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Ministerio de crisis

Por Peggy Jo Wobbema

Recientemente la doctora Peggy Jo Wobbema, miembro del equipo de ministerio en línea “Red de mujeres en el ministerio”, sufrió la pérdida de su hermano. Peggy es capellán en el sistema de Cox Health y directora de atención pastoral en el hospital Select Specialty, ambos en Springfield, Missouri. Ella también es pastora de la iglesia presbiteriana Ozark Prairie en Mount Vernon, Missouri.

El ministerio de crisis empieza cuando ocurre un incidente inesperado, por ejemplo una muerte repentina, un accidente automovilístico, u otro evento traumático. Muchas crisis producen un gran sentimiento de pérdida.

Uno nunca sabe cuándo va a ocurrir una crisis. El curso normal de su horario ministerial puede ser perturbado en cualquier momento. El Salmo 46 nos hace recordar que Dios está presente en momentos de dificultades. Cuando todo a nuestro alrededor al parecer se está derrumbando, Dios es el firme cimiento.

Uno de los aspectos más omportantes al tratar con personas en crisis es escuchar con atención.

Como ministros del Dios de toda consolación, en los momentos de crisis nos toca dar la seguridad de la presencia de Dios en medio de un aparente caos. He aquí algunos elementos clave que recordar cuando usted ayude a aquellos que se encuentran en crisis.

Mantenga la calma

Es vital que usted comprenda que es representante de Cristo y que Él es paz. Es crucial que usted sea portador de la presencia de Dios cuando todo en la vida de alguno de los miembros de su iglesia aparentemente se esté derrumbando debido a una crisis. Cuide el tono de la voz, su lenguaje corporal, y las palabras que esté utilizando. En una crisis, a menudo se presenta un fenómeno extraño; todo al parecer ocurre en cámara lenta.

Cuando sucede el acontecimiento traumático, inicialmente la respuesta es aumento de tensión y pánico debido a un peligro percibido. Las personas involucradas comenzarán a hacer uso de sus habilidades normales para hacer frente a esta situación. A menudo, según la gravedad del caso, parecen insuficientes las habilidades normales de afrontamiento, y aumenta la reacción emocional. En cualquier momento se presentan los sentimientos de estar abrumado, de sentirse incapaz de hacer frente a las circunstancias, las expresiones de enojo, y otros sentimientos.

Escuche activamente

Como ministro, uno de los aspectos más importantes al tratar con personas en crisis es escuchar con atención. Gran parte de una conversación de personas en crisis será retóricas, y no requiere de respuesta. Es importante que usted busque la ayuda del Espíritu Santo para saber qué es necesario abordar y qué no. Las personas en crisis hacen lo posible por darle sentido a lo que está sucediendo. “¿Dónde está Dios? ¿Por qué sucedió esto? Debería haber sido yo y no él.” Estas son típicas declaraciones retóricas a las que hay que dar espacio para que se expresen abiertamente, sin una respuesta rápida.

Ayude a la familia a permanecer enfocada en caso de crisis.

El escuchar atentamente implica retener respuestas rápidas. Significa escuchar todo lo que la persona tiene que decir y no dar una respuesta hasta que termine de hablar. A menudo, como ministros queremos curar a aquellos que sufren, derramar aceite en sus heridas lo más pronto posible. Debemos estar conscientes de que esta acción tal vez viene de nuestra propia necesidad, y no de la situación dada.

Concéntrese

Ayude a la familia a permanecer enfocada en caso de crisis. Cuando hay temor es fácil formular suposiciones. Es esencial ayudar a las personas víctimas de una crisis a mantener un equilibrio racional entre la realidad y la esperanza.

Ore y lea la Biblia

Ore con las personas y lea pasajes de las Escrituras que dan testimonio de la presencia y el cuidado de Dios. Esto ofrece esperanza en medio de situaciones de crisis. La oración hace recordar a las personas que Dios escucha a los que claman a Él. Las Escrituras son un “salvavidas” al que pueden aferrarse cuando todo a su alrededor parece estar desmoronándose.

Permanezca con la familia en los momentos iniciales de la crisis y proporcione seguimiento con regularidad.

Esté presente durante la crisis inicial

Permanezca con la familia en los momentos iniciales de la crisis y proporcione seguimiento con regularidad. Su presencia como representante de Dios dará un sentido de ayuda reconfortante. Cuando usted acompaña a la persona en crisis y a su familia profundiza su relación con los miembros de su iglesia. Esto le da oportunidad de conocerlos mejor y también de comprender en mayor medida cómo puede continuar sirviéndoles en forma efectiva. Después de la situación inicial, es importante que siga atendiendo a los que han pasado por una crisis. Esto se puede hacer en persona, con llamadas telefónicas, o en un ministerio dentro de la iglesia.

También quisiera invitarlo a que mediante la lectura de libros o la asistencia a seminarios aprenda más acerca de cómo ministrar con eficacia a aquellos en crisis. Aunque frecuentemente el mejor maestro es la experiencia, la preparación intelectual para afrontar las crisis en la vida de aquellos a quienes sirve, le servirá para sentir mayor confianza en su capacidad ministerial.