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Hábitos saludables para mantener un ministerio eficaz

Por Christina M.H. Powell

En mi ministerio y en mi columna de ética médica, con frecuencia abordo asuntos concernientes a las elecciones éticas que hacemos como sociedad. En este artículo, mi comentario de asuntos éticos está a nivel personal – la ética del cuidado personal en el ministerio.

De vez en cuando hablo a alumnos de instituto bíblico. Durante las charlas con los alumnos, oigo con frecuencia a un futuro pastor expresar su pasión de gastarse por Jesús. Aun cuando me entusiasmo con el compromiso que se pueda tener para con el ministerio y que tales expresiones conllevan, hablar de gastarse me hace pensar de lamentables situaciones que he presenciado mientras ministraba en lugares distintos que el campus de un instituto.

En este artículo hablo de mantener un compromiso de todo corazón con el ministerio, pero evitando gastarse. Los principios y prácticas que comento pueden ayudar a los ministros de toda edad a formar los hábitos de salud necesarios para mantener un ministerio eficaz muchos años después de esos energéticos días de colegio.

EL CUIDADO DE UNO MISMO NO NECESITA SER EGOCÉNTRICO

Nuestra sociedad parece estar centrada en el ego: la auto-ayuda, la auto-realización, y la mejora de uno mismo. Con frecuencia los ministros predican contra el egoísmo y el egocentrismo. Jesús dijo: “Si alguno quiere venir en pos de mí, niéguese a sí mismo, y tome su cruz, y sígame” (Mateo 16:24; Marcos 8:34). El apóstol Pablo nos recuerda que, “el amor… no busca lo suyo” (1 Corintios 13:5). Desde esta perspectiva, cualquier conversación –aun sobre el tema de cuidado de uno mismo– puede parecer poco espiritual. Sin embargo, los ministros tienen un deber ético de practicar un eficaz cuidado de sí mismo.

El cuidado de uno mismo no necesita ser egocéntrico. La base para el cuidado de uno mismo en el ministerio puede y debe ser el respeto de uno por el llamado de servir a Dios y a su pueblo. Un pastor no piensa dos veces respecto de dar la debida atención al vehículo que le ha sido entregado como una herramienta para ayudarlo en el ministerio. Como la más importante herramienta física que tiene para cumplir la obra de Dios, su cuerpo merece al menos el mismo buen cuidado.

Si un pastor desea mantener su carro en buenas condiciones para el ministerio, le hará cambios regulares de aceite, comprobará el aire en los neumáticos, y realizará el necesario mantenimiento de acuerdo con las instrucciones del fabricante. Si desea mantener su cuerpo físico en condiciones de eficacia para el ministerio, le dará al menos 7 horas de sueño la mayoría de las noches; comerá bastante fruta, vegetales y grano entero en su dieta; y hará constante ejercicio. En forma similar, trabajará para proteger su salud espiritual y emocional apartando tiempo para nutrir su relación con Dios y su familia.

Los pastores pueden servir mejor a otros cuando están saludables e íntegros en varios niveles (espiritual, intelectual, emocional, y físico). Parte de su responsabilidad como ministro es mantener su habilidad para responder a las necesidades de su congregación mediante un apropiado cuidado de sí mismo.

Un ministro con mala salud no da la medida como modelo ideal o idóneo para la gente que dirige. Sin embargo, las demandas del ministerio con frecuencia resultan en pastores que descuidan sus propias necesidades en el proceso de cuidar de las necesidades de los demás.

QUE SU PROPÓSITO SEA EL QUE DEFINA SUS LÍMITES

Cuidar de uno mismo y de su familia requiere tiempo. De este modo, el cuidado adecuado de uno mismo es efecto de una exitosa administración del tiempo.

El ministerio siempre provee más oportunidades de servicio que tiempo para cumplirlas. Los pastores con frecuencia son reacios a enfrentar sus limitaciones porque creen que éstas están conectadas con la vulnerabilidad. En cambio, necesitan ver los límites como la definición de su enfoque en vez de cómo la medida de su incapacidad.

Su propósito en el ministerio necesita definir los límites de sus actividades. Disponer un horario sobrecargado de actividades le impedirá dar lo mejor de sí a sus propósitos principales. Una vez que usted determine en oración el enfoque de su ministerio, sabrá qué actividades necesitan limitarse. Por ejemplo, un pastor principal que es responsable de entregar la Palabra de Dios a su congregación cada semana, necesitará dar una alta prioridad en su horario a oración, estudio, y preparación del sermón. Como resultado, el tiempo para consejería puede ser necesario limitarlo a un día a la semana. Otros miembros del personal pastoral pueden también ayudar con la carga de consejería. En manera similar, el horario de un pastor puede permitirle sólo unos pocos compromisos de predicar fuera. Un pastor que entiende profundamente su llamado y pasión, sabrá cuál de las muchas oportunidades valiosas debiera escoger. Otras oportunidades para predicar fuera de la iglesia debieran declinarse cortésmente.

Para dar lo mejor de sí en domingo, un pastor necesita estar atento a la manera en que estructura sus actividades del sábado. Si es posible, un sueño adecuado la noche del sábado significará que estará fresco y lleno de energías el siguiente día. Si la preparación del sermón se fija en el horario temprano en la semana y esos tiempos se protegen de interrupciones innecesarias, mejor se cumplirá una noche descansada el sábado, libre de la preparación de último minuto del sermón. En manera similar, las actividades del sábado por la tarde debieran programarse en forma mesurada, para minimizar la posibilidad de interrupción de una tranquila noche de sábado.

Muchos ministros se levantan temprano en la mañana a orar. Esta es una excelente práctica para el cuidado espiritual de uno mismo, como también para un ministerio de poder. La preparación para la oración de la mañana temprano debe comenzar la noche antes. Para despertar descansado temprano por la mañana, el ministro necesita retirarse a descansar a una hora temprana.

Con frecuencia los pastores sienten que están dando lo mejor a su ministerio al empeñarse en muchas actividades durante largas horas. Después de los servicios, clases o reuniones de comité nocturnas, puede ser difícil acostarse temprano sin primeramente hacer algo en casa por un rato. Sin embargo, por el bien de la longevidad en el ministerio, los pastores deben reconocer su necesidad de dar a Dios lo mejor mediante un trabajo hecho con buena calidad, como también con cantidad de actividades. Por ejemplo, un sermón preparado con apuro y entregado luego de haber dormido poco, puede ser ungido y bendecir a los oyentes porque la gracia de Dios suple lo que falta a nuestras limitaciones humanas en aquellos momentos. Sin embargo, su mejor preparación para ministerio en el púlpito es un sermón bien preparado, que usted no sólo haya tenido tiempo de escribirlo totalmente, sino también de editarlo para mayor claridad y para su duración apropiada, y luego entregarlo bien descansado con una mente clara y un cuerpo pleno de energía.

TENGA UNA VISIÓN LARGA DE LA VIDA

Entender su propósito requiere también percibir las necesidades cambiantes de varias estaciones de vida y ministerio. El equilibrio entre el ministerio y las necesidades personales y familiares no se obtiene siempre sobre una base diaria. Las crisis en la vida de los miembros de la congregación y los períodos de crecimiento rápido de la iglesia, o de conflicto, pueden resultar en un período de enfoque intenso en el ministerio. Estos tiempos deben ser de relativamente breve duración, sostenidos por suficiente cuidado personal, y luego seguidos por un período de resarcimiento. Simplemente saber que se aproxima un período de recuperación puede aliviar la tensión, tanto en el ministro como en su familia. En otras ocasiones, especialmente durante importantes transiciones familiares – como el nacimiento de un bebé o la selección de un liceo para uno de los hijos – el ministro necesita hacer un esfuerzo especial para permanecer más horas en casa y menos en el trabajo. Al permitir que el ministro y su familia tengan este equilibrio fluctuante de acuerdo a las épocas de la vida, el ministro puede mantener la productividad en el trabajo y nutrir por largo tiempo las relaciones en el hogar.

El ministerio también tiene sus períodos. El pastor que inicia la fundación de una nueva iglesia tendrá una clase distinta de responsabilidades que el pastor principal de una gran iglesia establecida. Un pastor asociado que no predica regularmente, y que sin embargo enseña muchas clases durante la semana y tiene también un horario completo de visitas al hospital, enfrenta aun otra clase de desafíos ministeriales. Los misioneros y evangelistas tienen preocupaciones especiales relacionadas con viajes frecuentes. Las estrategias para el cuidado de uno mismo deben adecuarse a las exigencias únicas de cada situación ministerial. Un pastor principal debe dar un ejemplo adecuado de cuidado de sí mismo para el personal pastoral joven y ayudarlos a desarrollar horarios de ministerio, rutinas y límites de la vida de trabajo reales.

FORME ESOS PEQUEÑOS HÁBITOS SALUDABLES

Cuando usted considera lo que dura la vida, no sólo notará el patrón de las estaciones de la vida, sino también el efecto de los pequeños cambios en el tiempo. Los pequeños hábitos tienen grandes consecuencias. Necesitamos mantenernos vigilantes, porque “las zorras pequeñas . . . echan a perder las viñas” (Cantares 2:15). Por ejemplo, una hamburguesa con queso al fin de un largo día de ministerio es una pequeña consideración después de un día agotador. Una hamburguesa con queso extra, a la semana durante un año equivale a ganar peso entre cuatro y cuatro kilos y medio al año. Después de 5 años de ministerio tal hábito podría significar un sobrepeso de poco más de 20 kilos y un alto riesgo de una variedad de enfermedades, especialmente cardiovasculares y diabetes. En el lado brillante, salga para hacer una enérgica caminata de 30 minutos cuatro veces a la semana y usted eliminará las calorías de esa hamburguesa.

La mejor manera de mejorar su dieta o hábitos de ejercicio es mediante pasos pequeños de incremento. Al usar este método, los cambios pueden ser integrados gradualmente en su vida en una manera relativamente fácil. Una vez que un cambio llega a ser parte de su rutina, añada otra mejora. Puesto que los cambios ocurren un poco a  la vez, el cambio no es abrumador, lo que hace menos probable que usted renuncie y deje del todo los cambios. Por ejemplo, podrían ser pasos saludables añadir fruta fresca al desayuno, reduciendo el tamaño de la porción, o almacenar bocados saludables tales como nueces y almendras en el cajón de su escritorio.

A veces un método que provee evidencia tangible del nuevo cambio puede marcar la diferencia cuando usted está tratando de aprender un nuevo hábito saludable. Una de estas maneras podría ser poner una moneda en algún tiesto cada vez que bebe un vaso de agua en vez de una bebida envasada, o comer un emparedado saludable en vez de detenerse para comer una “comida rápida”. Ganar el apoyo de su familia y amigos también puede ayudarlo a seguir con los cambios que usted pretende hacer. Comparta sus metas de adoptar un estilo saludable de vida con aquellos que le ofrecerán apoyo positivo. Durante los momentos en que se vea tentado a abandonar sus nuevas medidas saludables, necesitará estímulo para continuar con su plan, no enjuiciamiento por abandonar sus metas. Una situación ideal es buscar un socio de responsabilidad con otro ministro que también esté intentando mejorar aspectos de cuidado de sí mismo.

PROTEJA SUS VALORES DE LA EROSIÓN

Las asociaciones de responsabilidad no sólo pueden ayudarlo a hacer los cambios necesarios sino también a proteger sus valores de la erosión. Tener entendimiento de lo que son sus valores es tan importante en materias de salud como lo es en la vida y el ministerio.

Como un primer paso, determine en oración sus valores respecto del cuidado de su ser espiritual, emocional, mental, y físico. Asegúrese de que estos valores están de acuerdo con los principios bíblicos. Anote estos valores seguidos de maneras prácticas de protegerlos de la erosión de un estilo de vida ministerial con mucha actividad.

En la naturaleza, con el tiempo la erosión llega a desgastar la roca sólida. En el ministerio, el agotamiento debido a muchas responsabilidades y actividades puede hacer que usted comprometa sus valores. Cuando estamos cansados, estamos más propensos a hacer pobres decisiones. Por ejemplo, un ministro cansado está propenso a disgustarse con sus miembros, dando inicio a un deterioro de las relaciones. Este conflicto lleva a un mayor agotamiento en el ministerio y a más trabajo para el pastor, haciendo que las cosas lleguen a una situación que quita el gozo de su vida. En casos más serios, el agotamiento puede conllevar a un descuido del cual resulte un fracaso moral.

Su congregación necesita permanecer fuerte. Cuando usted establece los límites necesarios para proteger sus valores de la erosión, se está poniendo a salvo contra futura ineficacia ministerial. Señales de advertencia que sus valores pueden estar en peligro de erosión por causa de agotamiento ministerial incluyen la pérdida del gozo en su llamamiento, aumento de olvidos, gran ansiedad, pérdida de objetividad, y depresión.

Parte de las medidas que deben adoptarse para proteger sus valores de la erosión es aprender a ser consecuente. La consecuencia es la clave para la salud y el buen éxito. Nuestros cuerpos se desarrollan bien en horarios y rutinas predecibles. Tenemos relojes biológicos internos que regulan los períodos de sueño y de vigilia, la temperatura del cuerpo y los niveles de hormonas. Ir a la cama y despertarse aproximadamente a la misma hora cada día, haciendo ejercicios casi cada día, y comiendo alimentos nutritivos en horarios regularmente establecidos mantiene la función de nuestro cuerpo en la mejor forma. Por supuesto, hay momentos y circunstancias que exigen excepciones a los patrones de vida y alteraciones de la rutina normal. Sin embargo, necesitamos mantenernos en guardia cuando descubrimos que estamos haciendo muchas excepciones a las reglas, de tal forma que permitimos que nuestros buenos hábitos sufran erosión, y al mismo tiempo damos pie a malos hábitos que pueden ser un desafío para cambiar lo ya establecido.

ConclusiÓn

Lejos de ser egocentrismo, el cuidado de uno mismo en el ministerio es una expresión de humildad, subrayando su necesidad de confiar en Dios. Usted ha sido hecho de manera asombrosa y maravillosa (Salmo 139:14). Cuando usted cuida adecuadamente de su cuerpo, está expresando gratitud a Aquel que lo ha creado, respetando la manera en que Él ha hecho que su cuerpo funcione bien. Usted está decidiendo servirle con diligencia al laborar sabiamente en sus campos de cultivo. Está mostrando una buena mayordomía a un mundo fuera de equilibrio y entregado al exceso. Usted está dejando tiempo para cuidar de su cuerpo, alma, y espíritu, a fin de prepararse para un servicio mayor y más prolongado a Dios y a su pueblo. Que Dios lo guíe en los pasos apropiados cuando usted considere la ética del cuidado personal en su ministerio.

Christina M.H. Powell

Christina M.H. Powell, Ph.D., es ministro ordenado y científica de investigación médica, predica en iglesias y conferencias en todo el país. Ella es uno de los miembros del grupo de investigación en la Escuela de Medicina de Harvard, como también es la fundadora de los Ministerios de Impacto de Vida.

 

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