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Predicación del hemisferio cerebral derecho: captando la imaginación de sus oyentes

Por Doug Oss y Mark Batterson

Nada en el universo medico es más fascinante que 3 libras de materia gris almacenada dentro del cráneo humano. La mente humana es la obra maestra del genio creativo de Dios.

Los neurólogos subdividen el cerebro en regiones, las que son responsables de una variedad de funciones neurológicas. La corteza visual se encarga de los impulsos procedentes del nervio óptico. El hipocampo posterior almacena la memoria espacial. La región ventral de la corteza media prefrontal es el asiento del humor. Si usted está tarareando una canción, resolviendo un sudoku, o interpretando expresiones faciales, una parte única del cerebro es responsable de la realización de estas funciones.

El cerebro se divide también en dos hemisferios: el hemisferio cerebral derecho y el izquierdo. Esos dos hemisferios están conectados por aproximadamente 300 millones de fibras nerviosas llamadas el corpus callosum.

Piense de los dos hemisferios del cerebro como procesadores paralelos. Ellos sobreponen sus funciones. Esto es una burda simplificación de algo que es divinamente complejo. El hemisferio cerebral izquierdo es la mitad lógica del cerebro, y el hemisferio derecho es la mitad creativa del cerebro.

Hagamos ahora una yuxtaposición topográfica del cerebro con Mateo 22:37 “Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, y con toda tu alma, y con toda tu mente”.1

Amar a Dios con la mitad de tu mente no la corta. La mitad de la mente no es mejor que la mitad del corazón. No obstante, muchos predicadores están tratando de predicar con la mitad de su corazón atado detrás de su espalda, lo que es tan eficaz como correr con una sola pierna o aplaudir con una sola mano.

Imaginaciones medio formadas

Durante la era moderna, los seminarios se han centrado en la lógica cerebral izquierda. Hemos estudiado teología sistemática. En homilética hemos desarrollado sermones de tres puntos con aliteraciones. Aprendimos a poner juntos un orden de servicio en la teología práctica. Tal preparación es valiosa. No hay nada de malo en tener un orden de servicio. Nuestros sermones necesitan de lógica, y nosotros necesitamos desarrollar paradigmas teológicos. Pero la clave para la predicación en el mundo actual (post moderno o post cualquier cosa) es combinar la creatividad del hemisferio cerebral derecho con la lógica del hemisferio cerebral izquierdo.

C.S. Lewis es el santo patrono de todos los predicadores del cerebro completo. ¿Puede usted pensar de alguien en el último siglo que haya sido más inclinado a la lógica cerebral izquierda? Considere sus escritos teológicos, desde Mere Christianity (Cristianismo esencial)hasta The Problem of Pain (El problema del dolor). Lewis, sin embargo, combinó la lógica del hemisferio cerebral izquierdo con la creatividad cerebral derecha. La serie Las crónicas de Narnia ha capturado la imaginación de los niños desde que se escribió.

En cierta ocasión, Lewis se refirió a sí mismo como el convertido más indeciso de toda la cristiandad. La noche anterior a su conversión, Lewis tuvo una larga conversación con J.R. Tolkien, autor de la trilogía El señor de los anillos. Tolkien trató de convencer a Lewis de la credibilidad de Cristo, pero Lewis estaba lleno de objeciones. En un determinado momento, Tolkien consideró que las objeciones de Lewis se debían a que su incapacidad de entender tenían como origen una falta de imaginación de su parte. ¿Pudiera ser que una falta de fe se deba a que falla la imaginación?

En su libro, The Celtic Way (El modo céltico), Ian Bradley escribe acerca de la celebración de la imaginación en la tradición céltica. El cristianismo céltico puede ofrecernos una línea de vida en la forma de un concepto de la fe que está enraizado en la imaginación. Muchos cristianos de la actualidad, criados en la prosa llana y barata favorecida por Roma, y aun más por los reformadores, tienen imaginaciones medio formadas. Dios desea que santifiquemos nuestras imaginaciones y que las usemos para sus propósitos.

El primer versículo de Hebreos me impacta como una buena definición de predicación del hemisferio cerebral derecho: “Dios, que muchas veces y de varias maneras habló a nuestros antepasados en otras épocas por medio de los profetas” (NVI).2 Dios no dice la misma cosa del mismo modo todas las veces. Él acude a variaciones. Encuentra maneras nuevas de decir las cosas antiguas.

Cuando usted examina la manera en que los profetas del Antiguo Testamento se comunicaron, bordea en lo absurdo. Jeremías ocultó su cinturón en Perat. Oseas se casó con una prostituta. El pobre Ezequiel coció su pan sobre excremento de vaca durante 390 días. Estas son definitivamente ilustraciones del hemisferio derecho, pero una cosa es segura: Dios no es un registro roto; a Él le complace comunicarse en maneras distintas.

La ley de Berlyne

Según las investigaciones del psicólogo Daniel Berlyne, lo que nos impresiona como buen arte es usualmente una leve derivación de nuestras expectativas.3

El arte que se distancia mucho de lo que ya conocemos se considera grotesco. El arte que concuerda perfectamente con nuestras expectativas se considera aburrido. El buen arte es algo intermedio. Nos agradan las sorpresas moderadas, que caen entre lo aburrido y lo grotesco. Lo que la mayoría de las personas considera gran arte es un modesto cambio del statu quo.

Esta idea tiene grandes implicaciones para la predicación. Para permanecer conectados con las mentes contemporáneas la predicación necesita decir las cosas antiguas en nuevas maneras. La predicación debiera llegar a la verdad desde ángulos levemente distintos, casi como girando un kaleidoscopio. La gran predicación es una leve desviación de lo esperado.

Sir Thomas Moore dijo: “Es mi convicción que los leves cambios en la imaginación tienen un mayor impacto en la vida que los mayores esfuerzos para cambio”. Cambios leves en la imaginación es de lo que trata la predicación del hemisferio cerebral derecho. ¿Cómo producimos esos leves cambios en la imaginación? La clave está en el uso de las metáforas.

Aristóteles dijo: “La cosa mayor de todas es ser el maestro de la metáfora”. Nadie ha superado a Jesús en esto. Las parábolas son estudios de casos en la predicación del hemisferio cerebral derecho. Usted las escucha una vez y las recuerda. ¿Por qué? Jesús usó metáforas que creaban cuadros mentales en el hemisferio cerebral derecho de sus oyentes.

Una clave para la predicación del hemisferio cerebral derecho es la polinización cruzada, redimiendo metáforas de una variedad de disciplinas y usándolas para comunicar la verdad espiritual. Considere las ciencias, por ejemplo. En una serie reciente predicada por Mark Batterson en la Iglesia de Comunidad Nacional, bajo el título de La física de la fe, él tomó prestadas leyes básicas de la física como el Principio de incertidumbre de Heisenberg, el Teorema de Bell, y la Ley de entropía, y los usó para hablar acerca de principios espirituales. Cada mensaje en esa serie fue una parábola científica. Las metáforas nos permiten enmarcar la verdad de tal modo que sea bíblicamente correcta y culturalmente pertinente.

La polinización cruzada también nos da una nivelación intelectual. Citar las Escrituras da al orador credibilidad con la gente de la iglesia y también con la que no lo es. Las citas no bíblicas le dan credibilidad añadida con la gente que no es de la iglesia. Cuando el orador se refiere a una de las leyes de la física, cita a Aristóteles, o cita uno de los artículos de  la Compañía Fast, gana puntos con los escépticos. Sin embargo, el buscador de la verdad está todavía profundamente interesado en lo que dice la Biblia.

ExÉgesis cultural

Muchos pastores se merecen una A en exégesis bíblica pero una D en exégesis cultural. Conocemos las Escrituras, pero es fácil perder contacto con los tiempos. El resultado es una brecha entre la teología y la realidad, que se llama “no pertinencia”. Como en cierta ocasión dijera Yogi Berra, uno de nuestros filósofos favoritos: “En teoría, no existe diferencia entre la teoría y la práctica, pero en la práctica la hay”. Cuando nos retiramos a los cómodos confines de nuestra subcultura cristiana, podemos perder contacto con los que estamos tratando de alcanzar: los que no pertenecen a la iglesia y los que han salido de la iglesia. Necesitamos un mejor conocimiento de nuestra cultura que nos permita cubrir la brecha. Eso es precisamente lo que hizo la encarnación.

Según Anthony Mayo y Nitin Nohria, todos los grandes líderes comparten un denominador común, independientemente de lo que haya sido su edad o su industria: “Ellos eran agudamente sensibles a los contextos social, político, tecnológico, y demográfico que venían a definir su época”. Mayo y Nohria lo denominan inteligencia contextual. Después de estudiar alrededor de mil líderes ellos llegaron a la conclusión de que la inteligencia contextual es “un diferenciador subestimado pero que cubre toda la gama entre el buen éxito y el fracaso”. 4

Primera de Crónicas 12:32 dice que los hombres de Isacar eran “entendidos en los tiempos, y que sabían lo que Israel debía hacer”. Ellos tenían una extraordinaria clarividencia, entendían los tiempos.  Y tenían una asombrosa premonición, sabían lo que Israel debía hacer. Otra manera de decirlo: ellos tenían conocimiento anticipado porque tenían la capacidad de sondear hasta lo más profundo. Eran líderes visionarios porque eran expertos en exégesis cultural.

En ocasiones, hay una línea muy fina entre la cultura redentora y la verdad de compromiso, pero es una línea que debemos estar dispuestos a cruzar.

Dios es omnipertinente. Él habla más de seis millones de idiomas. La cultura redentora no significa regar o enmudecer el evangelio. Significa traducir el evangelio a un lenguaje que la gente pueda entender. Es usar metáforas culturalmente pertinentes de modo que la gente pueda captar las verdades espirituales.

¿No fue eso lo que hizo Jesús? Él usó metáforas agrarias para comunicar verdades espirituales. Nosotros las llamamos parábolas.

Cada generación necesita redimir la lengua cultural y usarla para comunicar las verdades eternas. La única alternativa es la no pertinencia, y no pertinencia es irreverencia.

La clave para la predicación inolvidable es empacar la verdad en maneras que sean bíblicamente sanas y culturalmente pertinentes. Permítame referirme a la parábola de los cueros para vino. Piense en la exégesis bíblica como el vino. Piense en la pertinencia cultural como los cueros para vino. Si usted tiene lo uno sin lo otro, no saciará la sed de nadie. Usted necesita la substancia (exégesis bíblica) y el envase (pertinencia cultural).

Si divorciamos la exégesis bíblica de la exégesis cultural, terminamos con una verdad disfuncional que no hace ningún bien. Bien contestamos preguntas que nadie está haciendo, o damos respuestas erróneas.

Cada año, la Iglesia de Comunidad Nacional y la Iglesia Capital en la Ciudad hacen dos series de sermones que redimen la cultura: Dios @ la taquilla / Dios @ las películas y Dios @ la cartelera / Dios tras la música. La razón es que 60 por ciento de los estadounidenses que no asisten a la iglesia derivan su teología de las películas y de la música. Para mejor o para peor, los músicos y los productores de películas son los principales teólogos de nuestra cultura. Troy Champ, el pastor líder en la Iglesia Capital (de Salt Lake City), usa las proposiciones centrales de las películas y de las canciones durante estas series como metáforas para examinar principios bíblicos conceptualmente relacionados.

El pensador escocés del siglo 18, Andrew Fletcher, dijo: “Permítanme hacer las canciones de una nación, y nada me importará quién haga sus leyes”. Nuestra cultura está moldeada, aun más allá de lo que nos damos cuenta, por las películas que vemos y por la música que escuchamos. Dios @ las películas y Dios tras la música son intentos de exégesis de las películas y de la música que están modelando la conciencia cultural de 175 millones de estadounidenses que no asisten a la iglesia. Luego los yuxtaponemos con las Escrituras.

Esas dos series están entre las de más fuerte impacto que hacen NCC y Capital en todo el año. La razón es simple: las películas y la música son brutalmente honradas respecto de la condición humana. Ellas no pueden contener la verdad, pero están en contacto con las realidades existenciales. Ravi Zacharias dice: “Yo les concedo crédito de un mayor grado de honradez y de vulnerabilidad sin máscara para reconocer la angustia dentro del corazón humano que los académicos, que con frecuencia esconden esa lucha tras una fachada de autosuficiencia”.

Marcando el sermÓn

Juan 12:49 es una patética mantra de predicación. Jesús dijo: “Porque yo no he hablado por mi propia cuenta; el Padre que me envió, él me dio mandamiento de lo que he de decir, y de lo que he de hablar”.

¿Qué es el contenido del sermón?

¿Cómo está marcado un sermón?

Trate este valor central de la predicación: las más grandes verdades deben ser comunicadas del modo más inolvidable. Cuando se trata de comunicar cosas en maneras inolvidables, el cómo es tan importante como el qué.

Marcar el sermón no es nada nuevo. Los profetas de la antigüedad usaron apoyos inspirados por Dios para que sus mensajes tuvieran adherencia. Jesús llevó la forma artística del Antiguo Testamento a un nuevo nivel. Nadie fue mejor para etiquetar la verdad que la Verdad. Sus parábolas son genio puro.

Marcar el sermón es un trabajo duro, pero no es optativo si es que estamos en serio respecto de captar el hemisferio cerebral derecho de nuestros oyentes, como hizo Jesús con sus parábolas.

Siete pasos para marcar el sermÓn

Desarrolle un título de serie

Hay una línea muy fina entre lo “pegajoso” y lo vulgar. La meta consiste en reducir toda una serie a una sola palabra, frase, o a un símbolo que comunique la esencia de la serie.

Títulos de libros, anuncios en revistas, espectáculos de la televisión, juegos de tablero, y películas son una gran fuente de inspiración creativa.

A continuación, algunos títulos de series recientes en Nacional Community Church y Capital Church in the City: La física de la fe; Por qué hacemos lo que hacemos; La impronta del alma; 20/20: visión para la vida; El juego de la vida; Oraciones peligrosas; 10: La vida tras las leyes; Paradoja; La caza del ganso salvaje; Credo; Iluminado; Dios @ los anuncios / Dios tras la música; y Destinado para adorar.

Cree una serie de logos

El antiguo aforismo es erróneo. Un cuadro no vale mil palabras.

Según las investigaciones neurológicas, el cerebro puede procesar lo impreso en una página a razón de aproximadamente 100 bits por segundo. Pero el cerebro puede procesar un cuadro aproximadamente a mil millones de bits por segundo. Matemáticamente hablando, un cuadro vale 10 millones de palabras.

Los logos son importantes a causa de la manera en que el cerebro procesa la información. El cerebro reconoce y recuerda primeramente las formas, en segundo lugar los colores, y en tercer lugar el contenido. Esta es la secuencia del conocimiento. Si desea que la gente escuche el contenido de lo que usted dice, es necesario que piense en formas y colores. Si la elección de esquemas de colores le parece desprovista de significado espiritual, lea el libro de Éxodo. Hay unos doce capítulos destinados a diseño. Dios da instrucciones específicas acerca de colores y aromas.

La estética es importante.

Diseñe una serie invitaciones (por correo electrónica) e invitar

La clave para un rumor es palabra de boca y palabra de “mouse” (de la computadora). Una manera de generar un rumor acerca de una serie de sermones es enviar una invitación por medio de la lista de e-mail de su iglesia. Anime a su congregación para que a su vez la remitan a algún amigo. También déles tarjetas de invitación para regalar a sus amigos.

Una tormenta de grandes ideas

Cuando usted más habla, menos recuerdan ellos. La ley de alcance es: más es menos y menos es más. Por eso es que todo mensaje necesita ser reducido a una proposición central, la que también es conocida como la idea grande.

Si ustedes tratan de hacer muchos puntos, su mensaje se convierte en una cama de clavos. Acuéstese sobre un millar de clavos y éstos no penetrarán su piel. ¿Por qué? La presión de cada punta es aminorada por los otros que le rodean. Muchos sermones son una cama de clavos. Pero un solo punto penetrará el corazón y el alma como un solo clavo.

Durante la serie El juego de la vida, el tablero de juego del mismo nombre funcionó como la metáfora central. La serie incorporó siete espacios del juego para simbolizar siete grandes ideas:

  1. Día de graduación: disfrute el viaje.
  2. El viaje por Europa: afronte riesgos calculados.
  3. Noche en la escuela: siga haciendo preguntas.
  4. Gane la maratón: establezca metas dignas de Dios.
  5. Inicie una carrera: vaya tras las pasiones establecidas por Dios.
  6. Cásese: enamórese
  7. Día de pago: páguelo por adelantado

Lance una serie de escenas

Una manera de marcar una serie y generar entusiasmo es añadir elementos creativos de video. Muestre una serie de escenas la semana anterior al inicio de la serie y póngala en su sitio Web.

Para muestras, visite http://www.theaterchurch.com, o http://www,capitalchurch.com.

AÑada puntales al sermÓn

Jesús usó toda clase de cosas, desde semillas de mostaza hasta monedas romanas para hacer que sus mensajes tuvieran adherencia. Él predicó desde embarcaciones, lavó pies, y usó a niños como apoyos de sermón.

La razón de que los apoyos de sermón hacen que los mensajes sean memorables es que implican a más de un sentido. Cuanto más sean los sentidos a los que apela su mensaje, tanto más memorable resultará.

A través de los años hemos usado todo desde clavos hasta pop rocks y masilla para escolares con el fin de hacer que nuestros mensajes resulten memorables. Usted puede aun desear diseñar una serie sobre vestimenta y accesorios. Es una gran manera de convertir a su congregación en pizarra de anuncios ambulante.

AÑada etapas al sermÓn

Significará tiempo y esfuerzo, pero trate de rediseñar sus etapas para cada serie de sermones. Esta es una buena manera de mantener las cosas frescas. Una nueva apariencia generará un renovado entusiasmo. Disfrute con ello.

Por ejemplo, durante nuestra serie anual Dios @ la taquilla, NCC extiende la alfombra roja y trata a cada uno de los asistentes a NCC como si fuera un nominado al Oscar. Le da a NCC una excusa para que a su vez les dé el tratamiento de la alfombra roja.

Doug Oss, PH.D., director of the Center for Expository Preaching, professor of Bible exposition, Assemblies of God Theological Seminary, Springfield, Missouri.

Mark Batterson es pastor principal en National Community Church en Washington, D.C.

 

NOTAS

  1. El texto bíblico ha sido tomado de la versión Reina-Valera © 1960 Sociedades Bíblicas en América Latina; © renovado 1988 Sociedades Bíblicas Unidas. Utilizado con permiso.
  2. Texto bíblico marcado NVI tomado de la Santa Biblia Nueva Versión Internacional © 1999 por la Sociedad Bíblica Internacional. Usado con permiso.
  1. Neal Roese, If Only: How To Turn Regret Into Opportunity (New York, Broadway), 168,169.
  1. Anthony J. Mayo and Nitin Nohria, In Their Time: The Greatest Business Leaders of the Twentieth Century (Cambridge, Mass.: Harvard Business School Press), xv

 

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