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Un ministerio de jóvenes con una visión 20/15

por Jay Mooney

Estoy soñando con 2015. El sueño del 2015 es la visión de llegar con el evangelio a diez o quince millones de estudiantes, levantar cinco mil líderes nuevos de jóvenes, y eclipsar la marca de un millón de jóvenes en el censo de las Asambleas de Dios de los Estados Unidos para el citado año. Soñar en el 2015 es más que urgir al crecimiento a esta gran iglesia pentecostal. El Espíritu Santo se está moviendo sobre su Iglesia. Creemos que Dios tiene una herencia para usted. A los cuarenta y cuatro años de edad, ya no tengo una vista 20/20, sino que veo el ministerio entre los jóvenes con una potencia visual de 20/15 (es decir, el año 2015).

Mi fe en el ministerio con los jóvenes es alimentada por   una visión espiritual de la que nunca voy a escapar. Me ha tomado toda una década llegar a comprender esta visión que ha quedado sellada de manera indeleble en mi corazón y en mi mente. Sencillamente, vi una multitud de perdedores que se convertían en campeones para Jesucristo, y todos eran jóvenes.

Cuando adelanto mi mente una década, comprendo mejor lo que vi. Aquella visión no tenía que ver con mi ministerio, sino con que Dios estaba escogiendo a una generación en respuesta a las oraciones de largo tiempo de muchas personas. Hoy, veo a muchos estudiantes que son creyentes y que reflejan las características del sueño.

  • Su pasión es más grande que sus temores.
  • Lo que les falta en comprensión objetiva, lo obtienen en osadía subjetiva.
  • Su adoración los lleva a la acción.
  • Están ansiosos por dar solidez a sus creencias.

Creo que los ministerios de jóvenes de las Asambleas de Dios verán una explosión en su crecimiento durante la próxima década, por medio del ministerio de esta generación en la Iglesia. Nosotros, como líderes de la iglesia, tenemos la responsabilidad de dotar a estos estudiantes que son creyentes con las armas de la victoria espiritual. Una vez más, la oración y la Palabra caracterizarán a otra generación de campeones para Jesucristo.

Con este fin, le pregunto: ¿qué aspecto tienen estos perdedores que se convierten en campeones para Jesucristo? ¿Cuántos de estos campeones se levantarán en el ministerio de jóvenes de usted? ¿Tiene un plan claro respecto a la forma de levantarlos como iglesia de las Asambleas de Dios?

Las Asambleas de Dios tienen una filosofía estupenda acerca del ministerio de jóvenes, aunque hay un principio muy sabido --"la familiaridad cultiva la ignorancia"-- que lucha contra el reconocimiento por parte de los pastores de jóvenes, de lo grandiosa que es esta filosofía del ministerio con jóvenes. Cuando algo se vuelve demasiado familiar, muchas veces resulta difícil reconocer su valor. Además, lo que es familiar para algunos, podría ser extraño para otros, especialmente si no se les ha explicado con claridad.

Las iglesias necesitan un plan bíblico claro para ganar, edificar y enviar estudiantes a fin de que cumplan con la Gran Comisión. Estos elementos del ministerio con jóvenes se deben caracterizar por la misión, la cultura, y la medida.


LA MISIÓN

El discurso clave dirigido por Jesús al núcleo central de sus discípulos es fundamental para que un ministerio con jóvenes sea saludable y produzca frutos. "Y Jesús se acercó y les habló diciendo: Toda potestad me es dada en el cielo y en la tierra. Por tanto, id, y haced discípulos a todas las naciones, bautizándolos en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo; enseñándoles que guarden todas las cosas que os he mandado; y he aquí yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo. Amén" (Mateo 28:18-20). La Gran Comisión comprende los seis elementos que los maestros de redacción consideran necesarios para el desarrollo de una gran narración: quién, qué, cuándo, dónde, cómo, y por qué.

  • Quién--ustedes mismos
  • Qué--hacer discípulos
  • Cuándo--todos los días, hasta el fin del mundo
  • Dónde--a todas las naciones
  • Cómo--bautizándolos y enseñándoles
  • Por qué--para qué guarden todas las cosas que os he mandado

En estos tiempos modernos, al obedecer la Gran Comisión la Iglesia ha insistido en el "ir". Sin embargo, el imperativo central del discurso es "haced discípulos". Ir es parte de la vida normal. En el texto griego, este verbo aparece en la forma de un participio pasivo deponente de aoristo . La traducción literal podría ser "cuando vayáis". "Ir" era el orden natural de las cosas en los tiempos de Jesús, tal como lo es ahora. La gente iba a la sinagoga, al mercado, o aun al mar de Galilea para pescar. Cuando uno se convierte en creyente, comienza de inmediato un viaje llamado "la Gran Comisión". Jesús dijo: "Cuando vayan, hagan discípulos". Cuando vayan a trabajar, hagan discípulos; cuando vayan a la iglesia, hagan discípulos; donde quiera que vayan, hagan discípulos.

El mayor reto que han tenido ante sí todas las generaciones de la Iglesia es el de hacer discípulos. Aunque todas las culturas tienen sus obstáculos, se nos sigue dando la orden de ganar, edificar, y enviar discípulos; seguidores disciplinados de Jesucristo.

La meta del Ministerio Nacional de Jóvenes consiste en equipar a la Iglesia para que haga discípulos utilizando la triple filosofía de "Ganar, Edificar, y Enviar". Todo ministerio de jóvenes saludable mantiene un equilibrio entre estos tres elementos (vea el diagrama).

Los principios de ganar, edificar, y enviar tienen su fundamento en Mateo 28:19, 20. Sin embargo, Jesús ya había hablado de esto antes: "Venid en pos de mí, y os haré pescadores de hombres" (Mateo 4:19). Los pastores y los líderes han sido llamados a ganar, edificar, y enviar.

En el Ministerio Nacional de Jóvenes, nuestra estructura organizativa se halla edificada alrededor de esta misión.
  1. El Encuentro con los estudiantes se centra en el establecimiento de unas relaciones que ganen gente para Jesucristo. También es el lugar en el que se desempeñan unos ministerios que ya han probado su eficacia, como los Socios de Zonas de Oración, las Misiones en los recintos escolares, los Clubes en los recintos escolares, y el Proyecto Siete.
  2. El Discipulado con los estudiantes sirve para edificar la vida y fomentar las verdades bíblicas en el ministerio de jóvenes. También es donde se organizan los concursos bíblicos y las labores de Bellas Artes. Estos ministerios no sólo desarrollan el talento del estudiante, sino también su mente y su espíritu. Recuerde que la edificación es clave, tanto para ganar como para enviar. El discipulado se halla entrelazado con todos nuestros ministerios.
  3. Las Misiones con los estudiantes llevan a la gente a descubrir a ese Dios que envía y que provee para la vida. Tanto si es por medio de las donaciones para Speed the Light, como a través de los Embajadores en Misión o la Red Global de Líderes de Jóvenes, las Misiones con los estudiantes sirven para llevar adelante la Gran Comisión en cada generación.

El Ministerio Nacional de Jóvenes se dedica a encender la chispa del desarrollo de los líderes, y a sincronizarlo. El desarrollo de los líderes no es sólo lo que hacemos, sino lo que nos define.

¿Qué es eso de "ganar, edificar, y enviar"? Equivale al encuentro (ganar), el discipulado (edificar), y las misiones (enviar). Es el proceso de la vida cristiana. No siempre tiene un punto de partida perfecto, pero si lo tuviera, podría desarrollarse de esta forma:

  • Ven
  • Ven y ve
  • Ven, ve y sé
  • Ven, ve, sé, y haz

"Ganar, edificar, y enviar" es algo más que un lema para un ministerio: es una estrategia para la victoria.

La Cultura

Dios recoge la matriz cultural de esta misión en el libro de los Hechos. "Y perseveraban en la doctrina de los apóstoles, en la comunión unos con otros, en el partimiento del pan y en las oraciones.  Y sobrevino temor a toda persona; y muchas maravillas y señales eran hechas por los apóstoles. Todos los que habían creído estaban juntos, y tenían en común todas las cosas; y vendían sus propiedades y sus bienes, y lo repartían a todos según la necesidad de cada uno. Y perseverando unánimes cada día en el templo, y partiendo el pan en las casas, comían juntos con alegría y sencillez de corazón, alabando a Dios, y teniendo favor con todo el pueblo. Y el Señor añadía cada día a la iglesia los que habían de ser salvos" (Hechos 2:42-47). Estos seis versículos describen una cultura que fomenta la formación de discípulos. Esa cultura está caracterizada por la adoración, la comunión, el discipulado, y el evangelismo.

El ministerio moderno con los jóvenes está llegando a la edad adulta en la Iglesia. Sólo en los últimos cuarenta años han llegado a aceptar las iglesias de manera universal la idea de dar empleo a ministros especializados en el trabajo con jóvenes. Esta idea surgió por la eficacia de unas aventuras ministeriales paraeclesiales como Christian Endeavor, YMCA, y Youth for Christ. En muchos casos, estas organizaciones sirvieron prácticamente como ministerio de jóvenes a diversas iglesias de una comunidad. Cuando las iglesias reconocieron lo eficaz que era este método en el ministerio, decidieron utilizarlo de una manera más cercana a las fraternidades locales. Así es como han llegado hoy a tener pastores de jóvenes. La cultura produjo una necesidad, y la Iglesia acudió a satisfacerla, con resultados diversos.

Más o menos al mismo tiempo en que surgió el ministerio de jóvenes en las iglesias, se produjo un cambio de grandes dimensiones en la cultura de los Estados Unidos. Este cambio fue el paso de la vida de comunidad (calendarios, economía, política y moralidad) edificada alrededor de la iglesia, a la vida de comunidad edificada alrededor de las estructuras educativas. Las actividades que se organizaban y planificaban para ajustarse a la cultura de la iglesia, ahora se preparaban para ajustarse al sistema educativo.

El domingo era visto en los Estados Unidos como "el día del Señor". Se dejaba de trabajar en domingo, porque la mayoría de las personas iban a la iglesia. La mayor parte de los negocios cerraba. No había competencias deportivas los miércoles por la noche, porque para ello los participantes habrían tenido que dejar de asistir a la iglesia. La cultura protegía la expresión y la práctica de la religión en nuestra nación y en nuestras comunidades.

En cambio, el paso de los Estados Unidos a un enfoque más centrado en la educación significa que el domingo está abierto para los negocios, puesto que muchos ya no asisten a ninguna iglesia. Los consejos municipales estructuran los calendarios comunitarios alrededor del año escolar, y no del año eclesiástico. Las actividades deportivas de los jóvenes se llevan a cabo en cualquier día de la semana.

Para muchos líderes nacidos antes de 1970, este cambio puede ser un poco delicado. La gente no acude a la iglesia en busca de ayuda, como lo hizo a través de la cultura estadounidense en los doscientos años anteriores a esa fecha. Una vez más, la iglesia anda en busca de la gente perdida en la cultura. De esta forma, el "id" de Jesús que aparece en la Gran Comisión tiene más sentido si se traduce como "cuando vayáis". Los pastores de jóvenes no pueden engañarse a sí mismos creyendo que el ministerio de jóvenes llegará hasta ellos. La cultura de los Estados Unidos ha cambiado. Son ellos los que deben llevar el ministerio de jóvenes a la juventud de su comunidad.

El mayor campo misionero que hay en los Estados Unidos es el sistema educativo. El último censo nacional indica que más de noventa y ocho por ciento de la población nacional en algún momento asiste a una escuela pública o privada. Cada uno de esos estudiantes tiene familia. Si la iglesia quiere influir con el evangelio en la comunidad en general, se debe centrar en los lugares donde está la gente. Este enfoque del ministerio es similar al de ir a pescar a una laguna repleta de peces, donde se puede pescar algo grande cada vez que se tira el anzuelo.

William James, el padre de la psicología moderna, dijo: "No hay nada tan absurdo que no se pueda creer verdadero, si se repite lo suficiente". Durante demasiado tiempo, la Iglesia ha sido embaucada para que crea la interpretación que hace el mundo moderno de las cláusulas contenidas en la Constitución de los Estados Unidos. Entre ellas, está la cláusula que enseña la separación entre la Iglesia y el Estado. En otras palabras, no hable de Cristo en instituciones del gobierno. Aunque la separación entre iglesia y estado no se prescribe en la Constitución nacional, es un concepto que se ha repetido tanto que a hecho que mucha gente de la Iglesia crea que están prohibidos los ministerios cristianos dentro de los recintos educativos.

Damos gracias a Dios por los valientes campeones del derecho de libre expresión de la palabra y del pensamiento que se halla en la Constitución, que han superado la torcida interpretación de esta cláusula que en 1947 redactaron unos pocos miembros del Tribunal Supremo en el caso del Pueblo contra Everson. Lo cierto es que los ministerios en los recintos educativos dan en el blanco. No sólo son legales, porque los estudiantes tienen derecho a la libre expresión, sino que también son progresión natural del cumplimento de la orden de Cristo a hacer discípulos mientras se va por la vida. El evangelio es pertinente en todas las culturas. Esto es algo que debe repetirse en la comunidad y desde el púlpito.

Lo cierto es que el cambio de cultura en la Iglesia en lo que respecta a los jóvenes fue algo dirigido por el Espíritu Santo. El ministerio de jóvenes ha conservado en la Iglesia la cultura bíblica para los adolescentes: la adoración, la fraternidad, el discipulado, y el evangelismo. Los pastores de jóvenes necesitan poner más atención en la edificación de esta cultura bíblica en el corazón de los estudiantes, que en tratar de ajustarse a la cambiante cultura del mundo. Es lo que dice Duffy Robbins, especialista en temas de juventud: "Me preocupa que en nuestro esfuerzo por dar mayor relevancia al evangelio, estemos en peligro de disfrazar y desvirtuar un mensaje que Pablo describe como inherentemente absurdo para los que perecen (1 Corintios 1:18). Sospecho que aquello que a veces se califica en el mundo del ministerio con jóvenes como "lo último", se pudiera describir con mayor precisión como un intento de embotar las cortantes aristas de un evangelio que resulta escandaloso".1 Los pastores de jóvenes deben dejar de centrarse en tratar de conectar con la cultura externa de esos jóvenes. Necesitan atender primeramente la cultura del corazón, que es el centro mismo del Nuevo Testamento.

La cultura del mundo seguirá cambiando. Pero, la cultura de hacer discípulos es la misma ayer, y hoy, y por siempre. Los pastores de jóvenes deben proveer y fomentar adoración, fraternidad, discipulado, y evangelismo. Ésta es la cultura que hace campeones para Jesucristo.

Las Medidas

Es posible describir en algo la filosofía de las medidas en el ministerio de jóvenes. ¿Qué aspecto tiene un perdedor que se convierte en campeón para Jesucristo? No es fácil describir el aspecto que tiene un discípulo de Jesucristo, pero los cinco indicadores siguientes pueden ser una herramienta eficaz para medirlo. Esos indicadores no garantizan que la persona será semejante a Cristo. No obstante, quien los ponga en práctica irá por el mismo camino del Señor.   En las Escrituras se encuentran los fundamentos de lo que Cristo significó al dar la orden de "enseñarles".

  1. Orar a diario. Jesús tenía la costumbre de orar. La Biblia recoge muchas de sus oraciones. Sus seguidores reconocieron la importancia de la oración para Él, y le pidieron que los enseñara a orar. Fue entonces cuando Él les enseñó la oración modelo (Lucas 11:1-4; Mateo 6:9-13).
  2. Vivir de acuerdo con la Palabra de Dios. Desde el principio aprendemos en los Evangelios que las Escrituras eran la base de todos los pensamientos, las emociones, y las acciones de Cristo. En los momentos de mayores pruebas, recitaba las Escrituras. En una ocasión llegó aun a recordar al diablo que la Palabra de Dios es alimento para la vida (Mateo 4:4).
  3. Hablar de Cristo a los demás. Cuando Jesús llama a alguien a ser discípulo, lo está llamando a estar con Él, para que se le pueda unir en su misión a favor de los hombres (Marcos 1:17; 3:14).
  4. Servir con amor. Jesús anunció con toda claridad que Él no había venido para ser servido, sino para servir a los demás (Mateo 20:20-28). Este servicio a los demás se halla implícito en su mandamiento de "amar a nuestro prójimo como a nosotros mismos" (Lucas 10:27).
  5. Ser generoso al dar. Cristo entregó su vida para cumplir la voluntad de Dios y servir de sacrificio por el pecado de los hombres. Los que lo siguieron aprendieron que el dar era parte de lo provisto para la vida (Lucas 6:38). También enseñó que al dar, el dador era más bendecido que el que recibía, y dio con generosidad (Hechos 20:35).

Jesús explicaba la vida usando dos ideas sencillas: amar por encima de todo a Dios, y amar a nuestros semejantes tanto como a nosotros mismos. Esto es característico de estos cinco indicadores.

Espero que cada vez que se pregunte a los pastores de jóvenes acerca de un estudiante que pertenezca a su ministerio, puedan describir las características personales de ese estudiante mediante el uso de esos fundamentos.

Con esta filosofía acerca del ministerio con jóvenes, los pastores de jóvenes pueden medir muchas cosas, y no sólo personas. Según las medidas de Ganar, Edificar, y Enviar, ¿hasta qué punto es saludable su ministerio con los jóvenes? El siguiente ejercicio lo podría ayudar a medir la salud y la eficacia del ministerio de jóvenes que usted dirige. También lo podría ayudar a identificar sus puntos fuertes y sus puntos vulnerables. Recuerde: no limite su influencia como líder en la formación de discípulos sólo a aquellas cosas que le agrada hacer.

Dibuje un triángulo en una hoja de papel. A cada punta del triángulo póngale nombre: Ganar, Edificar, y Enviar. Tome el calendario del año pasado (o el de este año) y coloque cada una de las actividades realizadas en la esquina o esquinas adecuadas que mejor representen la razón de ser de esa actividad. Después de revisar el calendario de todo el año, ponga el papel sobre un eje imaginario que se encontraría en el centro de la página. ¿En qué sentido se inclina? Esto representa sus puntos fuertes. Piense en el lado que necesite un equilibrio, y haga los planes necesarios para proceder a ello. El resultado podría ser un ministerio de jóvenes más saludable, y una mejor labor al hacer discípulos.

ConclusiÓn

Dios mantiene dos regalos suyos que sirven de componentes a todas las generaciones. Esos regalos, la oración y la Palabra de Dios, son los que en última instancia convierten a los creyentes en seguidores de Jesucristo para toda la vida. La filosofía de todos los ministerios con jóvenes surge y cae según el grado de comunicación que haya entre Dios y el hombre.

El pastor de jóvenes necesita establecer una misión dedicada a ganar, edificar, y enviar estudiantes, que se fundamente en la Palabra de Dios y en la oración. Su meta es suscitar la emergencia de unos seguidores de Jesús que durante toda su vida oren, vivan, hablen, sirvan, y den en una cultura donde florezcan la adoración, la fraternidad, el discipulado, y el evangelismo.

A fin de cuentas, hay una sola medida para el buen éxito en el ministerio con los jóvenes: hacerlos discípulos.

Los pastores de jóvenes necesitan ir más allá de los componentes de la cultura y del ministerio de programas en su iglesia local. En las Asambleas de Dios se los anima a pastorear a sus estudiantes más allá de su propia influencia. Un día, el pastor de jóvenes habrá dejado de ser quien más influya en los estudiantes que ahora se hallan bajo su cuidado. O él se mudará, o los estudiantes crecerán. Sienta el reto de establecer un ministerio de jóvenes sobre el cual otro pastor de jóvenes de las Asambleas de Dios pueda edificar exitosamente.

Los programas que son exclusivos del ministerio de jóvenes de las Asambleas, y familiares dentro de él, no son el punto de destino, ni pertenecen a ninguna filosofía en el ministerio de jóvenes. Son unos vehículos reconocibles que han servido durante largo tiempo para llevar a ese destino. Los pastores de jóvenes tienen la responsabilidad de llevarlos hacia esa meta, que es convertirse en "campeones para Jesucristo". Esos programas del ministerio de jóvenes de las Asambleas son vehículos que con buen éxito han llevado ya a este destino a miles de jóvenes. A los líderes de jóvenes les toca hacer que estos programas sean siempre nuevos y fructíferos. La iglesia con un ministerio exitoso entre los jóvenes gracias a una sucesión de líderes de jóvenes, es una iglesia bendecida. El resultado es una fortaleza y una salud que puede producir en la comunidad un impacto notable y duradero a lo largo de generaciones.

Las Asambleas de Dios de los Estados Unidos pueden llegar a impactar a diez millones de estudiantes en los próximos diez o quince años. Al llegar el año 2015, podemos estar alcanzando a un millón de jóvenes.

¿Cuántos de esos estudiantes habrá alcanzado usted?
Jay Mooney

Jay Mooney es director nacional de jóvenes en el Ministerio Nacional de Jóvenes de las Asambleas de Dios en Springfield, Missouri.

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  1. Duffy Robbins, "Youth Ministry in Adolescence: A Look at the Culture of Youth Ministry", YouthWorker , noviembre/diciembre de 2003, p. 29.