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La necesidad de un abogado. Lo que un pastor debe preguntar y esperar en su búsqueda de un abogado para su iglesia.

Por Dan L. Holloway

La mayoría de los pastores suelen responder con rapidez a los problemas que se producen dentro de su iglesia, también la necesidad de pedir consejo legal. Sin embargo, hay pastores que no buscan protección legal hasta que sea demasiado tarde. ¿Por qué?

Pueden ser varias las razones: tal vez el pastor no quiere tratar el asunto, sienta desdén por los abogados, piense que los honorarios legales son exageradamente altos, considere que la exposición de problemas legales podría provocar una situación personalmente embarazosa, o espere que las autoridades legales de la denominación sean los únicos recursos que necesita.

Entre los pastores que son mis clientes hay dos puntos de vista erróneos y en conflicto. Estos puntos de vista pueden afectar de manera negativa su interacción con sus abogados y con la ley: (1) los tribunales humanos (basados en las leyes humanas) son sólo de este mundo, y no respetan a las iglesias ni a los pastores; (2) los tribunales humanos y las leyes humanas deben reconocer y proteger la santidad de las iglesias y de los pastores.

La necesidad

Los pleitos legales que tienen que ver con acusaciones por negligencia no comprenden forzosamente lo principal de los problemas legales que puedan tener un pastor y una iglesia. Hay otras cuestiones, como las siguientes: las leyes de trabajo, las leyes sobre los impuestos, las leyes sobre la propiedad, la ley criminal, las leyes sobre los contratos, las leyes de inmigración, las leyes sobre la familia, las leyes administrativas, las leyes comerciales, las leyes de bancarrota, las leyes sobre las instituciones no lucrativas y las divergencias entre las leyes federales y las estatales. Cuando se trata de cuestiones legales, lo mejor es consultar con un abogado bien informado y activo (de preferencia, cristiano), a quien usted conozca y en quien confíe, y que esté a su disposición para ayudarlo.

Para hallar un abogado

¿Cómo se puede encontrar el debido abogado? Puesto que los miembros de la Asociación Norteamericana de Abogados son más de cuatrocientos mil, puede ser abrumador hallar el abogado que mejor pueda representar sus intereses. Un mal abogado puede ser tan dañino para su iglesia como lo han sido las malas hipotecas para la economía del país. Por eso, comience su búsqueda usando las fuentes siguientes:

  1. El superintendente de su distrito.
  2. El Concilio General de las Asambleas de Dios.
  3. La compañía aseguradora de su iglesia (para toda reclamación que esté cubierta, lo más probable es que el pastor use el consejero legal que escoja la compañía de seguros).
  4. Otros pastores de las Asambleas de Dios que tengan una representación legal que ellos consideren satisfactoria.
  5. Otros pastores de fuera de las Asambleas de Dios que tengan una representación legal que ellos consideren satisfactoria.
  6. Los abogados que usted ya conozca y en quienes confíe que le hagan buenas recomendaciones con respecto a otros abogados que ellos conozcan, y que se especialicen en el campo que se necesita

Cosas a tener en cuenta

Cuando escoja un abogado, tenga en cuenta lo siguiente:

  1. ¿Es cristiano el abogado? ¿Reflejará su práctica familiaridad y aprecio por la cosmovisión cristiana de usted?
  2. ¿Cuántos estudios en derecho y cuánta experiencia tiene?
  3. ¿Cuánta experiencia tiene en la representación de iglesias y ministros?
  4. ¿Cuánta experiencia tiene en las cuestiones legales a las que usted se enfrenta?
  5. Si el problema legal llegara a juicio, ¿cuánta experiencia tiene en los tribunales?
  6. ¿Qué le dicen sus instintos en cuanto a su nivel de conocimiento y su compatibilidad?

Reúnase con cada uno de los candidatos más prometedores para hablar de los seis aspectos anteriores. Además, valore a cada candidato y la reacción de usted ante él. ¿El candidato lo escucha? ¿Manifiesta interés por su problema? ¿Podría repetir, o resumir de manera adecuada, los problemas que usted tiene? ¿Puede expresar de manera clara y convincente los datos y los asuntos pertinentes, así como las leyes aplicables?

Antes de fijar una cita con cualquiera de los candidatos, comente su lista con la junta de su iglesia, el superintendente de su distrito, el abogado de la denominación, o los pastores que han pasado por asuntos similares. Tal vez ellos lo pueden orientar en cuanto a los pasos a dar.

Hay varias razones por las que podría necesitar un abogado.

Una cuestiÓn legal pendiente o en potencia

Si usted está buscando un abogado a causa de una cuestión legal que tiene pendiente, o que es posible que se presente, necesita tener alguna idea de la naturaleza de su problema legal. Aprenda cuanto pueda acerca de su problema, de manera que el abogado que contrate pueda evaluar de manera profesional y rápida lo que comprende dicho problema. Necesita información acerca de los siguientes puntos: las personas, las fechas, la hora, los lugares, los sucesos, los daños y perjuicios, las conversaciones, los testigos, y todos los documentos y materiales que pudieran ser pertinentes al caso. Mientras usted sólo dé a conocer esta información a su abogado, la misma será protegida de una revelación posterior a su oponente o al abogado de éste, como “preparada en anticipación del pleito legal”. De esta manera adquiere la categoría de “privilegiada” a causa del privilegio de la relación entre abogado y cliente. Dentro de esta misma línea, el pastor puede dar por sentado que todo aquello que él les diga a los candidatos a ser abogados suyos será tratado y aislado, lo mismo que si le fuera revelado al abogado que contrate finalmente.

En el caso de que la necesidad de asesoría legal sea resultado de un problema que pueda conducir a unas consecuencias serias o vergonzosas, el pastor necesita llamar al superintendente de su distrito y a la compañía aseguradora de la iglesia.

Poco después que usted notifique a su compañía aseguradora el problema en potencia ésta hará que un abogado evalúe los datos. Este abogado le proporcionará protección pronta y prudente, además de darle orientación. La compañía aseguradora con la que yo trabajo es la aseguradora de iglesias más grande del mundo, porque comprende la importancia de que defienda enérgicamente a las iglesias que tiene aseguradas. En cambio, es posible que haya algunas compañías de seguros que quieran reducir al mínimo sus gastos, y no den a una iglesia asegurada consejería legal mientras que su oponente no presente el litigio ante los tribunales. Esto puede llegar a ser muy costoso para una iglesia. A veces, conviene a la iglesia tener un abogado privado que monitoree la situación y la aconseje con respecto a lo que están o no están haciendo la compañía de seguros y el abogado de esa compañía.

Por más personalmente embarazoso que sea el problema, o por grandes que sean sus consecuencias (en especial si el ministro tiene la seguridad de que ni él ni la iglesia han hecho nada indebido), el pastor no lo debe ignorar, abrigar la esperanza de que se desvanezca o no llegue a ser nada serio, o dar por sentado que él puede resolver las cosas por sí mismo.

Antes de haber empleado a un abogado, el pastor debe ser discreto con respecto a toda conversación de tipo catártico que sostenga con cualquiera de los testigos, o con algún miembro de la congregación. El pastor necesita conseguir información pero no comunicar información que aún no se haya hecho pública. Una advertencia: el orgullo asociado al hecho de conocer los detalles de una situación puede ser embriagador.

Si usted ha empleado con anterioridad a un abogado en una cuestión legal, y está pensando emplearlo para otro asunto legal, hable con él:

  1. sobre la amplitud de experiencia que tiene con esa nueva situación legal, y también
  2. sobre lo satisfecho que usted estuvo con su representación. Hable con él sobre los asuntos personales que necesite resolver.

No dé por sentado que el hecho de haber actuado de manera aceptable en una esfera legal, significa que su abogado va a serlo en todas las esferas de la ley. No hay ningún abogado que sea bueno en todo, y la mayoría son buenos sólo para manejar una pequeña variedad de asuntos legales. Yo conozco mis límites, y tengo por costumbre recomendar a otros abogados, o algún abogado adicional, cada vez que un problema legal se sale de aquella zona de la ley en la que me muevo con comodidad.

La contrataciÓn de un abogado

Si usted está considerando la decisión de retener a un abogado como consejero legal general, su evaluación será más general. Necesita decidir si podrá desarrollar con él una relación de confianza y seguridad para las situaciones que se presenten en el futuro. Por tanto, la amplitud y los tipos de preguntas que tenga durante su evaluación inicial necesitan ser más extensos.

Como pastor, usted necesita decidir lo que debe saber acerca del abogado para que pueda confiar en que él maneje las cuestiones que exijan que usted tenga fe en él. Además de esto, la contratación de un abogado suele invertir los papeles, y exige que para que haya eficacia en la representación, el cliente esté dispuesto a hablarle al abogado de cuantos asuntos privados sienta el abogado que necesita conocer.

Qué preguntar

Utilizando los seis puntos señalados antes, he aquí algunas cosas que usted necesita hablar con todo aquél que pudiera convertirse en abogado suyo:

Su historia espiritual. Si el abogado es cristiano, hable de la forma en que su práctica refleja la familiaridad y el aprecio por la cosmovisión cristiana de usted.

Su historia académica. Es posible que un abogado esté preparado también en un campo que realce su historial en el campo legal. Considere si sus estudios en otros aspectos pueden beneficiarlo a usted en sus necesidades.

También necesita saber algunas otras cosas acerca de los estudios en derecho de su posible abogado: la universidad en la que estudió, y cuándo, sus notas y cualquier logro, premio o reconocimiento que haya conseguido.

Su práctica y experiencia legales del pasado y del presente. Pregúntele a su abogado acerca de su experiencia legal, y de la relación que tiene dicha experiencia con su caso. Pregúntele acerca de su trabajo para otras firmas legales, y el enfoque principal de cada una de esas firmas, el trabajo que él hacía dentro de cada firma, y su responsabilidad directa en casos que tuvieron que ver con pastores e iglesias.

En cuanto a su firma actual, pregunte al abogado cuántos socios y abogados tienen. ¿Cuáles son los aspectos primordiales de su práctica legal? ¿Cuál es la reputación de la firma en cuanto a representar a pastores e iglesias? ¿Quién va a ser el principal abogado al cual se le asigne el manejo de los problemas legales de la iglesia?

Pregúntele acerca de su práctica actual, su historial, y sus habilidades. Le hará falta saber cuál es la posición de este abogado dentro de la firma, en especial si es socio y accionista. También necesitará una descripción de los tipos de asuntos legales que suele manejar el abogado principal. En esto está incluido su enfoque general de las necesidades y el carácter de ser representante de pastores e iglesias. Pregunte: ¿cuál es el porcentaje de los casos actuales del abogado principal que se relaciona con la representación de pastores y de iglesias? ¿Y en los últimos cinco o diez años? Si su problema legal puede terminar en un juicio, pregúntele acerca del número de casos en los que haya participado, y su porcentaje de casos ganados y perdidos, en especial en aquellos casos que hayan presentado datos y cuestiones similares a los de su caso.

Cuando le presente al abogado información específica con respecto a un caso, pídale sus opiniones. Su abogado necesita explicarle cuál información adicional le hace falta, si es que necesita alguna, para poder tener una impresión inicial acerca del problema legal. Esto incluirá aquella información adicional que necesitarán presentar el pastor y la iglesia para que continúe el desarrollo del asunto legal.

Aunque la iglesia contrate a un abogado principal, necesita tener en cuenta que a veces trabajará con abogados secundarios. La iglesia necesitará disponer de los nombres, historiales, y posiciones dentro de la firma de todos los abogados secundarios que van a estar representando al pastor y a la iglesia, además de una descripción del papel y los deberes que es probable que asuman, y los aspectos primarios en que desarrollan su labor legal, en especial en cuanto a la representación de pastores e iglesias.

Honorarios y costos

El abogado debe estar en condiciones de calcular por anticipado la cantidad total a largo plazo de horas que se trabajará en el caso, y los honorarios por hora. Los pastores también necesitan hablar acerca de las tablas de honorarios de los diferentes abogados, y según las diferentes labores a realizar, junto con las tablas de honorarios por los trabajos de personas que no sean abogados. Es importante establecer cómo el abogado principal va a organizar todo el trabajo y sostener todos los honorarios que se soliciten. Pregunte con respecto a diversos costos misceláneos, como los gastos de oficina y de materiales, los costos por uso del teléfono, y los viajes. Además de esto, pídale al abogado que le explique cuáles son los costos que considera que implicará el manejo del caso, como los honorarios por inscripción de documentos en los registros oficiales, los honorarios de los expertos, los cargos por deposición, y los gastos de investigación.

Antes de contratar a un abogado, pida que éste le prepare un contrato escrito, donde aparezcan todos los costos de todos los servicios legales, para que sea firmado por ambas partes, sólo después de revelación y discusión exhaustivas.

Qué esperar

Lo que se puede esperar después de haber contratado a un abogado es una combinación de tres cosas: (1) lo que el pastor y la iglesia deben esperar de su abogado; (2) lo que el abogado puede esperar del pastor y de la iglesia, en lo cual debe incluirse lo que el pastor y la iglesia deben esperar de ellos mismos; y (3) lo que el abogado y el pastor pueden esperar mutuamente el uno del otro.

Lo que puede esperar de su relación con su abogado depende de los datos que usted le presente. Todo abogado con experiencia sabe y admite que el determinante principal de una victoria legal no está en la energía y la brillantez con la que trabaje el abogado de cada uno de los lados. Normalmente, un juez que cumple con su deber y es una persona consciente, mide los datos de toda disputa legal y toma sus determinaciones, sin tener en cuenta la mayor parte de las maquinaciones de los abogados involucrados en la disputa.

En segundo lugar, lo que pueda esperar de su relación con su abogado, depende de la presencia y la ayuda de Dios. El pastor necesita asegurarse de que tanto el abogado, como la iglesia y la junta de la iglesia, estén orando para pedir la dirección de Dios.

Lo que yo le pido a Dios cada vez que comienzo una deposición y un juicio, es que ayude al tribunal a reconocer y confirmar la verdad. A pesar de la naturaleza conflictiva del trabajo legal, los cristianos debemos pedirle a Dios que bendiga y dirija a ambas partes en el proceso legal, de manera que prevalezcan la verdad y la justicia. Nuestra disputa legal no es nada en comparación con la batalla espiritual que se libra.

Lo que el pastor debe esperar del abogado

Instrucción y presentación. El abogado necesita explicar todo el proceso de la representación legal, de principio a fin, con respecto a los siguientes puntos: el sistema legal, las leyes pertinentes, los descubrimientos previos al juicio, la estrategia y las tácticas legales, la preparación de los testimonios, lo que el problema legal exige de la iglesia y de su pastor, lo que favorece y lo que perjudica a la iglesia, los posibles resultados, y los posibles riesgos y beneficios. Esto incluye una cuidadosa preparación de todos los involucrados que han de presentar su testimonio. El abogado también debe advertir acerca de los costos en caso de que no se sigan sus indicaciones. También debe proporcionar una estrategia, tanto general, como detallada.

Las intrusiones, las inconveniencias, y las interrupciones. Es posible que un buen abogado lo incomode a usted con llamadas, reuniones, correos electrónicos, faxes, y preguntas y exigencias para obtener más datos, información, y todos los archivos y documentos relacionados con el problema legal en cuestión. Un buen abogado esperará de usted que se reúna con él en cualquier momento que haga falta para trabajar en el asunto legal, y que usted traiga consigo a los miembros del personal, de la junta o de la congregación que haga falta que estén presentes. También un buen abogado buscará repetidamente su consejo en cuanto a las decisiones clave acerca de testigos, pruebas, coordinación, opciones, y prioridades. El pastor debe estar dispuestos a dedicar tiempo dentro y fuera de su horarios de trabajo, muchas veces sin haber sido programado, y algunas veces en horas incómodas.

Accesibilidad. Cuando una iglesia contrata a un abogado, el abogado le debe proporcionar al pastor toda la información necesaria para que fácilmente se comunique con él. También necesita estar disponible, según lo necesiten el pastor o la junta, lo cual incluye que esté dispuesto y disponible para hablar a la congregación.

Adelantarse a los acontecimientos. Su abogado necesita estar al tanto de cada acontecimiento referente al caso. Aunque esté representando a la iglesia en un problema sobre una propiedad que sólo pueda necesitar la corrección de un historial de papeleos, el abogado debe mantenerse vigilante, para asegurarse de que no se le nieguen sus intereses a su cliente. Por otra parte, si el problema legal es complejo y lo están impugnando continuamente, usted debe sentir la seguridad de que su abogado tiene el control de la situación, y puede tomar decisiones importantes de manera correcta, y en los momentos en que sean necesarias.

Información y noticias. Después de un análisis inicial de los hechos y de la ley, y de la impresión correspondiente acerca de la naturaleza del asunto legal que se tiene entre manos, el abogado le debe mantener al día y avisado sobre las revisiones que se hagan. También deberá estar preparado para responder con sinceridad y amplitud a todas sus preguntas. Es necesario que mantenga informada a la iglesia acerca del avance en el procesamiento de los datos y el proceso legal, las revisiones de la estrategia usada en el caso, el calendario de actividades que espera que se realicen, los cambios en los costos, y una aclaración acerca de todas las nuevas tareas que haya necesidad de realizar.

La familiaridad con la naturaleza y las vicisitudes del caso, y las leyes que sean aplicables al mismo. El abogado debe reunir continuamente todos los datos que sean pertinentes al caso legal, en todas las fuentes disponibles, además de las pruebas que apoyen o confirmen esos datos. Necesita revisar y reinterpretar periódicamente estos datos, e identificar todos los nuevos datos, mientras evalúa los puntos fuertes y débiles en el caso de su oponente, y desarrolla una respuesta que sea la óptima. Entonces, necesita reorganizar y revisar las relaciones entre los datos conocidos, a la luz de las leyes aplicables, y corregir su estrategia de acuerdo a ellas.

Dentro de este proceso, el abogado deberá identificar, localizar e incorporar toda ley estatal o federal que sea aplicable al caso en cuestión. Debe desarrollar y seguir un plan establecido para el desarrollo y la interposición judicial del caso. Necesita familiarizarse con todas las normas de los tribunales locales, y las normas del juez para su tribunal.

Estrategia y aplicación. Para lograr todo lo anterior y tener éxito, es necesario trabajar fuerte. El abogado perezoso estará traicionando su confianza. El sudor no tiene sustitutos. El exceso de labia y la simpatía personal fracasan cuando se comparan con la realización de todas las responsabilidades diarias.

El tiempo. Por encima de todo, el abogado debe invertir cuanto tiempo haga falta para hacer bien su trabajo, y esto incluye cuanto tiempo necesite el cliente.

Lo que el abogado debe esperar del pastor y de la iglesia

La puntualidad en el pago de todos los honorarios acordados. Los honorarios y los gastos se refieren a lo establecido en el contrato. Recuerde que usted debe discutir y aprobar los honorarios, y los gastos reembolsables de los asociados del abogado durante la reunión inicial. Recuerde que también debe revisar y discutir con el abogado su contrato por servicios legales antes de firmarlo.

Por lo general, el sobresalto no se produce con respecto a los honorarios por hora, sino en el tiempo total empleado por el abogado. Un abogado que tenga integridad sólo registrará el número de horas que ha estado trabajando realmente para usted. Y sólo realizará el trabajo que sea necesario hacer.

Establezca desde el principio la condición de que el pastor y/o la junta de la iglesia deben revisar y aprobar todos los gastos de tiempo, esperados o no esperados, por parte del abogado en su labor de representar a la iglesia.

De manera similar, con respecto al deber de la iglesia de pagar por el tiempo profesional trabajado, el abogado deberá hacer aquello para lo cual usted lo contrató. Además de esto, el abogado debe hacer todo su trabajo de acuerdo con el código de responsabilidad profesional de su estado.

Colaboración y compromiso. Para ser de utilidad a la iglesia, el abogado necesita saber que está trabajando de manera coordinada con el pastor, la junta, y la congregación. Esto incluye de parte de ellos una revelación voluntaria y completa de todos los registros y archivos internos de la iglesia, incluso los relativos a las finanzas, y la revelación de toda la información personal que sea necesaria, por parte de todos los miembros del personal y de la congregación que tengan que ver con el caso.

Conexión. El abogado espera que el pastor sea el vehículo de comunicación entre él y la junta de la iglesia, su personal y sus miembros. Es posible que en ocasiones, éste pida al pastor y a la junta que limiten el conocimiento del caso a un número escogido de miembros de la iglesia, y en especial en lo relacionado con los medios noticiosos.

Sea modelo de siervo humilde delante de su iglesia. En muchas cuestiones legales, el proceso se puede volver dolorosamente personal. Es posible que el pastor necesite soportar interrogatorios prácticamente microscópicos, hostiles, y nada elogiosos por parte del lado opuesto con respecto a su historial biográfico personal, los puestos que ha ocupado en la iglesia, y la forma general en que ha manejado todas las posiciones de las que ha sido responsable, tanto en el presente como en el pasado. Esto podría incluir detalles de todos los problemas que ha tenido la iglesia a lo largo del tiempo, como los miembros descontentos, las evaluaciones nada favorables, las riñas por asuntos económicos, la desunión, o los cismas. El abogado de la parte contraria le podría hacer preguntas al pastor acerca de la forma en que ha escogido, contratado, y supervisado a todos los miembros del personal, y de la relación que sostiene con ellos. Esto podría incluir un escrutinio en alguna posible parcialidad o perturbación con respecto a cualquier empleado de la iglesia, o de un miembro de la congregación. El abogado puede pedir al pastor que se prepare para presentar una deposición y un testimonio en el juicio como el principal testigo por parte de la iglesia, y que asista a las vistas, las mediaciones, y los juicios como el representante de la iglesia. Es posible que se le pida al pastor que viaje como vocero de la iglesia, sobre todo si los hechos relacionados con el caso tienen que ver con sucesos producidos fuera del lugar.

Pastor. Durante este tiempo, el abogado esperará que el pastor dé liderazgo espiritual a la iglesia en todos los asuntos relacionados con el problema legal. Esto incluiría la protección de la imagen y la reputación de la iglesia.

El pastor con frecuencia trabaja con su junta y su congregación para lograr que hagan lo necesario en las disputas legales. El abogado tal vez no reciba tanta confianza por parte de los miembros de la iglesia como la que tiene el pastor.

El pastor, como pacificador, algunas veces necesitará actuar como una especie de pastor provocador, para guiar a su rebaño hacia donde tal vez no quiera ir. Es necesario que aleje a su gente de las murmuraciones, las discordias, y las acusaciones por todas las vulnerabilidades legales que tenga la iglesia, y la lleve a la colaboración, la unidad, el respeto mutuo, y las buenas relaciones.

Lo que el abogado y el pastor pueden esperar mutuamente el uno del otro

Responsabilidad. El abogado y el pastor comparten la responsabilidad en cuanto a la preparación, la aprobación, y el pago de los registros del uso del tiempo y de las facturas. Entre estas responsabilidades se hallan las siguientes: mantener informadas a la junta y a la congregación y responder a sus preguntas; compartir y coordinar la labor de preparar y poner en práctica la estrategia relacionada con el caso; y proteger a la iglesia por todos los medios que sean legítimos.

Sinceridad y franqueza. El abogado debe ser sincero en cuanto a los estudios que ha realizado y la experiencia que tiene. También debe dar a conocer cuántos errores haya cometido durante la representación de una iglesia. Además, es necesario que lo mantenga informado a usted de todos los problemas que pudieron afectar o que afectaron a su trabajo en el caso. Debe discutir con usted todos los datos y las cuestiones que sean críticos.

A su vez, el pastor necesita ser tan franco como el abogado, y revelar lo que le exige éste, incluso las normas y la política de actuación de la iglesia que pudieran interferir en un esfuerzo conjunto objetivo.

Sensibilidad y respeto. El pastor y el abogado necesitan trabajar juntos para hacer un calendario sobre la participación de la iglesia, en especial con respecto a aquéllos que vayan a testificar. Es imprescindible que haya puntualidad y fiabilidad por parte de todos los involucrados. El abogado debe apoyar al pastor ante la junta y los miembros de la iglesia.

El abogado necesita ser considerado y respetuoso en cuanto a las preocupaciones y cuestiones espirituales del cliente. Tal vez necesite una estrategia que él basa en maneras de ver la información que él ha adquirido, pero que el pastor no aprecia. Pero en todos los aspectos de los procedimientos, no debe hacer nada que avergüence al cliente en su testimonio.

El pastor también debe reconocer que lo normal es que el abogado tenga más de un cliente, y que lo más probable es que esté tratando de equilibrar entre sí varios intereses e ideas en cualquier momento durante el transcurso del caso.

Integridad y actitud piadosa. El abogado debe proceder teniendo en cuenta que aquello que Dios pide de los pastores, también pide de aquéllos que lo sirven al servir a su Iglesia. Esto significa que el abogado debe colaborar con el pastor en el reconocimiento de las trampas o cuestiones espirituales, y estar de acuerdo con una respuesta bíblica. El pastor y el abogado deben orar juntos en cuanto a la representación, y para pedir resultados que honren a Dios. El abogado debe realizar todo su trabajo en el entendimiento de que, en última instancia, no está trabajando para el pastor, la iglesia o la compañía de seguros, sino que está trabajando para el Señor.

En algún punto del proceso legal es probable que el pastor se dé cuenta de que el abogado no le puede garantizar el resultado final. Si el trabajo en el caso previo al juicio confirma que el pastor y la iglesia son inocentes, lo más probable es que la iglesia reciba un veredicto favorable, en particular si ha estado orando fielmente. En el caso de que parezca que no hay salida, el pastor debe recordar que debe enfrentarse al estrés de toda disputa legal poniendo todo en las manos del Señor.

ConclusiÓn

Tal vez usted se sienta tentado a pensar que los resultados finales de su caso dependen de la sabiduría de su abogado. Después de analizar mis años de estudios de abogacía y de mi práctica, y después de aplicar lo que conozco a la ayuda en el enfrentamiento y la resolución de su problema legal, regreso al punto por donde comencé: usted se encuentra siempre en las amorosas manos de su Padre.

DAN L.HOLLOWAY, J. D., Holloway, Bethea & Osenbaugh, PLLC, Oklahoma City, Oklahoma

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