CD [Disco Compacto] de
Advance/Pulpit
Agotadas desde hace mucho tiempo pero recordadas con afecto, las revistas
Advance [Avance] y Pulpit [El púlpito] bendijeron a miles de ministros.
Ahora el archivo entero de Advance/Pulpit casi 40 años de información,
inspiración, ayudas, e historia está disponible para usted en CD separados.
En inglés solamente.
El apóstol Pablo hizo una lista de
las nueve dimensiones del fruto del Espíritu
que se encuentran en Gáltas 5:22,23.
Puso el gozo en segundo lugar entre las cualidades
que componen la cosecha del Espíritu.
Sigue al amor y precede a la paz. William Morrice
dice: “El hecho de que el gozo (chara)
ocupa el segundo lugar en la lista muestra
el lugar prominente que tiene en el pensamiento
del apóstol Pablo respecto a la personalidad
cristiana.”1
1 Corintios 13 dice claramente
que el amor (agape) es esencial para que los
dones del
Espíritu funcionen debidamente. Y en
Gálatas 5 el amor es el primero de los
aspectos del fruto del Espíritu. El
fruto es un producto del crecimiento. El amor
crece. El gozo crece. La paz crece. El Espíritu
Santo da energía y supervisa este proceso
de crecimiento en la vida de los cristianos.
La palabra gozo (chara) también significa
alegría o felicidad. Una palabra parecida
es regocijo (chairo), que también significa
estar alegre y es una expresión comúnmente
usada en las salutaciones griegas. La palabra
gozo ahora tiene el significado de “intensa
felicidad o gran deleite, aquello que causa
esta emoción o sobre lo que la emoción
se centra, la expresión externa de la
emoción.”2
El tema de
la epístola
a los Gálatas
es la libertad cristiana. No importan las circunstancias
de la vida, los creyentes deben poder regocijarse
o tener gozo en la libertad que hay en Jesucristo.
Este gozo es un tipo de fruto que necesita
cuidadoso cultivo tanto en las dimensiones
cognitivas como en las afectivas. Gozo es “sentir
lo que uno cree.”3
Mi tesis en esta presentación
es que el gozo es una dimensión vital
del fruto del Espíritu en la vida de
los cristianos. El gozo tiene aspectos tanto
cognitivos como
afectivos. Se basa en el conocimiento, la fe,
y la esperanza. Es algo que se ha de esperar
y experimentar. Incluye la totalidad de nuestro
ser, no simplemente conocer o tener. Examinemos
detenidamente los tres puntos principales.
LOS
CRISTIANOS TIENEN GOZO POR EL LUGAR QUE TIENEN
EN CRISTO.
El gozo está unido al mensaje
central del evangelio, la venida de Jesucristo
al mundo.
En Lucas 2:10 el ángel dijo: “No
temáis; porque he aquí os doy
nuevas de gran gozo, que será para todo
el pueblo.” Los que creyeron en Jesús
y lo recibieron por fe experimentaron un nuevo
nacimiento. Esta es una obra del Espíritu
Santo. Esta experiencia individual está marcada
por el gozo. Los pecados son perdonados. Ha
comenzado una correcta relación con
Dios por gracia a través de la fe (Efesios
2:8). Está presente un estado interno
de gozo.
La parábola en Mateo 13:44 ilustra
el supremo valor y gozo que se experimentan
cuando
se encuentra el tesoro escondido del reino
de los cielos: “El reino de los cielos
es semejante a un tesoro escondido en un campo,
el cual un hombre halla, y lo esconde de nuevo;
y gozoso por ello va y vende todo lo que tiene,
y compra aquel campo.”
En Romanos 14:17
Pablo dice: “Porque
el reino de Dios no es comida ni bebida, sino
justicia, paz y gozo en el Espíritu
Santo.” El creyente en Cristo recibe
por gracia estas preciosas cualidades y necesita
cultivar una vida de continuo crecimiento.
El apóstol Juan dice: “Nadie os
quitará vuestro gozo” (Juan 16:22).
El gozo del cristiano no depende de otras personas
ni de las circunstancias de la vida. El creyente
puede cantar con significado la palabras del
cántico que dice “Tengo algo que
el mundo no puede dar, y que el mundo no puede
quitar.” Este es el gozo en Cristo.
Pablo
encontró su lugar en Cristo. Cualquiera
que fuera el cambio, el desafío, la
circunstancia, o la crisis, él aprendió a
regocijarse. El llegó a saber que su
suficiencia estaba en Jesucristo solamente.
Gozo es una expresión de confianza afirmada
en una relación amorosa con Cristo.
Es estar alegres en Dios, contentos con emoción
y exuberancia en comunión con el Señor.
A veces el gozo hasta puede ser extático.
El creyente que conoce y siente este gozo tiene
una vivacidad, un fulgor y un sentido de balance
que es algo bello.
Romanos 8:31-39 describe
bien la seguridad del cristiano en el amor
de Dios en Cristo.
Cuando este amor se conoce y se siente, el
gozo en el lugar que la persona tiene en Cristo
puede crecer. La persona está cubierta
de un fulgor en su relación personal
con el Señor que es real y hasta romántico,
en un sentido espiritual. A esta sazón
yo les hago dos preguntas: (1) ¿Qué sabe
usted de su lugar en Cristo? y (2) ¿Qué opina
de ello? Hay gozo en la salvación. Hay
gozo en conocer a Jesús. Las palabras
de un coro expresan esto muy bien:
Gozo, gozo,
he encontrado gozo.
Gozo, gozo, he encontrado
gozo.
Lo cantaré, lo gritaré,
Se lo
diré a los demás,
Hasta que nadie
lo pueda dudar
Que he encontrado gozo.
El Espíritu
Santo ayuda a los cristianos a crecer en el
desarrollo del gozo. También
es necesario el esfuerzo humano para poder
aprender cognitivamente y experimentar emocionalmente
este fruto del Espíritu. El proceso
durará toda la vida.
El segundo punto
principal que quiero expresar es que
LOS CRISTIANOS
TIENEN GOZO POR SU PROPOSITO EN LA VIDA.
Dios
no ha creado a gente sin propósito.
Podemos saber cuál es su plan y madurar
en nuestro entendimiento del significado del
propósito que El tiene para cada uno
de nosotros. Cuando alineamos nuestra voluntad
con la voluntad de Dios, El nos da su gozo.
El
Evangelio de Juan da énfasis a una “plenitud
de gozo.” En el capítulo 15 el
contexto de llevar fruto tiene que ver con
permanecer en Cristo, guardar sus mandamientos,
y permanecer en su amor.
Jesús declara
el propósito de
esta enseñanza en el versículo
11: “Para que mi gozo esté en
vosotros, y vuestro gozo sea cumplido.” En
el capítulo 16 Jesús dice a sus
discípulos que oren en su nombre “para
que vuestro gozo sea cumplido” (versículo
24).
En Romanos 15:13 Pablo ora: “Y el
Dios de esperanza os llene de todo gozo y paz
en
el creer, para que abundéis en esperanza
por el poder del Espíritu Santo.” El
gozo no permanece solo. En este versículo
está conectado con el creer, con la
esperanza, y con la paz. El propósito
del creyente en la vida incluye muchas cualidades.
Mi enfoque en este mensaje es principalmente
en el gozo.
Aún en medio del dolor y
del sufrimiento Pablo sabía muy bien
que el creyente puede tener gozo. El experimentó desilusión
y profundo pesar. Con todo, él escribió: “Como
entristecidos, mas siempre gozosos” (2
Corintios 6:10). En el capítulo que
sigue Pablo dice: “Sobreabundo de gozo
en todas nuestras tribulaciones” (7:4).
Pablo
aprendió que su propósito
en la vida incluía tiempos de encarcelamiento.
A partir de Hechos 16:22 Lucas decribe la ocasión
cuando Pablo y Silas estaban en Filipos. Como
resultado de proclamar el evangelio de Jesucristo
fueron violentamente desnudados, azotados,
y echados en la cárcel; les aseguraron
los pies al cepo. Pablo y Silas pudieron haberse
quejado. Pero decidieron crecer en gozo. Otros
quizás hubieran decidido consumirse
en la autocomiseración, pero ellos decidieron
orar. Algunos quizás hubieran decidido
maldecir, pero ellos prefirieron cantar. Es
posible tener una cosecha de gozo, aún
en la cárcel. Los otros prisioneros
los oían, y también Dios. Su
canto no despertó al carcelero. El terremoto
hizo eso. Y como resultado del gozo y del testimonio
de Pablo y Silas, el carcelero de Filipos fue
salvo, bautizado, y se regocijó grandemente.
Toda su casa llegó a creer en Dios.
Para
el cristiano la música de la vida
no está en una clave menor. Aun en medio
de las dolorosas realidades de la vida, como
los bombardeos de los enemigos o la traición
de los amigos íntimos, el gozo puede
prevalecer en nuestro sufrimiento cuando conocemos
y sentimos el propósito de Dios a pesar
de nuestro presente dolor.
Años después,
Pablo escribió la
epístola a los Filipenses mientras estaba
encarcelado en otro lugar. Su expresión
de gozo y admonición a que se regocijaran
llegan a un punto culminante en esta carta.
Las palabras de gozo se encuentran 19 veces.
Pablo
aprendió a estar contento en toda
circunstancia (Filipenses 4:11). El mantuvo
el gozo creciendo en su propia vida. Y exhortó a
los creyentes diciendo: “Regocijaos en
el Señor siempre. Otra vez digo: ¡Regocijaos!” (Filipenses
4:4).
Santiago 1:2 dice: “Tened por sumo
gozo cuando os halléis en diversas pruebas.” Esto
incluye un reconocimiento cognitivo, un modo
de pensar. Las tribulaciones, pruebas, o tentaciones
que vienen a los creyentes son parte de un
proceso que Dios propone para nuestra madurez
(versículo 4). Con el tiempo, el cristiano
puede aprender a sentir gozo también,
junto con el dolor, el sufrimiento, y la tristeza.
Pedro
encomió a sus sufrientes destinatarios
cuando escribió: “Os alegráis
con gozo inefable y glorioso” (1 Pedro
1:8). Y los exhortó diciéndoles: “Gozaos
. . . para que también en la revelación
de su gloria os gocéis con gran alegría” (1
Pedro 4:13).
Esto me lleva a mi tercer punto
principal.
LOS CRISTIANOS TIENEN GOZO POR SU
PERSPECTIVA DE LA ETERNIDAD.
El Nuevo Testamento
enseña claramente
que los creyentes deben cultivar una perspectiva
eterna. Esta vida no es todo lo que hay. Somos
llamados a ver hacia adelante, como dice el
compositor:
Señor, con los valores de
la eternidad ante mí,
Con los valores
de la eternidad ante mí,
Que pueda yo
trabajar cada día para
Cristo.
Con los valores de la eternidad ante
mí.
El gozo está unido a la esperanza,
y la esperanza se relaciona con el futuro.
Pablo
amonestó a los cristianos en Roma a
que estuvieran “gozosos en la esperanza” (Romanos
12:12). El creyente debe ver hacia adelante.
Jesús lo hizo. El escritor de Hebreos
alienta a los cristianos a que corran la carrera “puestos
los ojos en Jesús, el autor y consumador
de la fe, el cual por el gozo puesto delante
de él sufrió la cruz, menospreciando
el oprobio, y se sentó a la diestra
del trono de Dios” (Hebreos 12:2).
Esta
perspectiva calculada, propia de Cristo, es
esencial. Enfoca y nos hace sentir parte
de lo que todavía está por ser
experimentado en la eternidad. Muchos han captado
esta visión y se han basado en la verdad
bíblica para afirmar cognitiva y emocionalmente
suficiente gozo para poder pasar por los tenebrosos
túneles y valles de muerte de la vida.
En un sentido, piden prestada del más
allá la vida venidera en el cielo, e
irradian en la vida terrenal el gozo de Jesús,
quien está físicamente con Dios
el Padre, pero espiritualmente presente con
ellos. Jesús dijo a sus discípulos: “He
aquí yo estoy con vosotros todos los
días” (Mateo 28:20).
Esteban dio
ejemplo de ese gozo cuando fue apedreado a
muerte, como relata Lucas en Hechos
7:54-60. No hay duda de que él tenía
una perspectiva eterna. Sintió el crujir
de dientes y el dolor causado por las piedras
que sus perseguidores le lanzaban, pero también
experimentó otra cosa: “Lleno
del Espíritu Santo, puestos los ojos
en el cielo, vio la gloria de Dios, y a Jesús
que estaba a la diestra de Dios” (versículo
55).
La iglesia del Nuevo Testamento tenía
suficientes problemas, pero eran cristianos
gozosos. Aprendieron que una perspectiva eterna
es más que bonita. Es necesaria. Las
realidades y recompensas del cielo son verdaderas.
Al ser probados y afligidos, los cristianos
han triunfado a medida que el fruto del gozo
interno ha crecido y se ha manifestado exteriormente
para que otros lo vean. Algunos de sus perseguidores
luego han sido salvos; por ejemplo, Saulo de
Tarso que estaba presente cuando Esteban fue
apedreado de muerte.
Cuando todo lo que nos
rodea en este mundo hoy parezca derrumbarse,
los cristianos pueden
crecer en gozo. Sabemos que Dios está en
control. El tiene contados todos los cabellos
de nuestra cabeza, y El cuida de los pajarillos
y de todas las almas humanas. Dios está guiando
el futuro. Qué gran seguridad tenemos.
Las palabras del cántico nos consuelan: “Bendita
seguridad, Cristo es mío. O que gozo
de gloria divina”. Lo mejor está por
venir para el creyente. Obtenemos nuestra perspectiva
sobre el futuro de la Palabra de Dios. Intuimos
y sentimos su presencia en nuestro corazón.
El está con nosotros en nuestro dolor
y sufrimiento. El nos da gozo, su gozo. Este
crece.
Jesucristo es nuestro principal modelo.
En la vida y en la muerte El tenía gozo.
Trabajar para Dios es gozoso cuando uno camina
con Dios. La vida tiene una tremenda variedad
de experiencias. Los que no son cristianos
también tienen momentos de gozo. Pero
tres cosas hacen del gozo en la vida del cristiano
algo único: (1) Su lugar en Cristo;
(2) su propósito en la vida; y (3) su
perspectiva de la eternidad. Uno puede crecer
en lo que sabe y en lo que opina de estas tres áreas.
El gozo es cognitivo como también afectivo.
Es “sentir lo que uno sabe.” Incluye
conocimiento y emoción. Tiene que ver
con hechos y sentimientos. Es necesaria la
cooperación humana con el divino Espíritu
Santo para producir gozo. Con esta combinación,
podemos seguir creciendo y aplicando la exhortación
de Pablo en Filipenses 4:4: “Regocijaos
en el Señor siempre. Otra vez digo: ¡Regocijaos!” Ese
gozo es una cosecha del Espíritu (Gálatas
5:22).
Las palabras del coro son verdaderas: “El
gozo del Señor mi fortaleza es.” ¡Gracias
a Dios por este gozo!
¡
Vayamos, resplandezcamos, y crezcamos en este
fruto del Espíritu!
notAs
1. William Morrice, Joy in the New Testament
[Gozo en el Nuevo Testamento] (Grand
Rapids: Wm. B. Eerdmans Publishing Co., 1934)
.114.
2. The New Lexicon Websters Dictionary of the English
Language (New York: Lexicon Publications, 1989).
3. Arthur H. DeKruyter, Journey into Joy
[Jornada hacia el Gozo] (Carmel,
New York: Guideposts/Fleming H. Revell Co.,
1985), 135.