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Amanda Stuart *

Misionera asociada en la India

MM: ¿Cuál es su puesto y la descripción de trabajo en general? ¿Cuánto tiempo ha tenido este cargo?

Stuart: Soy misionera asociada de Misiones Mundiales de las Asambleas de Dios. He sido misionera asociada desde 2008; más recientemente estoy sirviendo al Señor en la India. Mi tiempo está ocupado en absorber la cultura, en aprender el idioma, y en aprovechar una variedad de oportunidades de ministerio conforme se abren las puertas. Trabajo juntamente con un equipo de personas que atienden a mujeres y niñas que proceden de una de las zonas de mayor prostitución en nuestra ciudad. Yo coordino las prácticas para jóvenes que quieren venir a servir en una variedad de ministerios en la ciudad. Soy anfitriona de equipos. A veces hago presentaciones en PowerPoint para nuestro departamento de medios de comunicación en mi iglesia local. Nombre algo, y probablemente lo he hecho.

MM: ¿Qué medidas de preparación la llevaron a este puesto?

Stuart: Estudié obra social en la Universidad Evangel en Springfield, Missouri, así que estuve expuesta a asuntos internacionales, así como oportunidades de hacer obra misionera a través de las Asambleas de Dios. Siempre he tenido mucho interés en la justicia social, y mi participación en el mundo secular en atender a mujeres y niños en la prostitución o que son víctimas del tráfico humano, tanto directamente como indirectamente en el ámbito de la investigación y las campañas a gran escala, ha desempeñado un papel muy importante en ampliar mi visión del mundo y me ha conectado con otros en el mismo campo. Mis primeros pasos en el mundo del ministerio fueron tímidos. Nunca esperé a servir en el ministerio. Pero un paso de obediencia llevó a otro... ¡y aquí estoy!

MM: ¿Es este puesto una vocación, un “llamado”, para usted? Si es así, ¿cómo lo cumple?

Stuart: Definitivamente es un llamado. No podría vivir y trabajar en el exterior si no fuera por el profundo conocimiento de que esto es lo que Dios quiere que haga. En 2007 sentí los primeros susurros del llamado de Dios para el ministerio a tiempo completo; pero no fue hasta casi un año después que empecé a darme cuenta plenamente de que Dios me estaba pidiendo que entrara al ministerio a tiempo completo. Acepté pasar seis semanas en la India, luego dos meses en Springfield, y luego me convertí en misionera asociada (sólo por un año, pensé). Estos pasos iniciales de obediencia fueron acompañados por muchos pataleos y gritos ingenuos. Pero a medida que un “sí” llevó a otro, Dios, en su tiempo dulce y perfecto, ha atraído mi corazón para que lo ame más y para que sienta gran amor lo que me ha llamado a hacer. Como mi mentor a menudo dice: “He dicho que sí tantas veces que no puede decir que no ahora.”

MM: ¿Cuáles son las alegrías de su puesto?

Stuart: El descubrimiento de la satisfacción que sigue a la obediencia. Las maravillosas relaciones que ahora tengo con la iglesia nacional y mi nueva familia extendida en toda la India son mi alegría. Otra alegría es ver vida en los ojos de las niñas que antes no tenían esperanza. Otra alegría es la formación de relaciones con los niños de la calle. Al oír a las mujeres —una vez atrapadas en la esclavitud y ahora liberadas y bautizadas en el Espíritu Santo— orar con poder y autoridad que sólo se puede igualar con lo que debe haberse oído en los días de los Hechos es otra alegría.

MM: ¿Cuáles son los retos de este puesto?

Stuart: Un reto es el idioma, ya que ahora hablo y leo con la habilidad de un niño de kindergarten. Es difícil aprender un idioma tan diferente de mi lengua materna. Y también adaptarme a la cultura. Como huésped en este país, me toca hacer los ajustes necesarios para aprender a adaptarme a la cultura de este país que me ha acogido. Esta cultura hace hincapié en el “ser” en vez de en “hacer”, y promueve comunidad y el éxito del grupo más que los logros individuales. Mis tareas son a veces más “silenciosas”, y hacen hincapié en las relaciones más que en la producción. Esto es definitivamente una aventura de aprendizaje para mí. Y he sido desafiada a mantener mi relación personal con Jesús, a la vez que entrego de mi vida a los demás. Sinceramente, en lo referente a mi vida de ministerio y el sentido que tengo de que muchas personas ven mi rendimiento, a veces me olvido de que el principal propósito que Dios me  ha dado en la vida es simplemente conocer a Cristo y ser conocido por Él. Si verdaderamente lo conozco, naturalmente mi deseo será testificar de Él. Sin embargo, si me concentro exclusivamente en testificar de Él como mi mayor meta en la vida, puede ser que pierda la alegría de conocerlo verdaderamente.

MM: ¿Qué le diría a otras mujeres que aspiran a trabajar en este campo, en términos de preparación, acerca del conjunto de habilidades necesarias, etc.?

Stuart: El versículo de mi vida es el Salmo 138:8: “Jehová cumplirá su propósito en mí...”. Cuando andamos en obediencia, el Señor mismo se compromete a cumplir con su propósito para el cual nos ha creado. Mantenerse en sintonía con el Espíritu Santo y seguir su tiempo determinado en paciente obediencia es lo sumo. Nuestras habilidades son importantes sólo en la medida en que el Señor desee usarlas. Las mujeres que temen que no tienen habilidades tal vez descubran que Dios puede usarlas más de lo que piensan, si andan en humildad y obediencia. Las que piensan de sí mismas con un poco de arrogancia pueden tener que ser puestas en su lugar por el Todopoderoso (al igual que yo).

* Seudónimo