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Calle Azusa: 100 Años Después

Por Cecil M. Robeck, Jr.

"A la mente sobria, todo esto es una payasada disparatada, y es difícil creer que cualquier persona inteligente pueda encontrarse en un enredo de manía religiosa tan falto de sentido. Una visita al lugar es suficiente para causarle disgusto a cualquier persona considerada, y cuanto más brille sobre ello la luz del día, menos personas se envolverán en ello, aunque sean gente común con poca educación, bíblica o secular". Los Angeles Daily Times

Conforme entramos al año del centenario de la Misión y el avivamiento de la Calle Azusa, sigo asombrado por la intensidad de los sentimientos antagónicos que en 1906 el avivamiento engendrara entre la población general de Los Ángeles. Al escritor de la cita con que comenzamos el artículo se le identificó sólo como a un caballero bien informado cuando su opinión apareció en el periódico Los Angeles Daily Times . No sabemos quién era él. No sabemos a qué se debe que se le describiera como bien informado . Todo lo que sabemos acerca de él es que consideró que el avivamiento era una payasada disparatada y una manía religiosa. Su juicio fue uno de los muchos que se emitieron respecto de la Misión.

Hasta tiempos recientes, poco se sabía acerca de la Misión de la Calle Azusa o del avivamiento que le dio origen. La mayoría de lo que se sabía acerca del avivamiento fue escrito por Frank Bartleman. El título de su libro, Cómo el Pentecostés llegó a Los Ángeles , publicado por primera vez en 1925, hizo creer a la gente que era la historia de la Misión y el avivamiento de la Misión de la Calle Azusa. Pero, de los 10 capítulos de en este libro, sólo uno de ellos enfoca la Calle Azusa. Había breves comentarios acerca de la Misión y del avivamiento en dos o tres capítulos, pero contiene sólo un capítulo acerca de la Calle Azusa.

Entre 1906 y 1909, cuando el avivamiento estaba en su mayor apogeo, otros también escribieron acerca de éste. Muchísimas historias que nos han llegado a las manos han estado basadas principalmente de manera poco crítica en un número relativamente pequeño de recuentos orales o escritos, muchos de los cuales eran altamente predispuestos. Los historiadores han usado unos cuantos de ellos para bosquejar la historia básica, pero en los últimos 100 años, poco material nuevo y útil ha sido usado como referencia. Como resultado, nuestro conocimiento de la profundidad y del impacto del avivamiento había estado limitado hasta ahora.

He vivido y ministrado en el sur de California por los últimos 35 años. Durante los pasados 30 años me he elegido a la Calle Azusa como el principal enfoque de mi indagación histórica. Teniendo al tiempo como aliado, he desenterrado   fuentes que la mayoría de los historiadores no tendrían tiempo de buscar - una plétora de documentos públicos tales como mapas, directorios de ciudades, registros de tribunal, materiales de censo, artículos de periódico, registros de nacimiento, matrimonio, y muerte, y documentos privados como correspondencia y diarios. También he entrevistado a muchas personas que estuvieron presentes en aquellos primeros años.

Cuando junté los miles de detalles que emergieron de estas fuentes, descubrí una historia que es rica y completa. A diferencia del juicio emitido por el escritor no identificado quien dijo que payasadas disparatadas o manías religiosas eran la esencia del avivamiento, la Calle Azusa es una fuente que produjo un movimiento global que ha cambiado para siempre la faz de la cristiandad. A diferencia de la opinión de un predicador de Los Ángeles, quien en ese tiempo vio a la Misión de la Calle de Azusa como simplemente un lugar donde "ellos corrían y saltaban y danzaban y rodaban en una repugnante amalgama de superstición de vudú africano y de locura caucásica, que desaparecerá como las pesadillas de histeria que son", yo he llegado a apreciar la variedad de maneras en que las personas respondieron cuando encontraron a Dios en un nivel personal más profundo.

El avivamiento de la Calle Azusa comenzó con la llegada de William Seymour a Los Ángeles, California, el 22 de febrero de 1906. Nacido el 2 de mayo de 1870, hijo de los antiguos esclavos Simon y Phillis Seymour, William fue bautizado y criado como católico romano. En un punto de tiempo en los años siguientes a 1895, Seymour tuvo una experiencia de conversión y se hizo primero metodista, después miembro de los Santos de las Luces de la Tarde - lo que ahora se conoce como la Iglesia de Dios (Anderson, Indiana). En 1900, se inscribió en la Casa de Entrenamiento Misionero y Escuela Bíblica de Dios, una escuela de Santidad Wesleyana en Cincinnati, Ohio. Fue ahí donde Seymour reconoció su llamado al ministerio. Desde Cincinnati   se desplazó a Houston, Texas, a Jackson, Mississippi, y a Louisiana occidental, donde visitó a varios pastores o sostuvo reuniones. De regreso a Houston alrededor del año 1905, entabló amistad con la señora Lucy F. Farrow, quien había sido precursora de una iglesia de la Santidad en la comunidad afronorteamericana.

En julio de 1905, Charles Parham trajo a un equipo ministerial a Houston para difundir el mensaje de su fe apostólica. Por varias semanas, Parham sostuvo reuniones en la ciudad donde Farrow, quien trabajaba como cocinera, alimentó a su equipo.   Cuando Parham terminó sus reuniones en Houston y decidió regresar a Kansas, invitó a Farrow a unirse a su familia como niñera de sus hijos. Ella aceptó y dejó a su congregación a cargo de Seymour. Mientras Farrow estaba con Parham en Kansas fue bautizada en el Espíritu. Durante este mismo período, Seymour se encargó del púlpito, y una joven de Los Ángeles llamada Neely Ferry, visitó la congregación.

Parham y Farrow regresaron a Houston durante el otoño de 1905, y Parham anunció que comenzaría una escuela bíblica de corto plazo en enero de 1906. Como resultado de la insistencia por parte de Farrow, Seymour se convirtió en uno de los alumnos de Parham, aunque se le requirió que se sentara en el pasillo para conformarse con las políticas de segregación racial de Texas. Mientras tanto, Ferry regresó a Los Ángeles donde contó a su pastor, la señora Julia W. Hutchins, acerca de Seymour. Hutchins había sido precursora de una pequeña congregación que se reunía en un local de tienda en el número 1604 de la Calle Novena, cerca de la esquina de la 9 y Santa Fe. Ella por mucho tiempo había deseado ser misionera a Liberia, y estaba buscando a un sucesor adecuado. Cuando Terry le dijo cuán apropiado para el puesto ella pensaba que Seymour sería, Hutchins lo invitó a venir a Los Ángeles. Parham no estaba ansiosa de que Seymour se fuera; Seymour aún no había sido bautizado en el Espíritu. Pero Parham finalmente se ablandó cuando vio que Seymour estaba decidido a ir.

Cuando llegó a Los Ángeles, Seymour se dirigió a la Misión de Hutchins donde, como su nuevo pastor, predicó varias veces. Hutchins estaba convencido de que la enseñanza de Seymour acerca del bautismo en el Espíritu Santo no coincidía con la doctrina tradicional de la Santidad, y mandó a llamar al presidente de la Asociación de Santidad para conducir una investigación. Al final, el presidente Roberts estuvo de acuerdo. Le fue dicho a Seymour que él ya no podía enseñar tal doctrina en esa iglesia.   Desempleado y sin fondos para regresar a Houston, Seymour aceptó el ofrecimiento   de   Edward S. Lee de hospedarse en una habitación de su casa. Ahí, a principios de marzo, Seymour comenzó un estudio bíblico, y una reunión de oración.   Pronto la reunión se volvió tan grande que no cabía ya en la pequeña casa de los Lee, así que Seymour se reubicó a dos cuadras de la Casa Asberry en el número 214 de la Calle Bonnie Brae.

El 9 de abril de 1906, esta reunión de oración a la que asistían   alrededor de 15 santos afronorteamericanos, experimentó un poderoso encuentro con el Espíritu Santo. Varios hablaron en lenguas, y el avivamiento comenzó en serio. Para el 12 de abril, ellos habían encontrado el edificio vacío de la Calle Azusa. Esa tarde, Seymour fue bautizado en el Espíritu Santo. Para el 15 de abril (Pascua), ellos estaban celebrando cultos. Para el 17 de abril, un reportero de Los Angeles Daily Times había visitado su local, y el día siguiente, el 18 de abril, el día del terremoto de San Francisco, el primer artículo apareció en la prensa de Los Ángeles presentando al mundo la Calle Azusa.

¿DÓnde Se ReunÍan?

Por años, el edificio de la Calle Azusa también ha sido un enigma. La mayoría de las personas están familiarizadas con las mismas tres o cuatro fotografías que repetidas veces han sido publicadas a lo largo de los años. Éstas muestran una estructura rectangular de madera, con forma de caja de 40 x 60 pies, y que desesperadamente necesitaba reparación. Seymour comenzó sus cultos en la Misión el 15 de abril de 1906.   Un equipo de trabajo instaló un púlpito hecho de una caja de madera que se usaba para enviar zapatos de la manufacturera a las tiendas. El púlpito se hallaba en el centro del salón. Una pieza de tela de algodón cubría su parte superior. Osterberg construyó un altar con madera aserrada y donada que estaba sobre dos sillas. Se dejó espacio abierto para quienes vinieran a visitar. Bartleman esbozó asientos hechos de unos cuantos tablones largos montados sobre cuñetes de clavos y una colección de feas sillas viejas.

Sin embargo, lo que las nuevas fuentes han revelado acerca de la Misión es fascinante. Las personas adoraban en el piso a nivel de la Calle - un piso de tierra, en el cual se hallaban esparcidos paja y aserrín. Las paredes nunca fueron terminadas, pero las personas pintaron de blanco la madera aserrada de cortes ásperos. Cerca de la puerta se hallaba colgado un buzón en el cual se colocaban los diezmos y las ofrendas puesto que ellos no pedían ofrenda en la Misión. Un letrero daba la bienvenida a los visitantes con vívidas letras verdes. Decía: "Mene, Mene, Tekel, Uparsin" (Daniel 5:25), con las enes escritas al revés y las eses boca abajo. Los hombres colgaban sus sombreros en vigas elevadas expuestas donde una línea simple de luces incandescentes se prolongaba a todo lo largo del salón.

Estas fuentes también revelan que la atmósfera dentro de este burdo edificio - sin aislamiento ni acondicionador de aire, y hormigueando de cuerpos perspirantes - era maloliente a lo más. Como un escritor lo describió: "Era necesario escabullir la nariz de uno debajo de las bancas para poder respirar un poco de aire".

Varias personas anunciaron que los cultos estaban plagados de moscas. "Enjambres de moscas", escribió un reportero, "atraídas por la atmósfera viciada, zumbaban a lo largo del lugar, y era una continua batalla para protegerse". Una serie de mapas dibujados por la compañía Seguros Sanborn proporciona una idea clara del vecindario. El mapa de 1888 revela que la Calle Azusa originalmente era la antigua Calle Segunda. La calle nunca tuvo una longitud mayor a una cuadra. Terminaba donde se hallaba una compañía que pavimentaba calles, con pilas de carbón y grandes piezas de equipo. Una casa pequeña marcada en un mapa como domicilio con una "D", se ubicaba enfrente de la propiedad con la dirección del número 87. Una compañía de marmolería que se especializaba en lápidas sepulcrales se ubicaba en la esquina sureste de la Calle Azusa y San Pedro. Huertos de naranjas y toronjas rodeaban la propiedad. En la parte derecha del mapa se observa claramente un ramal del Ferrocarril del Pacífico Sur. El Directorio de la ciudad indica que el vecindario era predominantemente judío, aunque se encontraban también otros nombres mezclados.

En 1894 se publicó un segundo mapa de la propiedad. La antigua Calle Segunda se había convertida en la Calle Azusa, y la dirección había sido cambiada al número 312. La casa había sido movida más atrás dentro de la propiedad, donde servía como parroquia. El edificio dominante en el número 312 de la Calle Azusa era la Iglesia Metodista Episcopal Africana Stevens. En la parte frontal del edificio, una serie de pequeñas líneas paralelas en el mapa marca una escalera que se encontraba en la parte norte del edificio proveyendo entrada al segundo piso, el santuario original.

La única fotografía conocida de la iglesia en este período muestra tres aspectos interesantes. Primero, la escalera original. Segundo, y menos obvia, la línea original de techo tenía una pendiente empinada. Tercero, tres ventanas de estilo gótico con líneas de tracería adornaban la pared frontal.

Para 1894, las arboledas de cítricos ya habían desaparecido. En el lado sur fueron reemplazadas por césped. El olor de los brotes de naranjas y la serenidad de las orquídeas rápidamente estaban siendo reemplazadas por el golpe de carros de ferrocarril y por el olor de madera serrada nueva. En este tiempo un número creciente de casas de huéspedes y de pequeños negocios, incluidas fábricas de conservas y lavanderías, se estaban mudando al área inmediata. La propiedad marcaba como "PATIO" en el mapa es el comienzo del aserradero que pronto se volvería dominante en el área. El Directorio de la ciudad revela menos nombres judíos, y más diversidad racial y étnica en el vecindario, incluidos afronorteamericanos, alemanes, escandinavos, y japoneses.

La Iglesia M.E.A. Stevens ocupó el edificio del número 312 de la Calle Azusa hasta febrero de 1904, cuando la congregación dedicó una nueva instalación de ladrillo en la esquina de la Calle Octava y Towne y cambió su nombre a Primera Iglesia M.E.A. Sin embargo, antes de que la congregación pudiera decidir qué hacer con la propiedad de la Calle Azusa, un incendiario puso en fuego a la iglesia vacante. La estructura fue debilitada en gran manera, y el techo fue destruido por completo. La congregación decidió convertir al edificio en una casa de de vecindad. Subdividieron entonces el anterior santuario del segundo piso en varias salas separadas por un largo pasillo que se extendía a todo lo largo del edificio. Las escaleras que estaban en la parte frontal del edificio fueron quitadas y una escalera posterior fue construida, dejando la entrada original intacta pero sin uso. El nivel inferior fue usado para alojar caballos y para almacenar provisiones de construcción, incluidos madera aserrada y clavos.

En 1906 fue publicado un nuevo mapa de Sanborn. El edificio fue marcado con las palabras "Alojamientos en el segundo, un salón en el primero, BARATO". La transición del vecindario había continuado. La compañía de marmolería todavía ocupaba la esquina del sureste de la Calle Azusa y San Pedro, pero un gremio y tienda distribuidora de alimento ahora dominaba la esquina del noreste. Un aserradero creciente al sur y al este de la propiedad había reemplazado al césped que en tiempos pasados se había extendido allí. Un ramal del Ferrocarril del Pacífico sur curveaba a través del aserradero para dar servicio a este negocio.

La Fe Apostólica , el periódico de la Misión de la Calle Azusa entre septiembre de 1906 y junio de 1908, posteriormente hizo referencia a la cercana comunidad rusa. Muchos de estos recién llegados inmigrantes encontraron trabajo en el aserradero. No eran cristianos rusos ortodoxos, como se hubiera pensado, sino eran molokanos — "bebedores de leche." Este grupo había sido influido por algunos de los reformadores del siglo XVI. No aceptaban los ayunos lácteos de la Iglesia Ortodoxa. Eran trinitarios que fuertemente creían en la constante guía del Espíritu Santo. Demos Shakarian, abuelo del fundador de la organización internacional Hombres de Negocios del Evangelio Completo, se encontraba entre estos inmigrantes que se sintieron llamados a ir a Los Ángeles por medio de una palabra profética dada en 1855.

Henry McGowan, quien más tarde sería un pastor de las Asambleas de Dios en Pasadena, en ese tiempo era miembro de la Iglesia de Santidad. Él obtuvo el empleo de conductor de camiones y programaba su llegada al aserradero cercano para una hora que le permitiera visitar la Misión durante sus cultos por la tarde.

Este mapa provee una posible explicación de por qué algunas personas consideraban que la Misión se encontraba en un barrio bajo. Una mejor descripción sería la de una área de industria ligera en desarrollo.

En abril de 1906, cuando las personas que se habían estado reuniendo en la casa del número 214 de la Calle Bonnie Brae fueron forzadas a mudarse, éstas descubrieron que el edificio del número 312 de la Calle Azusa estaba en venta. Una fotografía tomada aproximadamente durante el tiempo en que la congregación decidió mudarse al edificio muestra el letrero de "se vende" colocado en la parte superior de la pared este del edificio, así como la parte posterior de la fábrica de lápidas sepulcrales. Seymour, pastor de la Misión de la Calle Azusa, y unos cuantos amigos de confianza se reunieron con el pastor de la Primera Iglesia M.E.A. y renegociaron un arrendamiento de $8 al mes.

Una anterior fotografía revela lo que la versión de 1906 del mapa indica. El techo en pendiente no había sido reemplazado. El edificio tenía un techo plano. Las escaleras que habían estado en el frente del edificio habían sido separadas.

En un sentido, este edificio le iba bien a los fieles de la Calle Azusa. Ellos no estaban acostumbrados al lujo. Estaban dispuestos a reunirse en la porción del edificio que era un establo. La parte superior podría ser usada para cuartos de oración, oficinas de iglesia, y casa para el pastor Seymour.

El 9 de marzo de 1907, se presentaron ante el gobierno del Estado de California estatutos de incorporación, los cuales fueron enmendados el 19 de mayo de 1914. La iglesia negoció la compra de la propiedad por $15.000 con un desembolso inicial de $4.000. En 1908 se presentó suficiente dinero en efectivo para retirar la hipoteca. La venta fue registrada en el Condado de Los Ángeles el 12 de abril de 1908.

¿QuÉ Sabemos Acerca De Las Personas?

La Misión de la Calle Azusa era un lugar en el que muchos mundos se encontraban. Un escritor de periódico describió a la gente de esta manera:

  "Toda clase de personas se reunieron anoche en el templo. Había negros altos buscando riña, había pequeñas niñas vestidas en gasa delicada que se paraban sobre las bancas y mostraban en sus ojos azules asombro y pregunta. Había 'cappers' de la Calle Alameda Norte, y señoras sosegadas de la Calle Adams Oeste. Habían personas de todas las edades, tamaños, colores, nacionalidades, y previas condiciones de trabajo forzado".

Los 'cappers' eran típicamente los hombres afronorteamericanos que se dedicaban a cargar maletas en las varias estaciones de ferrocarril que salpicaban el centro de Los Ángeles, mientras que la Calle Adams Oeste era principalmente la arena de los ricos blancos.

El Águila de California , el preeminente periódico afronorteamericano de Los Ángeles, refiere que Seymour llegó a la ciudad con la intención de comenzar una convivencia interracial. A partir de la descripción ya proporcionada, es claro que por varios años él tuvo buen éxito. Aquí encontramos su visión hecha tangible a través de la prensa secular. Si bien se trata de una descripción de los afronorteamericanos y de los blancos, otras fuentes muestran que hispanohablantes, japoneses, nativos americanos, y otros frecuentaban las reuniones de avivamiento.

El número de personas que asistieron a la Misión durante los años 1906 a 1909 se contaba por los miles. Hasta entonces, el avivamiento de la Calle Azusa había sido visto meramente como un suceso al cual todos concurrieron. Es de mucha más ayuda considerar que la Misión de la Calle Azusa fue primero una congregación estable, y después considerar a sus visitantes.

La lista de personas cuya asistencia puede ser documentada consiste en más de 500. Alrededor de 200 de ellas vivían en Los Ángeles y en las comunidades aledañas. Ellos conformaban la congregación estable. El resto podría ser descrito como genuinos buscadores, críticos, y perseguidores de avivamientos. De los 200 asistentes regulares, alrededor de la mitad eran afronorteamericanos, cerca de una docena era hispanohablantes, y el resto eran una mezcla, pero principalmente blancos.

La mayoría de quienes venían de fuera de Los Ángeles eran blancos. Muchos de ellos fueron bautizados en el Espíritu en la Calle Azusa y se fueron a otros lugares alrededor del mundo, a donde llevaron su mensaje de Fe Apostólica. Mi lista de nombres sugiere que en un culto dado en la Misión, 30 por ciento de los asistentes eran evangelistas, pastores, maestros, y misioneros.

La prensa secular en Los Ángeles afirmaba que los cultos aumentaron en asistencia desde 500 hasta 700 personas dentro de los primeros tres meses de su fundación. Arthur Osterberg estimó que en la mayoría de los domingos de 1906 hasta 1.500 personas se congregaron para adorar ahí. Los cultos parecían continuar indefinidamente, mientras las personas iban y venían.

¿QuÉ Sabemos De Su Personal Y Programas?


En esta fotografía, de izquierda a derecha de pie se encuentran: Phoebe
Sargent, G.W. Evans, Jennie Evans Moore, Glenn A. Cook, Florence
Louise Crawford, Thomas Junk, la hermana Prince. Sentados de izquierda
a derecha se encuentran Mrs. May Evans, Hiram W. Smith con Mildred
Crawford en su regazo,
Elder William Joseph Seymour, and Clara Lum.
Esta fotografía probablemete debió ser tomada en Agosto de 1906
.
Para Septiembre, G.W. Evans, Florence y Mildred Crawford, Thomas Junk,
y May Evans habían dejado la misión.
Crawford regresó en Enero de 1907 pero salió un mes más tarde. Glenn
Cook partió en Disembre de 1907. Clara Lum se fue en Mayo de 1908.

Una cosa que hemos sabido es ésto: la Misión tenía un substancial personal compuesto de voluntarios. La fotografía mostrada aquí ha sido considerada como si presentara al personal permanente. En realidad, esta fotografía fue tomada alrededor del 1 de agosto de 1906, y para el 6 de septiembre, seis personas de este grupo habían dejado la Misión para realizar cultos en otros lugares. Cuatro de ellos nunca regresaron. Para el inicio de 1907, tres personas más se habían ido definitivamente, yendo a Pórtland, Oregon, y a Indianápolis, Indiana.

También importante es el hecho de que muchas de las personas que conformaban el personal de la Misión no fueron fotografiadas - trabajadores de altar y predicadores en la calle tales como Abundio y Rosa de López, quienes trabajaron especialmente con hispanohablantes; quienes se encargaban de la correspondencia de la Misión, como I. May Throop, la señora C.J. Hagg, y May Field Mayo; quienes empacaban y enviaban por correo la publicación La Fe Apostólica tales como Tommy Anderson; quienes organizaron las reuniones de campamento de 1907 como R.J. Scott; miembros de la junta directiva como Richard Asbery, Louis Osterberg, James Alexander, John Hughes, y Reuben Clark; y Edward S. Lee, quien era un predicador frecuente en la Misión. En realidad, como lo sugiere la cantidad del personal, a pesar de las protestas de Frank Bartleman de que se hiciera lo contrario, la Misión estaba muy organizada.

La Misión tenía una afiliación regular y una junta de administradores. Estaba incorporada. Compró y era dueña de la propiedad en que se reunía. Adoptó una "declaración de fe", tomando grandes partes de ésta de la de Parham. Sostenía clases bíblicas para niños los domingos por la noche en el Aposento Alto del segundo piso. Los lunes por la mañana sostenía lo que pudiera describirse como reuniones de personal o reuniones de planeación para la obra.

Conforme el avivamiento creció y otras iglesias de la Fe Apostólica fueron establecidas en Los Ángeles - así como también en suburbios locales como Pasadena, Monrovia, Whittier, y Long Beach, Seymour invitó a los pastores de esas congregaciones a unirse a estas reuniones de los lunes por la mañana. El hecho de que Seymour nombrara a Florence Crawford como director de las propiedades, y a Jennie Moore y a Phoebe Sargent como evangelistas de la ciudad mostraba considerable sofisticación en su planeación. La Misión buscó influir a otros en una variedad de maneras. Desde septiembre de 1906, publicó un periódico llamado La Fe Apostólica. Coordinó grandes cultos de bautismo en la Isla Terminal, cerca de Long Beach. Cientos de personas abordaron los trenes que iban a la playa donde se celebraban reuniones de todo el día mientras el público observaba.

El personal planeó cultos en la calle en poblados que rodeaban a Los Ángeles: Monrovia, Whittier, y Long Beach. Estos cultos alborotaban a las iglesias locales y a menudo daban lugar a arrestos. Cuando alguien era arrestado, la Misión hacía tres cosas. Primero, hacían publicidad al arresto, vindicando a quienes habían sido arrestados como si fueran mártires. Segundo, parece que habían coordinado los argumentos que quienes fueran arrestados usarían en su defensa en el tribunal. Tercero, enviaban un tranvía lleno de personas que retomarían el trabajo de las personas que habían sido arrestadas. Su planeación en cuanto al alcance evangelístico y su uso del sistema de tranvías sólo puede ser descrito como intencional.

¿QuÉ Sabemos Acerca De Sus Creencias Y De Su AdoraciÓn?

Sin duda, la "declaración de fe" publicada por la Misión de la Calle Azusa tenía un fundamento del Movimiento de Santidad. Los fundamentos de la Santidad se encuentran en su compromiso con la santificación como la segunda y última obra de la gracia, eso es, como una experiencia subsiguiente a la primera obra de gracia, la justificación. Es evidente en su llamado a los individuos a vivir santamente. Muchos de los himnos que se cantaban en la Misión se obtuvieron de la tradición de Santidad. La canción lema de la Misión, "El Consolador ha llegado", de Francis Bottome, era una reflexión sobre la promesa de Jesús escrita en Juan 14:16, pero en la Calle Azusa se convirtió en una reflexión sobre Hechos 2:4.

El profundo compromiso de la Misión con la sanidad divina también concordaba con la enseñanza del Movimiento de Santidad. Hallaba sus raíces en la enseñanza de Santidad que decía que la Expiación proveía una doble curación (salvación/sanidad para el alma y el cuerpo) para la doble maldición (muerte del cuerpo y del alma). Vocabulario como "pentecostal", "evangelio completo", y "lleno del Espíritu", tan prevalerte en La Fe Apostólica, fue usado por primera vez por el Movimiento de la Santidad. Uno puedo encontrar algunos de los mismos términos en los anuncios que hacían publicidad a la Escuela Bíblica de Dios a la que Seymour había asistido.

La otra influencia substancial sobre la vida y la alabanza de la Misión provino de la comunidad afronorteamericana. Si usted hubiera asistido a la Misión de la Calle Azusa, la única conclusión posible a la que llegaría sería que la iglesia en que se encontraba no podía ser sino afronorteamericana. Seymour, un afronorteamericano, era el "líder nominal a cargo", según Frank Bartleman, pero uno no puede evitar el hecho de que virtualmente todo elemento de los cultos estaba revestido de elemento afronorteamericano. La frecuencia de los abrazos y besos que sobrepasaba las líneas raciales nunca hubiera tenido lugar en una iglesia blanca bajo liderazgo blanco en ese tiempo, ni siquiera en Los Ángeles. No sólo era posible, sino también aceptable, y se instaba a ello en la Calle Azusa.

El hecho de que el pastor fuera un afronorteamericano no puede pasarse por alto. A partir de los fragmentos de sermones a los que tenemos acceso, y de los reportajes sobre estilo de predicación de Seymour provistos por reporteros de periódicos locales, es claro que el suyo reflejaba el de la tradición afronorteamericana. Él predicaba sermones en un estilo dialogístico conocido como llamado y respuesta. Él leía unas cuantas palabras y las explicaba. Se detenía durante su sermón para dar a las personas la oportunidad de ofrecer sus opiniones, sus afirmaciones, y sus exaltaciones. Y él gritaba tanto o más que el de voz más fuerte entre ellos.

Muchas de las personas que regularmente asistían a la Calle Azusa habían venido de denominaciones de Santidad que no usaban instrumentos musicales, pero que dependían de canto en partes. Por al menos un año toda la música en la Misión de la Calle Azusa era a cappella. Pero había aspectos en la Calle Azusa, como el extenso uso del ritmo, que uno podía encontrar en la frontera sur, y especialmente entre los afronorteamericanos que habían sido parte de las antiguas casas de adoración formadas por esclavos. Muchos reportajes al respecto de la música de la Calle Azusa refieren que se palmeaba con las manos, se golpeaban los muslos, y se golpeaba el piso con los pies, con gritos que constantemente se emitían al ritmo de la música.

Las mujeres afronorteamericanas usualmente dirigían a la congregación en los cantos, especialmente en un fenómeno musical nuevo que se llegó a conocer como "cantar en el Espíritu". Virtualmente todo el que lo oía era tocado profundamente. Parham se quejó de que no era nada más que una modificación de los cantos negros de la tierra del sur, pero claramente su crítica era sólo apoyada por una minoría de personas.

La mayoría de los reporteros de periódicos seculares que vinieron a ridiculizar la Misión salieron con una nueva perspectiva cuando fueron testigos del canto en lenguas. "El coro de lenguas", escribió uno "si bien era ininteligible era extrañamente bello. Una mujer negra con la voz de una Patti comenzó a cantar en una lengua, que probablemente nunca se había escuchado. A su voz se unió una contralto de gran profundidad y riqueza, pero cantando en otra lengua. Otras se unían al canto, cada una con su propia tonada y 'lengua' hasta que el edificio se llenaba de voces con tonos melodiosos sublimes. Ellos dicen que el Espíritu Santo afina sus voces"1

Adicionalmente a los himnos de la Santidad usados durante muchos años, canciones altamente rítmicas y coros cantados en partes, y del "cantar en el Espíritu", muchas personas en la Misión escribieron sus propias canciones y las compartieron durante el tiempo de testimonios en los cultos. En realidad, los testimonios personales jugaron un papel enorme en la difusión del avivamiento.

"Las reuniones de testimonio que preceden a la predicación a menudo continúan por dos horas o más y todo el tiempo las personas están paradas esperando testificar. Quienes han recibido el bautismo en el Espíritu Santo testifican que primero que nada tuvieron una clara evidencia de santificación. Cientos testifican que recibieron la evidencia bíblica de hablar en nuevas lenguas que nunca antes conocieron".

Según informes de periódicos seculares, estos cultos de testimonio no eran para nada apagados, aburridos, o derrotistas. Las personas apenas podían esperar a que les tocara su turno en la plataforma. Los reportajes indican que una vez más los afronorteamericanos dominaban. Ellos lloraban, gritaban, chillaban, cantaban, profetizaban, caían en el Espíritu, saltaban, debatían, trataban de mantener conversaciones en lenguas unos con los otros a "velocidad matacaballo", y al mismo tiempo presentaban testimonio de lo que el Señor había hecho en su vida. Estar presente durante los tiempos de testimonios de la Misión, los cuales sucedían a marcha rápida, debe haber sido increíblemente estimulador. Como lo hizo notar un reportero después de tratar de describir una docena de testimonios incluido uno en el cual una mujer blanca gradualmente "se había llevado a sí misma al punto del delirio y concluyó en un torrente de palabras ininteligibles".

"El Espíritu comenzó a moverse más rápidamente. Una mujer mulata con un alto copete y una mujer blanca en una esquina batallaban por la supremacía. Otro hombre negro comenzó, diciendo: 'Soy limpio por la sangre' y un tiempo genuino de culto de avivamiento le siguió, con aplausos y pies que golpeaban el piso, mientras que una mujer negra dentro del círculo gritaba una y otra vez 'hong-kong'."

Uno casi puedo oír los gritos y las oraciones que llevaron al avivamiento. El Aposento Alto del segundo piso estaba dedicado a la oración. Había una habitación para sanidad en el piso superior, designado para quienes querían oración por sanidad. La pequeña vivienda detrás de la Misión se convirtió en un lugar donde Farrow oraba para que las personas fueran salvas, santificadas, y bautizadas en el Espíritu Santo. Y la oración dentro de los cultos de la Misión era a menudo larga y en voz muy alta. Como uno de los reporteros lo describió: "Nadie en particular dirigía la oración. Todos oraban. Todos hacían diversas oraciones y la confusión de lenguas hacía que la Torre de Babel palideciera en comparación."

¿QuÉ AceptaciÓn Tuvo El Avivamiento?

El avivamiento de la Calle Azusa fue algo nuevo en Los Ángeles, una ciudad ya notoria por su habilidad de tolerar una amplia variedad de confesiones religiosas. Pero en lo que respectaba a este avivamiento, un cínico reflexionó en el periódico Los Angeles Daily Times sobre la aparición de una más de las "nuevas religiones" en Los Ángeles. "La intención parece ser", conjeturó, "continuar inventando nuevas religiones hasta que todo hombre tenga la suya propia. Tal vez sea entonces cuando todos tengamos paz".

En un sentido, este cínico anónimo expresó en síntesis el pensamiento postmoderno. Dicho de otro modo él expresó la frustración que muchos habían sentido durante 150 años en cuanto al desarrollo de nuevas denominaciones en la vida religiosa nacida en Estados Unidos. Si bien algunos lo vieron como una respuesta a la oración, otros se sintieron gravemente amenazados por su intrusión.

Frank Bartleman mencionó que Joseph Smale, pastor de la Primera Iglesia del Nuevo Testamento en Los Ángeles, en abril de 1906 tuvo que ir a la Misión de la Calle Azusa para encontrar a su congregación. Si bien este punto es claramente exagerado, Smale jugó un papel importante en intentar dar cabida a este avivamiento, no sólo en su propia congregación, sino también entre las iglesias históricas de Los Ángeles. La velocidad a la cual la Misión de la Calle Azusa creció en 1906, el hecho de que muchas iglesias estaban cerrando o habían sido grandemente dañadas cuando su gente se fue para unirse al avivamiento, la cobertura que el avivamiento recibió en la prensa local, y las preguntas que las personas en las iglesias históricas seguramente debieron haber hecho a sus pastores como resultado de las noticias, forzaron a la Federación de Iglesias de Los Ángeles a tomar acción.

En julio de 1906, la Federación de Iglesias de Los Ángeles programó una reunión. Si bien ellos afirmaron que esta reunión era meramente con el fin de desarrollar una agenda para un programa cooperativo de verano, no pudieron engañar a la prensa con su retórica. Ellos estaban intentando encontrar un amanera para disimuladamente contraatacar el avivamiento. Smale, quien era el anterior pastor de la prestigiosa Primera Iglesia Bautista en Los Ángeles, escribió una carta abierta a la Federación de Iglesias de Los Ángeles desafiándolos a dar cabida al avivamiento, y a mirarse a sí misma con detenimiento. Como resultado de su intervención, ellos desarrollaron un plan de cuatro puntos que incluía un compromiso de: (1) animar a su gente a orar por el avivamiento en Los Ángeles y a ofrecer más reuniones de oración en sus iglesias; (2) celebrar reuniones cooperativas en las calles y hacer obra evangelística durante el verano; (3) visitar de puerta en puerta las casas de la ciudad en un esfuerzo cooperativo para establecer iglesias en los hogares con el propósito de recibir en ellas a las personas que no asistían a ninguna iglesia; y (4) trabajar para emprender una campaña evangelística que abarcara a toda la ciudad en 1907.

Si bien Smale no era bautizado en el Espíritu Santo acorde con la enseñanza de la Calle Azusa, no obstante por muchos meses él permitió que los miembros de la Primera Iglesia del Nuevo Testamento que habían entrado de lleno en el avivamiento hablaran en lenguas, profetizaran, expulsaran demonios, oraran por los enfermos, y fueran derribados por el Espíritu. Aunque Smale no estaba de acuerdo con Seymour en lo que respecta a doctrina, aceptaba la mayoría de las prácticas de la Calle Azusa. Sin embargo, el apoyo que le dio al avivamiento llegó repentinamente a un punto final cuando Lillian Keyes, una jovencita de su congregación, de 16 años de edad e hija de su amigo y apoyo de toda la vida, Henry S. Keyes, habló en su contra. Ella profetizó que Smale estaba contristando el Espíritu al no dar al Espíritu suficiente libertad en sus cultos. La profecía se convirtió en un punto de contención. Smale sugirió al Dr. Keyes y a su esposa que su hija estaba fuera de orden y que pudiera necesitar ayuda psicológica o médica puesto que no era el Espíritu Santo quien hablaba. En realidad, él implicó que aun podría ser otro espíritu quien hablaba a través de ella.

El Dr. Keyes estaba encolerizado. Cuando Lillian intentó hablar en el Espíritu en un culto subsiguiente, Smale la detuvo. Eso fue el colmo para el señor Keyes. Él abandonó la Primera Iglesia del Nuevo Testamento, y con la ayuda de uno de los auxiliares de Smale, Elmer K. Fisher, comenzó lo que se convertiría en la segunda mayor congregación pentecostal en Los Ángeles, la Misión del Aposento Alto. Smale respondió condenando todo el movimiento, sugiriendo que Los Ángeles estaba viendo antes sus propios ojos lo que el apóstol Pablo condenó en 1 Corintios 12-14. Para noviembre de 1906, Smale estaba escribiendo contra el avivamiento.

Como si eso no fuera suficiente para dañar al avivamiento, la crítica pública provino de una esquina inesperada - Parham. En el principio del avivamiento, Seymour había reconocido a Parham como su padre en la Fe Apostólica. Cuando el avivamiento empezó a aumentar en Los Ángeles y nuevas congregaciones de la Fe Apostólica comenzaron a emerger, Seymour invitó a Parham a venir e iniciar un avivamiento en toda la ciudad. Parham vino a finales de octubre de 1906, pero dentro de una semana trató de detener el avivamiento. Cuando vio lo que estaba sucediendo, él declaró: "A Dios esto le causa asco". No estaba complacido con la mezcla interracial que Seymour había animado. Él no estaba contento con la mayoría de las personas que declaraban haber sido bautizadas en el Espíritu Santo, a las cuales él llamaba "falsificaciones". No le complacían los obreros de altar, a muchos de los cuales llamó "fanáticos". No estaba contento con el hecho de que Seymour había comisionado evangelistas y misioneros para llevar el mensaje de la Fe Apostólica al mundo. Parham trató de tomar el control.

Upper Room Mission

Resta decir que Seymour y su junta de administradores no estaban contentos con Parham, y le pidieron que se fuera. Bartleman después se quejó de lo que él vio como la arbitrariedad de Parham, observando: "Nosotros habíamos orado por nuestro propio avivamiento, y nos había sido concedido".

Glenn Cook consideró que Parham simplemente era un engreído, un hombre arrogante que se paseaba con un sombrero alto de seda como un dictador. Ninguno de estos hombres creía que la Misión de la Calle Azusa necesitaba escuchar nada más que proviniera de los labios de Parham. Este conflicto suscitó las críticas en la prensa religiosa (la prensa secular pareció no percatarse) e hizo que Parham hiciera varios intentos a lo largo del país para socavar el ministerio de Seymour y el avivamiento de la Calle Azusa.

Cuando la dinámica de la adoración es tan vital como lo era en la Misión de la Calle Azusa, cuando los adoradores ahí habían sido bautizados en el Espíritu en un encuentro que tanto transformó su vida como alteró su lenguaje, quienes fueron tocados por el avivamiento ya no podían quedarse sentados. Ellos comenzaron a llevar el mensaje primero a sus vecinos, después a la nación, y finalmente al mundo.

He marcado en un mapa de Los Ángeles en 1906 Los Angeles to see where the Mission’s members lived. Five neighborhoods stand out in stark contrast from the rest of the city. People were telling their neighbors and inviting them to the Mission.

Mirando las líneas de tranvías en California del Sur, me percaté de que al final de cada línea estaba una Misión fundada por personas de la Calle Azusa. Se puede localizar en el mapa los puntos de predicación donde se realizaban reuniones en la Calle. Las personas estaban ansiosas de compartir su historia, a menudo tan fuerte como pudieran.

Dentro de los primeros cuatro meses de la fundación de la Misión, evangelistas que habían recibido nuevo poder habían dejado la Misión y se estaban esparciendo a lo largo de la nación. Personas que llevaban consigo el avivamiento se estaban levantando en todas partes en California, así como en Washington, Oregon, Colorado, Minnesota, e Indiana. Al cabo de 8 meses, los misioneros habían llegado a México, Liberia, Angola, y la India, y el mensaje se había difundido hasta en Noruega. Dados las críticas de parte del Movimiento de Santidad de que el avivamiento de la Calle Azusa estaba difundiendo herejías con su doctrina de hablar en lenguas, no es de sorprendernos el encontrar caricaturas como la que se publicó en La Zarza Ardiente.

Toda esta actividad contribuyó a un avivamiento que desde entonces se ha difundido alrededor del mundo. Como la mayoría de los avivamientos, el avivamiento en sí duró sólo 3 años. Tal experiencia religiosa de tanta energía no puede sostenerse como norma durante largo plazo. Después de un inicio de tan grande energía como el que ocurrió en la Calle Azusa, inevitablemente viene un tiempo para que los cristianos ordinarios se establezcan y comiencen a trabajar. Lamentablemente, quienes son tocados profundamente dentro de una tradición de avivamiento tienden a creer lo contrario.

En 1908, Florence Crawford se separó de Seymour, llevando consigo muchas iglesias. Ella declaró que el centro del avivamientos e había movido al norte, a Pórtland, Oregon, y Los Ángeles era ahora sólo un recuerdo. En 1011, William Durham vino de Chicago, Illinois, a Los Ángeles donde él trató de volver a comenzar el avivamiento utilizando su teoría de santificación de la Obra Terminada. Tuvo buen éxito a corto plazo, pero murió en el primer año, y lo único que hizo en Los Ángeles fue dividir a las iglesias que ya estaban presentes.

En 1913, otros en la Reunión Mundial de la Fe Apostólica en Los Ángeles intentaron volver a vigorizar el avivamiento introduciendo como normativa la idea de que el bautismo apostólico era genuino únicamente si era ofrecido en el nombre de Jesucristo (Hechos 2:38). Esta intervención sirvió, una vez más, para fragmentar a las iglesias del área. Tristemente, en cada caso, el testimonio del carácter interracial del avivamiento en Los Ángeles disminuyó. Estos fracasos parecieron negar que el mensaje de Seymour de que la línea de color podría ser destruida a través de la dependencia en la sangre de Jesús, fuera parte del evangelio.

Seymour había sido fiel comenzando las cosas, pero al final, el avivamiento se difundió fuera de las cuatro paredes donde él fue pastor. Él continuó dirigiendo a su congregación hasta su muerte, el 28 de septiembre de 1922. A su muerte, su esposa Jennie Evans [Moore] Seymour le sucedió en el pastorado.

Después de la muerte de Seymour, la congregación se estabilizó en unas cuantas docenas de personas, todas las cuales eran afronorteamericanas. En 1930, la Misión se enfrentó a un desafío por parte de un nuevo intérlope, pero al final fracasó. Ruthford Griffith vino a la Misión en 1930 y se quedó hasta 1931. Él intimidó a Jennie Seymour y a su congregación e intentó tomar el mando de la iglesia. Se mudó luego al edificio de la iglesia y comenzó a hacer reparaciones a la estructura. Cuando fue enfrentado por la congregación, él interpuso una demanda. La demanda inicialmente llevó a un juicio a su favor y a favor de la venta de la propiedad. Sin embargo, en la apelación el tribunal finalmente declaró a favor de la señora Seymour.

En julio de 1931, el edificio infestado de termitas que había visto días enormemente importantes entre 1906 y 1909, fue demolido. La señora Seymour murió el 2 de julio de 1936, y fue sepultada en el Cementerio Evergreen en Los Ángeles. Un mapa final, publicado en 1936, no revela sino un lote vacante en el sitio que una vez había sido testigo de la obra de Dios dando nueva forma a la faz de la cristiandad global.

Sin embargo, la historia del avivamiento de la Calle Azusa no termina en 1936. Desde ese tiempo el movimiento pentecostal y carismático ha sido edificado sobre el fundamento puesto por los evangelistas y misioneros que llevaron el mensaje de la Fe Apostólica alrededor del mundo. Ha producido miles de denominaciones, ha penetrado a muchas iglesias históricas en la forma de renovación carismática, y en las congregaciones evangélicas a través de la tercera ola de avivamiento. Ha servido como icono de esperanza para las personas oprimidas, como lo hizo tan efectivamente durante la era del Apartheid en Sudáfrica. Y continúa señalando a los cristianos hacia Aquel que prometió a sus seguidores que si iban a Jerusalén y esperaban, recibirían la promesa del Padre.

Neil B. Wiseman

Cecil M. Robeck, Jr., Ph.D., profesor de historia eclesiástica y de ecumenismo en el Seminario Fuller, y director del Centro para la Espiritualidad Cristiana David J. DuPlessis. Es un ministro ordenado de las Asambleas de Dios. Robeck es autor de Profecía en Cartago : Perpetua, Tertuliano, y Cipriano (1992) y editor de Testigo del Pentecostés: La vida de Frank Bartleman (1985) y   Experiencias carismáticas en la historia (1985). Él también está trabajando en un libro popular acerca de la Misión y el avivamiento de Azusa cuya publicación se anunció para febrero del 2006. Durante 9 años fue editor de Pneuma: La Revista de la Sociedad de Estudios Pentecostales . También es parte del Comité Memorial de la Calle Azusa, y ha sido conferencista local sobre los primeros sitios pentecostales en Los Ángeles en UCLA, Vanguard University, y el Museo Nacional Japonés-Norteamericano.

Notas

1. El término "Patti" alude a la italiana Adelina Patti (1843-1919), una estrella de ópera internacional, la principal soprano de bel canto y celebridad de sus tiempos. Para los años 1890, su nombre era frecuentemente aplicado a excepcionales cantantes femeninas afronorteamericanas. Yo creo que la "Patti" a la que este reportero se refirió era Jennie Evans Moore, la futura esposa del pastor Seymour.