En busca de Timoteo: desarrollando la grandeza en el personal de la iglesia y los voluntarios

Por Tony Cooke
Dios el Padre y Jesús son perfectos en todo. No obstante, tuvieron problemas en su liderazgo. ¿Fueron sus problemas el resultado de su pobre liderazgo y falta en sus seguidores? La realidad es que aun los grandes líderes no pueden obtener resultados óptimos sin unos buenos seguidores.
Cuando a los lÍderes les falta apoyo
Los pastores muchas veces sienten presión porque no tienen suficiente ayuda. Este problema no es nuevo. Moisés se quejaba al Señor: “No puedo yo solo soportar a todo este pueblo, que me es pesado en demasía” (Números 11:14).
Pablo fue un gran líder, pero no siempre tuvo la ayuda que necesitaba. Escribiendo a Timoteo, dijo: “Pues a ninguno tengo del mismo ánimo, y que tan sinceramente se interese por vosotros. Porque todos buscan lo suyo propio, no lo que es de Cristo Jesús” (Filipenses 2:20,21).
Aun los grandes líderes no pueden producir grandes seguidores si no tienen cooperación. Si hubiera dependido de Pablo, él hubiera generado docenas de Timoteos. Muchos líderes tienen una gran misión asignada por Dios, pero luchan porque sus potenciales ayudantes están muy ocupados en buscar lo suyo propio y no ayudan a llevar a cabo la visión del líder.
Nadie como Timoteo
Pablo necesitaba un representante, alguien que reflejara su corazón. Un asalariado no cubriría la necesidad. Esta persona debía ser sincera y de veras preocuparse por lo que fuera mejor para los demás. Pablo tuvo a una sola persona dispuesta y capaz de hacer esto: Timoteo.
Pablo describió a Timoteo como “del mismo ánimo”, una palabra que significa de alma semejante. Timoteo conocía y compartía el mismo sentir de Pablo, los mismos valores, propósitos, convicciones, y actitudes. Timoteo no pensaba en primer lugar en sí mismo. No tenía una agenda personal; esto fue lo que lo hizo tan valioso para el apóstol Pablo. Él quiso servir a Dios ayudando a Pablo. ¡Qué trágico que la actitud de Timoteo fue una excepción cuando debería haber sido la norma!
Dios está levantando hoy una gran compañía de Timoteos que puedan ayudar a los pastores en la obra del Reino. Todos reconocemos que Dios llama a algunos a cumplir funciones de apoyo, así como llama a otros a tener puestos de alto liderazgo.
Aprendiendo a ser como Timoteo
Cuando estuve en la escuela bíblica, tenía ciertas aspiraciones de cómo Dios me usaría en un futuro ministerio. En vez de ubicarme en una posición de alta visibilidad, como la de un predicador, el Señor sabiamente me puso donde yo pudiera desarrollar el carácter y aprender el significado del servicio. Trabajando como conserje en la iglesia me ayudó a identificar varios asuntos: yo tenía inmadurez y orgullo que necesitaban ser tratados; y necesitaba cultivar el corazón de siervo.
Hubo momentos en que fallé en mi actitud y tres veces el Señor piadosamente me corrigió. Esa corrección me ayudó a formar altos valores y también mi opinión de un ministerio de apoyo.
La primera vez que el Señor me corrigió, Él dijo: quiero que trates a este trabajo como si fuera tu supremo llamado y como si fuera lo más importante que jamás harás por mí.
Otra vez el Señor me desafió, diciendo: si tú fueras el pastor, ¿qué clase de conserje quisieras tener? Era fácil hacer mentalmente una lista. Como pastor de la iglesia tendría altas expectativas de quienes trabajaran para mí. Luego sentí que el Espíritu me habló, y dijo: sé tú ese conserje.
Otra vez, cuando tuve un problema de actitud, estaba haciendo mi trabajo superficialmente e interiormente refunfuñando. Recuerdo estar parado en uno de los baños limpiando el espejo cuando el Espíritu Santo me habló, y dijo: limpia este baño como si Jesús mismo fuera la próxima persona que entraría. De pronto, me di cuenta de que no había estado haciendo mi trabajo como para el Señor.
Los rasgos de excelentes ministros de apoyo
Más tarde, cuando llegué a ser pastor auxiliar, leí repetidas veces las cartas de Pablo a Timoteo. Noté que Pablo dijo a Timoteo que trajera a Marcos, porque Marcos le seria útil en el ministerio (2 Timoteo 4:11). Esto tocó la fibra sensible de mi ser y llegó a ser la base de una oración que a menudo hacía: “Señor, hazme beneficioso y útil al siervo de Dios con quien trabajo.” Ese debería ser el deseo del corazón de cada miembro del personal y de los voluntarios en cada iglesia.
¿Cuáles son las características de un auxiliar beneficioso? Mientras que el carácter piadoso, el ser competente, la inteligencia, la longevidad, y muchas otras cualidades son importantes, hay diez rasgos esenciales en los ministros de apoyo de largo plazo que prosperan y son efectivos en su labor.
Un gran ministro de apoyo es leal
Una anciana a quien visitaba en el hospital, dijo: “Hermano Cooke, quiero agradecerle por venir a verme. El pastor principal no ha venido a verme”. Un tono crítico y cortante reveló su ofensa al pastor principal.
Yo podría haber aprovechado esa situación para mi propio bien, y podría haber dicho: “Bueno, estoy aquí porque tengo mucho amor a la gente”. Pero no es propio que un miembro del personal quede bien a expensas del pastor principal.
Una de las tareas como pastor de apoyo es que represente a su pastor en un tono favorable, especialmente cuando otros lo critican injustamente. Yo dije: “Me alegra estar aquí; pero vine porque el pastor principal me pidió que la visitara. Dios le ha dado a nuestro pastor la sabiduría de reconocer que no puede estar en todas partes y por eso escoge a gente como yo para ser parte de su personal. Me pidió que viniera a visitarla porque quiere saber cómo sigue. Estoy aquí por encargo de él, como su representante, porque él se preocupa por usted.”
Su trabajo como miembro del personal no es promover su propia popularidad, reunir su propio grupo de seguidores, o relucir a expensas de otro. Al cumplir sus asignaciones, asegúrese de hablar bien del pastor y animar a los hermanos a seguir su liderazgo. Conecte a la gente con el pastor y la iglesia, no meramente con usted mismo.
Un gran ministro de apoyo tiene excelentes actitudes
No se puede sobreestimar la importancia de la actitud, un factor principal que determina la calidad de la contribución de un ministro de apoyo a la iglesia. Como auxiliar, observé que el pastor principal tenía que lidiar continuamente con muchas responsabilidades y problemas. Decidí no añadir a su lista de problemas. Me esforzaba por animarlo, no desanimarlo. Quería facilitar su trabajo, no hacerlo más difícil. Cada ministro de apoyo debe esforzarse en causar los menos problemas posibles, y más bien ser un miembro de equipo con buenos resultados.
Una debida actitud no solo es de bendición para el pastor principal, sino que también motiva al resto del equipo. Las buenas actitudes contagian; inspiran y animan a los demás. Las malas actitudes también son transmisibles; pueden crear un ambiente de trabajo hostil en el que los demás sienten que ellos tienen que andar de puntillas todo el tiempo.
Usted escoge en qué se concentra. Cada organización tiene faltas e imperfecciones. Si decide centrarse en esas cosas negativas se sentirá agitado y frustrado. En cambio, concéntrese en las buenas cosas que suceden.
Quizá usted tenga gran talento, pero si no tiene una gran actitud, su contribución será grandemente disminuida. La actitud es una decisión, la de ser positivo, animoso, placentero, cooperativo, y servicial.
Un gran ministro de apoyo es fiel
Algunos ministros no pasan la prueba de fidelidad porque no valoran lo que ellos consideran pequeñas tareas. Piensan: cuando Dios me dé un importante encargo, entonces seré diligente y fiel. Jesús, no obstante, dijo claramente que es esencial ser fiel en lo poco (Lucas 16:10–12). Una persona fiel:
- es cuidadosa en cumplir una promesa. Es confiable; se puede creer lo que dice.
- es dedicada en el cumplimiento de sus deberes y responsabilidades.
- es diligente en su trabajo.
- es cumplidora de sus deberes. Se puede contar con que hará su trabajo.
- es íntegra. No es solo diestra en iniciar, sino también en concluir. No deja la pelota en medio campo en un proyecto.
- presta atención a los detalles. No deja que las cosas se desbaraten.
- es puntual. Se presenta a tiempo y cumple los plazos determinados.
- es sistemática y constante. No está un día arriba y el próximo abajo.
- no luce buena solo en la superficie, pero es sólida en su integridad.
- es honrada y digna de confianza. No es solapada o escurridiza.
- cumple y excede las expectativas. No hace solo lo suficiente para cumplir; está dispuesta a ir “la segunda milla”.
Un gran ministro de apoyo juega bien con los demÁs
En los primeros grados de primaria nuestra tarjeta de calificaciones tenía una categoría: juega bien con los demás. Como ministro de apoyo, esta destreza es muy vital para mantener relaciones de trabajo saludables con tres principales personas o grupos.
Primero, un ministro de apoyo debe llevarse bien con el pastor (o su supervisor). Además de tener una actitud sumisa y de cooperación, el pastor auxiliar necesita conocer al pastor principal. Los que lo ayudan necesitan conocer sus valores, su visión, su estilo; y necesitan trabajar en conjunción con —no contra— la filosofía de ministerio del pastor.
Segundo, un ministro de apoyo debe relacionarse bien con sus colaboradores. Esto comprende un trabajo en equipo. Un buen jugador se lleva bien con el resto del equipo, no solo con el entrenador. Los jugadores necesitan operar bajo la filosofía de que nosotros es más importante que yo.
Tercero, un ministro de apoyo debe tener una buena relación con los hermanos de la iglesia. Al supervisar a otros, debe usar la diplomacia. Ocasionalmente, una persona permite que una posición o un titulo se le suba a la cabeza. El ministerio se convierte en una búsqueda de poder, y llega a ser autoritario, dominante, y ofensivo. Cesará el valor de un ministro de apoyo cuando continuamente cause problemas entre los hermanos y haga enredos que el pastor tenga que atender.
Un gran ministro de apoyo tiene un corazÓn de siervo
El ministerio no se apoya en títulos, posiciones, reconocimientos, y prestigio. Es cosa de servir a los demás con el amor de Dios. El mayor encomio que Pablo dio a Timoteo puede haber sido cuando escribió: “Pero ya conocéis los méritos de él, que como hijo a padre ha servido conmigo en el evangelio” (Filipenses 2:22).
De vez en cuando, los pastores pierden su avidez por servir y llegan a ser exigentes con el trabajo que están dispuestos a hacer. Desarrollan la actitud de que ciertas tareas son muy bajas para ellos. A veces alguien puede tener el privilegio de especializarse en cierto aspecto, pero debe estar dispuesto a servir donde sea necesario para llevar a cabo toda la obra del ministerio.
Los pastores experimentados han aprendido a ser precavidos con la gente que busca autoridad, poder, y control. Los pastores saben que las personas más beneficiosas para la iglesia son las que buscan servir, porque no aspiran cierto puesto ni persiguen prestigio.
Un gran ministro de apoyo es enÉrgico y entusiasta
A ningún líder le agrada cargar con el muerto. Los pastores quieren ministros de apoyo que muestren pasión, celo, disponibilidad, y entusiasmo en su trabajo. Quieren gente que sea laboriosa y que cumpla con energía su trabajo. Los pastores quieren obreros que tengan fuego en sus entrañas. Dichos obreros saben tomar la iniciativa y trabajan arduamente. Pero no toman la iniciativa para hacerse dueños.
Un gran ministro de apoyo es flexible y orientado al crecimiento
Los excelentes miembros de personal son flexibles y dóciles; no se quedan estancados ni varados en ciertas costumbres. Las palabras de una iglesia que está decayendo (también las palabras de un ministro de apoyo que está perdiendo su empuje) son: “Nunca lo hemos hecho de esa manera”.
¿Cuáles son los rasgos de gente flexible y orientada al crecimiento? Ellos:
- son aprendices de por vida.
- están dispuestos a atender y superar las debilidades en su vida.
- están abiertos a nuevas ideas y a nuevas formas de hacer las cosas.
- se adaptan suavemente a cosas inesperadas.
- congenian con otra gente.
- están dispuestos a abarcar nuevos encargos o a renunciar a antiguas funciones por el bien de la iglesia.
- continuamente buscan mejoras.
Un gran ministro de apoyo ejercita sabidurÍa en su predicaciÓn
No todos los ministros de apoyo tendrán la oportunidad de predicar. Si la predicación es parte de su descripción de trabajo, he aquí algunas normas importantes.
- Evite dar dirección o corrección. Como regla general, la dirección y corrección para los miembros de la congregación necesita venir del pastor principal y no de alguien que tenga la función de apoyo. La tarea en el púlpito del ministro de apoyo es comunicar verdades bíblicas fundamentales y proveer instrucción edificante.
- Evite temas controversiales. El pastor no necesita la carga de poner en orden la confusión causada por otros predicadores. Si tiene incertidumbre acerca de un tema particular, pregunte al pastor antes de predicar.
- No sea ostentoso. Un ministro de apoyo no debe tratar de superar al pastor o deslumbrar a la congregación con su destreza en la oratoria. Debe evitar la pomposidad. La meta de un ministro de apoyo no es ganar popularidad o crear un seguimiento para sí mismo. Él está para complementar al ministerio que se está llevando a cabo. Use cualquier oportunidad que tenga de predicar para bendecir, no para impresionar.
- No haga cambios de estructura. Usted no iría a casa de alguien a cambiar el arreglo de los muebles. Trate a la iglesia con el mismo respecto. Lo que enseñe debe concordar con las creencias, las doctrinas, y la visión de la iglesia y el pastor.
Un gran ministro de apoyo muestra discreción
La discreción significa tener un buen sentido de lo que se debe decir o hacer. Una persona discreta evita decir algo impropio, en un mal momento, y a gente indebida. También evita una acción inapropiada. Una persona discreta usa su bueno juicio —tiene sensibilidad respecto de lo debido y apropiado— y se comporta correctamente. La discreción es también la garantía de absoluta reserva y responsabilidad al manejar información sensible.
Un gran ministro de apoyo evita la infecciÓn del personal
Sea la traición de Judas, la falta de honradez de Giezi, o la rebelión de Absalón, en la Biblia hay muchos relatos de gente que se desvió de la voluntad de Dios en su vida. No cada caso de infección del personal presenta este dramatismo. Algunas infecciones son menos graves, como la de los discípulos que discutían entre sí.
¿Cuáles son los rasgos de los ministros de apoyo que han desarrollado un resistente sistema de inmunidad espiritual? Ellos:
- no tienen expectativas irrealistas.
- se mantienen gozosos en el servicio.
- han aprendido a tratar con madurez y de manera constructiva las frustraciones y los desacuerdos.
- saben que pueden estar en desacuerdo sin ser desagradables.
- mantienen una buena actitud y hacen el mejor esfuerzo aun cuando algo no se hace como ellos lo habrían hecho.
- no esconden sus sentimientos y rehúsan ofenderse.
- han decidido evitar problemas de actitud, discordia, o cualquier otro comportamiento destructivo.
- saben que la más eficaz arma de Satanás es arrastrar a los ministros de apoyo a un espíritu de crítica y de buscar defectos, y se resisten a esas tentaciones.
- escogen concentrarse en lo positivo, y siguen hacia adelante para el bien del equipo.
CÓmo llegar a ser un equipo ideal
Si usted es un ministro de apoyo, espero que esté esforzándose para ser de gran ayuda a su pastor. Haga lo posible por desarrollar los rasgos que hemos descrito en este artículo. Al establecer estas virtudes en su vida, se hará más saludable, efectivo, y valioso miembro del equipo ideal en la obra del Señor. Cuando los buenos “seguidores” se asocian con un buen liderazgo, complacemos a Dios, se maximiza nuestro potencial corporativo, y nos elevamos a otro ámbito.
Tony Cooke es el fundador de Tony Cooke Ministries en Broken Arrow, Oklahoma. Este ministerio se centra en el fortalecimiento de iglesias y líderes por todo el país y alrededor del mundo. El ministerio está dedicado a ayudar a pastores, personal de la iglesia, y congregaciones a alcanzar mayor excelencia, eficacia, y productividad en el reino de Dios.