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El tráfico sexual: en una ciudad cerca de usted

El tráfico sexual ya no es un horrible asunto que se da en otros países y continentes. Este horror ha llegado a los Estados Unidos.

Por A. Elizabeth Grant

La naturaleza del problema

El 9 de septiembre de 2010, un canal de televisión en Missouri hizo público un informe con detalles acerca del arresto de cuatro hombres del sudoeste de Missouri y uno de St. Louis, debido a su participación en una conspiración comercial de tráfico sexual. Las autoridades los acusaron de once cargos por abuso sexual y tortura de una joven con discapacidad mental. El abuso ocurrió por espacio de cinco años, terminando sólo después que la víctima fue llevada en ambulancia al hospital después de haber sufrido un paro cardiaco cuando los perpetradores la sofocaron y electrocutaron en una sesión de tortura.1

La esposa del principal explotador más tarde defendió a su esposo, diciendo que a la joven le gustaba posar para fotografías pornográficas. Ella dijo a las autoridades que ellos no la habían forzado a hacerlo; era consensual.

El razonamiento de esta mujer dice mucho acerca de cómo ella, y tal vez partes de nuestra sociedad norteamericana, considera la realidad y la verdad; mucho más de lo que dice acerca de la víctima misma. Si alguien ha violado y torturado sexualmente a una joven adolescente, día tras día por años, y la ha tratado como esclava —y ha sido atacada también por hombres que han pagado para explotarla—, ¿justifica el abuso de los hombres adultos que la tuvieron cautiva el hecho de que ella comprendió que es inútil defenderse? Éste es sólo uno entre muchos casos perturbadores en este país que ahora están saliendo a la luz. El tráfico sexual ya no es un horrible asunto que se da en otros países y continentes. Este horror ha llegado a los Estados Unidos.

El Departamento de Estado de nuestro país ha estimado que, en los últimos años, los traficantes en otros países están vendiendo 17.000 a 18.000 mujeres y niños al año y que los están trayendo a los Estados Unidos para explotación sexual.2 Además, otro informe estima que 100.000 jóvenes (con estimados hasta de 300.000)3, cada año están siendo traficados dentro de nuestro país con propósitos de explotación sexual. Estas cifras son indicadores asombrosos del número de vidas de mujeres y niños que están siendo destruidos diariamente debido a la esclavitud sexual dentro de los Estados Unidos. También revelan otra aleccionadora realidad: hay una asombrosa cantidad de hombres en este país que están creando la demanda de estos servicios sexuales.

Muchos hombres en los Estados Unidos llevan vidas dobles en su oculta esclavitud a adicciones sexuales, que incluya pornografía infantil y pedofilia. Sin esta demanda por mujeres y niños esclavizados en este país, no hubiera un creciente y perturbador mercado del sexo.

¿CÓmo estÁ floreciendo el tráfico sexual en los Estados Unidos?

El tráfico sexual global tiende a fluir de los países pobres — donde la pobreza crea desesperación — a los países más ricos, donde los afluentes tienen dinero para comprar y vender personas que presten servicios sexuales. Por esta razón, las víctimas de tráfico sexual generalmente vienen de las zonas más pobres de Asia, África, Europa de habla ruso, y América Latina. Los países receptores tienden a ser los países más afluentes de Europa, Asia, el Oriente Medio, y los Estados Unidos.4

Los traficantes traen mujeres y niños a los Estados Unidos, a través de las grandes ciudades en las costas del Este y el Oeste, y en particular desde México a los estados que limitan con el sur: California, Arizona, y Texas. Ellos han “preparado” a estas mujeres por medio de violaciones en pandillas, violencia, e intimidación antes de que lleguen a los Estados Unidos. Al tiempo que llegan estas mujeres —a menudo no hablan inglés, están traumatizadas por violación, y han sido amenazadas para que no traten de escapar—, fácilmente desaparecen en el mundo de esclavitud sexual. Como la inmigración ilegal ha sido un tema político muy volátil, recién en los últimos años las autoridades han empezado a comprender que muchas mujeres y niños han cruzado la frontera a los Estados Unidos bajo fuerza y en contra de su voluntad para explotación sexual.

¿Por quÉ las vÍctimas de trÁfico sexual no acuden a la policÍa?

En muchos países donde se está traficando a mujeres y niños, los que debieran ser protectores han llegado a ser predadores. Por ejemplo, uno de los lugares en la India donde los hombres más probablemente violan a mujeres es la comisaría. No es inusual que por varios días la policía detenga a jovencitas sacada de los burdeles, en una raída hecha bajo presión de los medios de comunicación internacionales o por presión política. Después que ya no hay cámaras, los policías violentamente violan a las jovencitas “rescatadas” y después las devuelven a los burdeles. Por esta razón, las víctimas de tráfico sexual internacional no van a la policía a pedir ayuda cuando llegan a los Estados Unidos.

El tráfico sexual también está floreciendo en los Estados Unidos porque es más probable que los tribunales castiguen a los criminales por vender drogas que por vender niños inocentes. La ley pone la carga de la prueba en las víctimas para que den prueba de que fueron “forzadas” a la actividad sexual, más bien que en los hombres que las compran y las prostituyen. Además, los traficantes de drogas sólo pueden vender las drogas una vez; los traficantes de sexo pueden vender a una mujer o a un niño o niña una y otra vez. El tráfico sexual, especialmente de niños y menores, está llegando a ser una industria muy lucrativa en los Estados Unidos.

La edad promedio de jovencitas que están siendo vendidas para prostitución en los Estados Unidos es de 12 a 14 años.5 Las víctimas frecuentemente son fugitivas, que están escapando de la violencia y el abuso sexual en su hogar o que se escapan de un hogar de crianza abusivo. El sargento Byron Fassett del Departamento de Policía de Dallas, un nacionalmente reconocido experto en hacer valer la ley en asuntos domésticos de tráfico sexual de menores, dice que un historial de abuso sexual parece ser uno de los principales factores contribuyentes a que un niño llegue a ser víctima de tráfico sexual doméstico de menores.6

Los proxenetas tienen radar para encontrar niñas adolescentes vulnerables, que vagan en las calles porque sienten que nadie las ama y que nada valen. Ellos le dicen a una niña todo lo que ella emocionalmente tiene hambre de oír. Si alguien ya ha abusado de ella, la niña está dispuesta a creer que este hombre la “ama” y que “cuidará de ella”. Tristemente, como toda explotación, los proxenetas mienten. El tráfico sexual comienza con mentiras, los proxenetas lo perpetúan con mentiras, y puede terminar en muerte violenta, todo rodeado de mentiras.

En un extenso estudio de dos años, patrocinado por el gobierno de los Estados Unidos, se investigó el tráfico doméstico en los Estados Unidos (2008), en que se documentó que los proxenetas están vendiendo a los niños para placer sexual no sólo en las calles, sino también en internet por medio de Craigslist, y en las paradas de camión a lo largo y ancho del país.7

¿CuÁl es la responsabilidad de la Iglesia?

Es sumamente importante que la Iglesia comprenda cuánto está aumentando el tráfico sexual en los Estados Unidos y cuáles son los factores contribuyentes. Aunque la Iglesia ha acostumbrado no tratar asuntos relacionados con el sexo, las imágenes y prácticas distorsionadas de tipo sexual bombardean tanto a creyentes como a inconversos en cada aspecto de la sociedad. La Iglesia, por medio de sus ministerios adaptados a diversas edades, puede dar a niños, jóvenes, y adultos una sana perspectiva bíblica de la sexualidad. Si la iglesia de los Estados Unidos, en el siglo veintiuno, no trata la sexualidad desde la perspectiva de Dios, los miembros de la iglesia sin quererlo serán indoctrinados en distorsionadas perspectivas culturales de la sexualidad masculina y femenina. Estos factores contribuyentes incluyen el fácil acceso a la pornografía, el uso sexual de niños —especialmente jovencitas—, la aceptación de violencia hacia mujeres, y el glamur de la cultura de proxenetas y prostitutas. Estas tendencias abren la puerta para el tráfico sexual de mujeres y niños en los Estados Unidos.

Cuando las iglesias producen consciencia entre los creyentes, posibilitan los siguientes pasos prácticos para acción y participación:

Prevención. Al incluir el tema de la sexualidad y la injusticia y el peligro del tráfico sexual en el currículo de educación cristiana para niños primarios e intermedios y de la escuela secundaria, las iglesias contribuyen a advertir a los niños y jóvenes del peligro del tráfico sexual. Las niñas de 12 a 14 años son especialmente vulnerables si tienen problemas en casa y viven en un ambiente de hogar poco saludable, o si alguien ya ha abusado de ellas sexualmente cuando eran menores.

El conocimiento acerca del tráfico sexual unido con una compasiva preocupación por los niños y jóvenes dentro de nuestras iglesias y comunidades puede abrir puertas para el diálogo con niños y adolescentes vulnerables, poniendo menos en riesgo a las potenciales víctimas de traficantes que quieren atacarlas. Una sana identidad en Jesucristo y la comprensión de nuestro valor como hijos de Dios creados para buenos propósitos son las mayores fuerzas disuasorias de la explotación.

Oración e intercesión. Cuando Jesús anunció el alcance de su ministerio, en Lucas 4:18, su unción no sólo incluía la proclamación del evangelio sino también poner en libertad a los cautivos. Como seguidores de Cristo pentecostales, esta es también la misión de la iglesia del siglo veintiuno. Sin embargo, el primer paso en ayudar a hombres y mujeres en esclavitud sexual —como en cualquier otra clase de esclavitud— es que el pueblo de Dios ore e interceda por los esclavizados en nuestras comunidades. Los pasos para intercesión estratégica incluyen:

Investigación. Investigue lo que otros ya están haciendo en su comunidad en términos del tráfico sexual. Averigüe lo que las organizaciones nacionales o estatales, sean seculares o cristianas, ya están haciendo. Indague con la policía y los servicios sociales cómo está ocurriendo tráfico sexual dentro de su ciudad. ¿Es su ciudad una de origen, de tránsito, o de destino para las víctimas? Reúna a los hermanos en su iglesia que trabajan como policías, en servicios sociales, en escuelas públicas, como consejeros, en la fuerza médica, y en asuntos legales, para ganar mayor comprensión de lo que está sucediendo localmente. Al saber lo que ya está sucediendo y quiénes hay que están ayudando a las víctimas o potenciales víctimas en su comunidad lo ayudará a comprender cómo su iglesia puede ayudar prácticamente y ofrecer esperanza y sanidad en Jesucristo.

Nota: El implacable crimen organizado en gran parte controla el tráfico sexual. Antes de hacer cualquier cosa para ayudar a las víctimas tiene que orar, investigar, y dialogar con profesionales de policía que tratan a diario con este problema. Las leyes de tráfico sexual en los Estados Unidos definen cómo se puede ayudar, de modo que esté al corriente de los aspectos legales que tienen que ver con la ayuda que prestará a las víctimas.

Examinen su corazón y sus actitudes como seguidores de Cristo. Como miembros del cuerpo de Cristo y una iglesia local, consideren en oración que al ministrar a los esclavizados sexualmente deben examinar su actitud hacia mujeres y niños prostituidos. ¿Es su actitud como la de nuestra cultura en general o como el corazón de Jesucristo?

Como padres, maestros, trabajadores sociales, personal médico, consejeros, pastores de adolescente y jóvenes, éstas son algunas preguntas que debemos hacernos:

Jesús fue compasivo y perdonador con todos, incluso con mujeres prostitutas y con los hombres que las explotaban. ¿Estamos nosotros, como sus seguidores, dispuestos y listos a ofrecer la misma gracia y oportunidad para perdón y sanidad?

Por quÉ la Iglesia tiene que hacer algo

Hace varios años, una oficial del Departamento de Estado de los Estados Unidos habló en confidencia conmigo. Ella compartió su preocupación de que las agencies seculares que trabajan con las víctimas de tráfico sexual en los Estados Unidos tiene muy poco éxito. Por tal razón, enfatizó que la iglesia tiene que involucrarse más en ayudar a las víctimas de tráfico sexual si es que ha de haber esperanza y cambio duradero para estas personas.

No hay completa recuperación, libertad, y esperanza del trauma de la esclavitud sexual sin Jesucristo. Muchas buenas organizaciones seculares en los Estados Unidos están ayudando a los que sobreviven a “la esclavitud”, con servicios legales, médicos, políticos, o sociales. Sin embargo, como la esclavitud sexual es más que esclavitud física —arruina también las dimensiones espirituales, mentales, y emocionales de la persona—, sólo Jesucristo puede traer vida nueva, sanidad de cuerpo, mente y espíritu, y un nuevo comienzo para las víctimas. A través de su amor y verdad libertadora, Jesús puede hacer una nueva creación de un hombre, una mujer, o un niño prostituido, transformando su identidad en una de gran valor, como fue creada por Dios. “De modo que si alguno [hombre o mujer] está en Cristo, nueva criatura es; las cosas viejas pasaron; he aquí todas son hechas nuevas” (2 Corintios 5:17). La misión de Jesús por medio de su iglesia es tomar a personas quebrantadas y explotadas y ayudarlas a llegar a ser hombres y mujeres de Dios fuertes y valiosas.

La restauración del trauma sexual es un camino de sanidad. Este camino de sanidad se recorre mejor con personas de fe, que sean pacientes y que crean en la obra de Dios en la vida de las víctimas de tráfico sexual; personas que creen en milagros y saben que Dios no quiere que ninguno perezca sin Él. Tristemente, lo que la sociedad ofrece en términos de servicios para las víctimas por lo mucho es terapia de algunas semanas. ¿Quién mejor puede recorrer el camino de sanidad con los sobrevivientes de la explotación sexual que la comunidad de fe, gente que sabe orar, confiar, y amar? Cuando acaban los servicios sociales, ¿Quién ayudará a los sobrevivientes?

En las malignas tinieblas de la esclavitud sexual, la luz y el amor de Jesucristo y su pueblo brillan con más lucidez. En Isaías 59 hay una descripción gráfica de un mundo oscuro de violencia e injusticia, demasiado exacto de lo que está sucediendo en ciertas zonas de las grandes ciudades de nuestro país y aun en ciudades pequeñas. La respuesta de Dios a tal violencia y maldad, sin embargo, no fue pasar de lado sino enviar verdad y salvación por medio de su Hijo. Dios envió a Jesús para invadir las tinieblas del mal y redimir a los que estaban esclavizados en ella.

En la misma forma, la iglesia en los Estados Unidos no puede permitir que la presente oscuridad de la esclavitud sexual y todos los males relacionados con ella la intimiden, ni puede ignorar lo que está sucediendo. Más bien, es hora de que la iglesia desafíe la oscuridad con la proclamación y obra del amor, el poder, y la verdad de Jesucristo. Cuando la iglesia lo haga, verá obrar poderosamente la gracia de Dios en hombres, mujeres y niños explotados que hallarán sanidad y libertad por medio de Cristo. “Así que, si el Hijo os libertare, seréis verdaderamente libres” (Juan 8:36).

Para ayudar a las víctimas de tráfico sexual hay que poner por obra todo el evangelio. A veces vemos el ministerio a los que han sido víctima de explotación sexual estrictamente como un ministerio de compasión o un programa humanitario de la iglesia. La verdad es que para ayudar a las víctimas de explotación sexual para que encuentren vida nueva es necesario hacer todo el ministerio al cual Jesús ha llamado a la iglesia: una transparente presentación de Jesús como Salvador, Señor y Sanador, integrado con la compasión de Cristo expresada en formas prácticas a los sobrevivientes. Un auténtico e integrado ministerio de compasión verá que hombres, mujeres, niños, y niñas encuentren sanidad, que sean libertados de la esclavitud sexual, y que lleguen a ser hermanos y hermanas redimidos en la comunidad de fe.

Una iglesia llena del poder del Espíritu está excepcionalmente equipada para ofrecer sanidad a los sobrevivientes del tráfico sexual. Los oscuros poderes espirituales del maligno a menudo se ven en los que han experimentado años de explotación sexual, especialmente las víctimas que han sido sujetas a rituales religiosos como parte de su esclavitud. Como resultado, lo que urgentemente se necesita es la obra del Espíritu Santo por medio de su pueblo, en discernimiento, sabiduría, sanidad, fe, y liberación, para ayudar a los sexualmente explotados a encontrar liberación y libertad. Que Dios dé a su iglesia sabiduría y valor para entrar en esta batalla por libertad.

A. ELIZABETH GRANT, Ph.D., es presbítero ejecutiva del Concilio General de las Asambleas de Dios, Springfield, Missouri.

Notas

1. http://www.kspr.com/wdaf-story-sex-trafficking-charges-090910,0,1114255.story. Consultado el 11 de abril, 2011..

2. Véase el sitio web de tráfico sexual del Departamento de Estado de los Estados Unidos, http://www.state.gov/g/tip/rls/tiprpt/2009/123126.htm. Consultado el 11 de abril, 2011.

3. Informe nacional sobre tráfico sexual de menores: los hijos de las prostitutas. Shared Hope International. Mayo del 2009. Resumen ejecutivo, iv. http://www.sharedhope.org/Portals/0/Documents/SHI_Nacional_Report_on_DMST_2009.pdf. Consultado el 11 de abril, 2011.

4. Véase Kevin Bales, Disposable People: New Slavery in the Global Economy (Berkeley: University of California Press, 1999).

5. “Breves estadísticas” por Polaris Project. http://www.polarisproject.org/human-tráfico sexual/tráfico sexual-in-the-us/calle-prostitución. Consultado el 11 de abril, 2011

6. Estadísticas del “Nacional Report on Domestic Minor Sex Traffiking” [“Informe nacional sobre tráfico de menores doméstico], Shared Hope International (mayo del 2009). Comentarios por B. Fassett, en una conferencia nacional sobre el tráfico sexual de la juventud norteamericana.

7. Kimberly Kotrla, “Informe nacional sobre tráfico de menores en los Estados Unidos” (2010). Además, L. Smith, (julio del 2008) en su disertación dada en una capacitación contra el tráfico sexual antihumano en Catholic Charities, San Antonio, Texas.

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