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Preparación Para La Vida, El Ministerio, Y El Liderazgo

Por Rob Burkhart

"Entonces viendo el denuedo de Pedro y de Juan, y sabiendo que eran hombres sin letras y del vulgo, se maravillaban; y les reconocían que habían estado con Jesús" (Hechos 4:13).

PreÁmbulo: De Segunda Fila

Él era un oficial militar de 53 años, calvo, y sin una carrera impresionante. De los generales de la Segunda Guerra Mundial, no tenía la estatura imperial de MacArthur, el porte de Omar Bradley, ni la sagacidad de Patton.

Se graduó en el lugar 61 de su clase de 164 en la Academia Militar de los Estados Unidos. Le tomó 25 años ascender los rangos de segundo teniente a teniente general. Ocupó muchos puestos en esos largos años. Sirvió como ayudante ejecutivo en la oficina del Asistente del Secretario de Guerra y fue parte del personal de varios otros oficiales prominentes. Parecía que siempre sería al asistente de alguien, siempre ayudando a otros a ser más exitosos. Sin embargo, durante esos años, cumplió fielmente con sus deberes, aprovechó cada oportunidad, y aprendió de cada hombre para el cual trabajó.

Estaba a punto de hacer historia. Un día abrió la puerta de un auto, entró, y se volvió hacia el presidente sentado atrás. "Bueno, Ike," dijo Roosevelt, "serás comandante de Overlord [Dominio]". Con esa declaración, Dwight David Eisenhower pasó de ser alguien de segunda fila a la posición principal. Planearía y dirigiría la Operación Overlord [Dominio], el plan de la Alianza para invadir a Europa, dominada por los nazis, por las playas de Normandía, cruzar Francia, y   vencer a Alemania.

Más tarde, Eisenhower se convertiría en el presidente de la Universidad de Columbia, el primer Comandante Supremo de la OTAN, y el presidente de los Estados Unidos de 1952 a 1960.

Al final, Eisenhower eclipsó a los hombres a quien había servido. Él dirigió a Omar Bradley, quien se había graduado de West Point antes que él. Eisenhower, no Douglas MacArthur o George Marshall fue elegido presidente aunque fue ayudante de ambos.

Algunos piensan que los líderes nacen; otros creen que se hacen. En el caso de Eisenhower, ambas cosas pueden decirse de él. Los dones y las habilidades innatos de Eisenhower fueron perfeccionados por muchos años de adiestramiento y de dedicación servicio. Pero el adiestramiento y las experiencias hubieran sido desperdiciados en un hombre menos dotado.

Una pregunta similar ha dejado perpleja a la iglesia. ¿Es el ministerio efectivo un producto natural o un producto del adiestramiento? ¿Tienen los creyentes las capacidades naturales para ejercerlo? ¿O el ministerio efectivo prospera en un ambiente saturado de cuidadoso adiestramiento, dedicación al servicio, e intensa preparación? Ambas cosas son ciertas.

Una Diagnosis

Todos los domingos los bancos de la iglesia están llenos de personas comunes como lo eran Pedro y Juan, los discípulos de Jesús. Esto no es sorprendente. La mayoría de las personas son ordinarias y rara vez se destacan en este mundo. Lo sorprendente es que el plan de Dios de llevar a cabo la más significativa misión de la historia, la redención de la humanidad, se ha puesto en las manos de gente común. La iglesia es el plan de Dios; y es su único plan. Sin embargo, muchos no cumplen su propósito dado por Dios de emerger de las ordinarias preocupaciones de la vida y hallar su propósito en la práctica de sus dones.

Todas las iglesias necesitan personas que participen y estén comprometidas con el ministerio. Sin gente dedicada, la iglesia no puede cumplir su propósito ordenado por Dios. No puede alcanzar a su comunidad, cuidar de los miembros y animarlos en su crecimiento espiritual, ni proveer una dinámica adoración corporativa. Sin ellos la iglesia   está discapacitada, inválida, y es incapaz de cumplir su misión en el mundo.

Pocas iglesias tienen los voluntarios que necesitan, y muchas veces los que tienen no están adecuadamente adiestrados. La clave que usualmente falta para la edificación de una gran iglesia es la movilización y la capacitación de sus miembros laicos.

Todo creyente tiene dones del Espíritu Santo y un llamado al ministerio. Cada uno ha sido hecho parte del Cuerpo para que use sus dones juntamente con los demás. Hay variedad de dones y todos son esenciales. Las personas sirven de distintas maneras y todas son necesarias.

Los creyentes quieren invertir su vida en ministerios significantes y que les brinden satisfacción. Quieren que su vida tenga significado. Pero pocos creyentes hallan estas oportunidades de ministerio en su congregación local. Por tanto, sus dones y ministerios a menudo hallan su expresión en organizaciones de caridad y agencias de la comunidad.

Dios ha equipado y llamado a los líderes en las iglesias a   "perfeccionar a los santos para la obra del ministerio, para la edificación del cuerpo de Cristo, hasta que todos lleguemos a la unidad de la fe y del conocimiento del Hijo de Dios, a un varón perfecto, a la medida de la estatura de la plenitud de Cristo" (Efesios 4:12,13).

No es una opción sino un mandato divino el ayudar a los creyentes a descubrir, desarrollar, y poner en práctica sus dones espirituales para que contribuyan a la causa de Cristo.

Si es la voluntad de Dios que todos los miembros participen en el ministerio, si todas las iglesias necesitan personas comprometidas a participar, si todo creyente tiene dones y un llamado al ministerio, y si Dios ha llamado a los líderes de la iglesia a equipar a los fieles para el ministerio, ¿por qué tan pocos creyentes encuentran un lugar de ministerio en su iglesia? ¿Por qué tantas iglesias cojean sin la ayuda voluntaria que necesitan? ¿Por qué tantos líderes de las iglesias invierten tan poco tiempo en el adiestramiento de voluntarios?

  Hay muchas razones. (Véase el artículo, Por qué fallamos.) No obstante, este fallo en la tarea de reclutar y adiestrar efectivamente a trabajadores tiene resultados inevitables y predecibles. Los creyentes no se desarrollarán espiritualmente por completo ni harán efectivo su potencial para el ministerio. Las iglesias dejarán de crecer y no impactarán al mundo como Dios quiere. Las iglesias quedan estancadas en un ciclo de entrada y salida de feligreses a las congregaciones. La falta de participación de los creyentes en la labor del ministerio limitará sus oportunidades de entablar amistades, de desarrollar un sentido de pertenencia y responsabilidad, y de verse a sí mismos como miembros valiosos de la iglesia. Esto no es bueno; no es el plan de Dios. Es un ciclo de fracaso.

La PrescripciÓn

Si lo que he descrito es la enfermedad, ¿cuál es la cura? Los líderes de las iglesias deben hacer su principal prioridad y la piedra angular del ministerio la capacitación del pueblo de Dios para obras de servicio. Esto puede hacerse por el desarrollo y la implementación de una efectiva estrategia de reclutamiento, adiestramiento, y colocación. Parece más fácil de lo que es en realidad.

Prerrequisitos Para El Buen Éxito

Establecer limitados contratos de ministerio

El ministerio en la congregación local debe ser limitado en dos áreas: la duración y el alcance. Cada persona debe comprometerse a un ministerio por un período no menor de un año. Los que completan exitosamente este término deben tener tres opciones al final. En primer lugar, podrían decidir continuar su servicio en la misma área. En segundo lugar, podrían transferirse a otro ministerio. Y por último, podrían dar por terminado su servicio. En el momento apropiado, dejar que los voluntarios salgan con gracia de un ministerio, prepara el camino para que regresen, evita los problemas que ocurren cuando éstos están agotados y cansados, y crea oportunidades de participación para otros.

También se debe limitar el alcance del ministerio. Los creyentes deben concentrarse en un ministerio, no en tres o cuatro. Una manera de hacer esto es limitar la participación a un ministerio más exigente y a uno que lo sea menos. Aunque no hay ministerios más importantes que otros, algunos requieren un mayor compromiso del tiempo que otros. Un ministerio más exigente es uno que requiere la participación en momentos que no sean los servicios de adoración o las actividades regulares de la iglesia (por ejemplo, un maestro de escuela dominical). Un ministerio menos exigente requiere la participación durante un servicio o una actividad (por ejemplo, ujieres y los que saludan).

Estas limitaciones previenen el agotamiento, crean oportunidades de participación para otros en la congregación, y ayudan a que el servicio sea de mejor calidad, pues los creyentes se están concentrado en un ministerio. También se facilita el reclutamiento.

Expectativas y estÁndares claramente comunicados

Es mucho más fácil reclutar personas que saben a lo que se están comprometiendo. La ejecución mejora cuando las personas saben lo que se espera de ellas. Los trabajadores se sienten menos frustrados y, cuando saben la verdad, hay más posibilidades de que continúen la labor. No simplifique, ni lo haga ver más bonito. Desafíelos con las grandes oportunidades de ministerio.

Reclute para adiestramiento, no para posiciones

Es un error reclutar para una posición ministerial sin determinar primero los dones de la personas, sin proveer adiestramiento, o sin evaluar sus calificaciones. Cada paso puede ser dado en un proceso de adiestramiento efectivo.

Desarrolle un sistema de reclutamiento para toda la iglesia

Algo perjudicial a la iglesia es la competencia entre los ministerios, pues terminan reclutando a las mismas personas. Se le pide a la gente que participa en un ministerio a que también participe en otro.

Los ministerios de la iglesia y el liderazgo deben tener un proceso de reclutamiento y adiestramiento que elimine esta situación. La participación debe ser un esfuerzo coordinado para ayudar a los creyentes a que descubran, desarrollen, y practiquen sus dones de maneras que beneficien la iglesia y produzca satisfacción en el ministerio. (Véase el artículo, La creación de una estrategia de reclutamiento y de adiestramiento coordinada.)

Adopte una estrategia que brinde oportunidades

En el esfuerzo por proteger la iglesia, a veces los líderes crean barreras para el reclutamiento. Requieren a los nuevos que pertenezcan a Cuerpo por un tiempo específico, completen un extenso proceso de adiestramiento, o se hagan miembros de la iglesia. Estas protecciones podrían ser apropiadas para determinar a qué área del ministerio deben ser asignados, pero no deben ser barreras para el adiestramiento. Cualquier creyente debe ser elegible para adiestramiento ministerial. En el proceso, también puede recibir asistencia a fin de completar los otros requisitos de la iglesia para participar en el ministerio.

Reclutamiento y adiestramiento continuo

El reclutamiento y el adiestramiento para el ministerio deben ser continuos en la vida de la iglesia.   Reclutar a causa de una crisis muestra fracaso y desorganización, no buen éxito y ministerio efectivo. Basado en el tamaño de la congregación, un ciclo de reclutamiento y de adiestramiento puede ser implementado cada trimestre, dos o tres veces al año, o anualmente.

Esta estrategia constante promueve el reclutamiento y el adiestramiento de los voluntarios antes de que se necesiten, lo que hace posible que la iglesia añada ministerios y nuevas unidades de una manera ordenada y predecible. Los nuevos trabajadores preparados serán más efectivos que personas que sean lanzadas a servir sin el adiestramiento adecuado.

El objetivo: la participaciÓn de todos los miembros

La Biblia es clara: todo creyente ha sido equipado, llamado al ministerio, y es responsable de la mayordomía de sus dones ministeriales. Los líderes de la iglesia son responsables de ayudar a los creyentes a prepararse para el ministerio. El objetivo debe ser reclutar, adiestrar, y asignar a un ministerio consecuente con sus dones, su llamamiento, y las necesidades de la iglesia a todo creyente cualificado.

Altas expectativas

El servicio a Dios y a su iglesia es un llamamiento de gran honra. Es importante que los creyentes encuentren su área de servicio en el ministerio. Para el buen éxito a largo plazo es crítico establecer y mantener altos estándares, y esforzarse por alcanzar la excelencia. Los altos estándares facilitan el reclutamiento, no lo limitan. Cuando se espera excelencia y se hace a los voluntarios responsables, hay una clara comunicación de la importancia del ministerio, edificamos una cultura de buen éxito, y contribuimos a la moral de los trabajadores.  

Sin embargo, algunos no servirán exitosamente. Otros caerán en la inmoralidad, o en el fracaso espiritual, o no trabajarán bien con el liderazgo. En estos casos, los líderes deben enfrentar en amor a estos voluntarios, explicarles cuidadosamente su preocupación, desarrollar una estrategia para alcanzar buen éxito, y darles la oportunidad de crecer en el ministerio. La remoción de un cargo de ministerio puede que sea la única opción para quienes no resuelven los problemas en el liderazgo.

Una Estrategia De Reclutamiento Efectiva

Los líderes en la iglesia deben crear e implementar una estrategia de reclutamiento efectiva. Los primeros cinco elementos abajo preceden a la participación en el adiestramiento pre-ministerial. Los   otros cinco están incorporados al adiestramiento.

La oraciÓn

Jesús enseñó que "la mies es mucha, mas los obreros pocos". Debemos rogar "al Señor de la mies, que envíe obreros a su mies" (Mateo 9:37,38). El reclutamiento para el ministerio es realmente una batalla espiritual que sólo puede ser ganada por la oración.

La promociÓn continua de los ministerios

La visión y el propósito de los ministerios de la iglesia deben ser claramente formulados y sus buenos éxitos celebrados. Demasiadas veces la única referencia a los ministerios de la iglesia que oyen los miembros proviene de líderes voluntarios o pastores abrumados y frustrados. Los comentarios negativos no son buena promoción para los ministerios.

Descripciones de trabajo por escrito

Las descripciones del trabajo deben incluir una clara explicación de las responsabilidades, las calificaciones, y las otras expectativas del ministerio. Esto debe incluir   una estipulación espiritual y doctrinal, expectativas de estilo de vida claramente articuladas que son consecuentes con la norma de santidad de la iglesia, y una descripción detallada de lo que se espera de los que sirven en el ministerio.

BÚsqueda de voluntarios

El liderazgo debe identificar todos los participantes elegibles. Toda persona que sea creyente, que no participe en el momento en algún ministerio, que se identifica con la iglesia, y cumple con otras calificaciones es un candidato para el adiestramiento previo a un ministerio.

AprobaciÓn de los prospectos

La lista de los posibles trabajadores debe ser examinada y aprobada por el pastor. Este paso previene que los que no estén calificados sirvan y evita herir los sentimientos y desalentar a las personas que piensan que pueden participar en cierto ministerio cuando en realidad no es así.

Una clara presentación del ministerio

Los prospectos necesitan tener la oportunidad de examinar los ministerios de la iglesia y entender las responsabilidades, las oportunidades, y los propósitos de cada uno.

La observaciÓn

Los prospectos deben experimentar el ministerio antes de que se les pida la participación. Para ayudar a los potenciales voluntarios a decidir en qué ministerio quisieran participar y a hacer un compromiso a largo plazo, es crítico que tengan la oportunidad de viajar en un bus de la escuela dominical, visitar una clase, salir con el equipo de visitación, o experimentar los otros ministerios de la iglesia.

El tiempo para la oraciÓn y la consideraciÓn

Muchas personas se apresuran a aceptar un ministerio. Es beneficioso tanto para ellos como para la iglesia que sean animados a orar y a pensar seriamente en este compromiso. Los voluntarios que se unen a un ministerio después de pensar seriamente y orar al respecto considerarán su ministerio una respuesta al llamamiento de Dios a su vida y, probablemente, sirvan bien y por más tiempo.

Pida una decisiÓn

Entonces los líderes piden que se tome una decisión   y se haga un compromiso. Para solidificar esto debe firmarse un acuerdo de ministerio, celebrar un servicio de comisión, o ambos.

Provea adiestramiento antes del servicio y durante el servicio

Por cuanto el adiestramiento efectivo contribuye al buen éxito de los voluntarios, es crítico para un buen reclutamiento.   El adiestramiento práctico, de manos a la obra, y enfocado en el desarrollo de destrezas, ayuda a que los trabajadores sean más efectivos. El buen éxito y la satisfacción están inextricablemente relacionados. Es más probable que los voluntarios que piensan que hacen una contribución significativa tengan un buen desempeño y sirvan consecuentemente.

UNA EFECTIVA ESTRATEGIA DE ADIESTRAMIENTO Y DE COLOCACIÓN ANTES DEL MINISTERIO

Una efectiva estrategia de adiestramiento y colocación antes del ministerio es el próximo paso y debe incluir las siguientes tres fases: (Véase el artículo, Las ventajas de la escuela dominical.)

PRIMERA FASE: INTRODUCCIÓN AL MINISTERIO

Los prospectos deben dedicar suficiente tiempo a la introducción al ministerio en la iglesia local. La discusión de los siguientes asuntos será el fundamento de la efectividad futura:

Todo miembro es un ministro. El fundamento bíblico y teológico de que todo miembro es un ministro es presentado y discutido.

Los dones espirituales. Un vistazo a los dones espirituales es combinado con un instrumento de evaluación   para ayudar a los trabajadores prospectos a identificar sus dones.

La iglesia y su ministerio. La relación apropiada entre el miembro con dones y los líderes de la iglesia es presentada y discutida.

Alcance y evangelismo. El objetivo del ministerio es alcanzar a los perdidos. Se muestra a los nuevos voluntarios cómo cada ministerio contribuye al cuadro completo de alcance, evangelismo, asimilación, y discipulado.

Las calificaciones y las responsabilidades. Los estándares teológicos, de estilo de vida, y de ministerio son presentados. Un instrumento de indagación es usado para ayudar a los voluntarios prospectos a determinar si cumplen con estos requisitos.

La organización y la estructura ministerial. Se presenta la estructura de organización de la iglesia y de su ministerio.

Nuestra iglesia en el ministerio: un resumen. Los líderes presentan brevemente su ministerio y responden a las preguntas. Los trabajadores son animados a registrarse para visitar y observar cuantos ministerios les interesen.

Nuestra iglesia en el ministerio: una observación. La clase no se reúne. Los trabajadores prospectos observan varios ministerios y usan una hoja de observación para registrar su experiencia.

Compromiso al ministerio. Se da la oportunidad a los voluntarios prospectos para que se comprometan a más adiestramiento o colocación, o para que se retiren del proceso. Los que no cumplen con los requisitos del ministerio, no están dispuestos a comprometerse con las expectativas del ministerio, o piensan que no están listos para el ministerio, pueden retirarse con gracia. Pero no se dé por vencido. Pida la autorización para contactarlos más tarde, y anímelos a que continúen su adiestramiento en el futuro.

Los que completen el adiestramiento y cumplan los requisitos del ministerio tendrán la oportunidad de escoger un área ministerial consecuente con sus dones, su llamamiento, y las necesidades de la iglesia. Sin embargo, el próximo paso no es la colocación sino el adiestramiento diseñado con el fin de equiparlos para el servicio en el ministerio que escogieron.   Ese adiestramiento se compone de actividades en el salón de clase y otras de práctica en la obra.

SEGUNDA FASE: PREPARACIÓN MINISTERIAL

Una vez que el miembro prospecto ha determinado, junto con los líderes de la iglesia, el área de ministerio para el que está calificado, dotado, y llamado, la iglesia necesita darle adiestramiento específico y práctico. El adiestramiento variará en contenido y en formato dependiente del ministerio,de sus necesidades, y de los requisitos.

TERCERA FASE: PRÁCTICA

Un aspecto esencial pero olvidado del adiestramiento en la iglesia es la práctica. La mejor manera de aprender es en el ministerio. Este adiestramiento debe proveer tres experiencias.

La observación. Por un período de tiempo (dos sesiones), el aprendiz debe observar a su tutor practicar el ministerio. Después de esta observación, el tutor debe explicar el proceso, responder a preguntas, y discutir preocupaciones.

La participación parcial. Luego, los aprendices deben hacer ciertas partes del ministerio mientras el tutor dirige y observa. Esta participación debe aumentar en un período de tiempo específico (cuatro sesiones) hasta que el aprendiz se encarga por completo. Es crítico, pues, tener suficiente tiempo para la reflexión y la interacción con el mentor.

La plena participación. El aprendiz intercambia funciones con el tutor y hace el ministerio mientras el tutor observa (dos sesiones). Cada experiencia debe ser seguida de feedback o realimentación, crítica constructiva, y ánimo por el tutor.

Hay otros dos componentes esenciales para una práctica exitosa. El primero, es la selección y la preparación del tutor. Él debe ser excelente en su labor y tener la habilidad de instruir efectivamente a otros. El segundo, es el tiempo que requiere el adiestramiento durante el ministerio. Son necesarias un mínimo de ocho semanas u ocho experiencias. Es un gran riesgo presionar al trabajador prospecto a servir antes de que esté listo.

Colocación efectiva. Todo lo demás depende de este último paso del proceso de reclutamiento y adiestramiento. Lo siguiente debe ser cumplido antes de asignar a alguien a un ministerio en específico:

  • Los dones y el llamamiento del prospecto son consecuentes con las necesidades y los requisitos del ministerio.
  • El prospecto cumple con los requisitos espirituales, de estilo de vida, y ministeriales.
  • El prospecto ha completado el adiestramiento requerido.
  • El prospecto se ha comprometido al ministerio y a cumplir sus requisitos.
  • El prospecto ha mostrado lealtad, consecuencia, y un corazón servicial.

A veces, aunque se haya hecho mucho, las personas no descubren hasta después de haber sido puestos en un ministerio que no es para ellos. Estos voluntarios no deben ser forzados y ni siquiera animados a quedarse sin que importe cuán necesarios sean. Esto llevará solo a la frustración y al fracaso. Se les debe dar otra oportunidad. Si esa no es efectiva, entonces debe haber otra y otra colocación hasta que el voluntario descubra el área que lo atraiga. Es más importante que los trabajadores encuentren su lugar pertinente de ministerio que el que cubran un hueco en la tabla de organización de la iglesia.

El tiempo es muy importante. Si el adiestramiento es muy extenso, los trabajadores prospectos se desanimarán. Si es muy breve, no estarán bien preparados y podrían fracasar. Como se ha descrito, esta estrategia, del reclutamiento a la colocación, toma seis meses. Eso es tiempo suficiente para proveer adiestramiento adecuado y para evaluar la fidelidad, las calificaciones, las habilidades de los miembros prospectos, y para buecar en oración la guía del Señor.

En seis meses, ¿se puede enseñar a un nuevo trabajador todo lo que necesita saber? Es obvio que no. La clave es proveer un adiestramiento de buena calidad antes del ministerio para que comience bien, y luego dar adiestramiento continuo para que desarrolle sus dones y habilidades.

LA IMPLEMENTACIÓN DE UNA ESTRATEGIA DE RECLUTAMIENTO Y DE ADIESTRAMIENTO EFECTIVA

Este método ayuda a la iglesia a crear una estrategia de reclutamiento y de adiestramiento que produzca cada tres meses voluntarios adiestrados y calificados.

Comienza con un mes de reclutamiento en el cual los trabajadores prospectos son identificados, sometidos a escrutinio, contactados, e invitados a participar. Coordine el contacto personal con la constante promoción de la clase en el boletín de la iglesia, en un periódico,   en una página web, y en los anuncios desde el púlpito.

Las primeras dos fases del adiestramiento serán en el salón de clase. Las últimas trece semanas están diseñadas para coordinar con   los trimestres de la escuela dominical. Dirija las primeras nueve sesiones (Primera fase) de la clase. Designe las últimas cuatro semanas (Segunda fase) de la primera clase como el mes de reclutamiento para la próxima clase. Cuando la clase A complete su entrenamiento en el salón de clase, progresará a la Práctica (Tercera fase). Esto permite que el salón y el instructor estén en disposición de comenzar a adiestrar el próximo grupo.

En seis meses el primer grupo ha progresado de reclutamiento a colocación. Una vez implementada, esta estrategia produce cada tres meses una fuente constante de nuevos trabajadores calificados y adiestrados.   La Tabla A ilustra un año cuando esta estrategia es implementada.

Tabla A: El Ciclo De Reclutamiento Y De Adiestramiento

Mes

Recrutamiento

Primera fase

Segunda fase

Tercera fase

Agosto

Clase A

     

Septiembre

 

Clase A

   

Octubre

 

Clase A

   

Noviembre

Clase B

 

Clase A

 

Diciembre

 

Clase B

 

Clase A

Enero

 

Clase B

 

Clase A

Febrero

Clase C

 

Clase B

 

Marzo

 

Clase C

 

Clase B

Abril

 

Clase C

 

Clase B

Mayo

Clase D

 

Clase C

 

Junio

 

Clase D

   

Julio

 

Claes D

   

Agosto

Clase E

 

Clase D

 

Septiembre

 

Clase E

 

Clase D

Octubre

 

Claes E

 

Clase D

Las iglesias pequeñas pueden fácilmente adaptar este programa por ofrecer adiestramiento antes del ministerio una o dos veces al año.

Esta estrategia funciona muy bien como parte de una de las clases de escuela dominical de los adultos o en las opciones de estudio que algunas iglesias proveen en la semana. Las iglesias con un ministerio de pequeños grupos también podrían adoptar fácilmente esta estrategia. Los alumnos reclutados asistirían por trece semanas al grupo de adiestramiento para el ministerio y luego volverían a su clase original.

A pesar de que la información que contienen las trece sesiones podría ser presentada en una clase de un fin de semana o en un retiro, no es recomendable. Este proceso extendido por varias semanas facilita la cuidadosa consideración por los trabajadores prospectos y los líderes. Provee la oportunidad de que las personas prueben que pueden ser fieles. También da tiempo para que el liderazgo establezca una buena relación con los nuevos trabajadores, responda a sus preguntas, y evalúe la seriedad del compromiso de ellos.

Una vez los creyentes son colocados en el ministerio, el adiestramiento en el servicio debería apoyarlos. El adiestramiento antes del servicio no está diseñado para dar a los trabajadores todas las destrezas que necesitan. Los que participan en ministerios necesitan un proceso para mejorar sus destrezas y mantener la excelencia. (Véase el artículo, Adiestramiento constante.)

Dios ha bendecido a la iglesia con personas con dones y con un llamamiento, y tiene los recursos necesarios para que el Cuerpo se edifique y alcance al mundo. Pero si no hay una manera intencional y efectiva de ayudar a las personas a descubrir, desarrollar, y practicar esos dones, no podrán cumplir la voluntad de Dios para su vida o los propósitos de Él para la iglesia local.   Sin embargo, con adiestramiento y experiencia   los creyentes pueden desarrollar poderosos ministerios y tener una vida espiritual abundante.

La tragedia de muchas iglesias es que su mayor tesoro, el potencial de los creyentes para el ministerio, no ha sido descubierto o desarrollado. Esto también es trágico para los creyentes. No podrán ser todo lo que Dios quiere ni tendrán el ministerio o la satisfacción de un servicio fiel que pudieron haber disfrutado. La necesidad es real. Las personas y los dones son reales. El liderazgo no puede dejar de desafiar, motivar, y equipar.

Hombres ordinarios sin letras dirigían una pequeña y perseguida secta de una religión poco conocida en una provincia   al borde de un gran imperio. Fueron considerados personas bastante comunes por los que dominaban en su época. Pero habían estado con Jesús; Él los había llamado y adiestrado. Su Espíritu los equipó y los llenó de poder, y así transformaron el mundo, el futuro, y el destino eterno de la humanidad.

Todos los domingos los bancos de las iglesias están llenos de personas como Pedro y Juan.   Gracias a Dios.

EPÍLOGO

Dijeron que era solo una chaqueta vacía y que le faltaban gravitas . También dijeron que no era lo suficientemente inteligente para hacer el trabajo, no estaba calificado. Para muchos, él era un hombre de mediana edad que le faltaba la personalidad y el carisma de su predecesor, y la inteligencia y la seriedad de su oponente. Muchas veces se tropezaba con sus propias palabras y parecía incómodo en público. Perdió el voto popular y fue elegido presidente por el más estrecho margen del colegio electoral. Solo por la decisión de la Corte Suprema de los Estados Unidos se detuvo la controversia y pudo llegar a la Casa Blanca.

El 14 de septiembre de 2001, solo días después de que los terroristas destruyeran el World Trade Center en la Ciudad de Nueva York, George W. Bush   anduvo entre las ruinas y saludó y agradeció a la policía y a los bomberos por su valiente servicio. Subió a un montón de escombros, y con un altavoz en una mano y su otro brazo sobre los hombros de un fatigado bombero, se dirigió a la multitud.

Alguien atrás en la multitud dijo en alta voz, "No podemos oírlo, George". Su inmediata respuesta fue, "yo puedo oírlo, y pronto los que derribaron estos edificios oirán de nosotros", declaró con una firmeza y determinación que causaron el aplauso de la multitud. Fue un momento que todos los que escuchaban recordarían.

A los ojos de muchos, ese día George W. Bush se convirtió en su presidente. Parado sobre el montón de escombros, ya no era una chaqueta vacía sino que se convirtió en un líder mundial digno de respeto.

En las semanas y en los meses que siguieron, la gente se preguntaba: "¿Hizo la tragedia del 11 de septiembre de 2001 un líder y un presidente de George W. Bush?" Algunos piensan que así es. Otros dicen que estos sucesos solo dieron a la nación la oportunidad de ver al verdadero hombre.

Era y no era cierto.

Este artículo está basado en el capítulo 8 de su libro, "La escuela dominical: preparación para la vida, el ministerio, y el liderazgo".

Earl Creps

Rob Burkhart es director de los ministerios de los adultos y de los niños en el Distrito de Michigan de los Estados Unidos. Es el autor de Despierte al gigante dormido: Cómo obtener mejor provecho de su escuela dominical.