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Gozo

1991, Serie de sermones sobre el fruto del Espíritu por la facultad del Seminario Teológico de Las Asambleas de Dios

John C. Katter, D.Min.

El apóstol Pablo hizo una lista de las nueve dimensiones del fruto del Espíritu que se encuentran en Gáltas 5:22,23. Puso el gozo en segundo lugar entre las cualidades que componen la cosecha del Espíritu. Sigue al amor y precede a la paz. William Morrice dice: “El hecho de que el gozo (chara) ocupa el segundo lugar en la lista muestra el lugar prominente que tiene en el pensamiento del apóstol Pablo respecto a la personalidad cristiana.”1

1 Corintios 13 dice claramente que el amor (agape) es esencial para que los dones del Espíritu funcionen debidamente. Y en Gálatas 5 el amor es el primero de los aspectos del fruto del Espíritu. El fruto es un producto del crecimiento. El amor crece. El gozo crece. La paz crece. El Espíritu Santo da energía y supervisa este proceso de crecimiento en la vida de los cristianos.
La palabra gozo (chara) también significa alegría o felicidad. Una palabra parecida es regocijo (chairo), que también significa estar alegre y es una expresión comúnmente usada en las salutaciones griegas. La palabra gozo ahora tiene el significado de “intensa felicidad o gran deleite, aquello que causa esta emoción o sobre lo que la emoción se centra, la expresión externa de la emoción.”2

El tema de la epístola a los Gálatas es la libertad cristiana. No importan las circunstancias de la vida, los creyentes deben poder regocijarse o tener gozo en la libertad que hay en Jesucristo. Este gozo es un tipo de fruto que necesita cuidadoso cultivo tanto en las dimensiones cognitivas como en las afectivas. Gozo es “sentir lo que uno cree.”3

Mi tesis en esta presentación es que el gozo es una dimensión vital del fruto del Espíritu en la vida de los cristianos. El gozo tiene aspectos tanto cognitivos como afectivos. Se basa en el conocimiento, la fe, y la esperanza. Es algo que se ha de esperar y experimentar. Incluye la totalidad de nuestro ser, no simplemente conocer o tener. Examinemos detenidamente los tres puntos principales.

LOS CRISTIANOS TIENEN GOZO POR EL LUGAR QUE TIENEN EN CRISTO.

El gozo está unido al mensaje central del evangelio, la venida de Jesucristo al mundo. En Lucas 2:10 el ángel dijo: “No temáis; porque he aquí os doy nuevas de gran gozo, que será para todo el pueblo.” Los que creyeron en Jesús y lo recibieron por fe experimentaron un nuevo nacimiento. Esta es una obra del Espíritu Santo. Esta experiencia individual está marcada por el gozo. Los pecados son perdonados. Ha comenzado una correcta relación con Dios por gracia a través de la fe (Efesios 2:8). Está presente un estado interno de gozo.

La parábola en Mateo 13:44 ilustra el supremo valor y gozo que se experimentan cuando se encuentra el tesoro escondido del reino de los cielos: “El reino de los cielos es semejante a un tesoro escondido en un campo, el cual un hombre halla, y lo esconde de nuevo; y gozoso por ello va y vende todo lo que tiene, y compra aquel campo.”

En Romanos 14:17 Pablo dice: “Porque el reino de Dios no es comida ni bebida, sino justicia, paz y gozo en el Espíritu Santo.” El creyente en Cristo recibe por gracia estas preciosas cualidades y necesita cultivar una vida de continuo crecimiento. El apóstol Juan dice: “Nadie os quitará vuestro gozo” (Juan 16:22). El gozo del cristiano no depende de otras personas ni de las circunstancias de la vida. El creyente puede cantar con significado la palabras del cántico que dice “Tengo algo que el mundo no puede dar, y que el mundo no puede quitar.” Este es el gozo en Cristo.

Pablo encontró su lugar en Cristo. Cualquiera que fuera el cambio, el desafío, la circunstancia, o la crisis, él aprendió a regocijarse. El llegó a saber que su suficiencia estaba en Jesucristo solamente. Gozo es una expresión de confianza afirmada en una relación amorosa con Cristo. Es estar alegres en Dios, contentos con emoción y exuberancia en comunión con el Señor. A veces el gozo hasta puede ser extático. El creyente que conoce y siente este gozo tiene una vivacidad, un fulgor y un sentido de balance que es algo bello.

Romanos 8:31-39 describe bien la seguridad del cristiano en el amor de Dios en Cristo. Cuando este amor se conoce y se siente, el gozo en el lugar que la persona tiene en Cristo puede crecer. La persona está cubierta de un fulgor en su relación personal con el Señor que es real y hasta romántico, en un sentido espiritual. A esta sazón yo les hago dos preguntas: (1) ¿Qué sabe usted de su lugar en Cristo? y (2) ¿Qué opina de ello? Hay gozo en la salvación. Hay gozo en conocer a Jesús. Las palabras de un coro expresan esto muy bien:

Gozo, gozo, he encontrado gozo.

Gozo, gozo, he encontrado gozo.

Lo cantaré, lo gritaré,

Se lo diré a los demás,

Hasta que nadie lo pueda dudar

Que he encontrado gozo.

El Espíritu Santo ayuda a los cristianos a crecer en el desarrollo del gozo. También es necesario el esfuerzo humano para poder aprender cognitivamente y experimentar emocionalmente este fruto del Espíritu. El proceso durará toda la vida.

El segundo punto principal que quiero expresar es que

LOS CRISTIANOS TIENEN GOZO POR SU PROPOSITO EN LA VIDA.

Dios no ha creado a gente sin propósito. Podemos saber cuál es su plan y madurar en nuestro entendimiento del significado del propósito que El tiene para cada uno de nosotros. Cuando alineamos nuestra voluntad con la voluntad de Dios, El nos da su gozo.

El Evangelio de Juan da énfasis a una “plenitud de gozo.” En el capítulo 15 el contexto de llevar fruto tiene que ver con permanecer en Cristo, guardar sus mandamientos, y permanecer en su amor.

Jesús declara el propósito de esta enseñanza en el versículo 11: “Para que mi gozo esté en vosotros, y vuestro gozo sea cumplido.” En el capítulo 16 Jesús dice a sus discípulos que oren en su nombre “para que vuestro gozo sea cumplido” (versículo 24).

En Romanos 15:13 Pablo ora: “Y el Dios de esperanza os llene de todo gozo y paz en el creer, para que abundéis en esperanza por el poder del Espíritu Santo.” El gozo no permanece solo. En este versículo está conectado con el creer, con la esperanza, y con la paz. El propósito del creyente en la vida incluye muchas cualidades. Mi enfoque en este mensaje es principalmente en el gozo.

Aún en medio del dolor y del sufrimiento Pablo sabía muy bien que el creyente puede tener gozo. El experimentó desilusión y profundo pesar. Con todo, él escribió: “Como entristecidos, mas siempre gozosos” (2 Corintios 6:10). En el capítulo que sigue Pablo dice: “Sobreabundo de gozo en todas nuestras tribulaciones” (7:4).

Pablo aprendió que su propósito en la vida incluía tiempos de encarcelamiento. A partir de Hechos 16:22 Lucas decribe la ocasión cuando Pablo y Silas estaban en Filipos. Como resultado de proclamar el evangelio de Jesucristo fueron violentamente desnudados, azotados, y echados en la cárcel; les aseguraron los pies al cepo. Pablo y Silas pudieron haberse quejado. Pero decidieron crecer en gozo. Otros quizás hubieran decidido consumirse en la autocomiseración, pero ellos decidieron orar. Algunos quizás hubieran decidido maldecir, pero ellos prefirieron cantar. Es posible tener una cosecha de gozo, aún en la cárcel. Los otros prisioneros los oían, y también Dios. Su canto no despertó al carcelero. El terremoto hizo eso. Y como resultado del gozo y del testimonio de Pablo y Silas, el carcelero de Filipos fue salvo, bautizado, y se regocijó grandemente. Toda su casa llegó a creer en Dios.

Para el cristiano la música de la vida no está en una clave menor. Aun en medio de las dolorosas realidades de la vida, como los bombardeos de los enemigos o la traición de los amigos íntimos, el gozo puede prevalecer en nuestro sufrimiento cuando conocemos y sentimos el propósito de Dios a pesar de nuestro presente dolor.

Años después, Pablo escribió la epístola a los Filipenses mientras estaba encarcelado en otro lugar. Su expresión de gozo y admonición a que se regocijaran llegan a un punto culminante en esta carta. Las palabras de gozo se encuentran 19 veces.

Pablo aprendió a estar contento en toda circunstancia (Filipenses 4:11). El mantuvo el gozo creciendo en su propia vida. Y exhortó a los creyentes diciendo: “Regocijaos en el Señor siempre. Otra vez digo: ¡Regocijaos!” (Filipenses 4:4).

Santiago 1:2 dice: “Tened por sumo gozo cuando os halléis en diversas pruebas.” Esto incluye un reconocimiento cognitivo, un modo de pensar. Las tribulaciones, pruebas, o tentaciones que vienen a los creyentes son parte de un proceso que Dios propone para nuestra madurez (versículo 4). Con el tiempo, el cristiano puede aprender a sentir gozo también, junto con el dolor, el sufrimiento, y la tristeza.

Pedro encomió a sus sufrientes destinatarios cuando escribió: “Os alegráis con gozo inefable y glorioso” (1 Pedro 1:8). Y los exhortó diciéndoles: “Gozaos . . . para que también en la revelación de su gloria os gocéis con gran alegría” (1 Pedro 4:13).

Esto me lleva a mi tercer punto principal.

LOS CRISTIANOS TIENEN GOZO POR SU PERSPECTIVA DE LA ETERNIDAD.

El Nuevo Testamento enseña claramente que los creyentes deben cultivar una perspectiva eterna. Esta vida no es todo lo que hay. Somos llamados a ver hacia adelante, como dice el compositor:

Señor, con los valores de la eternidad ante mí,

Con los valores de la eternidad ante mí,

Que pueda yo trabajar cada día para Cristo.

Con los valores de la eternidad ante mí.

El gozo está unido a la esperanza, y la esperanza se relaciona con el futuro. Pablo amonestó a los cristianos en Roma a que estuvieran “gozosos en la esperanza” (Romanos 12:12). El creyente debe ver hacia adelante. Jesús lo hizo. El escritor de Hebreos alienta a los cristianos a que corran la carrera “puestos los ojos en Jesús, el autor y consumador de la fe, el cual por el gozo puesto delante de él sufrió la cruz, menospreciando el oprobio, y se sentó a la diestra del trono de Dios” (Hebreos 12:2).

Esta perspectiva calculada, propia de Cristo, es esencial. Enfoca y nos hace sentir parte de lo que todavía está por ser experimentado en la eternidad. Muchos han captado esta visión y se han basado en la verdad bíblica para afirmar cognitiva y emocionalmente suficiente gozo para poder pasar por los tenebrosos túneles y valles de muerte de la vida. En un sentido, piden prestada del más allá la vida venidera en el cielo, e irradian en la vida terrenal el gozo de Jesús, quien está físicamente con Dios el Padre, pero espiritualmente presente con ellos. Jesús dijo a sus discípulos: “He aquí yo estoy con vosotros todos los días” (Mateo 28:20).

Esteban dio ejemplo de ese gozo cuando fue apedreado a muerte, como relata Lucas en Hechos 7:54-60. No hay duda de que él tenía una perspectiva eterna. Sintió el crujir de dientes y el dolor causado por las piedras que sus perseguidores le lanzaban, pero también experimentó otra cosa: “Lleno del Espíritu Santo, puestos los ojos en el cielo, vio la gloria de Dios, y a Jesús que estaba a la diestra de Dios” (versículo 55).

La iglesia del Nuevo Testamento tenía suficientes problemas, pero eran cristianos gozosos. Aprendieron que una perspectiva eterna es más que bonita. Es necesaria. Las realidades y recompensas del cielo son verdaderas. Al ser probados y afligidos, los cristianos han triunfado a medida que el fruto del gozo interno ha crecido y se ha manifestado exteriormente para que otros lo vean. Algunos de sus perseguidores luego han sido salvos; por ejemplo, Saulo de Tarso que estaba presente cuando Esteban fue apedreado de muerte.

Cuando todo lo que nos rodea en este mundo hoy parezca derrumbarse, los cristianos pueden crecer en gozo. Sabemos que Dios está en control. El tiene contados todos los cabellos de nuestra cabeza, y El cuida de los pajarillos y de todas las almas humanas. Dios está guiando el futuro. Qué gran seguridad tenemos. Las palabras del cántico nos consuelan: “Bendita seguridad, Cristo es mío. O que gozo de gloria divina”. Lo mejor está por venir para el creyente. Obtenemos nuestra perspectiva sobre el futuro de la Palabra de Dios. Intuimos y sentimos su presencia en nuestro corazón. El está con nosotros en nuestro dolor y sufrimiento. El nos da gozo, su gozo. Este crece.

Jesucristo es nuestro principal modelo. En la vida y en la muerte El tenía gozo. Trabajar para Dios es gozoso cuando uno camina con Dios. La vida tiene una tremenda variedad de experiencias. Los que no son cristianos también tienen momentos de gozo. Pero tres cosas hacen del gozo en la vida del cristiano algo único: (1) Su lugar en Cristo; (2) su propósito en la vida; y (3) su perspectiva de la eternidad. Uno puede crecer en lo que sabe y en lo que opina de estas tres áreas. El gozo es cognitivo como también afectivo. Es “sentir lo que uno sabe.” Incluye conocimiento y emoción. Tiene que ver con hechos y sentimientos. Es necesaria la cooperación humana con el divino Espíritu Santo para producir gozo. Con esta combinación, podemos seguir creciendo y aplicando la exhortación de Pablo en Filipenses 4:4: “Regocijaos en el Señor siempre. Otra vez digo: ¡Regocijaos!” Ese gozo es una cosecha del Espíritu (Gálatas 5:22).

Las palabras del coro son verdaderas: “El gozo del Señor mi fortaleza es.” ¡Gracias a Dios por este gozo!

¡ Vayamos, resplandezcamos, y crezcamos en este fruto del Espíritu!

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1. William Morrice, Joy in the New Testament [Gozo en el Nuevo Testamento] (Grand Rapids: Wm. B. Eerdmans Publishing Co., 1934) .114.

2. The New Lexicon Webster’s Dictionary of the English Language (New York: Lexicon Publications, 1989).

3. Arthur H. DeKruyter, Journey into Joy [Jornada hacia el Gozo] (Carmel, New York: Guideposts/Fleming H. Revell Co., 1985), 135.