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Los legados perdurables del Avivamiento de la Calle Azusa

Por Vinson Synan

El cristianismo fue cambiado para siempre por el avivamiento de la Calle Azusa en Los Ángeles a principios del siglo pasado. Allí se celebraban cultos tres veces al día los siete días de la semana durante sus días gloriosos, desde 1906 hasta 1909. Las reuniones, dirigidas por William J. Seymour, pastor afroamericano, tenían lugar en el desvencijado edificio de una misión bajo el nombre de Fe Apostólica. Por imposible que en aquellos momentos pareciera, el avivamiento de la Calle Azusa estaba destinado a convertirse en un momento decisivo en la historia mundial del cristianismo.

Los humildes creyentes que se reunieron en la Calle Azusa en 1906 no se habrían podido imaginar siquiera los resultados históricos del avivamiento que ellos ayudaron a desatar en Los Ángeles. Hoy, el movimiento pentecostal mundial es el beneficiario de muchos legados duraderos, influyentes y de largo alcance, del avivamiento de la Calle Azusa.

El mensaje de la Calle Azusa


Bethel Bible College (Stone's Folly),
Topeka Kansas


Parham's Bethel Bible School,
Houston, Texas

El mensaje que atrajo multitudes a la Misión de la Calle Azusa era considerado nuevo, novedoso, y revolucionario. Los cristianos de la época actual podían recibir el bautismo en el Espíritu Santo como lo habían recibido los apóstoles en el día de Pentecostés, con la evidencia bíblica de las lenguas. El padre teológico de este mensaje fue Charles Fox Parham, antiguo pastor metodista que se había unido al Movimiento de Santidad. En la Escuela Bíblica Bethel (fundada en Topeka, Kansas, en 1898), los estudiantes de Parham sostenían que las lenguas eran la evidencia de esta bendición pentecostal. La primera persona que esperimentó este fenómeno en Bethel fue Agnes Ozman. Lo ocurrido allí en el día de Año Nuevo de 1901 se convirtió en el prototipo del pentecostalismo moderno.

En 1905, Parham sirvió de mentor a William J. Seymour en otra escuela bíblica de Houston, Texas. Entonces Seymour llevó el mensaje pentecostal a Los Ángeles cuando llegó para pastorear una pequeña iglesia negra de Santidad. Los miembros de la iglesia rechazaron de inmediato su mensaje. Después de un mes de reuniones de oración en una casa de la calle Bonnie Brae, Seymour y varios más hablaron en lenguas. Esto atrajo grandes multitudes a aquella pequeña casa. Mientras buscaban un edificio mayor en el centro de Los Ángeles, Seymour y su rebaño encontraron una iglesia episcopal metodista africana abandonada en la Calle Azusa. En abril de 1906 comenzaron los históricos cultos.1

El hombre de la Calle Azusa


The Apostolic Faith Mission

La figura central en la Calle Azusa era el afroamericano William Joseph Seymour. Seymour nació en Louisiana, y de niño había sido un bautista un tanto místico. Siendo joven, se mudó a Indianápolis, donde se unió a una iglesia metodista integrada mayormente por blancos. Más tarde se unió a la Iglesia de Dios (Anderson, Indiana), un grupo de Santidad conocido también como los Santos de la Luz del Atardecer. Seymour, hambriento de más conocimientos bíblicos, asistió primero a las clases que daba Martin Wells Knapp en la Escuela Bíblica de Dios de Cincinnati, y más tarde a la Escuela Bíblica Bethel, dirigida por Parham, en Houston, Texas.

A diferencia de lo que suelen indicar los estereotipos, Seymour era un pastor de habla sosegada, conocido en la iglesia afroamericana más como maestro que como dinámico predicador. Era un hombre profundamente espiritual que impresionaba a todos los que lo conocían.

William Durham decía que Seymour era "el hombre más manso que [hubía] conocido jamás", un hombre que mantenía una "dependencia indefensa en Dios", y un hombre que estaba "tan lleno de Dios, que se sentían el amor y el poder cada vez que se estaba cerca de él".

John G. Lake decía: "No creo que en los tiempos modernos ha habido hombre alguno que haya recibido en su vida un diluvio más maravilloso de parte de Dios, que el derramado por Él sobre este estimado hombre, y así, la gloria y el poder de un verdadero Pentecostés barrió el mundo entero".

En cuanto a su estilo como predicador, Arthur Osterberg decía que era "manso y hablaba con sencillez; no era orador. Hablaba en el lenguaje corriente de la clase sin estudios. Podía predicar durante tres cuartos de hora sin más emocionalismo que este poste. No agitaba los brazos para lanzar rayos y centellas, ni era posible imaginárselo así".

En contraste con los críticos que describen a Seymour como "sucio, sin cuello y sin estudios", fue eficaz como líder y como emprendedor del avivamiento. Sus artículos de Apostolic Faith , la publicación periódica de la Calle Azusa, revelan que se enfrentaba a los retos históricos y teológicos del Movimiento que se estaba desatando desde su iglesia. La revista Christian History incluye a Seymour en la lista de "los diez cristianos más influyentes del siglo XX".2

El mensajero de la Calle Azusa

Pocas personas reconocen el crítico papel desempeñado por Frank Bartleman. Sus artículos acerca de la Calle Azusa fueron publicados una y otra vez en la prensa de Santidad de sus tiempos. Sus centenares de entusiastas informes sobre los cultos de la Calle Azusa esparcieron las noticias del avivamiento por el mundo entero. Las dos publicaciones periódicas que tenían mayor influencia eran la llamada Way of Faith , de Columbia, Carolina del Sur, y God's Revivalist , de Cincinnati, Ohio. Los artículos que contenía Way of Faith eran leídos ávidamente en el sur de los Estados Unidos y ayudaron a explicar el hecho de que la primera parte del mundo donde el pentecostalismo echó raíces profundas fue precisamente esa región.

En How "Pentecost" Came to Los Angeles ["Cómo llegó Pentecostés a Los Ángeles"], Bartleman daba unos relatos sumamente gráficos como testigo presencial de las reuniones de Azusa. Sin el periodismo de Bartleman, es de dudar que el avivamiento de la Calle Azusa hubiera hecho el impacto que hizo en el mundo entero. El poder de la prensa religiosa es uno de los legados perdurables de la Calle Azusa.3

El movimiento

Uno de los legados perdurables e influyentes de la Calle Azusa es el movimiento pentecostal moderno, con su derivación, el movimiento carismático. En muchos sentidos, la Misión de la Calle Azusa fue el prototipo del pentecostalismo moderno. La mayoría de las noticias acerca del nuevo movimiento procedían de Los Ángeles, y no de Topeka. El registro histórico señala que a lo largo y ancho de los Estados Unidos, Europa, Asia, América Latina, y África, los primeros informes sobre el nuevo movimiento afirmaban que había comenzado en Los Ángeles, bajo un pastor afroamericano. Años después, líderes como J. Roswell Flower llamaron la atención hacia las raíces del movimiento en Topeka bajo Charles Parham.


G.B. Cashwell


William H. Durham


A.H. Argue


John G. Lake


T.B. & Laura Barratt


Daniel Berg


Gunnar Vingren


Luigi Franceson


Ivan Voronaev

El movimiento se extendió por el mundo entero bajo los emocionantes ministerios de los Peregrinos de la Calle Azusa que recibieron su experiencia pentecostal allí. Entre ellos estaban G. B. Cashwell (el sur de los Estados Unidos), C. H. Mason (la Iglesia de Dios en Cristo). William H. Durham (Chicago, el Medio Oeste de los Estados Unidos, y Canadá); Mary Rumsey (Corea), A. H. Argue (Canadá), y John G. Lake (Suráfrica). Más tarde, hubo personas que habían recibido de forma indirecta la influencia de la Calle Azusa, que llevaron el mensaje y la experiencia pentecostales al mundo entero. Entre ellos estaban Thomas Ball Barratt (Oeste de Europa y Gran Bretaña), Daniel Berg y Gunnar Vingren (Brasil), Luigi Francescon (Italia, Argentina y Brasil) e Iván Voronaev (Rusia y las naciones eslavas).

Las primeras denominaciones pentecostales estaban localizadas en el sur de los Estados Unidos, donde inicialmente el pentecostalismo tuvo una gran cantidad de seguidores en medio del pueblo. La mayoría de estas denominaciones se habían formado antes de 1900. Estaban integradas por iglesias que añadieron la experiencia pentecostal como una tercera bendición ; una adición a la salvación y a la santificación total. Entre ellas están la Iglesia de Dios en Cristo (Memphis, Tennessee), la Iglesia de Santidad Pentecostal (Carolina del Norte), la Iglesia de Dios (Cleveland, Tennessee), la Iglesia Santa Unida (Carolina del Norte), y la Iglesia Bautista Pentecostal Libre (Carolina del Norte).

Más tarde, entre las iglesias pentecostales estadounidenses de procedencia no wesleyana se encontrarían las Asambleas de Dios (Missouri), la Iglesia Pentecostal de Dios (Missouri), la Iglesia Internacional del Evangelio Cuadrangular (California), y las denominaciones de Unidad: Las Asambleas Pentecostales del Mundo (Indiana) y la Iglesia Pentecostal Unida (Missouri). Todos los movimientos pentecostales clásicos del mundo pueden remontar sus raíces espirituales, de forma directa o indirecta, a la humilde Misión de la Calle Azusa.

En 1960, el movimiento pentecostal entró al grupo de las principales iglesias protestantes, guiado por Dennis Bennett, pastor episcopal de Los Ángeles. Después, el movimiento hizo rápidos progresos en las tradiciones protestantes más importantes, bajo el nombre de renovación carismática . En 1967, el pentecostalismo progresó considerablemente en la Iglesia Católica Romana, creciendo hasta más de cien millones de participantes en el año 2000. En 2005, David Barrett, experto en estadísticas, calculaba que el número de pentecostales y carismáticos del mundo llegaba a unos seiscientos millones. Este gigantesco movimiento es el principal legado de la Calle Azusa.

Después de sólo un siglo, el movimiento pentecostal/carismático había crecido a un ritmo tan asombroso, que en el año 2000 sólo lo superaba la Iglesia Católica Romana como familia mundial de iglesias.4

Los legados perdurables de la Calle Azusa

Es posible que el legado más importante de la Calle Azusa sea la renovación de los carismas (dones del Espíritu) en la iglesia moderna. Durante siglos, las iglesias occidentales, tanto católicas romanas como protestantes, habían adoptado el punto de vista de que los dones del Espíritu habían cesado al terminar la Era Apostólica. Este concepto, conocido como la teoría de la cesación, se volvió especialmente dominante entre los fundamentalistas y algunos grupos de Santidad que rechazaban el pentecostalismo. Con la explosión de lenguas en la Calle Azusa, la atención de la Iglesia se dirigió también a los demás dones del Espíritu. Junto a la glosolalia , los dones de profecía y de sanidades adquirieron prominencia.

Los pentecostales fueron los primeros cristianos desde la iglesia antigua que asociaron las lenguas con el bautismo en el Espíritu Santo. Antes de 1901, miles de personas de los grupos de Santidad y de Keswick habían afirmado tener un bautismo en el Espíritu Santo con diversas evidencias que daban validez a su experiencia. Después de 1908, los pentecostales escogieron la expresión evidencia inicial para describir la forma en que entendían la experiencia pentecostal. Esto significaba que los otros dones del Espíritu también eran evidentes, aunque las lenguas eran el primero en manifestarse, como había sucedido en el libro de Hechos. Puesto que el principal texto usado para dar validez a la experiencia era Hechos 2, el movimiento recibió el nombre de pentecostal .

Después de 1960, el movimiento carismático proclamó que otros carismas, y con ellos el fruto del Espíritu, podían ser evidencia de la experiencia pentecostal. Citando pasajes de 1 Corintios, los nuevos pentecostales de las iglesias tradicionales prefirieron que se les llamara carismáticos , en vez de neopentecostales, como se les había llamado primero. Así, el nombre de carismáticos indicaba que todos los dones del Espíritu daban igualmente validez al bautismo en el Espíritu Santo.

LA RECONCILIACIÓN ENTRE ETNIAS

El rasgo más asombroso y poco usual de las reuniones en la Calle Azusa era la armonía entre etnias que prevaleció bajo el liderazgo de Seymour. Esto llevó a Bartleman a decir: "La frontera entre los colores fue borrada en la Sangre". Muchas personas estaban perplejas. En el período más racista de la historia de los Estados Unidos, miles de blancos llegaban a la Calle Azusa y se sometían a un liderazgo eclesiástico que al principio era básicamente afroamericano. Aunque los blancos se convirtieron pronto en mayoría, Seymour continuó como pastor, y ejercía su autoridad pastoral y espiritual sobre las reuniones. Cuando se imponían manos afroamericanas sobre las cabezas de los blancos que buscaban a Dios, éstos recibían el bautismo en el Espíritu Santo. También veían en Seymour su maestro y su padre espiritual.

Aunque el movimiento comenzó entre blancos en Topeka bajo Parham, muchos historiadores creen en la actualidad que se convirtió en un fenómeno mundial con los afroamericanos de la Calle Azusa. Los estilos afroamericanos de adoración se extendieron al mundo entero desde allí. Los cultos sin un orden escrito y dirigidos por el Espíritu se convirtieron en el modelo para los primeros pentecostales. Otras prácticas de la Calle Azusa, como los mensajes en lenguas con interpretación, devinieron norma de los cultos pentecostales en el mundo entero. Otra práctica de la Calle Azusa, la de cantar en el Espíritu, conocida también como "el coro celestial", se extendió por todo el mundo. La oración por los enfermos, aunque muy practicada antes de 1900 por los evangelistas de la Santidad, se convirtió en algo tan importante como las lenguas en la mayoría de los cultos pentecostales.

El pentecostalismo se extendió ampliamente entre los afroamericanos después de 1906, en especial bajo C. H. Mason y la Iglesia de Dios en Cristo. A partir del movimiento de Santidad negro que comenzó en la Iglesia Metodista Episcopal Africana de Filadelfia en 1878, la mayoría de las iglesias santificadas terminaron por convertirse en pentecostales. En el año 2000, la Iglesia de Dios en Cristo era ya la mayor denominación pentecostal de los Estados Unidos, con cerca de seis millones de miembros.

Aunque la separación de etnias volvió a aparecer entre los pentecostales después del año 1910, el sueño se mantuvo vivo. Esto quedó demostrado en 1994 con el Milagro de Memphis, cuando la Confraternidad Pentecostal de América del Norte, totalmente blanca, fue sucedida por las Iglesias Pentecostales/Carismáticas de América del Norte, un grupo interracial e intercultural.5

Las mujeres en el ministerio

El avivamiento de la Calle Azusa también puso en primer plano el ministerio de las mujeres. Una de las damas más influyentes en la Calle Azusa fue Jennie Evans Moore, quien se casó con William Seymour en 1908. Trabajó fielmente a su lado durante los días del gran avivamiento, y con frecuencia ocupó el púlpito mientras su esposo estaba ausente. Después de la muerte de éste en 1922, pastoreó la iglesia hasta 1931. Falleció en 1936. Otras damas afroamericanas que desempeñaron papeles de liderazgo fueron Lucy Farrow y Julia Hutchins. Lucy Farrow, la guerrera de oración de Seymour, oró con centenares de personas que andaban buscando al Señor para que recibieran la experiencia de las lenguas. Más tarde dirigió un grupo misionero que fue a Liberia, donde fundó iglesias pentecostales. Julia Hutchins, quien había cerrado con candado a Seymour la puerta de su iglesia, pronto se hizo pentecostal y ayudó a dirigir la Misión.

Otras damas importantes de la Calle Azusa fueron Florence Crawford y Clara Lum. Estas damas blancas formaron parte del personal de la Misión y ayudaron en la administración de la iglesia. Cuando Seymour comenzó su publicación Apostolic Faith en 1906, ambas fueron las principales correctoras y promotoras del periódico. En su momento de mayor circulación, se enviaba Apostolic Faith gratuitamente a cincuenta mil suscriptores. Lum era importante porque había trabajado antes como secretaria privada de Phineas Bresee, el fundador de la Iglesia del Nazareno.

En 1909, Crawford y Lum se mudaron a Portland, Oregón, donde fundaron una congregación usando el mismo nombre que la iglesia madre de Los Ángeles: Misión de Fe Apostólica. Cuando Lum se mudó, se llevó la lista de suscriptores de Apostolic Faith con la aprobación inicial de Seymour y continuó publicando el periódico desde Portland. Esto aisló a Seymour de sus seguidores y causó finalmente la decadencia de la Misión de la Calle Azusa.

Jennie Moore, Lucy Farrow, Julia Hutchins, Clara Lum, y Florence Crawford se convirtieron en las primeras de muchas mujeres en el ministerio pentecostal que propagaron el mensaje por el mundo entero. Las mujeres predicadoras habían florecido en los círculos de Santidad durante décadas antes de 1900, siendo Marie Woodworth-Etter la más conocida de todas. Después de la Calle Azusa, Ida Robinson, Aimee Semple McPherson y Kathryn Kuhlman continuaron la tradición. En realidad, Crawford, McPherson, y Robinson fundaron denominaciones enteras.

Una de las razones de que las mujeres florecieran en el movimiento pentecostal fue el uso ungido de los dones del Espíritu. Utilizando como guía al profeta Joel, las mujeres pentecostales se incluían entre los "hijos e hijas" que profetizarían y los "siervos y siervas" sobre los cuales se derramaría el Espíritu al final de los tiempos (Joel 2:28; Hechos 2:17, 18). Al mirar al pasado, comprendemos que la Calle Azusa significó un importante avance para la causa de las mujeres en el ministerio.6

Los pobres

Los historiadores y los sociólogos consideran ahora que las reuniones de la Calle Azusa eran en esencia un fenómeno del Tercer Mundo. En cierto sentido, Seymour representaba a la gente pobre, marginada y desheredada del mundo. Puesto que cerca de ochenta por ciento de la población mundial cae hoy dentro de esta categoría, la Calle Azusa simboliza el amor de Dios por los muchos que tienen poco en cuanto a bienes o estima del mundo. Hay quienes han dicho que el pentecostalismo "es el refugio de las masas". Otros han dicho que es la religión favorita del Tercer Mundo.

Después de la Calle Azusa, la principal cualidad necesaria para el ministerio no era el tener estudios o respetabilidad, sino la unción el Espíritu Santo para ministrar con eficacia. No todas las personas que había en la Calle Azusa eran pobres y sin estudios. Los informes mencionan con frecuencia personas que estaban en las reuniones y que eran refinadas, iban bien vestidas, y con estudios. Pero la mayoría eran personas poco favorecidas de las clases más bajas, que se marcharon para establecer movimientos pentecostales masivos en el mundo entero.

Una de las razones del inmenso crecimiento del pentecostalismo es la aceptación de lo milagroso. La mayoría de los habitantes del mundo creen en la existencia de espíritus, tanto buenos como malos. Para millones de personas que viven en ambientes paganos, el nuevo creyente no necesita cambiar sus paradigmas para convertirse en un cristiano pentecostal. En gran parte del mundo, las fuerzas demoníacas son echadas fuera de los que buscan liberación y salvación. Mientras gran parte del mundo cristiano sostiene la cosmovisión científica del Occidente, que niega la existencia de los demonios, los pentecostales saben que los demonios son seres malignos poderosos, y los echan fuera.

Los que se convierten en cristianos consagrados rompen el poder del pecado en su vida, se vuelven ciudadanos honrados y trabajadores, y comienzan a prosperar. Los pentecostales experimentan lo que Donald McGavran llamaba "redención y ascenso", que los saca de la pobreza para llevarlos a una prosperidad relativa. No obstante, la mayoría de los pentecostales no tenían planes de seguir siendo pobres, y muchas veces se sintieron atraídos por enseñanzas relacionadas con la riqueza y la prosperidad.

Como ha mostrado Grant Wacker en Heaven Below ["El cielo aquí abajo"], muchos de los hijos de la Calle Azusa eran personas de gran inteligencia natural, las cuales, a pesar de sus desventajas económicas, usaron esa inteligencia natural y sus habilidades empresariales para edificar grandes iglesias y ministerios.7

La MÚsica

Un legado de la Calle Azusa que ha tenido largo alcance, y sin embargo, ha sido notado raras veces, es el nuevo estilo de música de adoración que ha terminado por extenderse en el mundo entero. Puesto que en la Calle Azusa había una mezcla de estilos de adoración tanto blancos como negros de Santidad, era inevitable que el genio musical del pentecostalismo negro tuviera una influencia cada vez mayor entre los pentecostales. Aunque los adoradores de la Calle Azusa cantaban los antiguos himnos metodistas y de Santidad, como "The Comforter has Come" ["Ha llegado el Consolador"], favorito de Azusa, gradualmente la creatividad musical negra se fue extendiendo y terminó por influir en las iglesias de blancos. El hecho de que Elvis Presley creciera en una iglesia pentecostal ayuda a explicar el desarrollo de los estilos actuales de la música popular, en la cual se refleja la influencia de la música "country", así como el ritmo y los "blues".

En el mundo de hoy, las iglesias de muy diversas tradiciones están cantando cantos de adoración inspirados por el movimiento pentecostal y el carismático. Junto con la música se ven también los estilos pentecostales de adoración, como el de levantar las manos, o cantar en el Espíritu, presentar palabras proféticas, y orar por los enfermos.

El Evangelismo

Es posible que el legado de la Calle Azusa que haya tenido un alcance mayor sea su enseñanza y práctica del poder dado por el Espíritu Santo para el evangelismo. Por encima de todo lo demás, la Calle Azusa fue un movimiento misionero. Eran muchos los misioneros que iban y venían durante el avivamiento. Pocos meses después que comenzaran las reuniones, Apostolic Faith informaba sobre avivamientos pentecostales en Nueva York, Londres, Oslo, Estocolmo, y la India.

Nunca desde los tiempos de la iglesia antigua se había extendido un movimiento de avivamiento tan lejos y con tanta rapidez. La fascinación de las lenguas, las sanidades, y los exorcismos atrajo a multitudes, y sin el uso de los medios de publicidad. Durante todos los días de gloria, la Calle Azusa nunca se anunció en los periódicos locales, ni con cartelones. La noticia del avivamiento se esparcía localmente de forma oral. Los periódicos de Los Ángeles escribían artículos difamatorios y racistas, pero esto sólo servía para atraer muchedumbres mayores.

Al final, los peregrinos de la Calle Azusa propagaron la noticia por el mundo entero, se fundaron miles de iglesias, y se convirtieron millones de personas. Hoy se calcula que la mayor parte de las conversiones procedentes del paganismo se producen gracias a esfuerzos pentecostales y carismáticos.

Un siglo después de haber comenzado los cultos de la Calle Azusa, hay más de seiscientos millones de pentecostales y carismáticos en el mundo. Esto da testimonio del buen éxito evangelístico del Movimiento.8

ConclusiÓn

El pequeño grupo de adoradores que se reunieron en la Calle Azusa en 1906 nunca habrían podido imaginar siquiera los históricos resultados del avivamiento que ellos ayudaron a desatar en Los Ángeles. Nunca pertenecieron a una gran denominación. Ninguna de las grandes denominaciones pentecostales de hoy, como las Asambleas de Dios o la Iglesia de Dios en Cristo, se puede arrogar la exclusividad en cuanto a esta Misión.

La Calle Azusa pertenece a todo el cuerpo de Cristo. No son sólo los afroamericanos los que pueden reclamar como suyo a Seymour, ni tampoco los pentecostales solamente; él pertenece a todo el cuerpo de Cristo, en todas las naciones, etnias y pueblos. Y el bautismo en el Espíritu Santo, con los dones y las gracias que le acompañan, no pertenece solo a los pentecostales, sino que es de todo el cuerpo de Cristo.

Neil B. Wiseman

Vinson Synan, Ph. D., es decano de la Escuela de Divinidades de la Universidad Regent, y autor de Century of the Holy Spirit ["El siglo del Espíritu Santo"].

notas

1. Melvin Robeck, "William Joseph Seymour", Stanley Burges y Eduard M. Van Der Maas, International Dictionary of Pentecostal and Charismatic Movements (Grand Rapids: Zondervan, 2002), pp. 1053-1058; Robert Owens, "Azusa Street" en la obra de Vinson Synan The Century of the Holy Spirit (Nashville: Thomas Nelson, 2001), pp. 39-68.

2 . Vinson Synan, "William Seymour", Christian History (número 65), pp. 17-19.

3 . Puede hallar más información acerca de Bartleman y la Calle Azusa en Vinson Synan, editor, Azusa Street (Plainfield, NJ: Bridge Publishing, 1980), pp. ix-xxv . Se trata de una reimpresión de How Pentecost Came to Los Angeles , por Bartleman.

4 . Vea Vinson Synan, The Holiness-Pentecostal Tradition: Charismatic Movements in the Twentieth Century (Grand Rapids: Eerdmans, 1997).

5 . Vea David Daniels, "African-American Pentecostalism in the Twentieth Century" en la obra de Vinson Synan Century of the Holy Spirit , pp. 265-291.

6 . Susan C. Hyatt, "Spirit-Filled Women", en la obra de Vinson Synan Century of the Holy Spirit , pp. 233-264.

7 . Grant Wacker, Heaven Below: Early Pentecostals and American Culture (Cambridge, Mass.: Harvard University Press, 2003).

8 . Para un resumen de estadísticas y proyecciones, vea David Barrett "The Worldwide Holy Spirit Renewal", en la obra de Vinson Synan, Century of the Holy Spirit , pp. 380-453.