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Poniendo la vara en los más altos niveles del desempeño y las relaciones

Dirigiendo una iglesia en base a equipo – cómo los pastores y el personal pueden crecer juntos

Por Tim Hager

Como pastor, una de mis grandes satisfacciones es dejar la iglesia sabiendo que un acontecimiento multifacético fue bien desarrollado. Esta sensación no es tan solo por el hecho de que la mecánica resultó bien, sino también por la energía creada entre el personal — cuando todos están pasando un gran tiempo haciendo algo más grande que ellos mismos, y haciéndolo con excelencia.

Cualquier líder que ha estado en una función pastoral clave por un tiempo suficientemente largo probablemente ha experimentado la frustración que viene cuando las tareas clave no se están cumpliendo en el momento debido. ¿Dónde están los encargados de saludar en esta noche de apertura de la serie de conciertos de verano? ¿Por qué los ujieres abandonaron sus puestos durante una parte del servicio? Hay diez personas en el altar para aceptar a Cristo y ningún obrero de oración o miembro del personal pastoral a la vista. Tal vez el grito no puede ser oído, pero  de todas maneras hay una voz que emerge del interior: ¿dónde está mi equipo? Dejamos la iglesia y deseamos que el día pudiera volver a comenzar.

Otro gran energizante para mí es cuando los miembros del personal se llevan bien. Un pastor puede llegar a estar emocionalmente seco cuando su personal no trabaja bien en equipo y parece que no tienen el menor cuidado unos de otros. Cuando la apatía domina las relaciones, los feos mellizos — la desilusión y la ansiedad — se montan en mi hombro y se dirigen a casa conmigo. Es una bendición cuando los que están ocupados en el ministerio aman lo que están haciendo, aman a aquellos con los cuales están sirviendo, y tienen buen éxito en lo que hacen.

Los pastores y el personal desean ser una parte de un equipo de personas que se interesan unas por otras y que son competentes y que trabajan bien juntas, alcanzan juntas las metas del Reino, y celebran juntas el buen éxito mientras aún se empeñan en obtenerlo. Juntos tiene un sonido muy agradable. Resuena bien con todos los que saben lo que se siente al trabajar realmente como un equipo, y aun ser más que un equipo — verdaderos socios en el ministerio. Esto es posible. Los pastores y el personal pueden escalar a niveles más altos de relaciones y de desempeño practicando los principios básicos de conformación de equipos.

¿QuÉ es una iglesia basada en equipo?

El apóstol Pablo entendía los beneficios de reunir a las personas en pequeños grupos para ministrar. Su enseñanza sobre los dones espirituales ilustra  la manera en que las gracias individuales de los creyentes operan dentro y en concierto con otros creyentes. Aun más, Pablo describió la iglesia funcionando como un cuerpo físico — partes individuales trabajando en cooperación con otras partes. Un dedo pulgar, por ejemplo, está limitado por sí solo. Pero cuando está estratégicamente instalado en una palma para accionar con cuatro dedos, el pulgar llega a ser parte productiva de una unidad — la mano.

En una iglesia basada en equipo, somos mucho mejores que cualquiera de nosotros en forma individual; juntos somos capaz de hacer más ministerio que cualquiera de nosotros por sí solo. Efectivamente, un grupo de ministerio que trabaja unido superará a un individuo que trabaja solo, especialmente cuando el ministerio requiere de múltiples habilidades, decisiones, y experiencias.  Los equipos en la iglesia son un poder catalítico para ministerio.

Disciplinas de un pastor que constituye equipos

El axioma, como va el líder, así va la organización, señala que sea quien fuere, el que esté a cargo es el que establece las pautas para todos los demás. El líder principal es el termostato que calienta o enfría la dinámica del equipo. El pastor principal es el timón que dirige la embarcación de la rica dinámica de equipo, en dirección a la meta o alejándose de ella. Un pastor principal debe aprobar y apoyar una cultura de equipo si desea que su personal sea algo más que robots que desempeñan una tarea.

Un pastor principal quedó impresionado al saber que si se cambiaba el término personal por equipo eso no mejoraba la camaradería. Jamás se le ocurrió que su conducta debe reforzar la confianza y solidaridad de la que había hablado. Otro pastor quedó desilusionado al descubrir que la contratación de un asociado ejecutivo con habilidades de formación de equipos, y luego subir el sueldo a todo el personal pastoral, falló al no impulsar la productividad y creatividad. ¿Por qué? El pastor dio en forma continua comunicaciones conflictivas respecto de lo que era la apariencia del buen éxito, y promovió una malsana competencia entre el personal. Estos hábitos minaron los esfuerzos de trabajar en equipo. Sin embargo, el pastor principal puede guiar al equipo para desarrollar firmes vínculos de recompensa que serán productivos para el Reino. Aquí tenemos algunos principios que los pastores pueden usar para ayudar a levantar a los miembros del personal a relaciones y desempeño más elevado.

Proveer autonomÍa dentro de lÍmites

Consideremos el modelo de delegación y de dotación de poder de Jesús en Lucas 9 y 10. La tarea de los discípulos fue expresada con claridad: predicar y echar fuera demonios (Lucas 9:1, 2). Jesús les dio un modelo que seguir cuando los envió de dos en dos (Lucas 10:1). Jesús sabía que se requeriría un golpe más fuerte y herramientas adicionales para cumplir lo que les había asignado, de modo que les dio poder y autoridad (Lucas 9:1).

Dar cuentas es la expectativa de que lo que se espera que hagamos será inspeccionado. Los discípulos regresaron y presentaron su informa a Jesús. La inspección de él fue breve, celebró el buen éxito, y los instruyó respecto de actitudes (Lucas 10:17, 20).

Jesús dio lugar para que su personal trabajara por sí mismo, les proveyó de recursos para sus tareas, y de parámetros. Esto creó un poderoso ambiente para la expansión del ministerio como también para el crecimiento personal.

Un pastor estaba amargamente envidioso del personal de un colega: “Tu gente realmente sabe cómo hacer las cosas. Yo no tengo la calidad de gente que tú tienes”.

Este pastor estaba equivocado respecto del catalizador para un buen trabajo en equipo. Habiendo conocido al pastor envidiado, puedo decir que no era solo la calidad de los individuos, sino también la aplicación de los principios básicos de capacitación de poder lo que marcaba la diferencia. Este pastor entendía que hasta que el liderazgo del pastor principal esté en libertad de compartir información, autoridad, y recursos, la iglesia nunca verá equipos de ministerio de alto desempeño. Los miembros competentes de personal que son capaz de supervisar programas extraordinarios necesitan información, autoridad, y recursos. Los pastores dominantes o avasalladores no confieren poder a la gente; ellos las acorralan, reteniendo consigo los recursos que son necesarios para que aquella funcione eficazmente.

Los líderes pueden ser  reacios a permitir que otras personas tengan oportunidad de asumir importante responsabilidad de ministerio, o aun de experimentar verdadero buen éxito. Con frecuencia la causa subyacente de esta actitud es el temor: temor de que otros sepan más, que hagan más, que obtengan más, que tengan más, o que sean más aplaudidos. Los equipos fuertes de ministerio requieren autonomía, recursos y límites que traspasar.

La creaciÓn de verdaderas sociedades

Desde la perspectiva de los discípulos, Jesús estaba yendo a lugares. Quizá algunos tenían la preocupación de ser dejados fuera o de no rendir lo suficiente, porque dos de ellos discutieron acerca de quién asumiría los principales puestos en el nuevo orden (Mateo 20:20-28). Jesús enfrentó el pensamiento de ellos en este punto, cuando explicó que los líderes son siervos, no escaladores de montañas. Está bien, tú estás creando una organización plana, sin requisitos de derecha e izquierda. Es frustrante, pero la aventura puede ser suficiente. Todavía seremos tus siervos al cumplir tu visión. ¿Es suficientemente bueno? No del todo.

He sido desafiado por el cuidado que Jesús, como Líder de equipo, se dio para personalizar su relación con sus discípulos. En Juan 15:15, el Líder visionario dijo: “Ya no os llamaré siervos. . . pero os he llamado amigos”. Esta es una profunda declaración de relación en el contexto líder-equipo.

Jesús consideró a sus discípulos íntimos como asociados de confianza que estaban cumpliendo la misión que Dios les había dado. Su relación no era simplemente la de servidores de Jesús. Su misión estaba íntimamente conectada con la razón de que Jesús estuviera allí. Pero nuestro Señor dejó en claro a aquellos que estaban en su círculo íntimo que la relación de ellos era la de verdaderos asociados.

Algunos pastores captan captar la sutileza del sistema de acercamiento de Jesús, y dicen: “Ustedes no son mis siervos; ustedes son mis amigos. No trabajan para mí; nosotros trabajamos juntos. Trabajamos unos con otros; yo con ustedes y ustedes conmigo”. Una genuina conducta de sociedad del pastor refuerza la confianza del personal de que están confiados de que hacen un ministerio de buena fe y que son fideicomisarios de la visión, juntamente con el pastor principal.

La verdadera sociedad significa que el juego no es solo de alguno o algunos. Todos aportan sus habilidades individuales para alcanzar el fin deseado. Todos asumen responsabilidad de cumplir sus papeles respectivos, al mismo tiempo que se coordinan con los demás para tener buen éxito en la faena. Los pastores que creen que un esfuerzo bien hecho significa que todo el equipo recibe el mérito por lo hecho a favor del Reino son líderes que tienen una actitud distinta.

El personal de ayuda se mantiene centrado en el objetivo principal

A los miembros del personal de las grandes iglesias se les preguntó: “¿Cuál es la contribución de mayor ayuda a la formación del equipo de un pastor principal?”  Una de las respuestas más frecuentes fue dar claridad. Esta respuesta no debiera sorprender. En la niebla de una batalla de ministerio, el personal pastoral necesita que su pastor principal hable con autoridad y que clarifique la visión.

Cuando las prioridades no se ven con claridad, valorizamos a la persona que nos hace recordar los objetivos importantes. Nada enfría más rápidamente el compromiso y entusiasmo del equipo que las metas de desempeño poco claras y un propósito difuso. Las exigencias pastorales diarias pueden debilitar los esfuerzos de trabajo centralizados. Un superintendente dijo: “La tarea del líder es definir realidad”. Señalar oportunidades y redirigir al personal hacia un punto de encuentro es esencial en una iglesia activa.

La Primera Iglesia aprovechó una oportunidad de ministrar a un segmento no alcanzado de su comunidad al añadir un tercer servicio de fin de semana celebrado el sábado por la tarde. Meses más tarde, el pastor principal dirigió al personal en una exploración respecto de la posibilidad  de añadir pequeños grupos de estudio bíblico para niños, estudiantes y adultos.

Basado en la visión de la iglesia, en la declaración de misión, y en la oportunidad que surgía del culto en crecimiento, el pastor pidió al personal que trabajaran unidos en un plan para convertir en realidad una programación adicional. En 9 meses se puso en función un plan de estudio bíblico que abarcaba a los pequeños grupos y que siguió a estos servicios. Casi la mitad de los que asistían al servicio se convirtieron en participantes.

Aquí el pastor  proveyó el liderazgo que muchos miembros de personal desean: mantener un ojo atento a las tendencias mayores y las oportunidades en la iglesia. Cuando había una posibilidad de ministerio que explorar, el pastor llamaba a una reunión de personal para recibir sugerencias y para reflexionar. Pronto se definió un propósito central para el personal y le fueron dados objetivos. El personal llegó a estar bien comprometido con la tarea y motivado con el plan. Superaron los obstáculos colaborando eficazmente en un alto nivel entre departamentos. El fruto de su esfuerzo fue mensurable e impresionante. El pastor ayudó al personal a encontrar renovados propósitos cuando todos pudieran haber descansado pasivamente en un buen éxito de nuevo servicio.

Instruya al personal sobre cÓmo trabajar juntos

Si se hace una encuesta entre los diversos grupos de personal, reflejará el deseo de ellos de tener buen éxito y de ver que sus esfuerzos colectivos fructifican para el Reino. Muchas razones que están más allá de nuestro control afectan la eficacia de los equipos. Sin embargo, el pastor que instruye con cariño a su personal en las situaciones en que pueden hacerse cambios, muy probablemente será bien recibido.

Los pastores principales proveen un valioso servicio a sus equipos cuando los ayudan a comprender las situaciones que influyen en la habilidad del equipo para alcanzar sus metas. Generalmente, los obstáculos caen en dos categorías: internas y externas. Las situaciones internas incluyen relaciones de barrera, o el modo en que los miembros del personal se acercan al trabajo en conjunto. Los factores externos, como una célula de resistencia en la iglesia, progreso lento entre otros departamentos, o un giro en la demografía dentro de la congregación, puede estar debilitando al grupo. Al equipar al personal para que responda apropiadamente a las situaciones internas y externas, el pastor ayudará a que el equipo trabaje unido.

Modelando el arte de escuchar y de dialogar

Mientras proveía capacitación en el desarrollo de equipos con un personal en una iglesia de buen tamaño, tuve el agrado de ver que gran parte del material estaba infundiendo energía al personal; ellos estaban entusiasmados y rápidamente saltaron a los ejercicios. Pero cuando llegamos al tema de las relaciones interpersonales, una notable quietud sobrecogió al grupo. Nadie se movía. Todos se quedaron mirándome sin hacer un gesto. El tema era escuchar, realmente escucharse unos a otros.

El problema, según lo descubrí posteriormente, era que había alguien que monopolizaba las conversaciones. Cuando él estaba presente, toda la conversación se convertía en un monólogo. Cuando estaba ausente, el personal se sentía en libertad de opinar, empleando dinámicas saludables de equipo. Esta era una situación lamentable, pero no poco común.

El capaz personal y el pastor ungido poseían el potencial para alcanzar un mayor nivel de relación y de función de equipo. Superar este obstáculo a su comunicación habría bendecido a la iglesia y ayudado al personal a tener mayor eficacia como grupo. En contraste, otro grupo de personal experimentaba una notable posesión y un ministerio sostenido de excelencia porque practicaban las disciplinas de escuchar y de hablar juntamente sobre los asuntos.

Crea que la diversiÓn es una mercaderÍa saludable

“Nosotros creíamos que esos tipos de la Primera Iglesia eran tontos. Pero, francamente, nos sentimos envidiosos de lo mucho que parecían disfrutar al estar juntos”.

La diversión es un ingrediente importante de las relaciones del personal. Muchos grupos de personal de trabajo duro tienen una alta ética de trabajo y actividad centrada en el trabajo, pero no mucho corazón.

Un pastor me preguntó cómo quitar la presión de la intensidad y el agotamiento que su personal estaba experimentando a causa de una particularmente larga temporada de inicio de nuevos programas. Consideramos varias opciones. Posteriormente él organizó un paseo para los aproximadamente 30 empleados, les propuso jugar voleibol en la arena y practicar otros juegos, y él se ocupó en hacer que todos participaran. Después los envió a todos a casa con su paga. Aplaudí su coraje. El pastor dijo que la risa, la diversión, y el inesperado tiempo de descanso revitalizó al personal. Esta actividad requirió de alguna creatividad e iniciativa, pero la ganancia de relación fue casi sin precio desde el punto de vista del equipo. Las relaciones de alto nivel y la productividad se patentizan cuando aquellos con los que trabajamos duramente son los mismos con los que tenemos un tiempo de diversión.

ConclusiÓn

¿Puede un personal crecer junto? ¿Pueden el pastor principal y el personal experimentar un nivel más alto de productividad y de satisfacción trabajando juntos? La respuesta es positiva. Esto requiere disciplina individual y de grupo. Conocer las características de una iglesia basada en equipos es un comienzo. La comprensión de cómo pueden los pastores y el personal generar sinergia entre unos y otros es también importante.

¿Vale la pena el esfuerzo de llevar a su personal a niveles superiores de desempeño y de relación? Experimente el fruto. Luego, cuando tenga buen éxito con la propiedad de la iglesia, usted se verá energizado y lleno de expectativas para la próxima oportunidad de ministerio.

Tim Hager, D.Min., pastor principal asociado, Asamblea de Dios de Manassas, Bristol, Virginia.

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