias y denominaciones. Ha escrito catorce libros sobre las iglesias y el alcance de los que no asisten a ninguna iglesia. Uno de sus libros más recientes es el titulado Breakout Churches (Zondervan). Puede hacer contacto con el Dr. Rainer en el portal www.RainerGroup.com .