Assemblies of God SearchSite GuideStoreContact Us
Periodico de enriquecimiento
Principal Número de actualidad Archivos Suscribir Personal Contáctenos Tienda  

Recursos de Enriquecimiento

  Artículos para ministros

Recursos para habilitar

  Artículos para los líderes laicos


Haga su pedido del CD Paraclete
Incluye todos los 29 años de la ahora agotada revista Paraclete [El Paracleto].Una excelente fuente de temas y asuntos pentecostales. Contiene artículos sobre temas teológicos tocante la obra y el ministerio del Espíritu Santo. Una fuente indispensable de material para sermones y para el estudio bíblico con un índice por Tema/Autor totalmente buscable. En inglés solamente.


Good News Filing System
CD [Disco Compacto] de Advance/Pulpit
Agotadas desde hace mucho tiempo pero recordadas con afecto, las revistas Advance [Avance] y Pulpit [El púlpito] bendijeron a miles de ministros. Ahora el archivo entero de Advance/Pulpit ­ casi 40 años de información, inspiración, ayudas, e historia ­ está disponible para usted en CD separados. En inglés solamente.


Haga aquí su pedido de los números atrasados

En inglés solamente.



 
 

Return to Table of Contents

Formación del carácter:

Preparando a la próxima generación para el ministerio

Por Mike Rakes

Según se afirma, Winston Churchill dijo: “Siempre estoy preparado para aprender, aunque no siempre me gusta que me enseñen”. Cada generación afronta la necesidad del desarrollo personal. El liderazgo estratégico a largo plazo para el futuro de la iglesia requiere un enfoque más amplio de la formación del carácter y un plan definido destinado a cultivar la sensibilidad ante las cuestiones relativas a esa formación en quienes se preparan para el ministerio.

La palabra adiestrar sigue resaltando su función e importancia en el cuerpo de Cristo. El empleo de la palabra indica que se es consciente de que se desea ese cambio personal. Casi todos los líderes admiten que, en todas las fases del ministerio, uno debe seguir creciendo y desarrollándose interiormente. Sin embargo, el desarrollo que no debe descuidarse es el de la próxima generación de líderes que están casi preparados para puestos importantes de liderazgo.

A principios de este siglo, las organizaciones miden su valor neto de maneras distintas de aquellas del siglo XX. Durante la Era Industrial, el valor neto de una organización se medía por sus bienes inmuebles, las fábricas y el equipo, y los almacenes de mercancías. Las cosas han cambiado. Algunas organizaciones están reduciendo el tamaño convencional de su oficina y de sus bienes inmuebles, y permitiendo que los empleados trabajen desde sus casas. Ahora las organizaciones emplean términos como equipos virtuales, grupos de personas reunidas mediante la tecnología, por lo general para realizar tareas a corto plazo de la organización. Esa es una señal de que hemos entrado en una sociedad postindustrial. Expresiones como capital intelectual nos llevan a una economía totalmente nueva y a un nuevo ambiente laboral.

Los líderes cristianos que entiendan esos cambios culturales estarán mejor preparados para adiestrar a la próxima generación en  los asuntos del ministerio. El postindustrialismo no es sólo en cuanto a una explosión del conocimiento y a los factores de cambio en ese proceso, sino también acerca de la manera en que se emplea la fuerza de trabajo. Ahora los individuos se han vuelto en cada organización el capital importante, el capital humano. El movimiento de desarrollo personal es resultado de la manera en que los individuos y las organizaciones perciben el capital humano.

El cambio postindustrial hacia invertir más en desarrollo personal fue inevitable. Hasta un breve recorrido por una librería muestra que la demanda de tal material ha alcanzado niveles casi obsesivos. ¿Cuáles son las consecuencias para los actuales líderes de la iglesia al preparar a la próxima generación de líderes?

La iglesia no puede ser más grande que sus líderes. Por lo tanto, no puede valorarse con exageración el énfasis en la formación del carácter de los líderes futuros por la iglesia y sus escuelas y universidades. Es más importante que nunca una comprensión clara del principio de liderazgo de Cristo de invertir en los líderes clave.

Muchos que han dedicado su ministerio a adiestrar a líderes jóvenes saben que quienes se preparan para el ministerio a veces luchan con deficiencias elementales de carácter. La indagación de George Barna muestra que no hay diferencia alguna entre los jóvenes que van a la iglesia y los que no van. Aunque la mayoría de los adultos jóvenes respetan la Biblia y creen que es precisa en lo que enseña, sus creencias religiosas específicas no concuerdan con ella. Por ejemplo, una mayoría cree que una buena persona puede ganar la salvación mediante las buenas obras. Una mayoría de adolescentes cristianos también cree que Cristo cometió pecados mientras estuvo en la tierra. Algunos estudios muestran que esos adolescentes cambiarán sus creencias religiosas. Aunque los adolescentes pueden citar hechos bíblicos, menos de uno de cada diez adolescentes que van a la iglesia tiene una cosmovisión bíblica. En otras palabras, la fe personal no es determinante en cómo ellos viven. No toman decisiones basadas en principios bíblicos.1

Cuando consideramos que esos adolescentes son los líderes futuros de la iglesia, debemos interesarnos en lo esencial de su fe que se transmitirá y practicará cuando la dirijan.  La iglesia debe considerar la gran responsabilidad de cómo desarrollar a quienes se preparan para el ministerio. El tiempo y los recursos que invertimos preparando a los nuevos líderes debieran hacerse con gran esfuerzo sabiendo que eso fortalece nuestro capital humano y añade valor a la iglesia.

Los Casi Preparados

En su artículo Los casi preparados: cómo los líderes avanzan, Dan Ciampa examina el proceso de indagación en las organizaciones y quiénes pudieran terminar en puestos clave de influencia en la organización.2 La frase “el líder casi preparado” describe a quienes están en la preparación para un ministerio importante en este momento.

Está ocurriendo ahora un proceso de indagación en las iglesias y universidades, pero ¿quiénes se levantarán y guiarán a la iglesia con propósito, precisión, y eficiencia? ¿Quiénes asumirán la tarea no sólo de dirigir a nuestras iglesias sino también a nuestro gobierno, a nuestra educación, y a nuestros hospitales? ¿Dónde están ahora esos líderes? Están en la iglesia de ustedes y en nuestras universidades. De modo que los pastores y los líderes juveniles deben dar más énfasis al desarrollo del carácter del líder casi preparado.

En el decenio de los años sesenta, alrededor de la época de la necesidad de la orientación pastoral como una disciplina viable, Howard Clinebell presentó una fórmula sólida y sencilla en cuanto al desarrollo de los adultos. Él dijo: “Interés + enfrentamiento = Desarrollo”. Los pastores, los miembros de la facultad y los líderes denominacionales deben preparar, formar, y cultivar a los líderes casi preparados. Lo que señaló Ciampa es que el líder casi preparado obtiene poco de cualquier reacción en cuanto a los hábitos que deben quitarse o añadirse para aumentar su eficiencia.

Algo práctico que pueden hacer los líderes es dar oportunidades formales e informales de adiestrar y guiar a los líderes casi preparados. Hay muchas definiciones para adiestrar, pero en el sentido clásico adiestrar indica “llevar consigo a un cliente”. Mi experiencia profesional muestra que los líderes casi preparados necesitan más el consejo dado mediante la experiencia que el adiestramiento. La premisa fundamental del verdadero adiestramiento es que ayuda a los clientes a obtener lo que quieren. Pero los líderes jóvenes a veces no saben lo que quieren o pudieran aun querer lo indebido.

Los pastores y pastores de jóvenes que quieren ayudar a los potenciales líderes juveniles tienen que crear métodos de desarrollo que puedan seguir los que desean el desarrollo personal. La mentalidad “policíaca” de poner en vigor doctrinas no trata el asunto más profundo de la motivación. Muchos programas no dan en la diana porque tratan de añadir atributos que se centran en desarrollar el carácter. El carácter es resultado de la vida interior de una persona. Una persona puede pegar una naranja a un árbol, pero el hacer eso no cambia la naturaleza del árbol; sólo cambia la apariencia exterior del árbol. Los métodos de desarrollo pueden ayudar a abrir nuevos caminos de desarrollo de líderes.

Lo difícil, sobre todo para quienes ejercen influencia en los líderes jóvenes día tras día, es que esos jóvenes líderes no están totalmente preparados, pero se mantienen en la etapa de desarrollo del carácter. En mi primer programa de indagación doctoral presenté las cuatro formas principales en que Dios obra en el carácter de una persona. Cada persona tiene cuatro componentes principales de su vida interior que forman su carácter. Los cuatro componentes son:

  • Liderazgo: el aumento de nuestra capacidad para influir en los demás.
  • Emociones: tratar con las partes más profundas de nuestra personalidad.
  • Resistencia: el fortalecimiento de nuestra capacidad para cumplir lo que prometemos y terminar lo que comenzamos.
  • Espiritualidad: el profundizar la relación del alma con Dios.

La capacidad de un pastor para proporcionar la debida reacción constructiva ayudará a formar el carácter en la vida interior de un líder casi preparado. Los defectos del carácter pueden mejorarse mediante conversaciones que lleven a un mejor desarrollo del líder casi preparado. Esas conversaciones deben entablarse ahora mismo. Los pastores que proporcionan instrucción al líder casi preparado deben recordar que su ministerio no es acerca de sí mismos sino acerca del avance del reino de Dios. El desarrollo de los jóvenes líderes casi preparados debe verse como de importancia fundamental para el bienestar de la iglesia.

EL LIDERAZGO DE SÍ MISMO COMO UN COMIENZO

El liderazgo, como influencia, exige la expresión genuina de sí mismo. Un líder en preparación tiene que mostrar liderazgo. El liderazgo de sí mismo se interesa en cómo afrontar la verdad acerca de nuestro propio liderazgo, nuestras emociones, nuestra resistencia, nuestra espiritualidad, y en formas constructivas de desarrollarse. El liderazgo es en definitiva el influir en los demás y ayudarlos a vivir mejor una vida satisfactoria.

A veces los líderes tratan de ayudar a las personas de la manera más difícil que conocen. Pero lo que parece unir a los grandes líderes, sean o no seguidores de Cristo, es su deseo de cambiarse a sí mismo. León Tolstoi, dijo: “Todo el mundo piensa en cambiar al mundo, pero nadie piensa en cambiarse a sí mismo”.

El liderazgo de sí mismo requiere humildad y disposición de aprender. Mientras andaba por el patio de una agencia de venta de automóviles, oí por casualidad a un hombre que daba instrucciones a su hijo de dieciséis años. El adolescente con acné juvenil asentía con la cabeza cada vez más rápido mientras su papá trataba de hacerle una sugerencia importante en cuanto a manejar en el complicado tránsito de la ciudad de Atlanta. Su hijo seguía diciendo: “Lo sé, lo sé”.

¿Cuántas veces han tratado los pastores de evitar a alguien alguna angustia, y esa persona sencillamente no escuchó? El liderazgo de sí mismo es la capacidad de aprender de todos los recursos posibles. Siempre habrá quienes decidan aprender a las duras. El líder casi preparado practica el liderazgo de sí mismo mediante la humildad en aprender y en mostrar el desarrollo personal.

Hemos planteado tres preguntas en la vida estudiantil en la Universidad del Sureste. Esas preguntas presentan un modelo para el equipo de vida estudiantil: (1) ¿Quién es usted? (2) ¿Qué quiere usted? (3) ¿Qué quiere Dios?

PREGUNTA 1: ¿QUIÉN ES USTED?

Debe hacerse esa pregunta al líder casi preparado que se adiestra para el ministerio. Una mayor conciencia de las propias luchas y vulnerabilidades es de importancia fundamental para el desarrollo inicial del líder casi preparado.

Los pastores y los líderes pueden ayudar al hablar con honradez de sus propios sentimientos. Hay información en la Internet para los jóvenes líderes en formación. Los pastores pueden llevar al líder casi preparado a descubrir sus rasgos de personalidad mediante evaluaciones que pudieran haber sido importantes para el propio desarrollo del pastor. Desarrollé una evaluación que ayuda a las personas a descubrir cuál de los cuatro componentes necesita más liderazgo de sí mismo (http:// www.mikerakes.com). Este procedimiento evalúa los cuatro componentes principales en la vida de un líder (liderazgo, emociones, resistencia, y espiritualidad). (Nota: Este procedimiento no se ha desarrollado aún para los niños.)

Los educadores hablan de las variantes del aprendizaje en un grupo de estudiantes. En esta generación, también hay variantes del estar consciente. Algunos estudiantes vienen a la Universidad del Sureste conscientes de las inclinaciones de su corazón. Otros, mediante nuestro proceso de disciplina, necesitan ayuda para ver sus deficiencias de carácter. Un paso clave en aprender el liderazgo de sí mismo es aprender a decir como dijo José: “¿Cómo … haría yo este gran mal, y pecaría contra Dios?” (Génesis 39:9). Un líder casi preparado, plenamente consciente de su llamado, debe aprender a vivir dentro de los límites que exige su llamado. El líder casi preparado necesita estar consciente de quién es él. Los pastores y pastores de jóvenes deben considerar el exigir al líder casi preparado que exprese su fe con sus propias palabras. El aprender a evitar frases que se dicen en las iglesias o clichés espirituales es parte importante de responder a la pregunta: “¿Quién es usted?”

PREGUNTA 2: ¿QUÉ QUIERO?

En un mundo postmoderno en el que abundan las comodidades, el líder casi preparado debe responder a la pregunta: ¿Qué quiero? Esta pregunta comienza el proceso de clasificar mediante decisiones el resultado de los días de uno. La cultura estudiantil se forma en la Universidad del Sureste porque el liderazgo estudiantil y el administrativo no pasarán por alto los asuntos relacionados con el carácter personal. Estamos preparando campeones espirituales y rehusamos permitir deslices de adolescentes en los aspectos de la vida que no llevan a ninguna parte y que degradan el destino de uno.

He aquí tres pasos fácil de poner en práctica con un líder casi preparado:

1. Dígales la verdad

Al líder casi preparado se le debe encarar en cuanto a sus decisiones, o en cuanto a la oportunidad de la formación del carácter. El llevar al líder casi preparado a responder reiteradamente a la pregunta acerca de qué quiere es una técnica que da resultado. Cuando un alumno se siente muy mal, pregúntele si eso es lo que quería hacer. Ayúdelo a analizar en detalles lo que llevó a su fracaso.

2. Pídales que se expresen

Escuchen las palabras que dicen los líderes. En el lenguaje de consulta y crecimiento personal, las palabras de una persona muestran lo que hay en su interior. Quienes viven con estrictas limitaciones y hasta con vicios a veces no piensan nada bueno de sí mismos. En otras palabras, los pensamientos que tienen acerca de sí mismos no son los pensamientos que Dios tiene respecto de ellos. Su manera de pensar y finalmente su modo de hablar, que por lo general resulta en la acción, muestra la naturaleza caída de su manera de pensar. Los teólogos lo llaman los efectos no éticos de la caída. Es defectuosa la capacidad de las personas de pensar bien de sí mismas (verse como Dios las ve).

3. Trate de influir en ellos de manera formal e informal

Dedicar tiempo a pensar en mensajes de liderazgo específicos para dar a los líderes casi preparados puede ser una forma provechosa de ayudarlos a olvidar dificultades del pasado que resultan en una disminución de su eficiencia.

PREGUNTA 3: ¿QUÉ QUIERE DIOS?

El espíritu de servir es la historia de J.W. Marriott, Jr. Marriott cuenta historias y experiencias acerca de los primeros tiempos en que su padre comenzó la cadena de hoteles Marriott. En todo el libro presenta su mensaje de humildad, de trabajo arduo, y de respeto a los demás. Hace un llamado al liderazgo en el servicio. Él dice: “No puede haber distinción alguna entre los principios de una compañía y los principios de su liderazgo. Los valores se originan en lo íntimo de las personas mismas”.

Si no hay transformación interior alguna, ninguna técnica programada de formación del carácter en el mundo tendrá efecto alguno en el líder casi preparado. Si nuestra meta es renovar nuestras organizaciones, entonces debemos hacerlo con un corazón genuinamente consagrado a lo que Dios quiere. Vivir cerca de Dios significa interesarse por lo que Dios se interesa. El líder casi preparado debe responder a la pregunta: ¿Qué quiere Dios para mí?

Los líderes son al fin y al cabo revolucionarios. Una vez fueron trasladados de las tinieblas a la luz, y sueñan con transformarlo todo donde quiera que estén. Tratan apasionadamente de hacer las cosas mejor. Todo gran líder desea contribuir de alguna manera con su vida. El relacionarse con lo que Dios quiere de la vida de uno, de la contribución específica de uno, es el factor determinante que mantiene a los líderes de carácter tomando las decisiones que toman.

Al principio, por lo general hay una falta de experiencia en el corazón de un líder casi preparado. El carácter no está necesariamente presente en todos los líderes cuando comienzan su preparación. Dependiendo del desarrollo de la niñez y de los factores familiares, pudiera necesitarse que el carácter se aprenda aun en los niveles más fundamentales. Se debe formar, cultivar, y desarrollar el carácter mediante el interés y el enfrentamiento. El llamado para quienes están en la actualidad en el liderazgo es que no menosprecien el capital humano que los rodea. Esta generación de líder casi preparados es de importancia fundamental para la salud de la iglesia. Cada líder casi preparado contribuye al avance del Reino.

El apóstol Pablo pudiera haber menospreciado la influencia que un joven Juan Marcos tendría en el Reino. Juan Marcos estaba presente cuando Pedro fue liberado milagrosamente de la cárcel gracias a las oraciones de los creyentes (Hechos 12:12–17). Cuando Juan Marcos abandonó a Pablo y a Bernabé, Pablo menospreció el futuro ministerio de Juan Marcos (Hechos 13:13). Cuando Pablo y Bernabé tuvieron el desacuerdo respecto a Juan Marcos, Pablo menospreció el capital humano que Juan Marcos aportaba (Hechos 15:36–41).

Sin embargo, el Evangelio según San Marcos muestra a un Juan Marcos muy diferente. Se considera que Marcos fue escrito en algún momento entre los años cincuenta y sesenta. El Evangelio según San Marcos muestra a un líder más maduro. Pablo nunca habría creído que los escritos de ese joven serían tan valorados por la iglesia o que serían canonizados.

El Evangelio según San Marcos trata los temas del sufrimiento, de afrontar la crítica, el cumplimiento mesiánico de la vida de Jesús,  y lo sobrenatural. ¡Cuán grandes temas para que aprenda el líder casi preparado. Si conociéramos la historia entre bastidores de Juan Marcos, es probable que menospreciaríamos su propio valor para la iglesia así como lo hizo Pablo. Un modelo que parece repetirse en todas partes es que los líderes que se preparan para el ministerio a veces menosprecian su importancia para el futuro del cuerpo de Cristo.

ConclusiÓn

La fase de preparación es el serio proceso de indagación del Reino. Durante décadas, las Asambleas de Dios han hecho énfasis en enseñar a la juventud la Biblia y los principios espirituales. Hemos hecho énfasis en el tipo de dirección y discipulado personal; pero parece que sigue faltando algo. He aquí algunas sugerencias que debieran considerar los pastores y pastores de jóvenes.

La importancia del adiestramiento de líderes ha alcanzado su auge con esta generación de líderes casi preparados como una manera de desarrollar talentos para el ministerio. Las iglesias locales han desarrollado o adaptado programas intensivos para quienes quieren responder plenamente al llamado a servir.

Un elemento necesario en cualquier programa de liderazgo es la formación del carácter. Enseñar a los líderes casi preparados los aspectos de la toma de buenas decisiones es una parte importantísima de enseñar madurez. Algunos líderes tienen la errónea creencia de que si hacen que los líderes casi preparados sean lo suficientemente espirituales, no habrá problema alguno con el carácter. Sin embargo, muchos líderes han visto para su propia vergüenza que esa manera de pensar no es necesariamente correcta.

Muchos buenos materiales tratan acerca de lo que debe ser el carácter en su apariencia exterior. Un programa de educación cristiana de una iglesia debe reflejar todos los aspectos de una cosmovisión bíblica, y no sólo hechos aprendidos de la Biblia. En esencia, la disciplina tiene que ver con la instrucción. Considere el poner juntos a maestros y otros profesionales de su iglesia y de su vecindario para tratar acerca de los asuntos de la formación del carácter que los alumnos están afrontando ahora.

Los institutos bíblicos y las universidades cristianas no pueden asumir toda la responsabilidad de desarrollar el carácter en los líderes casi preparados. Ya su carácter está formado para estudios superiores antes que hayan llegado a la edad universitaria. Los pastores y líderes juveniles tienen que examinar formas de tratar con los asuntos íntimos de la formación del carácter. Los programas estructurados para los asuntos relativos a la formación del carácter son necesarios en las primeras etapas del desarrollo de un niño.

Mike Rakes

Mike Rakes, doctor en Ministerios, es el pastor de First Assembly of God en Winston-Salem, North Carolina. Anteriormente era el vicepresidente de Desarrollo Estudiantil en la Universidad del Sureste, Lakeland, Florida.

Notas

1. The Barna Group, “Los adolescentes evalúan el ministerio de la iglesia que recibieron cuando eran niños”, 8 de julio de 2003, http://www.barna.org/FlexPage.aspx?Page=BarnaUpdate&BarnaUpdateID=143. Véase también, The Barna Group, Las creencias de los adolescentes se apartan de las perspectivas bíblicas”, 23 de octubre de 2000; http://www.barna.org/FlexPage.aspx?Page=BarnaUpdate&BarnaUpdateID=74.

2. Dan Ciampa, “Casi preparados: cómo los líderes avanzan”, Harvard Business Review 84 (enero de 2005).