CD [Disco Compacto] de
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Número ocho en la lista de los Frutos del Espíritu (Gàlatas 5:22,23) es mansedumbre o humildad en algunas versiones. ¿Cuál es la característica de la mansedumbre? Ciertamente en el sentido bíblico no es debilidad, ni tampoco bajarse o desvalorizarse.1
Hay dos historias sobre George Washington [el primer presidente de los Estados Unidos] que me han impresionado como ilustraciones de por lo menos un aspecto bíblico de mansedumbre. Las historias pueden ser apócrifas, pero describen a él, no tan solo como un caballero sino también como un hombre manso. En una ocasión, él estaba cazando zorros con un grupo de amigos. Uno de los campos por los que ellos pasaban estaba cercado con rocas. Cuando saltaba la cerca su caballo tiró unas de las rocas. Washington se paró inmediatamente, se bajó de su caballo, y puso las piedras que había tirado en su lugar. Uno de sus amigos dijo: "Tú eres un hombre demasiado importante para hacer cosas tan pequeñas." Él respondió gentilmente, "No, soy igual que todos."
Otra historia habla de un cabo en el Valle de Fargo quien estaba dirigiendo a tres hombres que estaban tratando de levantar un tronco muy grande. Era muy pesado pero el cabo seguía adelante y adelante, "¡Muy bien gente, una, dos, tres, levanten!" Un hombre de los de alrededor se acercó y dijo al cabo, ¿Por qué no ayuda usted? El cabo se levantó y respondió, "Señor, soy un cabo." Sin decir más, el hombre se retiró y les ayudó a levantar el tronco y ponerlo en su lugar. Este hombre era George Washington.
La mansedumbre incluye una verdadera humildad donde uno no se considera como demasiado bueno o importante como para hacer tareas humildes.
Myer Pearlman, citando a Donald Gee, dio otra ilustración que me gusta. Una guía estaba dirigiendo a un grupo de visitantes por una fabrica. Una de las cosas que les mostró era un martillo gigante de presión capaz de aplastar a un automóvil. Después, la guía puso un cacahuate en la plataforma y el martillo rompió la cáscara sin lastimar el fruto adentro. ¡Que ilustración de mansedumbre con el poder bajo control completo!2 Esto es similar al sentido bíblico.
La Versión Reina Valera 1960 tiene la benignidad como el quinto fruto del Espíritu. En el Español de hoy se expresa mejor con la palabra "amabilidad." El octavo fruto en este versículo que estamos tratando está traducido "mansedumbre" en la Versión Reina Valera 1960. Sin embargo, está traducido como "humildad" en la mayoría de las versiones contemporáneas. No hay esta distinción en el griego antiguo del Nuevo Testamento. La palabra griega prautes es usada en todos los manuscritos. El problema aquí es que el idioma español ha cambiado a través de los años. La definición común hoy para la palabra mansedumbre es "la condición de ser benigna y suave." Pero esta definición no capta el sentido completo del griego.
Una definición más antigua para la palabra mansedumbre era "soportar ofensas con paciencia y sin resentimiento." Ésta es más cerca a la definición bíblica, pero el griego es mucho más positivo. Las versiones franceses están aun más cercas cuando usan la palabra douceur , que tiene el significado de dulzura, bondad, suavidad, y apacibilidad de genio. La benignidad nunca es orgullosa, sino atenta, cortés, y humilde, pero dispuesta a intentar cuando hay un trabajo que necesita ser terminado.
Aristóteles dio su definición clásica como a medio camino entre el enojo excesivo y la indiferencia.4 Es decir, él pensó que la persona benigna podría estar enojada en el momento correcto y sumisa en el momento correcto. El griego clásico también usó la palabra para describir animales que eran poderosos, pero también mansos y bajo control. Mi lexicón griego incluye el significado humildad, cortesía, y consideración.5 The Interpreter's Bible dice que es el opuesto de hubris , la palabra griega para la insolencia altiva, jactanciosa.
Para tratar de entender aun más la mansedumbre, veamos los pasajes de la Biblia donde la palabra griega prautes está usada. En el Antiguo Testamento de la Septuaginta está usada una vez en el Salmo 45:4. El salmista llama a Dios, "Ciñe tu espada sobre el muslo, oh valiente, con tu gloria y con tu majestad. En tu gloria sé prosperado; Cabalga sobre palabra de verdad, de humildad y de justicia" (Salmo 45:3,4). Obviamente, mansedumbre (o humildad) no significa debilidad aquí. No es permitir que la gente aproveche de nosotros. Es parte del carácter de Dios cuando obra en poder y victoria.
En 1 Corintios 4:21, Pablo está tratando con personas arrogantes y dice, "¿Qué queréis? ¿Iré a vosotros con vara, o con amor y espíritu de mansedumbre?" Pablo amaba profundamente a los creyentes en todas las iglesias, pero su amor no consistía de sentimientos ciegos. Él sabía que a veces necesitaban disciplina, y él "estaba preparado a llevarlo a cabo."7 Pero él quería que se arrepintieran para que pudiera mostrarles el amor y benignidad que les tenía.
En 2 Corintios 10:1, Pablo los ruega por la mansedumbre (humildad o benignidad, griego, prautes ) y ternura (griego epieikeias ) de Cristo. Luego habla de las armas que usamos para pelear que no son armas de este mundo. A lo contrario, tienen poder divino para destruir fortalezas. No somos controlados por la ira, rencor, avaricia, u orgullo al buscar las victorias por Cristo. Pero con la mansedumbre de Cristo podemos vencer poderosamente.
En Gálatas 6:1, Pablo nos dice que si un hombre está sorprendido en algún pecado, los que son espirituales deben restaurarlo con espíritu de mansedumbre. Problemas surgirán que podrían causar que aun los mejores entre nosotros fallemos. Si somos verdaderamente llenos del Espíritu mostraremos un espíritu de mansedumbre, no de dureza ni condenación, al tratar de restaurar tal persona.
En Efesios 4:2, donde Pablo nos está desafiando a vivir una vida digna del llamado que hemos recibido, nos reta a tener "toda humildad y mansedumbre."8 Debemos evitar ser jactanciosos y someternos completamente a la voluntad de Dios tanto en nuestra relación con Él como en nuestras relaciones con otros.
En Colosenses 3:12, Pablo nos desafía "como escogidos de Dios, santos y amados," a vestirnos "de entrañable misericordia, de benignidad, de humildad, de mansedumbre, de paciencia." Esto muestra que el fruto del Espíritu necesita nuestra participación para su desarrollo.
Algunos han dicho, "No se preocupen por el fruto. Solamente descansen en su amor, disfruten sus bendiciones, y el fruto automáticamente aparecerá." Pero no funciona así. Tenemos que hacer morir las obras de la carne. Tenemos que practicar los frutos del Espíritu y poner en práctica nuestra fe para desarrollarlos (Compare 2 Pedro 1:5-11).
En 2 Timoteo 2:25, Pablo dice al siervo del Señor que debe corregir con mansedumbre a los que se oponen, con la esperanza que Dios les conceda que se arrepientan para conocer la verdad. William Barclay lo compara a un cirujano que va directamente al lugar específico de la enfermedad, sin causar dolor innecesario.9
En Tito 3:2, Pablo instruye a Tito a que esté listo para hacer toda buena obra, a que no difame a nadie, a que sea apacible (es decir, no pendenciero) y amable, y que muestre mansedumbre para con todos. Incluye la idea de ayudar rápidamente a los en necesidad, y al mismo tiempo controlar los sentimientos propios.10
Santiago 1:21 nos dice, "desechando toda inmundicia y abundancia de malicia, recibid con mansedumbre la palabra implantada, la cual puede salvar vuestras almas."
Santiago 3:13 pregunta, "¿Quién es sabio y entendido entre vosotros? Muestre por la buena conducta sus obras en sabia mansedumbre [griego, prautes , benignidad humilde]."
Finalmente, 1 Pedro 3:15,16, dice que debemos estar "siempre preparados para presentar defensa con mansedumbre y reverencia ante todo el que [nos] demande razón de la esperanza que hay en [nosotros]."
Alguien ha notado que la valentía no forma parte de la lista del fruto del Espíritu de Pablo. Pero debemos reconocer que toma valentía ser manso en medio de todo el mal que nos rodea en este mundo. Pablo tenía que tener valentía para enfrentar los problemas que habían desarrollado en Corinto.
La mansedumbre nunca es una modestia falsa ni una razón para menospreciarse. La mansedumbre nunca se aleja cobardemente de la realidad, que sustituye un egoísmo pasivo por la verdadera mansedumbre y evita problemas de una manera que permite que aun más problemas se desarrollen. Tampoco es una humildad falsa que niega reconocer que Dios nos ha dado nuestros talentos y habilidades o que niega usarlos para su gloria.
La Biblia dice que Moisés era el hombre más manso en toda la tierra (Números 12:3). Dios le dio una posición muy alta. Es difícil para el hombre natural ser manso hacia los que lo atacan, especialmente si atacan su posición oficial o su honor. Pero Moisés no trató de defenderse. Él trataba a María y Aarón con ternura y permitió que Dios manejara la situación. La mansedumbre incluye la idea que nuestra propia honra no nos importa tanto como la honra de Dios y de los demás.
En nuestra vida diaria no podemos evitar situaciones que causan conflictos. Es fácil para nuestra naturaleza reaccionar con violencia o enojo, especialmente si nos sentamos inseguros en nuestra posición. Pero cuando aceptamos la realidad de quienes somos en Cristo y confiamos en el Espíritu Santo para ayudarnos, podemos ser mansos, pase lo que pase.
Jesús mostraba la mansedumbre verdadera tanto en medio del conflicto como en medio de la popularidad. Las sanidades y milagros frecuentemente entusiasmaban a las multitudes. Pero Él no permitió que lo hicieran el tipo de rey que ellos querían que fuera. Los recordó del pasaje en Isaías 42:1-4, "He aquí mi siervo, yo le sostendré; mi escogido, en quien mi alma tiene contentamiento; he puesto sobre él mi Espíritu; él traerá justicia a las naciones. No gritará, ni alzará su voz, ni la hará oír en las calles. No quebrará la caña cascada, ni apagará el pábilo que humeare; por medio de la verdad traerá justicia. No se cansará ni desmayará, hasta que establezca en la tierra justicia; y las costas esperarán su ley."
Jesús sabía quien era, pero era manso y humilde —un contraste grande con los maestros mentirosos que hoy se exaltan con demostraciones ruidosas y que frecuentemente piensan que ellos mismos no tienen que vivir según los requisitos de la santidad y justicia.
La conciencia de Jesús de su poder lo permitió ser manso hacia los que tenían necesidad. No quebraría la caña cascada sino la restauraría completamente. Ni apagaría el pábilo sino haría que brillara de nuevo. Su mansedumbre tiene valor. Produce justicia, y traerá la justicia sobre la tierra. Suavemente toma el pecador y lo hace completo.
"Gracias Señor, por salvar mi alma. Gracias Señor, por hacerme completo." Gracias Señor, también porque me salvaste con un propósito. Gracias Señor, por las experiencias que nos enseñan como cumplir tus propósitos con mansedumbre humilde.
¡Que cultivemos ese fruto del Espíritu que da toda la gloria a Dios y muestra la mansedumbre poderosa y el amor alto, santo, y fiel de Dios!
NOTAS
Stanley M. Horton, What the Bible Says About the Holy Spirit (Springfield, Mo.: Gospel Publishing House, 1976), 179.
Myer Pearlman, How to Speak Effectively (Springfield, Mo.: Gospel Publishing House, 1949), 51.
The NIV Full Life Study Bible - New Testament , ed. Donald Stamps (Grand Rapids: Zondervan Publishing House, 1990), 395.
William Barclay, The Letters to the Galatians and Ephesians (Philadelphia: The Westminster Press, 2 nd ed., 1958), 57.
Arndt Bauer, Danker Gingrich, A Greek Lexicon to the New Testament and Other Early Christian Literature (Chicago: University of Chicago Press, 1979), 699.
The Interpreters Bible , Raymond T. Stamn, "Galatians, Exegesis" (New York: The Abingdon Press, 1953, Vol. 10), 569.
William Barclay, The Letters to the Corinthians (Philadelphia: The Westminster Press, 2 nd ed., 1956), 47.
William Barclay, Galatians, Ephesians , 58.
William Barclay, The Letters to Timothy, Titus, and Philemon (Philadelphia: The Westminster Press, 2 nd ed., 1960), 208.