Esperanza en la crisis de los Estados Unidos
El futuro de las misiones en los Estados Unidos

Tres falsas ideas obstaculizan el futuro de las misiones en los Estados Unidos. Pero hay formas en que los creyentes norteamericanos pueden superarlas y sustentar juntos el avivamiento nacional.
Por Alton Garrison
Como pudiéramos haber dicho en la ciudad de Texas donde nací: “Ya no es los Estados Unidos de tu abuelo.”
Han ocurrido cambios espeluznantes en nuestra cultura en la generación pasada. Los cristianos norteamericanos piensan que los grupos de personas no evangelizadas están en Asia, América Latina, y África. Pero nuestra nación es una tierra de grupos de personas no evangelizadas: adolescentes desilusionados, presos en las cárceles, los musulmanes, los viciosos, los desamparados, las víctimas de desastres, los ancianos, y los cínicos estudiantes universitarios. El fenómeno demográfico y las circunstancias, en vez de la geografía, definen esos campos misioneros. Considere estas estadísticas:
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U.S. News y World Report calcula que más de tres millones de delitos por año se cometen en las 85.000 escuelas públicas de la nación o cerca de ellas.1
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Un estudio de la Universidad de Michigan informa que nueve por ciento de los alumnos de octavo grado en los Estados Unidos llevan a la escuela una armafr fuego, un cuchillo o un palo al menos una vez al mes. Se calcula que unas 275.000 armas se llevan a la escuela cada día.2
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En un solo año en los Estados Unidos, el adolescente promedio de dieciséis años habrá visto 15.000 actos sexuales y alusiones al sexo en la televisión.3
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Antes de que un niño norteamericano llegue a la escuela de segunda enseñanza, ha sido testigo de 33.000 asesinatos y de 200.000 actos de violencia en la televisión.4
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Desde 1960, la tasa de nacimientos ilegítimos en los Estados Unidos ha subido a 419 por ciento.5
Esos cambios radicales en nuestra sociedad han hecho el trabajo de la iglesia más importante que nunca. Pero la iglesia se mantiene callada. ¿Por qué?
Tres falsas ideas obstaculizan a la iglesia. He aquí esas falsas ideas y formas en que los creyentes norteamericanos pueden superarlas y sustentar juntos el avivamiento nacional.
Falsa idea No. 1: Los Estados Unidos no es un campo misionero
En la época de mi abuelo los norteamericanos enviaban misioneros a otros países. En la actualidad, otros países están enviando misioneros para fundar iglesias en los Estados Unidos.
Los cristianos tienen que llegar tener mente misionera — pensar como misioneros — en el hogar. La estrategia de un misionero eficiente en el exterior es aprender la cultura, el idioma, y cómo relacionar el evangelio de manera que los oyentes lo reciban. Pero en los Estados Unidos tendemos a construir nuestros edificios y esperar que los perdidos vengan a nosotros, aunque los grupos no evangelizados en nuestras comunidades han demostrado que no asistirán a nuestras iglesias. Hemos insistido en hablar nuestro propio lenguaje y en hacer lo nuestro. Mientras tanto, nuestra cultura se ha apartado de nosotros.
Anteriormente, la gente consideraba que el cristianismo era la religión de los Estados Unidos. Aun cuando los Estados Unidos no aceptaron en su totalidad el cristianismo, muchos percibieron el cristianismo como parte de nuestra cultura nacional. Pero ya los Estados Unidos no pueden reclamar eso. La iglesia no ha terminado, pero los Estados Unidos se han apartado de la iglesia. Esa separación no ha sido un proceso lento ni gradual. Ha ocurrido en las últimas dos generaciones. En realidad, los acontecimientos en la última década han acelerado eso.
Muchos cristianos están convencidos de que Estados Unidos no es un campo misionero. Pero Jesús dijo: “Me seréis testigos en Jerusalén, en toda Judea, en Samaria, y hasta lo último de la tierra” (Hechos 1:8).
La primera parada en el viaje misionero de los apóstoles fue Jerusalén. Lo mismo es verdad para nosotros hoy. Satanás quiere persuadir a los creyentes a que entreguemos a los Estados Unidos, que renunciemos al ministerio en nuestra propia Jerusalén. Que Dios no lo permita.
Falsa idea No. 2: La iglesia es sÓlo para los cristianos Falsa idea No. 2: La iglesia es sÓlo para los cristianos
En los Estados Unidos hemos llegado a ser insensibles ante los males sociales y hemos llegado a sentirnos satisfechos de nosotros mismos. La mayoría de las familias norteamericanas con un televisor — entre ellas las familias cristianas — han sido testigos de tanto delito y violencia que es algo común que veamos a alguien herido o asesinado en las noticias, y sigamos comiendo como si nada hubiera pasado.
Hemos llegado a ser insensibles ante el pecado en nuestra sociedad debido a nuestra constante exposición a él. La iglesia se ha vuelto nuestro lugar de escape. No queremos que la iglesia nos envíe al mundo enfermo y pecador. Queremos que la iglesia nos escude frente a él. Pero eso prueba que no hemos entendido plenamente el propósito de la iglesia.
Hechos 2:42–47 define las convicciones que la iglesia primitiva tenía con respecto a su propósito. En la actualidad, tenemos que mantener esas mismas convicciones y buscar esos mismos propósitos: evangelismo, discipulado, ministerio orientado por los dones, compañerismo y oración.
Tal vez su iglesia estimule a sus miembros a cambiar su mundo. Pero muchos creyentes sólo ven las misiones como una necesidad de que ellos envíen dinero al exterior — en África, India, Asia, y América Latina. Tienen la falsa idea de que las misiones son fuera del país, y la iglesia en los Estados Unidos es sólo para ellos.
Kent Hunter entrevistó a quince mil creyentes evangélicos respecto a sus ideas acerca de la iglesia. Él afirma: “Nuestra indagación muestra que la mayoría de los cristianos no tienen una idea de cuál es la misión de la iglesia. ... Descubrimos que hasta ochenta por ciento de los miembros de la iglesia creen que el propósito fundamental de la iglesia es proporcionar un lugar de compañerismo donde los cristianos puedan mostrarse el amor de Dios los unos a los otros en vez de extender la mano a quienes no van a la iglesia.”6
Cuando las personas sentadas en nuestros bancos no se dan cuenta de que el propósito de su iglesia incluye el presentar a Jesucristo a los perdidos, no es de asombrarse que los perdidos no estén congregándose en las iglesias para oírla. No es de asombrarse que los Estados Unidos haya llegado a ser una nación postcristiana.
El investigador Tom Clegg dice que casi la mitad de todas las iglesias en los Estados Unidos no añadieron ninguna persona mediante genuina conversión el año pasado.7 Cualquier crecimiento que tuvieron fue de personas que vinieron de otras iglesias. En algún momento de los Estados Unidos, cuando nuestro testimonio se necesita con urgencia, lo hemos mantenido detrás de las paredes del templo y sólo permitimos que los iniciados lo reciban.
Tal vez la iglesia sí permita que la gente oiga las Buenas Nuevas; pero nos hemos separado tanto de ciertos segmentos de nuestra sociedad que algunos no tienen deseo alguno de venir y oír. El resultado, en todo caso, es el mismo. La iglesia tiene mucho que decir a los cristianos y nada que decir a los perdidos. La iglesia de los Estados Unidos se ha quedado callada en un momento en que:
- 6.000 adolescentes se suicidan cada año.8
- 13 millones de niños viven en la pobreza.9
- 150.000 personas mueren cada año debido al excesivo uso de narcóticos.
- Seis millones de personas están en la cárcel o en libertad condicional.
- Los Estados Unidos es la tercera nación más grande no evangelizada.
- El Islam es la religión de más rápido crecimiento en el mundo.10
- 28 millones de personas dejaron la iglesia en la última década.
- 72 iglesias cierran permanentemente sus puertas cada semana.
En medio de las circunstancias de esas asombrosas estadísticas, los pastores a veces me dicen: “No damos dinero para evangelizar a los Estados Unidos porque estamos evangelizando al país nosotros mismos. No damos para evangelizar a las personas que han oído el evangelio muchas veces porque estamos tratando de enviar el evangelio a quienes nunca lo han oído.”
Muchos en los Estados Unidos no han oído el evangelio ni siquiera una vez. Las estadísticas muestran que a muchos les gustaría oír el evangelio, y aceptar a Cristo. Las indagaciones muestran que en los Estados Unidos:
- 17 millones de personas probablemente aceptarían a Cristo si se les predicara el evangelio.
- Otros 43 millones de personas se mueven en esa dirección si alguien les presenta la verdad.
- Ochenta y dos por ciento de las personas que no van a la iglesia les agradaría ir si alguien las invitara.
- Según Thom Rainer, menos de veintidós por ciento de quienes no van a la iglesia nunca han sido invitados a ella.11
Los cristianos norteamericanos tienen que extender la mano a los perdidos. El campo está blanco para la siega. Las encuestas muestran que la mayoría de los inconversos tienen una opinión positiva de los cristianos, de los pastores, y de la iglesia. También están muy preocupados por el bienestar espiritual de sus hijos, se sienten culpables de no asistir a la iglesia, y tienen una perspectiva espiritual de la vida.
Pero los cristianos norteamericanos tienen la falsa percepción de que la iglesia es para los cristianos. Si la iglesia es para los cristianos, ¿por qué invitar a quienes no son cristianos? Si queremos ver un avivamiento espiritual en los Estados Unidos, los cristianos norteamericanos tienen que entender que la iglesia es también para los inconversos.
Pero una falsa idea más importante pudiera impedir la victoria que Dios quiere para usted y para su iglesia.
Falsa idea No. 3: Es imposible cambiar las cosas
Los Estados Unidos tienen más de trescientos millones de personas. Algunos creen que hay 105 millones de perdidos en los Estados Unidos mientras que otros creen que la cifra pudiera ser tan alta como 200 millones. Llevar de 105 a 200 millones de personas a Jesucristo parece una tarea irrealizable, sobre todo mientras se trata de aumentar la congregación en el Señor, construir un nuevo edificio, enviar dinero a las misiones en el exterior y dirigir bodas, bautismos, funerales y otros ministerios especializados.
¿Imposible?
U.S. Missions informa que los seis mil grupos de personas no evangelizadas en los Estados Unidos12 incluyen:
- 7.8 millones de judíos.
- 6 millones de inmigrantes rusos, en su mayoría no evangelizados.
- 2 millones de personas de la India, la mayoría hindúes.
- 7 millones de musulmanes.
- 2.4 millones de chinos y taiwaneses que no son religiosos o que siguen sus religiones nacionales.
Esas cifras no toman en cuenta a los blancos y afroamericanos que crecieron sin ir a la iglesia y nunca recibieron una presentación del evangelio, o nunca recibieron a alguien a quien pudieran entender y a quien pudieran responder.
En este amplio campo misionero donde muchas personas no tienen ningún conocimiento previo de la fe, pido a usted y a su iglesia que lleven las Buenas Nuevas.
Parece imposible, ¿cierto? ¿Quién puede superar lo imposible? Yo no puedo; usted no puede; su iglesia no puede. Pero lo que pudiera parecer imposible para una persona con ninguna fe parece posible para una persona con la fe del tamaño de una semilla de mostaza. La Biblia dice: “Lo que es imposible para los hombres, es posible para Dios” (Lucas 18:27). La imposibilidad no es barrera alguna cuando se sigue el llamado de Dios.
Considere un instante las dos lecciones siguientes acerca de superar lo imposible.
Primera lecciÓn para superar lo imposible: usted no puede hacerlo solo
Para cumplir esa tarea al parecer imposible no sólo necesitamos que Cristo obre en nosotros, sino también la compañía y la colaboración de otros cristianos y de otras iglesias. La Biblia es enfática acerca del poder de la unidad. Es importante que las iglesias de los Estados Unidos comprendan que no están compitiendo por los cristianos de la comunidad, sino que son socios en la presentación de Cristo a los perdidos en sus comunidades. Para reavivar a los Estados Unidos con el mensaje de esperanza en Jesucristo, es imprescindible que las iglesias trabajen unidas. Para hacer lo imposible, las iglesias tienen que trabajar como equipo.
No hay ningún programa para alcanzar esa meta, pero hay al menos un esfuerzo unido que cada ciudad puede realizar, una iniciativa de oración. Cada pastor en su zona puede estar de acuerdo con usted en que es importante orar.
Orar es apropiado para cada congregación. Ore por:
- los seres queridos inconversos.
- las personas que vienen a Cristo.
- el favor de Dios.
- un espíritu de urgencia. La tarea es urgente; debemos unirnos y realizarla con prontitud.
- unos por los otros. Cada creyente de nuestras iglesias tiene que aceptar la responsabilidad de pensar como misionero y vivir la verdad de Cristo en contacto directo con los perdidos que están a su alrededor.
Una iniciativa de oración puede unir a la iglesia, a la comunidad, y a toda la ciudad. Esté entre aquellos que traen unidad a su zona. Inspire a cada pastor a unirse en el propósito de guiar en tal iniciativa al cuerpo de Cristo en su ciudad.
Otra manera de unir a su iglesia es dar para las misiones. Dar para las misiones, en el país o en el exterior, bendecirá a las personas que oirán las Buenas Nuevas gracias a lo que usted da. También bendecirá a su iglesia.
Suponga qué sucedería si las iglesias de su zona se unieran en oración y se entregaran a la búsqueda de los perdidos dentro y fuera del país. La iglesias deben participar en la unidad de la que Cristo habló y que a la vez prometió. Esa sería la clave para alcanzar lo imposible: presentar un testimonio creíble de Jesucristo a todo el mundo en los Estados Unidos.
Segunda lecciÓn para superar lo imposible: el avivamiento puede comenzar en usted
La historia del rey Ezequías ofrece un claro ejemplo de cómo el avivamiento bendice a una nación gracias a la fidelidad de una persona. He aquí la descripción de Ezequías de su sociedad: “Porque nuestros padres se han rebelado, y han hecho lo malo ante los ojos de Jehová nuestro Dios; porque le dejaron, y apartaron sus rostros del tabernáculo de Jehová, y le volvieron las espaldas” (2 Crónicas 29:6).
Se asemeja a los Estados Unidos de hoy.
Pero Ezequías no estuvo contento con observar la autodestrucción de su país. Menos de un mes de haber estado en su reinado, guió a su pueblo a restaurar el templo y a renovar su relación con Dios.
Durante años los judíos habían estado viviendo en una época oscura de inestabilidad y apostasía. Una nación que una vez anduvo en los caminos de Dios estaba en ruinas. Era un grupo descuidado de personas desorganizadas, desorientadas, y desencantadas. Eran producto de su anterior gobernante, el rey Acaz, que pasó por alto a Dios, se rebeló contra Él, y se apartó de Él.
Sin embargo, gracias a la fe del rey Ezequías, Israel terminó su larga historia de desobediencia y de sequía. Gracias a su visión, valor, y fe, una nación comenzó a volver a Dios.
Comenzaron a suceder cosas extraordinarias que no habían ocurrido en generaciones:
- Los creyentes se llamaron unos a otros para arrepentirse (2 Crónicas 30:6).
- El llamado trajo nueva unidad (2 Crónicas 30:12) y un nuevo deseo entre el pueblo para devolver una mayor parte de sus tesoros terrenales a Dios (2 Crónicas 31:12).
- La renovación individual se convirtió en una gran respuesta colectiva cuando las personas compartieron sus bienes materiales con los necesitados (2 Crónicas 31:19).
Lo que comenzó como humilde confesión se convirtió en un movimiento nacional de arrepentimiento, obediencia, y significativo cambio social. Y todo comenzó con una persona.
Nadie puede crear el avivamiento, pero podemos preparar el camino para él. Como Ezequías que buscó al Señor, podemos ir a Dios tal como somos, con todo lo que nos preocupa, nos entristece, y nos conmueve en cuanto a la condición de nuestra nación. Podemos prepararnos para el avivamiento personal elevando las plegarias del Salmo 139:23,24: “Examíname, oh Dios, y conoce mi corazón; pruébame y conoce mis pensamientos; y ve si hay en mí camino de perversidad, y guíame en el camino eterno” (Salmo 139:23,24).
Trate estas preguntas como un inventario personal de su corazón:
¿Qué en cuanto a mi corazón que solo Dios conoce porque no quiero que nadie más sepa la verdad acerca de mí?
¿Cuáles son mis pensamientos más ansiosos?
¿Cuáles son las formas hirientes en mí?
Sea sincero al responder a cada pregunta. Esté de acuerdo con Dios en cuanto a cada necesidad que Él revele en su vida. Confiese cada pecado con la disposición de cambiar y de olvidarlo. Alabe a Dios por su limpieza y su perdón.
De esta manera podemos prepararnos para el avivamiento que Dios quiere enviar, y preparar a la iglesia para llevar su mensaje a nuestras comunidades y a nuestra tierra.
¿De dónde surgirán los guías espirituales de esta generación? ¿Quién dará el paso y ofrecerá esperanza a la nación, a nuestras comunidades, a nuestras familias, y a nuestro pueblo? Debemos dar ese paso. Tenemos el mensaje y la promesa de esperanza. Tenemos la ventaja de vivir ya con la conclusión en mente.
Nuestra esperanza está arraigada en una verdadera fe. Sería vergonzoso si no la compartiéramos. ¿Cómo podemos hacer discípulos de nuestra propia nación cuando 205 millones de personas están esperando oír? ¿Cómo puedo pedirle que lo haga?
Cuatro verdades sencillas pero convincentes que deben guiarnos.
Verdad No. 1: El mandato no es optativo.
El primer paso hacia una meta imposible es comenzar. Debemos decir a los perdidos que necesitan a Cristo y explicarles la salvación.
Verdad No. 2: Las posibilidades son inconcebibles.
El mandato no es optativo; debemos obedecerlo. Los recursos, las innovaciones, y el poder disponible cuando intentamos lo imposible no tienen precedentes en los Estados Unidos.
Verdad No. 3: El conflicto es inevitable.
Con las dificultades vienen las victorias. Satanás hará todo lo que pueda para tratar de detenerlo. Eso es prueba de que él comprende que usted tendrá buen éxito, y lo teme.
Verdad No. 4: Un compromiso de fe terminará la tarea.
Jesucristo ha prometido que su Espíritu Santo morará en usted para hacer lo que parece una imposible obra de evangelización en los Estados Unidos. Se requiere un compromiso de fe de cada ministro en las Asambleas de Dios. Exigirá el compromiso de fe no sólo suyo y mío, y de su iglesia, sino también de la otra iglesia que está en la misma calle. Para un profundo efecto evangelístico en este país se requiere el compromiso de fe de cada creyente norteamericano.
Usted pudiera tener que orar, dar, trabajar, y afrontar dificultades que todavía no se ha imaginado. Como quiera que Dios lo guíe a usted y guíe a su iglesia, comprométase a ser misionero. Comience dando los pasos para hacer que su iglesia se concentre en los que están fuera de la iglesia. Cada semana usted debe tener más misioneros en su comunidad.
ConclusiÓn: Eso depende de usted
Vuelvo a pedirle que mire a los Estados Unidos de hoy. En la breve historia norteamericana, se ha ganado con el evangelio a millones de almas alrededor del mundo. Sin embargo, en la actualidad, los Estados Unidos es una tierra de perdidos. Tenga una nueva mirada y una nueva perspectiva. Observe cuántos cambios han ocurrido en sólo algunos años. Cuando evalúe lo que ve, puede responder de dos formas.
Una es asustarse y preocuparse en cuanto a lo mucho que han cambiado los Estados Unidos, y levantar muros y esconderse en busca de protección. En segundo lugar, cuando ve el rostro de los Estados Unidos que cambia rápidamente, considérelo una oportunidad sin precedentes para participar y cambiar a los Estados Unidos. Usted puede cambiar las cosas.
No hay que ser una superestrella para cambiar las cosas. Hacer lo que he sugerido no requiere un título en estudios avanzados en teología, misiología, o sociología. Esas ideas no exigen años de reflexión y pensamiento. Cambiar a su mundo sólo exige que usted salga, confíe en Dios, y haga algo.
La urgencia de nuestros tiempos exige acción. Cada creyente debe ser como sal y luz en el mercado. A fin de cuentas, eso depende de usted.
Mi mensaje es sencillo: Estados Unidos está perdido; Jesucristo es nuestra esperanza; y los pastores son el sistema de entrega. Lo que usted haga con ese conocimiento de la necesidad, con su influencia en la comunidad, y con los medios que tenga en su iglesia determinará cómo edifica el reino de Dios en su pueblo. El plan de Dios es hacer su obra por medio de usted.
¿Llegará el evangelio a los Estados Unidos? Eso depende de usted.
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Notas:
1. Thomas Toch, Ted Gest y Monika Guttman, “Violencia en las escuelas”, U.S. News y World Report [Internet]; puede leerlo en http://www.usnews.com/usnews/news/articles/931108/archive_016059.htm; revisado el 13 de junio de 2007.2. Puede leerlo en http://www.icpsr.umich.edu.
3. Victor Strasburger, “Los niños y los medios de difusión: Lo que deben saber los padres.” Puede leerlo en http://drgreene.healthology.com/teen-health/article1423.htm#Sex%20and%20Sexuality%20in%20the%20Media; revisado el 13 de junio de 2007.
4. Deborah Lutterbeck, “Política en el tiempo de mayor audición: Influencia de la industria cinematográfica y de los movimientos de derechos religiosos en las decisiones congresionales respecto a la violencia”, revista Common Cause, 1995. Puede leerlo en http://calbears.findarticles.com/p/articles/mi_m1554/is_n1_v21/ai_16791417. revisdo el 13 de junio de 2007.
5. William J. Bennett, “Cómo cuantificar la decadencia de los Estados Unidos”, The Wall Street Journal, 15 (marzo 1993).
6. Kent R. Hunter, Move Your Church to Action [Mueva su iglesia a la acción], (Nashville, Tenn.: Abingdon Press, 2006).
7. Tom Clegg y Warren Bird, Perdidos en los Estados Unidos: Cómo usted y su iglesia pueden influir en su mundo (Loveland, Colo.: Group Publishing, 2001).
8. Departamento de Salud y de Servicios Humanos: Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades. [Internet]; puede leerlo en http://www.cdc.gov/ncipc/wisqars; revisado el 9 de agosto de 2006.
9. Las estadísticas siguientes son del Buró del Censo de los Estados Unidos.
10. Las estadísticas siguientes son del Cable News Network/cnn.com.
11. Thom Rainer, “Cómo evangelizar a quienes no van a la iglesia en 2004: Comprensiones sorprendentes e iglesias eficientes” [Internet]. . Revisado el 28 de junio de 2007.
12. Las estadísticas siguientes son de http://www.ag.org.statistics.
