Fundación de iglesias y evangelismo:
una prescripción para ganar a los Estados Unidos de América

Cinco razones de que fundar iglesias sea la mejor metodología del evangelismo.
Por Steven M. Pike
Hace poco un amigo me hizo dos preguntas que me recordaron una seria falsa idea en la mente colectiva de la iglesia norteamericana: “¿Por qué necesitamos fundar más iglesias? ¿No es acaso el fortalecimiento de las iglesias existentes la mejor manera de evangelizar a los Estados Unidos?” Muchos cristianos estadounidenses comparten esas ideas comunes. A pesar de la prueba de lo contrario, muchos miembros de la iglesia creen que el número de congregaciones existentes es apropiado para la obra de evangelización. Pero la indagación muestra que, aun cuando cada iglesia de los Estados Unidos fuera saludable y estuviera creciendo, el actual número de ellas no pudiera de manera adecuada evangelizar a los Estados Unidos. En realidad, el aumento actual en las iglesias es sólo un cuarto de lo que necesitamos para mantener un equilibrio con el aumento demográfico.1
Lejos de haber una gran asistencia a las iglesias, la población norteamericana ha dejado de ir a la iglesia. Desde el siglo pasado la tasa de iglesia ha estado declinando frente a población. En 1900, había veintiocho iglesias por cada diez mil estadounidenses. Antes de 1950, ese número había caído a 17 por cada 10.000. En 2000, había solamente doce iglesias por 10.000; y en 2004, la proporción bajó a 11/10.000.2
El investigador de la iglesia David Olson presenta la pasmosa realidad de que desde 1990 el porcentaje de estadounidenses que asiste a la iglesia cada semana ha descendido bruscamente de 20.4 por ciento en 1990, a 17.5 por ciento en 2005. El estado con el más elevado nivel de asistencia a la iglesia (Luisiana) tiene sólo 28 por ciento de sus ciudadanos en una casa de adoración en cualquier semana.3 Dependiente de quién haga el censo, los Estados Unidos es el tercer4 o el decimocuarto5 mayor campo misionero del mundo. Si los Estados Unidos fuera una nación al otro lado del mundo, seríamos incansables en nuestros esfuerzos por enviar misioneros.
En un sentido espiritual, los Estados Unidos se ha convertido en el continente oscuro. Cuando afrontamos nuestra realidad actual, parecería que solamente el corazón más frío pudiera seguir sintiéndose satisfecho en cuanto a la necesidad de ganar a los estadounidenses para Cristo.
Pudiéramos decir que tenemos corazones cálidos, pero nuestra conducta ha sido tibia en el mejor de los casos. Desde 1990, los líderes de la iglesia norteamericana han sido bombardeados con un axioma que se originó en un libro de C. Peter Wagner: “El fundar iglesias es la mejor metodología del evangelismo bajo el sol.”6 La mayoría de los pastores conocen esa frase, pero nuestra conducta colectiva indica que no creemos que sea cierto. La iglesia que con propósito entrega a las personas tiempo y dinero para establecer nuevas iglesias es la rara excepción, no la regla. El modelo preponderante y más celebrado de crecimiento de la iglesia y evangelismo es la creciente megaiglesia. Poco o ningún reconocimiento se da a las iglesias que ganan a los perdidos al fundar iglesias.
Aunque no es malo que haya megaiglesias, es engañoso evaluar la eficiencia evangelística de una iglesia por el tamaño de su presupuesto y la cantidad de personas que se sientan en los bancos. Lo más grande es lo mejor es un valor estadounidense, no un principio del Reino. Jesús nos da la norma del buen éxito del Reino cuando cuenta la historia de la oveja perdida (Lucas 15:4). La prioridad del Reino es el perdido. El pastor deja sus ovejas para ir en busca de la que está perdida. Jesús proclamó con toda claridad que Él “vino a buscar y a salvar lo que se había perdido” (Lucas 19:10). Él era amigo de los pecadores, y no fue popular con quienes consideraban la justicia según las normas de la sociedad.
Si vamos a modelar nuestra definición del buen éxito ministerial según las prioridades de Cristo, tendríamos que cambiar nuestra vara de medir de que lo más grande es lo mejor para hacer la pregunta: ¿se está guiando a los perdidos a conocer al Salvador? Esta forma de evaluar la eficiencia del ministerio nos armoniza con los principios del Reino y quita el foco del tamaño de nuestra organización. Nos ayuda a hacer preguntas que interesan a Dios, tales como: ¿quiénes son los perdidos en quienes estamos influyendo para que sigan a Cristo? ¿Cómo nuestra iglesia da a conocer la presencia y la paz de Dios en nuestra comunidad?
El seguir a Jesús en su misión nos lleva a renovar nuestro enfoque en guiar a los perdidos a conocer a Cristo. En realidad, como el buscar y el salvar a los perdidos era la principal misión de Jesús, es también la principal misión de su iglesia. Eso nos lleva de vuelta a la cita: “Fundar iglesias es la mejor metodología de evangelismo.” Si esa afirmación es cierta, debemos llegar a la conclusión de que fundar iglesias es una actividad fundamental de toda iglesia saludable.
Por quÉ el fundar iglesias es la mejor metodología de evangelismo
¿Por qué el fundar iglesias es la mejor metodología de evangelismo? Lo primero y más importante es el modelo bíblico para la expansión evangelística de la Iglesia. Cuando Jesús dio la Gran Comisión a sus discípulos, la población mundial era de unos ciento ochenta millones de personas. La Gran Comisión es un mandato poderoso. Algunos años después de que Jesús diera su mandato, los judíos de Tesalónica describieron a los discípulos como los que “trastornan el mundo entero” (Hechos 17:6).
Esa historia del libro de los Hechos nos pide que descubramos cómo un grupo de pescadores desorganizados y un recaudador de impuestos sin la tecnología de los medios de difusión y sin rápidos medios de transporte pudo difundir el evangelio con tanta eficiencia. ¿Cómo podían entrar en una ciudad que nunca habían visitado y hallar que los había precedido su reputación como personas que cambiaban al mundo? La respuestas es que fundaron iglesias. Adondequiera que iban hacían discípulos y formaban nuevas comunidades de fe. Lea los Hechos otra vez y observe la evidencia de la actividad de fundar iglesias. Está en todo el libro. En realidad, un estudio cuidadoso muestra cadenas de actividad de fundar iglesias que pueden servir de ejemplo de los que podemos aprender.
Una de esas cadenas es la secuencia de fundar iglesias que finalmente lleva a enviar a Pablo a su primer viaje misionero. Jerusalén fue el lugar de nacimiento de la primera iglesia. Después la persecución dispersó a los creyentes por todo el Imperio Romano. Algunos de esos discípulos viajaron a la isla de Chipre porque en los Hechos 11 descubrimos que los discípulos fueron desde Chipre y Cirene hasta Antioquía y establecieron una iglesia. Más adelante, en los Hechos 13, la iglesia de Antioquía obedeció al Espíritu Santo y envió a Pablo y a Bernabé para que hicieran la obra del ministerio.
Pablo fundaba iglesias por dondequiera que iba. Algunos eruditos presuponen que Éfeso fue la iglesia madre de las otras iglesias mencionadas en los primeros capítulos de Apocalipsis. El fundar iglesias parece ser la norma bíblica de un saludable movimiento de iglesias.
La segunda razón de que fundar iglesias sea la mejor metodología del evangelismo es la productividad evangelística de los iglesias nuevas. Varios estudios muestran que las iglesias más nuevas muestran constantemente un nivel más alto de competencia evangelística que las iglesias más viejas ya establecidas. Por ejemplo, un estudio dirigido entre las iglesias bautistas del sur indicó que las iglesias de la Convención Bautista del Sur de diez años o más viejas promedian 2.5 bautismos por cada cien miembros activos, mientras que las iglesias de la Convención Bautista del Sur de diez años o más jóvenes promedian 10.8 bautismos por cada cien miembros activos.7
La autoridad en el liderazgo de iglesias Aubrey Malphurs informó en un estudio hecho en 1992 que encontró que el promedio de convertidos producidos por las iglesias cada año por cada cien miembros es: iglesias de 0 a 3 años, 10; iglesias de 3 a 15 años, 5; e iglesias de más de 15 años, 3.8 El centro de adiestramiento de la multiplicación de iglesias informó cifras similares de un estudio hecho en 1998.9
Un estudio reciente dirigido por el autor e investigador Ed Stetzer con toda claridad demuestra la tendencia de las iglesias más nuevas a ser más evangelísticas. Él consideró específicamente a iglesias de las Asambleas de Dios y halló la típica iglesia de las Asambleas de Dios que bautizaba un promedio de 31 personas cada año antes de su cuarto año.10 En cambio, las iglesias establecidas de las Asambleas de Dios bautizaron un promedio de sólo nueve personas al año.11 Es una realidad: fundar nuevas iglesias resulta en un mayor número de personas que van a Cristo.
La tercera razón de que fundar iglesias sea la mejor metodología evangelística es sociológica. Es más fácil que las nuevas personas se unan a una nueva organización que lo hagan a una ya existente. Cuanto más tiempo exista una iglesia, tanto más probable será un sistema cerrado de relaciones. Las iglesias viejas tienen un impulso significativo hacia el ocuparse de sus miembros en vez de ganar a los perdidos (nuevas personas).
Todo pastor ha experimentado la presión de los miembros de las iglesias viejas para dar atención pastoral a sus seres queridos que están en el hospital o para benevolencia. Sin intervención, un sentido de derecho se forma en la mente de los miembros que han dado fielmente sus diezmos por muchos años. El edificio se convierte en su edificio. Se preocupan porque el pastor de jóvenes esté proporcionando un buen ministerio para sus hijos. El corazón colectivo de la iglesia fácilmente se vuelve hacia el satisfacer las necesidades de los que asisten con regularidad y el apartarse de los perdidos. Cuando los perdidos se atreven a ir a la iglesia cuyo principal interés es la necesidad de sus miembros, pronto experimentan la sensación de ser uno de fuera. Pero en una iglesia nueva, todo el mundo es nuevo; no hay de dentro o de fuera. Las iglesias nuevas tienen menos barreras de relaciones para el evangelismo. Cuando los perdidos comienzan a seguir a Cristo, es más fácil para ellos encontrar un lugar en una iglesia nueva.
Una cuarta razón de que fundar iglesias sea la mejor metodología evangelística es la desesperación. Muchas iglesias existentes han alcanzado un nivel de ingreso y de asistencia que produce la satisfacción de la congregación. Ese sentido de satisfacción minimiza su deseo de hacer algo que pudiera hacer olas. Quienes se congregan los domingos por la mañana ven a una multitud decente y se sienten bien respecto a la iglesia. Después de todo, el tesorero paga las cuentas, el que dirige la adoración escoge buena música, el pastor predica sermones respetables, y a veces alguien responde al llamado semanal de salvación y bautismo. La rutina del ministerio resultante da poca motivación para ganar a los perdidos.
Si las actuales tendencias continÚan …
Proyección del Porcentaje de la Población que asiste a las Iglesias Cristianas cada fin de semana
Un estudio reciente encontró que las iglesias de veinticinco años y más viejas por lo general tienen menos asistencia año tras año. Las iglesias que tienen más de veinticinco años y que están creciendo al ganar a los perdidos son excepciones de la norma.12 Ese no es el caso en las iglesias nuevas. Esa misma investigación reveló que las iglesias nuevas que comenzaron en el primer decenio del siglo XXI están creciendo a un promedio de nueve por ciento cada año.13 La razón: se sienten muy motivadas a salir y a relacionarse con las personas. Saben que la iglesia nunca llegará a ser una realidad a menos que se lancen, confíen en Dios, y corran riesgos de la fe. Dios acepta su fe y los perdidos se hacen discípulos. Cuando los miembros de la iglesia nueva ven que su fe se arriesga a convertirse en realidades, se sienten estimulados a correr más riesgos de la fe, y las iglesias nuevas toman de nuevo la delantera.
Una quinta razón de por qué el fundar iglesias sea la mejor metodología evangelística es porque las nuevas iglesias se están concentrando en los perdidos. Tan reciente como hace veinte años, la razón dominante para fundar una iglesia era proporcionar una presencia denominacional específica en una comunidad. Por ejemplo, un proyecto típico de fundar iglesias comenzaría con un llamado de un miembro de una iglesia de las Asambleas de Dios que se ha mudado a una nueva comunidad que no tenía ninguna iglesia de las Asambleas de Dios. Después de indicar su deseo de ser una iglesia de las Asambleas de Dios establecida en su ciudad, un fundador, junto con un grupo de personas de las Asambleas de Dios, vendría al pueblo y establecería una nueva obra.
La razón de fundar una iglesia es proporcionar adoración que sea conocida para las personas con formación en las Asambleas de Dios. Aunque sigue ocurriendo esa clase de fundación, ya no es la más común. La cosecha potencial es el factor motivador detrás de la mayoría de las iglesias fundadas en los últimos diez años. Un fundador hace una investigación demográfica en una comunidad y descubre un gran porcentaje de personas perdidas. El fundador dice: “Tenemos que fundar una iglesia de las Asambleas de Dios en esta ciudad porque aquí viven diez mil perdidos.” Cuando la cosecha motive la fundación, Dios honra la fe de las nuevas iglesias y bendice a la congregación con una unción evangelística.
Si las iglesias nuevas son mejores en ganar a los perdidos, ¿debiÉramos cerrar todas las iglesias existentes y comenzar de nuevo?
No. Las iglesias existentes sí ganan a las personas para Cristo. La solución no es condicional. Es positiva. Las iglesias existentes saludables sí tienen algunas ventajas ministeriales sobre las iglesias iniciales. Las iglesias saludables existentes:
- han establecido antecedentes en sus comunidades que crean una plataforma de confianza desde la cual pueden lanzar esfuerzos ministeriales eficaces para ganar a los perdidos.
- han adquirido personas y recursos económicos importantes que les permiten satisfacer las necesidades de la comunidad con eficaces soluciones.
- han podido a menudo proporcionar una diversidad de ministerios y programas de pequeños grupos que los preparan para una mayor muestra representativa de la población que una iglesia inicial pueda típicamente servir.
- se han beneficiado de años de formar su infraestructura técnica y a menudo pueden tener actividades de ministerio importantes que unan a muchísimos que buscan la verdad y a lo santos.
- tienen la potencialidad para hacer grandes iglesias madres.
Fundar iglesias: la mejor metodologÍa
Fundar iglesias es la mejor metodología de evangelismo, y fundar nuevas iglesias de las iglesias existentes es la mejor metodología de fundar iglesias. He aquí algunas razones de por qué el fundar iglesias de las iglesias existentes es el mejor método.
En primer lugar, cuando una iglesia existente funda una nueva iglesia hace más lento el proceso de envejecimiento de la iglesia existente. Fundar una nueva iglesia da la oportunidad para que la iglesia existente acepte nuevos riesgos y ejercite la fe. El proceso de fundar también crea cambios en el liderazgo de la iglesia cuando algunos líderes salen para ayudar en la fundación y nuevos líderes toman su lugar. Esa actividad aumenta los años misioneros productivos de la iglesia existente.
En segundo lugar, las nuevas iglesias fundadas por las iglesias existentes tienen una mayor tasa de supervivencia que las iglesias que no tienen asociación. Varios factores contribuyen a su buen éxito: una supervisión más cercana, una mayor probabilidad de una relación con el entrenador, un nivel más alto de estabilidad económica, y una fuente más confiable de recursos para el liderazgo.
En tercer lugar, las iglesias que optan por fundar regularmente iglesias por lo general tienen una mayor capacidad de desarrollo de liderazgo. En realidad, el desarrollo del liderazgo se vuelve una necesidad debido a la constante necesidad de líderes para las nuevas iglesias. Eso produce una cultura en la que los líderes se desarrollan en la iglesia existente y en las nuevas iglesias.
En cuarto lugar, las iglesias que optan por fundar iglesias por lo general tienen un corazón para el Reino. El examinar el campo de la cosecha las protege de estancarse y concentrarse en sí mismas. Así como es difícil que una madre sea egocéntrica, es difícil para una iglesia madre volverse hacia sí misma. Como resultado, las iglesias que dan a luz nuevas iglesias tienden a ser más saludables a largo plazo que las iglesias que están consumidas por la autopreservación.
La meta de cada iglesia saludable es reproducirse. Hace poco las Asambleas de Dios han dado pasos importantes para influir en los recursos de las iglesias existentes hacia un mayor compromiso de expandir el Reino mediante la fundación de iglesias. Hemos formado un centro de interconexión llamado la Cadena de multiplicación de iglesias de las Asambleas de Dios. La idea fundamental detrás de esa cadena es trabajar unidos para fundar tantas nuevas iglesias como sea posible, lo que resulta en una ola de evangelismo como no hemos visto antes. Para más información, visite http://www.churchmultiplicationnetwork.org.
NotAs
1. Rebecca Barnes y Lindy Lowry, “Reportaje especial: La iglesia norteamericana en crisis” Outreach and Evangelism Today [Internet]; puede leerlo en http://www.christianitytoday.com/outreach/articles/americanchurchcrisis.html; revisado el 12 de julio de 2007. Originalmente de Outreach magazine, mayo/junio de 2006.
2. Tom Clegg y Warren Bird, Perdidos en los Estados Unidos: Cómo usted y su iglesia pueden influir en el mundo cercano (Loveland, Colo.: Group Publishers, 2001), 30.
3. Barnes y Lowry.
4. Estadísticas de la Junta de Misiones Norteamericanas.
5. The Barna Group, “La población que no va a la iglesia es casi de cien millones en los Estados Unidos.” The Barna Update [Internet]; puede leerlo en http://www.barna.org/FlexPage.aspx?Page=BarnaUpdate&BarnaUpdateID=267; revisado el 12 de julio de 2007.
6. C. Peter Wagner, Fundación de iglesias para una mayor cosecha (Ventura, Calif.: Regal Books, 1990), 11.
7. Richard H. Harris, Ganando a una nación mediante la fundación de iglesias (Alpharetta, Ga.: Junta de Misiones Norteamericanas, 2005), 16.
8. Aubrey Malphurs, Fundación y crecimiento de iglesias para el siglo XXI (Grand Rapids: Baker, 1992), 44.
9. Presentación oral por el Centro de adiestramiento de la multiplicación de iglesias, [enero de 1998], Atlanta, Georgia.
10. Ed Stetzer y Phil Connor, La supervivencia y el estudio de salud de la fundación de iglesias 2007 (Springfield, Mo.: Asambleas de Dios, Centro de Indagación Misionera), 3.
11. Informe de las Asambleas de Dios ACMR, 2005.
12. Barnes y Lowry.
13. Ibíd.